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Como Actua el sistema Inmune

Sistema inmunológico

 

Las millones de células del organismo humano, se encuentran en trabajo permanente para mantenerlo con vida. El sistema inmune se encarga de verificar que el funcionamiento de las dichas células se esté efectuando con precisión y controlar los microorganismos que puedan venir del exterior para mantenernos con salud.

Las células del sistema inmunológico humano puede distinguir entre distintos tipos de virus, bacterias, hongos o parásitos y también diferenciar si una célula propia está funcionando mal o hay daños a tejidos, muchas veces el sistema inmune elimina el problema por sí mismo como a través de miles de millones de células diferentes, denominadas anticuerpos o linfocitos, cada una de las cuales reconoce una característica particular. Este mecanismo está fuertemente controlado y sólo se activa cuando hay una señal de alarma, es decir cuando el sistema ha determinado que cierto patógeno puede ser peligroso o que se ha generado un daño en algún tejido.

 

Todos los seres vivos crean su propio sistema de defensa inmunológico mediante células especializadas. En los mamíferos, esas células (principalmente, los glóbulos blancos, uno de los componente de la sangre) son capaces de identificar cualquier elemento extraño al propio organismo y a continuación, intentar destruirlo.

Este sistema de vigilancia y ataque está compuesto por tres elementos:

1.   Linfocitos, principales células del sistema linfático, que son de tres tipos:

 

o   Linfocitos B, que una vez activados en plasmocitos producen los anticuerpos o inmunoglobulinas.

o   Linfocitos T, que garantizan la defensa de las células y de los tejidos. Están ligados a los denominados Complejos Mayores de Histocompatibilidad o HLA, grupo de moléculas que ayuda al cuerpo a distinguir entre los elementos propios y los ajenos.

o   Células asesinas naturales (Natural Killers), cuyo papel es destruir la célula anormal o infectada.


Macrófagos. Son grandes células que absorben los microbios y cualquier otra molécula extraña y que, una vez digeridas, los deja en su superficie a disposición de los linfocitos para que éstos, al comprobar que son elementos extraños al propio cuerpo, los destruyan.

Leucocitos poli segmentados (por ejemplo, los neutrófilos). Además de poder fagocitar cualquier molécula extraña (como los macrófagos), contienen enzimas o proteínas capaces de destruir los antígenos ingeridos.

Para que el Sistema Inmunológico pueda funcionar correctamente, debe contar con un sistema de comunicación que permita potenciar o frenar la actividad del sistema inmune mediante las citoquinas, que son los agentes responsables de la comunicación intercelular entre los distintos actores del Sistema Inmunológico que actúan tanto sobre las células que las producen (efecto autocrino), como sobre otras células (efecto paracrino), o sobre órganos o tejidos diana (efecto endocrino). Las principales citoquinas conocidas actualmente son:

·        Interleuquinas (IL-1 a IL-23)

·        Interferones IFN (alfa, beta y gamma)

·        Factores de crecimiento (CSF y TGF beta)

·        Factores de necrosis tumoral (TFN alfa y beta)

·        Otros factores de crecimiento

·        Quimioquinas.


El hombre, como cualquier otro animal, no podría sobrevivir a las invasiones de múltiples agentes agresores externos e internos que lo atacan, si no dispusiera de sistemas defensivos que permitieran destruirlos y erradicarlos. El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra tales ataques y está conformado por una red compleja de células, tejidos y órganos que ha evolucionado para defenderlo contra tales invasores "extraños".

Disponer de una función inmunitaria eficaz es nuestra mayor defensa frente a los incontables desafíos que acechan a la buena salud y a la calidad de vida. Sin una función inmunitaria eficaz, incluso la menor de las amenazas puede significar un obstáculo enorme. En este mundo de viajes globales tan veloces, de microbios mutantes, y con los retos de la vida diaria… un sistema inmune eficaz, es el mejor de los “seguros de vida” que podamos tener.

De tal manera, el sistema inmunológico protege al organismo de agentes potencialmente nocivos al reconocer y responder a los así llamados antígenos, los cuales son moléculas grandes (usualmente proteínas) que se encuentran en la superficie de las células, virus, hongos o bacterias. Algunas sustancias muertas como toxinas, sustancias químicas, drogas y partículas extrañas pueden ser antígenos. Las sustancias que contienen estos antígenos son reconocidas y destruidas por el sistema inmunológico
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