Museo Húngaro del Ferrocarril (Vasúttörténeti Park)

En la primera ocasión en que estuve Budapest, visitamos un museíllo del ferrocarril que no estaba mal. No muy grande, y dedicado a diversos transportes. Así que decidí volver a hacerle una visita aprovechando el regreso a la capital húngara a principios de octubre de 2010.

Pero me encontré con un panorama muy distinto, que os pasaré a explicar y a mostrar con fotos. En primer lugar, todo el material estaba disperso por una gran extensión de antiguas instalaciones ferroviarias, en las que habían instalado un parque con atracciones para los más pequeños. Siendo un sábado, y haciendo buen tiempo, la concurrencia de padres con sus hijos más pequeños era notable. Aquí pasaremos de ese tipo de atracciones y me centraré en lo que es la sustancia ferroviaria.

El primer punto de interés ferroviario es una amplia rotonda en la cual encontramos una amplia colección de locomotoras de vapor, en razonable buen estado, aunque no necesariamente en estado impecable. Puedes suponer a qué se dedicaba cada una de ellas, pero hay pocas indicaciones sobre el modelo y la historia de las expuestas. Y si hay alguna indicación, están en húngaro.


El acceso a la rotonda es a través de un puente giratorio, que sirve de atracción tipo "carrusel" para la chiquillería y sus padres. Por dignidad hacia el noble objeto, he evitado sacar a la multitud montada mientras daba la vuelta, y sólo aparece en la caseta de mando el operario que, con cara de resignación, se aburre accionando los mandos.


Hay una gran extensión de terreno con una playa de vías en la que se amontona el material ferroviario de lo más diverso. Desde curiosos automotores a locomotoras diesel de todo tipo y color, pasando por numerosos coches y vagones recubiertos de óxido, una variedad de quitanieves de distinto tipo, y nuevamente algunos coloridos automotores. Ninguna indicación. En un momento dado, no sabes si estás dentro del recinto del museo, o te has salido y deambulas por semiabandonadas instalaciones ferroviarias. Hay material para montar un museo inmenso, pero supongo que adecentar todo este material y mantenerlo en buen estado debe costar una pasta. Y Hungría todavía dista de estar al nivel de los países occidentales más privilegiados en estos temas.


En otra rotonda, ésta con hangares cubiertos, encontramos lo que debe ser la colección de joyas del museo. Piezas perfectamente restauradas y con un aspecto impecable. La más impresionante una sólida locomotora diesel colorada con su estrella comunista al frente, como corresponde a la época. Pero también unos cuantos coches antiguos de madera de todo tipo. Sin embargo, aunque hay alguna más, tampoco sobran las indicaciones sobre lo que estamos viendo. Y por supuesto, preferentemente en húngaro, idioma diabólico absolutamente incomprensible.


Resumiendo, un museo que no deja de tener su interés aunque le falta mucho para llegar a ser una exposición realmente didáctica sobre el mundo del ferrocarril y sobre la historia de este medio de transporte en la república magiar. Pero para los aficionados a este mundo que visiten la capital húngara, es una visita obligada. Podéis conocer más en su página en internet (húngaro, alemán e inglés).


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