Vapor en Arganda

22 de abril de 2007 

Desde hace ya un tiempo, era conocedor de la puesta en marcha de un tren de vapor en La Poveda, dentro del municipio de Arganda del Rey en la provincia de Madrid. Tras algunos planes para visitarlo que resultaron fracasados, en el mes de abril de 2007 tuve la oportunidad de disfrutar de este tren.

El tren es mantenido por el Centro de Iniciativas Ferroviarias "Vapor-Madrid", y además de un pequeño museo del ferrocarril que sirve para entretener la espera hasta la salida del tren, podemos disfrutar de un corto viaje de pocos kilómetros en La Poveda y La Laguna del Campillo (Rivas-Vaciamadrid), sobre la vía preservada del antiguo Ferrocarril del Tajuña.

Espero que os guste el reportaje. Si tenéis alguna cuestión no dudéis en remitirme un mensaje por correo electrónico

La espera hasta la salida del tren se hace en un pequeño y coqueto museo ferroviario, donde encontramos material de la línea de Madrid-Barcelona.

El museo es pequeño, pero está montado con suficiente ingenio para hacer la visita entretenida.

Cerca de las 11 de la mañana, un pequeño tractor diesel comienza a formar la composición.

La pequeña locomotora de vapor lleva ya un rato evolucionando y calentando sus calderas en la improvisada estación de este pequeño ferrocarril.

El maquinista y el fogonero enganchan la locomotora a los coches que forman el convoy.

La locomotora realizará el viaje de ida con la cabina por delante. La instalación carece de puentes giratorios, y desde luego no hay espacio ni vías suficientes para un triángulo de inversión.

El maquinista cuida los detalles, y provisto de una engrasadora va mimando los mecanismos de la locomotora para que nada falle.

La locomotora situa ya el convoy en la via junto al anden donde esperan los pasajeros.

La distancia a recorrer es pequeña, pero el tren tampoco adquiere mucha velocidad. En general, todo resulta muy lúdico.

Durante el recorrido se atraviesa un puente sobre el Tajuña; unos ciclistas lo están atravesando, por lo que el maquinista toca repetidamente el silbato para avisar de la presencia del tren.

Una imagen clásica en el lugar es la presencia simultánea de la vieja vaporosa mientras sobre ella pasa una moderna unidad del ferrocarril metropolitano de Madrid.

Tras el viaje, un pequeño paseo nos situa en el puente sobre el Tajuña; tanto el silbato accionado por el maquinista como los numerosos pasajeros saludan al fotógrafo. Todo el mundo lo pasa bien.