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León Rugiente

 
'Como León Rugiente'
 
 
 

En cuanto al texto del ‘León Rugiente’ de 1Pedro 5.8, conviene puntualizar que  esta expresión no aparece en este solo lugar de la biblia. Pedro hace frecuentes referencias a la Biblia hebrea, y utiliza una imagen literaria conocida por esos escritores. Considérense los siguientes versos:

 

 

Salmos 22:13  Abrieron sobre mí su boca

 Como león rapaz y rugiente.

 

Ezequiel 22:25  Hay conjuración de sus profetas en medio de ella,  como león rugiente que arrebata presa;  devoraron almas,  tomaron haciendas y honra,  multiplicaron sus viudas en medio de ella.

 

Proverbios 28:15  León rugiente y oso hambriento

 Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.

Salmos 7:1, 2  Jehová Dios mío,  en ti he confiado;

 Sálvame de todos los que me persiguen,  y líbrame, 

No sea que desgarren mi alma cual león,

 Y me destrocen sin que haya quien me libre.

 

Salmos 10:4, 9  El malo,  por la altivez de su rostro,  no busca a Dios;

 No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

 

  [El malo] acecha en oculto,  como el león desde su cueva;

 Acecha para arrebatar al pobre;

 Arrebata al pobre trayéndolo a su red.

 

Salmos 17:9, 12  De la vista de los malos que me oprimen,

 De mis enemigos que buscan mi vida.

 

[Los malos, los enemigos] son como león que desea hacer presa,

 Y como leoncillo que está en su escondite.

 

Etc.,

 

En todos los textos, invariablemente, aparece este símil del león, uno rugiente, como representación de seres humanos malvados que se oponen a los justos. Por ejemplo, véase el salmo 22, un salmo mesiánico, en el que se comparan a aquellos que menean la cabeza contra Cristo (Salmo 22.7), los que reparten sus vestiduras (Salmo 22.18), es decir, todos los soldados que crucifican a Cristo, y los fariseos y judíos malvados, así como los escarnecedores de Jesús en sus palacios, Herodes y Pilatos, todos son comparados con leones rugientes.  No existe ni la más remota referencia o insinuación a un ser sobrenatural y fabuloso que esté orquestando la maldad innata de estos leones rugientes de carne y hueso.

Y el apóstol nos hace notar esa misma sensación veterotestamentaria acerca del Diablo Satanás (cuyo significado se hace notorio al decir ‘vuestro Adversario’), en el verso inmediato:

 

 

 1 Pedro 5:8, 9  Sed sobrios,  y velad;  porque vuestro adversario el diablo,  como león rugiente,  anda alrededor buscando a quien devorar;  (9)  al cual resistid firmes en la fe,  sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

 

 

Este pasaje es revelador, pues expone la justificación al símil del León rugiente, asociándolo con la temática principal de la carta de primera de Pedro, y es la persecución que los cristianos están padeciendo en el mundo entero. Si leemos el lenguaje de Pedro, entonces entenderemos el significado legítimo del símil del León.

 

 

1 Pedro 2:11, 12  Amados,  yo os ruego como a extranjeros y peregrinos,  que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,  (12)  manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles [no conversos];  para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,  glorifiquen a Dios en el día de la visitación,  al considerar vuestras buenas obras.

 

1 Pedro 2:15  Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien,  hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;

 

1 Pedro 3:13-17  ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño,  si vosotros seguís el bien?  (14) Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia,  bienaventurados sois.  Por tanto,  no os amedrentéis por temor de ellos,  ni os conturbéis,  (15)  sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones,  y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;  (16)  teniendo buena conciencia,  para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,  sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.  (17)  Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien,  si la voluntad de Dios así lo quiere,  que haciendo el mal.

 

1 Pedro 4:4-6  A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución,  y os ultrajan;  (5)  pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.  (6)  Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos,  para que sean juzgados en carne según los hombres,  pero vivan en espíritu según Dios.

 

 

1 Pedro 4:12-19  Amados,  no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido,  como si alguna cosa extraña os aconteciese,  (13)  sino gozaos por cuanto sois participantes de LOS PADECIMIENTOS de Cristo [padecimientos provocados por Satanás el Diablo, como León Rugiente; según 1Pedro 5.8],  para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.  (14)  Si sois vituperados por el nombre de Cristo,  sois bienaventurados,  porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.  Ciertamente,  de parte de ellos,  él es blasfemado,  pero por vosotros es glorificado.  (15)  Así que,  ninguno de vosotros padezca como homicida,  o ladrón,  o malhechor,  o por entremeterse en lo ajeno;  (16)  pero si alguno padece como cristiano,  no se avergüence,  sino glorifique a Dios por ello.  (17)  Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios;  y si primero comienza por nosotros,  ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?  (18)  Y:

 Si el justo con dificultad se salva,

 ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?  (19)  De modo que los que padecen según la voluntad de Dios,  encomienden sus almas al fiel Creador,  y hagan el bien.

 

 

Los hombres  insensatos, impíos y pecadores que no obedecen al Evangelio de Dios, los cuales blasfeman al Espíritu de Dios, y causan vituperio y padecimiento a los cristianos, al ultrajarlos, murmurar en contra de ellos y calumniarlos (típico del Calumniador, el ‘Diábolos’), ellos son de la misma calaña de hombres que en el Antiguo Testamento se oponían perjudicialmente en contra de los justos, y en contra del mismísimo Cristo: ellos son el Adversario (Satanás) el Diablo, comportándose como León Rugiente…..Así es como todas las piezas encajan.

 

No podemos venir a las Escrituras con nuestras ideas preconcebidas, atropellando el contexto inmediato, remoto y gramatical. Sintamos la misma sintonía apostólica hacia las Escrituras Hebreas, y veamos  de qué modo es que ellos siguieron fieles al pensamiento veterotestamentario. Pablo (‘la boca del león’. Compare el Salmo 22.21 con 2Timoteo 4.17), Pedro, y los demás, cada vez que hablaron del Diablo y de Satanás, estaban entendiendo ese sustantivo como lo entendían los antiguos, David, Salomón, Exequiel y los otros: como una referencia figurada sobre los individuos humanos, malvados especialmente.

 

Para muestra, veamos los usos de la palabra hebrea ‘Satán’ respecto a seres humanos que se oponen a otros:

 

 

1 Samuel 29:4  Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él [contra David],  y le dijeron: Despide a este hombre,  para que se vuelva al lugar que le señalaste,  y no venga con nosotros a la batalla,  no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo [‘adversario’, traducido del Hebreo ‘Satán’ ];  porque  ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres?

 

2 Samuel 19:22  David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros,  hijos de Sarvia,  para que hoy me seáis adversarios?  [Hebreo: ‘Satán’] ¿Ha de morir hoy alguno en Israel?  ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?

 

1 Reyes 11:14  Y Jehová suscitó un adversario [‘Satán’] a Salomón: Hadad edomita,  de sangre real,  el cual estaba en Edom.

 

1 Reyes 11:23  Dios también levantó por adversario [‘Satán’] contra Salomón a Rezón hijo de Eliada,  el cual había huido de su amo Hadad-ezer,  rey de Soba.

 

1 Reyes 11:25  Y fue adversario [‘Satán’] de Israel todos los días de Salomón;  y fue otro mal con el de Hadad,  porque aborreció a Israel,  y reinó sobre Siria.

 

 

 

En estos textos se puede apreciar indiscutidamente cómo se cómo el término ‘Satán’ es utilizado en el texto hebreo para representar a seres humanos de carne y hueso, adversarios de otros seres humanos. ¿Es difícil entender eso? ¿Es difícil ceder ante lo evidente, cierto, lógico y probadamente bíblico hasta la médula?

 

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