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El origen de los vascos y otros pueblos mediterraneos de Antonio Arnáiz Villena y Jorge Alonso García.

publicado a la‎(s)‎ 2 may. 2017 14:03 por Ricardo Cob   [ actualizado el 24 abr. 2018 6:44 ]

Esta obra es fruto de la colaboración entre dos grandes científicos -Antonio Arnáiz y Jorge Alonso- con una teoría común: el origen norteafricano prehistórico de parte de las gentes y culturas de la antigua Iberia, sorprendentemente el origen de los vascos, emparentados según la genética con los pueblos norte africanos y etruscos, teoría que contradice todas las hasta ahora contempladas.

La preservación del idioma vasco y su traducción al castellano ha permitido el desciframiento del lenguaje ibérico-tartésico del etrusco y del minoico-cretense y llegar a la conclusión de que la procedencia de esas culturas ha tenido unas raíces comunes norteafricanas de gentes que pudieron vivir en el Sahara entre el 10.000 y el 6.000 antes de Cristo.

Dos perspectivas -la genética y la lingüística- que hablan a favor de un patrimonio prehistórico de comunicaciones culturales entre el Norte y el Sur del Mediterráneo que podrían implicar la existencia de una cultura Neolítica e Iberia-Norte de África y otros puntos del Mediterráneo simultánea o anterior a la de Oriente Medio.

Antonio Arnáiz Villena. Es Catedrático y Jefe del Servicio de Inmunología en el Hospital Doce de Octubre de Madrid. Lleva más de 20 años estudiando la genética de las poblaciones humanas. Entre sus aportaciones se encuentran: el hallazgo de nuevos genes de histocompatibilidad (HLA) en grupos aislados de Indios Americanos como los Jaidukama de Colombia o los Motilones de Venezuela. Asimismo, ha estudiado las poblaciones del Norte de África y varios grupos dentro de la Península Ibérica, entre ellos el vasco. Su sólida formación en inmunología, genética y biología molecular, está reflejada en la publicación de más de 330 artículos en revistas internacionales; en los últimos años ha hecho énfasis en la investigación de las frecuencias poblacionales de genes sanos y patológicos, entrando en lo que será en los próximos años la medicina predictiva a nivel individual y poblacional.

Jorge Alonso García. Es historiador. Ha publicado numerosa obras y ha estudiado en profundidad temas como el de Tartesos, la ciudad de Bobastro y Omar ben Hafsum. Ha trabajado en el yacimiento arqueológico de Asta Regia (Jeréz de la Frontera), donde se encuentra probablemente el solar de la mítica Tartesos. Ha efectuado expediciones a Túnez, Argelia y Marruecos para estudiar la cultura bereber, comparándola con la de otros pueblos mediterráneos. Recientemente ha publicado junto con Antonio Arnáiz Villena los Diccionarios Ibérico-Euskera-Castellano (2007) y Etrusco-Euskera-Castellano (2008). También ha escrito libros históricos y de divulgación.

Es sorprendente que una obra de la calidad científica y un contenido tan revolucionario en cuanto a sus conclusiones, ha pasado desapercibida por la mayoría de los medios de comunicación españoles.

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Antonio Arnaiz Villena: “El euskera tiene mucho en común con lenguas como el bereber, el guanche, el egipcio y el dogón”

Antonio Arnaiz Villena Catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Arnaiz Villena es actualmente uno de los principales inmunólogos españoles, destacando además por sus investigaciones sobre la historia genética de los grupos étnicos e hipótesis lingüísticas alternativas. Hasta la fecha ha publicado 351 artículos científicos en diferentes revistas internacionales, en su mayor sobre estos temas.

Antonio Arnaiz Villena, de cuyo prestigio académico dan cuenta las 43 tesis doctorales que ha dirigido, es conferenciante invitado del Collège de France-Paris y de las Academias Reales de Francia e Inglaterra, y es, junto con Jorge Alonso-García, el artífice de una metodología propia, descrita aquí, que utiliza el euskera moderno para descifrar lenguas antiguas de la región mediterránea y de Oriente Próximo. Entre las lenguas que estos dos autores consideran emparentadas con el euskera en base a sus trabajos de investigación se encuentran el antiguo egipcio, el hitita, el sumerio, el hurrita, el ugarítico, el akkadio, el fenicio, el guanche y el elamita.

Arnaiz y Alonso postulan que todas estas lenguas forman una rama "Usko-mediterránea" de la hipotética macrofamilia dené–caucásica, que ellos extienden para incluir a las lenguas bereberes del norte de África, que son clasificadas casi universalmente por los lingüistas como lenguas afroasiáticas. En este sentido, los trabajos de Arnaiz y Alonso contradicen el grueso de la investigación sobre egiptología, estudios indoeuropeos, y filología semítica, sumeria y mesoamericana.

Se pueden compartir o no las tesis de Antonio Arnaiz Villena, pero lo que no puede negarse es su sólida preparación científica, su larga experiencia docente y su rigor profesional. Siempre abierto a la discusión, al debate y al contraste de pruebas, el discurso de este hombre, autor también de libros como “El origen de los vascos y otros pueblos mediterráneos” o “Minoicos, cretenses y vascos”, es siempre enriquecedoramente provocador, apasionado, diferente y contundente. Esta entrevista, construida a base de correos electrónicos, “whatsapp” y llamadas telefónicas, es un buen ejemplo de ello.

De una forma esquemática, ¿cuál es su planteamiento en cuanto al origen y la expansión del euskera?

Existe un grupo de lenguas en la zona mediterránea desde, al menos, la época en que era un muy poblado refugio glaciar hasta unos 10.000 años antes de nuestra era. Con el retiro de los hielos hacia el norte, los seres humanos subieron también desde el Mediterráneo hacia el Norte de Europa y las Islas Británicas (sin excluir, expansiones realizadas también en otras direcciones).

Nosotros hemos definido el grupo de lenguas habladas por estos pobladores como “Usko-mediterráneas” y “de sustrato mediterráneo” por el prestigioso lingüista alemán Jürgen Untermann, fallecido hace unos meses. Este sustrato “euskérico” se encuentra por toda Europa e incluso en lenguas amerindias.

¿En qué consiste el concepto de cultura “Usko-meditarránea que usted ha planteado en diversas ocasiones y qué papel desempeña éste para comprender el origen y la evolución del euskera?

La evolución del euskera ha sido muy lenta y el latín es mucho más moderno y, probablemente, ha tomado muchos préstamos de las lenguas Usko-mediterráneas, como por ejemplo del etrusco. Entre estas lenguas encontramos al menos las siguientes: euskera, ibero-tartésico, guanche, etrusco, bereber, minoico, egipcio antiguo, hitita, eblaico, sumerio… Hay préstamos evidentes en el euskera, pero, por ejemplo, la palabra “ánima” se encuentra en varias lenguas Usko-mediterráneas, incluida el etrusco, de donde probablemente llegó al latín. Las pruebas de que el latín se hablase por la gente común son escasas. Más bien fue una lengua utilizada por religiosos y administradores después del Imperio Romano.

¿Hablar del origen del euskera es hablar del origen de los vascos (entendiendo este concepto como las personas que habitan en lo que hoy conocemos como País Vasco o regiones aledañas?

El problema lo ha creado un popular divulgador: el italiano Luigi Luca Cavalli-Sforza, que ha identificado falsamente genes y lenguas. Los primeros permanecen y las lenguas varían, por modas, imposiciones, guerras, etc. Los genes tienen, por lo tanto, una evolución diferente a las lenguas que muchas veces son impuestas o varían por modas. Por otra parte, la historia vasca concuerda con un aislamiento relativo, que se observa al estudiar la genética en lugares apartados como el Valle de Arratia. Por el contrario, los resultados no concuerdan si la muestra se toma, por ejemplo, en Bilbao, que es un foco de inmigración.

¿Es el euskera, como se afirma periódicamente, una lengua africana?

No, el euskera se puede identificar con el ibero antiguo. Ya se ha demostrado que los números íberos y euskeras son casi idénticos. Así mismo, nosotros hemos publicado un diccionario Ibérico-Euskera-Castellano, donde se observa cómo se puede traducir el ibero con el uso del euskera antiguo.

Como hemos dicho el euskera tiene mucho en común con el bereber, guanche, egipcio, y, probablemente, el dogón, todos ellos idiomas norteafricanos que serían lenguas “mediterráneas”o “Usko-mediterraneas”. En este sentido, se encuentran inscripciones rupestres íberas en Lanzarote y Fuerteventura, cuyo origen está aún poco claro.

¿Cómo rompe su planteamiento, que según tengo entendido también ha sido y es defendido, en todo o en parte, por otros autores, con la postura "oficial" en cuanto al origen del euskera?

El vascoiberismo (el ibero es el vasco antiguo) fue aceptado desde los primeros siglos de nuestra era por Flavio Josefo. Al pasar la Edad Media seguía siendo defendido por el Licenciado Poza, Astarloa, Larramendi y Humboldt. Hacia la mitad del siglo pasado surgieron dudas sobre esta teoría, planteadas por Antonio Tovar y Koldo Mitxelena. Estas que al principio eran solamente dudas, han creado un integrismo radical de negación de la relación del euskera con el ibero. Casi todos los profesores universitarios son hoy practicantes de este radicalismo; los que han disentido se han quedado de profesores de Institutos de Enseñanza Media. Esta radicalización también ha calado en Euskaltzandia.

Sin embargo, tanto la Asociación de profesores y lingüistas catalanes y la Asociación vasca Euskararen Jatorria apoyan el vascoiberismo. Esta última asociación celebró un congreso el pasado mes de mayo en Gernika donde intervinieron filólogos portugueses y españoles, defendiendo el parentesco entre el euskera y el ibero.

¿Cómo han reaccionado las instituciones políticas y culturales del País Vasco ante sus planteamientos?

El profesor Joseba Lakarra y su entorno han sido bastante abruptos contra el vascoiberismo. Otros profesores universitarios, incluso de la Universidad del País Vasco (UPV), mantienen un anti-vascoiberismo matizado. Hay debate, lo que siempre es bueno.