Cité du Train de Mulhouse

En las vacaciones de 2010 por la región francesa de Alsacia, desde el principio me reservé un día para mi disfrute personal. La planificación del viaje preveía que mis compañeros de fatigas se retiraban un día antes tomando un tren entre Colmar y Basilea desde enlazarían con el Cisalpino que les llevaría hasta Milán. Y yo en Colmar, cogería el mismo tren que ellos, pero me bajaría 30 kilómetros antes de llegar a la frontera suiza, en la ciudad de Mulhouse. Las cosas no fueron exactamente como se planificaron, pero efectivamente, el 8 de julio de ese año tuve ocasión de visitar uno de los museos del ferrocarril más bonitos que he conocido; la Cité du Train de Mulhouse.

El museo tiene tres grandes espacios. Pero el primero de ellos es el más interesante. No tanto por que acumule una gran cantidad de material interesante, sino por el cuidado con el que se han representado distintas escenas características de la historia del ferrocarril.

En primer lugar nos encontramos con una escena en torno a una "micheline", uno de los característicos automotores que marcaron en Francia los servicios de pasajeros por toda la geografía del hexágono durante décadas.


También el ferrocarril como protagonista de los eventos políticos de dos siglos. Cuantos actos diplomáticos, cuantas llegadas triunfales, cuantas derrotas o victorias bélicas no se han dado a bordo de trenes diversos. El tren imperial francés representa todos estos hechos históricos.


El ferrocarril en la montaña, con su vagones y coches más cortos para adaptarse a los trazados sinuosos, o bien los poderosos quitanieves de vapor para los duros recorridos alpinos, tienen también su escena privilegiada en esta exposición.

Si ya hemos hecho alusión al ferrocarril como escenario de la historia, es inevitable dedicarle un espacio a la parte más tenebrosa de esa historia; la guerra. Herramienta, arma, víctima de los hechos bélicos, cuántas hazañas se habrán narrado con las gentes del ferrocarril como protagonistas. Y cuantas historias que desearíamos olvidar.


Y los "modernos" trenes rápidos tirados por veloces locomotoras de vapor tipo "Pacific" con coches lujosos, y otros menos, adaptados a todas las clases sociales, que iniciaron auténticas industrias que hoy en día mueven grandes cantidades de dinero como las vacaciones o el turismo. Además de favorecer y agilizar los negocios entre ciudades distantes.


Y otras escenas inolvidables, como las de torres de agujas desde donde se dominaba la operación de las vías de las grandes y pequeñas estaciones. Y los ferrocarriles metropolitanos, que culebreando bajo las calles de las grandes ciudades transportan miles de ciudadanos, la mayoría trabajadores, a sus diversos quehaceres. O los veteranos trenes pioneros de mitad del siglo XIX que iniciaron todo este mundo, tan rico y a veces tan olvidado por gran parte de la población.


Tras la visita de este maravilloso primer pabellón, quedan dos más, en los que asistimos a la tradicional acumulación de material rodante y otros detalles. Claro que también aquí nos encontramos piezas muy interesantes. Cómo no interesarse en una veloz "pacific" de la "Fleche d'Or" uno de los trenes más prestigiosos de la época del vapor. O la elegante librea granate del "Capitole" que unía la capital francesa con la más mediterránea Toulouse. Y que decir de las dos locomotoras eléctricas que por primera vez en los años 50 superaron los 300 km/h entre Burdeos y Bayona. O el elegante diseño de los automotores Bugatti. Y muchos otros.


No nos despediremos de este espectacular museo que, sin embargo, tan apenas atraía visitantes en un jueves de principios de julio, sin recordar los modelos en miniatura que son capaces de hipnotizar la mirada del visitante durante minutos y minutos mientras observa la evolución de los pequeños trenes que imitan a sus hermanos mayores, estáticos y silenciosos, del resto del museo.


Evidentemente, una visita de lo más recomendable para los aficionados al ferrocarril sobre la que os podréis informar más extensamente en frances, inglés y alemán en la página en internet del museo.


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