Tren de la Fresa

 Junio de 1990

(Para ver las fotos a mayor tamaño, pulsar sobre las miniaturas)

En 1990, permanecí un año viviendo y estudiando en Madrid. La capital española, aunque interesante, no me produjo especiales ataduras personales. Lo normal era que al llegar el fin de semana, cogieramos nuestros bártulos, y lo pasaramos en Zaragoza.

No obstante, con la llegada del buen tiempo, fue preceptivo quedarse de vez en cuando para admirar algunos de los interesantes alrededores de la capital. Segovia, Toledo, las sierras, el norte de Extremadurara... fueron algunos de los destinos de aquellas excursiones. Cuando llegó el momento, la cosa estaba clara. Había que ir a conocer ese tren de vapor del que tanto me habían hablado: el Tren de la Fresa.

En aquellos momentos, había más seguridad que hoy en día de que la tracción sería de vapor,... con posterioridad he sabido que ha sido relativamente frecuente que el viaje se hiciera con una locomotora eléctrica. También un vehículo histórico, pero eléctrica. Y no es lo mismo.

Estos venerables vehículos ferroviarios son mantenidos en el Museo del Ferrocarril, en la antigua estación de Delicias de Madrid. Los "costas" de madera en los que nos acomodamos para el viaje fueron arrastrados por una de las sempiternas mikados que se adueñaron de las vías españolas en los años siguientes a la Guerra Civil.

El recorrido del tren era desde la estación de Delicias hasta Aranjuez. Durante el recorrido, unas amables azafatas vestidas de época ofrecían a los viajeros unas fresas, producto típico de la ciudad palaciega.

Una vez en el Real Sitio, la excursión incluía visita a los palacios, jardines y museos reales. Todavía recuerdo el intenso calor de aquel fin de semana, aun más intenso al día siguiente en que realicé un excursión a Toledo para visitar a una antigua amiga, que estaba trabajando en la capital castellano-manchega.

Respecto a las fotografías que aquí os muestro, el principal problema es que en aquellos momentos tenía poca experiencia con la cámara, y la calidad de las imágenes no es todo lo buena que yo quisiera. Realizadas con una Pentax P30n, que tenía un comportamiento muy honorable, una excelente cámara-escuela, y un objetivo Sigma 28-70 f/3,5-4,5 de enfoque manual con una preocupante tendencia a sobreexponer cuando era utilizado a sus focales más largas, las imágenes tienen grandes deficiencias técnicas. Por este motivo, no he osado mostrar más que cuatro de ellas, con un interés documental más que estético.

En cualquier caso, esto es lo que hay. Y espero que os sea ilustrativo del ambiente que en aquella agradable excursión ferroviaria se vivía. Si tenéis algún comentario, no lo dudéis, mándadme un mensaje de correo electrónico.