Novedades


Nuevas obras de Pedro Rodea

publicado a la‎(s)‎ 30 nov. 2018 10:03 por Ricardo Cob   [ actualizado el 9 dic. 2018 9:36 ]



"Estamos en tiempos de "emergencia"...
el manvantara se acaba... el fin de los tiempos ya está aquí...los gases de "invernadero" no tienen absolutamente nada que ver con ello...y el hombre tampoco pinta nada en esto...llama la atención la coincidencia de lo expuesto por René Guenón en su libro "El Inminente Fin de los tiempos"y lo que expone este libro un "científico" sin ninguna servidumbre a lo políticamente correcto..."
Pedro Rodea, recomiendo su lectura.

¿Te sientes culpable por tomar café o comer chocolate? Lea estas revelaciones de científicos prohibidos en nombre de "Pensamiento único" (como en la época de Galileo, ¡que de todos modos tenía razón!). Tendrá toda la evidencia de que ningún impuesto al carbono ha influido en la disminución del magnetismo durante 300 años debido a los movimientos inusuales de magma bajo nuestros pies, verdadera fuente de todos nuestros problemas. De hecho, cada 200.000 años se produce un fenómeno natural periódico. Durante aproximadamente 1000 años, este fenómeno se manifiesta nuevamente, después de una parada beneficiosa de 780.000 años que permitió que existiera el homo sapiens. 

Durante 300 años, las consecuencias se han hecho más y más observables, incluso francamente perturbadoras: el calentamiento global (¡ya en el siglo XVIII, mucho antes del petróleo!), el aumento del vulcanismo (Islandia, Chile), los crecientes terremotos, como en Japón, los ríos desbordados, los huracanes y los tornados en aumento, el aumento del nivel del mar, el aumento de los cánceres de piel , disminución de la fertilidad masculina, mortalidad de abejas, cigarras y hormigas, deformación de los picos de las aves, muerte súbita de las aves. Las averías de las redes de telefonía y electricidad, la peligrosa aurora boreal en nuestras latitudes, todo esto se había planeado en este libro desde 2002. 

El texto es "público en general" pero también es adecuado para los científicos, que podrán verificarlo todo con los investigadores del citadas universidades. Al igual que el hombre Neanderthal tuvo que dar paso al homo sapiens, todo parece indicar que esta última, a su vez, se desvanecerá gradualmente ante una nueva raza, mejor (¡no es muy difícil!), en 1000 a 1300 años. La conclusión del libro es que debemos apresurarnos a disfrutar de las últimas décadas felices que nos quedan, sin privarnos de café o chocolate.




René Guénon


Comparte tus comentarios          
    - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 

Nos complace compartir con todos los visitantes las siguientes obras inéditas en La Tradición, aparte de poder descargarlas gratis en PDF, también  puedes comprarlas en papel o en formato electrónico en Amazon en algunos casos.

BALANCE CERO.PDF 
(983K) - Srî Nisargadatta Maharaj  - AMAZON

CHARLAS 2003 VOLUMEN 1.PDF (1546K) - AMAZON

https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/41GzUJ%2B3OXL.jpg
CHARLAS 2003 VOLUMEN 2.PDF - (1510K) - AMAZON

CHARLAS 2003 VOLUMEN 3.PDF - (1465K) - AMAZON

https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/419pOJHC4VL.jpg
CHARLAS 2004 VOLUMEN 1.PDF - (1493K) - AMAZON

https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/41owKAtX55L._SY346_.jpg
CHARLAS 2004 VOLUMEN 2.PDF - (1569K) - AMAZON

CHARLAS 2004 VOLUMEN 3.PDF - (1684K) - AMAZON

CHARLAS 2004 VOLUMEN 4.PDF - (1694K) - AMAZON

CHARLAS 2005 VOLUMEN 1.PDF - (1488K) 

CHARLAS DE PEDRO RODEA 2005 TODO HASTA SEP 2005.PDF - (3583K)

CLIMATIC CHANGE.PDF (EN INGLÉS) - (914K) - PAUL DE MÉTAIRY

https://sites.google.com/site/tradicionrc/_/rsrc/1543690264710/online/nuevasobrasdepedrorodea/homenaje.png
EL INMINENTE FIN DE LOS TIEMPOS - RENÉ GUENÓN (2017).PDF -(937K) - AMAZON

ESTUDIOS METAFISICOS 3 LIBROS EN 1 RENÉ GUENÓN.PDF - (1241K) 

EL ESTADO SIN ESTADO, LA NO SABIDURÍA DE UN NO SABIO.PDF - (225K) - AMAZON

https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/51KBhN526lL.jpg
LA MEDICINA ULTIMA 14 PUNTOS.PDF (976K) - Srî Nisargadatta Maharaj  - AMAZON

LA CONSCIENCIA Y LO ABSOLUTO 14 PUNTOS.PDF 
(615K) - Srî Nisargadatta Maharaj - AMAZON

CAMBIO CLIMÁTICO.PDF 
(2131K) - PAUL DE MÉTAIRY - AMAZON

https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/41olMrsO5UL.jpg


El origen de los vascos y otros pueblos mediterraneos de Antonio Arnáiz Villena y Jorge Alonso García.

publicado a la‎(s)‎ 2 may. 2017 14:03 por Ricardo Cob   [ actualizado el 24 abr. 2018 6:44 ]


Esta obra es fruto de la colaboración entre dos grandes científicos -Antonio Arnáiz y Jorge Alonso- con una teoría común: el origen norteafricano prehistórico de parte de las gentes y culturas de la antigua Iberia, sorprendentemente el origen de los vascos, emparentados según la genética con los pueblos norte africanos y etruscos, teoría que contradice todas las hasta ahora contempladas.

La preservación del idioma vasco y su traducción al castellano ha permitido el desciframiento del lenguaje ibérico-tartésico del etrusco y del minoico-cretense y llegar a la conclusión de que la procedencia de esas culturas ha tenido unas raíces comunes norteafricanas de gentes que pudieron vivir en el Sahara entre el 10.000 y el 6.000 antes de Cristo.

Dos perspectivas -la genética y la lingüística- que hablan a favor de un patrimonio prehistórico de comunicaciones culturales entre el Norte y el Sur del Mediterráneo que podrían implicar la existencia de una cultura Neolítica e Iberia-Norte de África y otros puntos del Mediterráneo simultánea o anterior a la de Oriente Medio.

Antonio Arnáiz Villena. Es Catedrático y Jefe del Servicio de Inmunología en el Hospital Doce de Octubre de Madrid. Lleva más de 20 años estudiando la genética de las poblaciones humanas. Entre sus aportaciones se encuentran: el hallazgo de nuevos genes de histocompatibilidad (HLA) en grupos aislados de Indios Americanos como los Jaidukama de Colombia o los Motilones de Venezuela. Asimismo, ha estudiado las poblaciones del Norte de África y varios grupos dentro de la Península Ibérica, entre ellos el vasco. Su sólida formación en inmunología, genética y biología molecular, está reflejada en la publicación de más de 330 artículos en revistas internacionales; en los últimos años ha hecho énfasis en la investigación de las frecuencias poblacionales de genes sanos y patológicos, entrando en lo que será en los próximos años la medicina predictiva a nivel individual y poblacional.

Jorge Alonso García. Es historiador. Ha publicado numerosa obras y ha estudiado en profundidad temas como el de Tartesos, la ciudad de Bobastro y Omar ben Hafsum. Ha trabajado en el yacimiento arqueológico de Asta Regia (Jeréz de la Frontera), donde se encuentra probablemente el solar de la mítica Tartesos. Ha efectuado expediciones a Túnez, Argelia y Marruecos para estudiar la cultura bereber, comparándola con la de otros pueblos mediterráneos. Recientemente ha publicado junto con Antonio Arnáiz Villena los Diccionarios Ibérico-Euskera-Castellano (2007) y Etrusco-Euskera-Castellano (2008). También ha escrito libros históricos y de divulgación.

Es sorprendente que una obra de la calidad científica y un contenido tan revolucionario en cuanto a sus conclusiones, ha pasado desapercibida por la mayoría de los medios de comunicación españoles.

* * *

* * *
Antonio Arnaiz Villena: “El euskera tiene mucho en común con lenguas como el bereber, el guanche, el egipcio y el dogón”

Antonio Arnaiz Villena Catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Arnaiz Villena es actualmente uno de los principales inmunólogos españoles, destacando además por sus investigaciones sobre la historia genética de los grupos étnicos e hipótesis lingüísticas alternativas. Hasta la fecha ha publicado 351 artículos científicos en diferentes revistas internacionales, en su mayor sobre estos temas.

Antonio Arnaiz Villena, de cuyo prestigio académico dan cuenta las 43 tesis doctorales que ha dirigido, es conferenciante invitado del Collège de France-Paris y de las Academias Reales de Francia e Inglaterra, y es, junto con Jorge Alonso-García, el artífice de una metodología propia, descrita aquí, que utiliza el euskera moderno para descifrar lenguas antiguas de la región mediterránea y de Oriente Próximo. Entre las lenguas que estos dos autores consideran emparentadas con el euskera en base a sus trabajos de investigación se encuentran el antiguo egipcio, el hitita, el sumerio, el hurrita, el ugarítico, el akkadio, el fenicio, el guanche y el elamita.

Arnaiz y Alonso postulan que todas estas lenguas forman una rama "Usko-mediterránea" de la hipotética macrofamilia dené–caucásica, que ellos extienden para incluir a las lenguas bereberes del norte de África, que son clasificadas casi universalmente por los lingüistas como lenguas afroasiáticas. En este sentido, los trabajos de Arnaiz y Alonso contradicen el grueso de la investigación sobre egiptología, estudios indoeuropeos, y filología semítica, sumeria y mesoamericana.

Se pueden compartir o no las tesis de Antonio Arnaiz Villena, pero lo que no puede negarse es su sólida preparación científica, su larga experiencia docente y su rigor profesional. Siempre abierto a la discusión, al debate y al contraste de pruebas, el discurso de este hombre, autor también de libros como “El origen de los vascos y otros pueblos mediterráneos” o “Minoicos, cretenses y vascos”, es siempre enriquecedoramente provocador, apasionado, diferente y contundente. Esta entrevista, construida a base de correos electrónicos, “whatsapp” y llamadas telefónicas, es un buen ejemplo de ello.

De una forma esquemática, ¿cuál es su planteamiento en cuanto al origen y la expansión del euskera?

Existe un grupo de lenguas en la zona mediterránea desde, al menos, la época en que era un muy poblado refugio glaciar hasta unos 10.000 años antes de nuestra era. Con el retiro de los hielos hacia el norte, los seres humanos subieron también desde el Mediterráneo hacia el Norte de Europa y las Islas Británicas (sin excluir, expansiones realizadas también en otras direcciones).

Nosotros hemos definido el grupo de lenguas habladas por estos pobladores como “Usko-mediterráneas” y “de sustrato mediterráneo” por el prestigioso lingüista alemán Jürgen Untermann, fallecido hace unos meses. Este sustrato “euskérico” se encuentra por toda Europa e incluso en lenguas amerindias.

¿En qué consiste el concepto de cultura “Usko-meditarránea que usted ha planteado en diversas ocasiones y qué papel desempeña éste para comprender el origen y la evolución del euskera?

La evolución del euskera ha sido muy lenta y el latín es mucho más moderno y, probablemente, ha tomado muchos préstamos de las lenguas Usko-mediterráneas, como por ejemplo del etrusco. Entre estas lenguas encontramos al menos las siguientes: euskera, ibero-tartésico, guanche, etrusco, bereber, minoico, egipcio antiguo, hitita, eblaico, sumerio… Hay préstamos evidentes en el euskera, pero, por ejemplo, la palabra “ánima” se encuentra en varias lenguas Usko-mediterráneas, incluida el etrusco, de donde probablemente llegó al latín. Las pruebas de que el latín se hablase por la gente común son escasas. Más bien fue una lengua utilizada por religiosos y administradores después del Imperio Romano.

¿Hablar del origen del euskera es hablar del origen de los vascos (entendiendo este concepto como las personas que habitan en lo que hoy conocemos como País Vasco o regiones aledañas?

El problema lo ha creado un popular divulgador: el italiano Luigi Luca Cavalli-Sforza, que ha identificado falsamente genes y lenguas. Los primeros permanecen y las lenguas varían, por modas, imposiciones, guerras, etc. Los genes tienen, por lo tanto, una evolución diferente a las lenguas que muchas veces son impuestas o varían por modas. Por otra parte, la historia vasca concuerda con un aislamiento relativo, que se observa al estudiar la genética en lugares apartados como el Valle de Arratia. Por el contrario, los resultados no concuerdan si la muestra se toma, por ejemplo, en Bilbao, que es un foco de inmigración.

¿Es el euskera, como se afirma periódicamente, una lengua africana?

No, el euskera se puede identificar con el ibero antiguo. Ya se ha demostrado que los números íberos y euskeras son casi idénticos. Así mismo, nosotros hemos publicado un diccionario Ibérico-Euskera-Castellano, donde se observa cómo se puede traducir el ibero con el uso del euskera antiguo.

Como hemos dicho el euskera tiene mucho en común con el bereber, guanche, egipcio, y, probablemente, el dogón, todos ellos idiomas norteafricanos que serían lenguas “mediterráneas”o “Usko-mediterraneas”. En este sentido, se encuentran inscripciones rupestres íberas en Lanzarote y Fuerteventura, cuyo origen está aún poco claro.

¿Cómo rompe su planteamiento, que según tengo entendido también ha sido y es defendido, en todo o en parte, por otros autores, con la postura "oficial" en cuanto al origen del euskera?

El vascoiberismo (el ibero es el vasco antiguo) fue aceptado desde los primeros siglos de nuestra era por Flavio Josefo. Al pasar la Edad Media seguía siendo defendido por el Licenciado Poza, Astarloa, Larramendi y Humboldt. Hacia la mitad del siglo pasado surgieron dudas sobre esta teoría, planteadas por Antonio Tovar y Koldo Mitxelena. Estas que al principio eran solamente dudas, han creado un integrismo radical de negación de la relación del euskera con el ibero. Casi todos los profesores universitarios son hoy practicantes de este radicalismo; los que han disentido se han quedado de profesores de Institutos de Enseñanza Media. Esta radicalización también ha calado en Euskaltzandia.

Sin embargo, tanto la Asociación de profesores y lingüistas catalanes y la Asociación vasca Euskararen Jatorria apoyan el vascoiberismo. Esta última asociación celebró un congreso el pasado mes de mayo en Gernika donde intervinieron filólogos portugueses y españoles, defendiendo el parentesco entre el euskera y el ibero.

¿Cómo han reaccionado las instituciones políticas y culturales del País Vasco ante sus planteamientos?

El profesor Joseba Lakarra y su entorno han sido bastante abruptos contra el vascoiberismo. Otros profesores universitarios, incluso de la Universidad del País Vasco (UPV), mantienen un anti-vascoiberismo matizado. Hay debate, lo que siempre es bueno.


Cocina tradicional marinera. Castro Urdiales.

publicado a la‎(s)‎ 28 abr. 2017 16:16 por Ricardo Cob   [ actualizado el 30 nov. 2018 8:20 ]


Recogemos en este trabajo una nueva edición de la cocina tradiconal marinera de nuestro pueblo. Platos y recetas que nos traen el sabor de otros tiempos, alejados del actual rimo de nuestras vidas que nos obliga a comer de froma distinta a como lo hicieron nuestros padres.

La cocina que se presenta en estas paginas desprende el carinño y el amor por la elaboración de la comida, realizada además con lo que tradiconalmente tenían mas cerca las gentes de Castro, los productos que le ofrecia la mar y la actividad pesquera.

Quiero desde aquí reconocer la gran labor investigadora y de recuperación de los platos tradicionales de la cocina marinera castreña, que está llevando a cabo la asociación Amigos de la Historia y de la Mar Cantu Santa Ana de Castro Urdiales.

Gracias por ayudar a recuperar nuestra memoria gastronómica y por alegrar el estómago de todos aquellos que seguimos las recetas para la elaboración de estos tradicionales platos de cocina marinera castreña.

Iván Gonazalez Barquín
Alcade de Castro Urdiales - Cantabria - España
2011

* * *

No comas nada que tu abuela no reconocería como comida


Michael Pollan se ha convertido en una de las voces más calificadas y divertidas en la literatura sobre comida y nutrición, un food critic que es realmente un filósofo. Ha escrito un par de libros que no sólo contienen excelente información, sino que son también una delicia para leer (por la prosa y también por la evocación que hace de la comida). Pollan es un exquisito, pero sintoniza la preocupación de nuestra era: un exquisito con conciencia ecológica y en el cual el placer no entra en conflicto con la salud.

Entre sus muchos escritos, como The Onmivore’s Dilemma y sus artículos del New York Times, Pollan ha acuñado diversas frases que sintetizan en pocas palabras cierta esencia para navegar la industria alimentaria de nuestros días. Una de las más populares es la que lleva de título este artículo: Si viene de una planta cómelo, si fue hecho en una planta no lo comas. Los supermercados hoy en día son laberintos de innumerables ofertas que nos seducen con lustrosos alimentos que prometen hacernos felices, a la vez que nos llenan de culpa. Decidir qué comer y qué comida comprar es muy difícil o al menos requiere un gran esfuerzo, si uno se preocupa de la calidad de su alimentación. Dicho eso, Pollan lo reduce, en amor vegetal, a que simplemente comamos comida que viene de las plantas pero no aquella que ha sido procesada en una planta o fábrica.

Para algunos esto puede ser un reduccionismo, pero en una era extremadamente complicada y quizás exageradamente compleja, Pollan hace las cosas más sencillas y con gusto. Adicionalmente nos dice: “No comas nada que tu abuela no reconocería como comida”, y es que la mayoría de los alimentos procesados que vemos en el supermercado oscilan en una tenue linea entre ser comida y ser otra cosa, una especie “frankenfood”, híbridos de la naturaleza cuyos efectos secundarios son difíciles de medir. Para los despistados, advierte: “debes evitar productos que hagan afirmaciones sobre salud. ¿Por qué? Porque una afirmación sobre sus beneficios saludables en un alimento es un fuerte indicador de que no es realmente comida”.

Consciente del importante factor de nuestra microbiota (el ecosistema de bacterias que viven mayormente en nuestro intestino), Pollan enfatiza la importancia de las fibras vegetales que alimentan a estos microorganismos. Reconoce también la gran cadena o madeja de interconexión biológica y dice: “eres lo que come lo que comes”. Y con gran ironía critica a nuestra civilización que “ha conseguido un increíble logro: desarrollar la dieta que nos enferma a todos”.


TEXTOS TRADICIONALES - LA TRADICIÓN

Tratado vedanta sobre la liberación en vida (Jivanmukti Viveka) Sri Vidyaranya Swami.

publicado a la‎(s)‎ 20 feb. 2017 4:29 por Ricardo Cob   [ actualizado el 20 abr. 2018 12:46 ]

 Traducción, introducción y notas  Roberto Mallón Fedriani.
Nos complace compartir la publicación de esta interesante traducción de nuestro colaborador: Roberto Mallón Fedriani. Reproducimos la introducción.

 

OM

saha nāvavatu

saha nau bhunaktu

saha vīryaṁ karavāvahai

tejasvi nāvadhītamastu

mā vidviṣāvahai

OM śāntiḥ śāntiḥ śāntiḥ

 

 

¡Que Él nos proteja mediante la revelación de la Verdad!

¡Que nos ayude, mostrándonos los frutos del conocimiento!

¡Que con aguda inteligencia y potente energía podamos investigar juntos!

¡Qué no haya disputas entre nosotros!

Paz, paz, paz.

 

(Katha Upanishad 2.3.19)

 


CONTENIDO 

Introducción    

Capítulo 1 - Sobre la evidencia escrituraria acerca de Jivanmukti 

Capítulo 2 - Sobre la destrucción de los “deseos latentes” o Vasanas 

Capítulo 3 - Sobre la disolución de la mente

Capítulo 4 - El propósito de Jivanmukti

Capítulo 5 - La renuncia del conocedor (Vidvat Sannyasa) 




AGRADECIMIENTOS

 Manifestamos nuestro agradecimiento a Javier Alvarado Planas, Catedrático de Derecho de la Universidad Complutense, además de profundo conocedor de las doctrinas tradicionales basadas en la No-Dualidad* , por el apoyo editorial que nos ha prestado a fin de que se llevara a cabo la publicación de este texto. Igualmente al Maestro Advaita, Sri Ramakrishnan Swamiji (Dravidacharya), por sus muchas indicaciones y aclaraciones doctrinales.

 

INTRODUCCIÓN

 

El presente libro fue escrito en el siglo XIV de la era cristiana y es uno de los preferidos por los renunciantes (sannyasin) de la India. Su autor, un venerado maestro Vedanta que llegó a ser Jagadgurú de Sringeri, lo escribió después de “olvidarse” por completo del mundo y tras llevar una vida para nada apartada de las vicisitudes de su tiempo; prueba de ello es que Sri Vidyaranya fue ministro y consejero real del imperio Viajayanagara en India. Antes que ésta escribió otras obras vedánticas muy apreciadas, destacando sobre todo Panchadasi[1] , un manual de iniciación para todos los que se aproximan al Vedanta Advaita y del que el presente Jivanmukti Viveka es considerado una continuación y colofón[2].

La Liberación en vida o Jivanmukti es en el contexto del Vedanta Advaita –y del hinduismo en general– el culmen de la perfección a la que puede aspirar el ser humano. Es la consecución del “Estado Supremo” por medio de la completa eliminación de la ignorancia (Avidya) que hace creernos individuos separados al ocultar la propia Esencia trascendente y única Realidad que en última instancia somos: Brahman (Ser/Sat, Consciencia/Chit, Felicidad/Ananda). Alcanzar el estado de Jivanmukti es liberarse de los ‘pares de opuestos’ (alegría-tristeza, agradable-desagradable, etc.); es carecer por completo de deseos; es la Paz Absoluta; es morar en esa Felicidad que es nuestra propia naturaleza intrínseca. El “liberado en vida” (Jivanmukta) queda totalmente libre de la esclavitud/apego a “todo lo que no es Real”, y queda liberado para siempre; no como el resto de seres –afirma Vidyaranya– que se “liberan” durante el período de disolución (Pralaya) de la Manifestación Universal para luego volver a otro estado de Manifestación. Jivanmukta es aquel que ha abandonado toda acción –sea secular o sagrada–. Es aquel que solo busca permanecer establecido en Atman/Brahman. El mundo fenoménico ha dejado de existir para él, en el sentido de mundo diferenciado de la Realidad Única: “para ‘él’, todo es Brahman”. No se ve afectado por el placer y el dolor; no hay “bueno” ni “malo”. Su mente reside en la calma absoluta. No se ve a sí mismo como “hacedor” (sujeto agente) porque no se identifica con el complejo cuerpo-mente. Es sabio, pero no lo demuestra. Piensa (está con todo su ser) por siempre en el Sí Mismo (Atman/Brahman), y cuando muere –a diferencia de los demás– no solo su cuerpo físico (Sthula Sharira) sino también el sutil (Linga Sharira) se disuelven para no volver a la manifestación jamás.

En este texto el autor expone un punto de vista aparentemente alejado de la ortodoxia originaria shankariana según la cual “solo el Conocimiento conduce a la Liberación (Moksha)”. Vidyaranya plantea un camino de realización espiritual consistente en una combinación entre el Conocimiento de la ‘Verdad Última’ expuesta en los Upanishad y otras Escrituras tradicionales (Shastras), y la práctica de determinadas técnicas del Raja Yoga de Patanjali; prácticas éstas que –vaya por delante– no se deben confundir con los ejercicios físicos propios del Hatha Yoga frecuentemente vulgarizado en estos tiempos en Occidente y que en muchos casos se enfoca como una mera terapia gimnástica de relajación. Según Vidyaranya, para alcanzar la Liberación en vida uno debe realizar interiormente la firme certeza de que Atman y Brahman ‘son Uno’. Este Conocimiento se obtiene por medio de la escucha (sravana), la reflexión (manana) y la meditación (nidhidhyasana) sobre las enseñanzas de las Escrituras Sagradas impartidas por un maestro cualificado. No obstante, Vidyaranya plantea que “el Conocedor” (el jñani), aun cumpliendo con este objetivo, no logra por ello llegar al estado de “liberado en vida” (Jivanmukta). Vidyaranya pone como ejemplo el caso de Yajñavalkya quien, según se cuenta en la Brihadaranyaka Upanishad, a pesar de ser un Conocedor de Brahman era presa de su orgullo y de sus pasiones. Esto se debe según el autor al Prarabdha karma, esto es, el karma que provoca la existencia presente con su carga de “impresiones mentales” y “deseos latentes” (Samskaras y Vasanas), y que además es causa del surgimiento de la duda y el error sobre las Verdades Últimas recibidas del maestro. Vidyaranya plantea como método coadyuvante y necesario para la mayoría de los seres humanos en busca del Conocimiento Último, la práctica de determinadas técnicas del Raja Yoga con la finalidad de terminar con esos deseos latentes (vasanaksaya) y de destruir la actividad mental “egóica” (manonasa)[3] . Para Vidyaranya, a la vez que se adquiere el Conocimiento de la Verdad,  se deben poner en práctica estas técnicas que nos explica detalladamente a lo largo del libro con profusas referencias a los textos védicos sagrados. No obstante, con el fin de evitar malentendidos, Vidyaranya insiste en que el Raja Yoga y el control de los sentidos que conlleva, no conduce de por sí a Jivanmukti. La tesis central que plantea Vidyaranya es que –salvo raras excepciones– el método de realización requiere de las dos cosas: la adquisición del Conocimiento que implica la discriminación de “lo Real”, y además la práctica de determinadas técnicas del Raja Yoga. Según Vidyaranya, el yogui sin Conocimiento puede incluso llegar a obtener “poderes sobrenaturales” (siddhis) y alcanzar los “cielos más elevados”, pero no alcanzará la llamada “Liberación en vida” (Jivanmukti). El control mental no hace que el yogui (el practicante del Raja Yoga) sea por ello “mejor” que un Conocedor que actúa en el mundo, y esto es así así porque el yogui puede que llegue a alcanzar el “fundamento” (Purusha) del sujeto individual (Jiva) deteniendo la actividad de su mente y entrando en el estado de contemplación interior o Samadhi[4] , pero no por ello terminará con la “semilla de sus  deseos latentes” que podrán despertar tan pronto salga de aquel estado y las circunstancias sean favorables a su surgimiento; en definitiva, no logrará “estabilizarse en la Suprema Identidad Atman-Brahman” –fin último del Vedanta Advaita– . 

 

Los caminos del renunciante advaitín

Hechas estas consideraciones, a continuación intentaremos describir brevemente los distintos caminos que sigue el renunciante según expone Vidyaranya en esta obra. (Ver gráfico)

Ante todo es preciso señalar la importancia que la tradición vedántica otorga a la existencia –al menos en cierta medida inicialmente– de cuatro prerrequisitos (sadhana chatustaya) esenciales en el aspirante. Estos prerrequisitos se consideran “medios” que conducen a la Realización, y es por ello por lo que el aspirante ha de poseerlos ya en alguna medida antes de iniciar el Camino. Son los siguientes: 1. Viveka, o Discriminación. Consiste en la habilidad para discriminar entre lo eterno (Brahman) y lo que no es eterno (el mundo, las envolturas de Atman); entre lo Real y lo no-Real; entre lo que es el Sí Mismo y lo que no lo es. Es tomar consciencia de la ignorancia (Avidya) en la que estamos inmersos. Esta discriminación o Viveka es el punto de partida o cualificación esencial que conlleva las demás. Sin ella el aspirante será incapaz de comprender adecuadamente las enseñanzas. 2. Vairagya, o No-apego. Consiste en la existencia de un desinterés por los objetos del mundo, lo cual acompaña de manera natural a la progresiva discriminación (Viveka). Este desinterés o desapego debe ser “fuerte” –se dice– y permanente, no algo pasajero producto de las circunstancias. Ello no implica necesariamente el apartamiento físico del mundo ilusorio en el que cada cual está inmerso desde el nacimiento, sino que lo más importante es el desapego interior. 3. Sampatti, o las Seis Virtudes que se deben cultivar a fin de estabilizar la mente. Estas virtudes son el resultado progresivo de la discriminación o Viveka, y son las siguientes: (i) Sama, o actitud de tranquilidad, satisfacción, y paz mental. (ii) Dama, o capacidad de no dejarse dominar por la actividad de los órganos sensoriales (Indriyas) que continuamente arrastran la mente hacia los objetos exteriores. El control de los Indriyas puede obtenerse de distintas formas: por la propia discriminación o Viveka, por la fuerza de la voluntad, por la práctica de la retención de la respiración (kumbhaka) en el Pranayama, etc.; pero el control perfecto solo puede obtenerse por medio de la Discriminación ya que ésta conlleva un distanciamiento interior progresivo del mundo ilusorio y la consecuente identificación con lo Único Real: Brahman. (iii) Uparati; es la tranquilidad y sensación de plenitud que comporta la Discriminación. La progresiva difuminación del sentimiento del ego hace que la ignorancia (Avidya) natural desaparezca, y con ella la persecución del mundo (Jagat) irreal. (iv) Titiksha, o la aceptación, tolerancia y paciencia ante los acontecimientos externos que nuestro propio karma o fatum nos trae. (v) Shrada, fe en el gurú, o la certeza de que el camino que seguimos y las enseñanzas recibidas nos llevan por el camino correcto y nos conducirán a la meta final de la Liberación. (vi) Samadhana, o concentración de la mente en Brahman y en el gurú. 4. Mumukshutva, o nostalgia y deseos de Liberación (Moksha). Se trata de una intensa añoranza o deseo por obtener la Liberación partiendo de una firme convicción de que el apego al mundo ilusorio solo conduce al sufrimiento.

Hay que subrayar la importancia que tiene este “desapego” (Vairagya) en el camino vedántico, sin el cual la sola “sed de Conocimiento” resulta infructuosa. Por lo demás, el “desapego” respecto al mundo –resulta incluso obvio decirlo– es esencial de cara a que el individuo esté predispuesto a ser un “renunciante” del tipo o grado que sea. Pero no cualquier desapego... Se distinguen tres grados de desapego: “débil”, “fuerte” y “muy fuerte”, y se afirma que el grado que debe poseer el renunciante ha de ser al menos “fuerte”. El llamado desapego “débil” podríamos resumirlo en aquel que se siente cuando se sufren graves desengaños y pérdidas en la vida como por ejemplo la muerte de un ser querido, la pérdida de la reputación social, de los bienes, enfermedades, o cualquier otro acontecimiento vital que haga que el individuo se cuestione la futilidad de las muchas ilusiones y expectativas que había puesto en “el mundo” (Jagat). Este desapego “débil” tiene habitualmente un carácter pasajero, de modo que el ego con sus deseos de acción y de resultados (con carga kármica) reconstruye pronto nuevas ilusiones y esperanzas que le hacen continuar persiguiendo objetivos mundanos retomando así su camino samsárico. Cabe también la posibilidad de que en determinados casos estas experiencias puedan conducir a un replanteamiento profundo de los propios valores y creencias y ello constituya el inicio de una “búsqueda espiritual”. En este último caso el individuo habría dado un “salto” en su grado de desapego y podría pasar a otro superior. Ahora bien, no se debe entender que para llegar a un nivel de desapego superior (“fuerte” o “muy fuerte”) sea imprescindible sufrir este tipo de “traumas existenciales”, ya que según el Vedanta –y la tradición ortodoxa hindú en general– el ser encarnado, el alma viviente o Jivatma, porta en su cuerpo sutil (Linga Sharira) un karma o bagaje existencial previo de méritos o acciones virtuosas (punya) y deméritos (papa) que preexisten determinando la manifestación o corporeización presente, y que de por sí le pueden situar en este mismo plano existencial, y ya de partida, en un estado de desapego elevado (“fuerte” o “muy fuerte”) respecto al mundo transitorio. El llamado “desapego fuerte” es el siguiente nivel. Aquí el individuo siente una profunda indiferencia respecto a los objetos de este mundo, si bien –se dice– aún lo conserva respecto al “más allá”, entendido en el sentido de una forma de trascendencia respecto a la existencia mundana “terrena”, y una preocupación respecto a los destinos póstumos “celestiales/infernales” que podrían estar esperando a ese “alma viviente” (Jivatma) transmigrante que aún cree que su esencia trascendente consiste en un “alguien”  individual. Es en este momento cuando según la tradición el individuo advierte la necesidad de obtener una respuesta a los interrogantes trascendentales y se plantea seriamente la búsqueda de la Verdad Última, que en definitiva no es sino la búsqueda de Brahman. Por su parte, el llamado desapego “muy fuerte” constituye el nivel más elevado e implica a la vez la renuncia a los llamados “tres mundos”: “el de los hombres, el de los manes o antepasados, y el de los dioses”.

Volviendo al proceso que conduce a la renuncia o sannyasa, vemos pues que la ejecución en ésta y en existencias anteriores de acciones “puras” (nitya karma) y “meritorias” (punya) lleva a la “pureza del corazón” y a la receptividad necesaria hacia “lo divino”. Esto es lo que causa, por un lado, determinado grado de desapego (“fuerte”, al menos) respecto al mundo, y por otro una sed intensa por “conocer” y estudiar las Escrituras Sagradas (Sruti y Smriti) con el fin de entender cuál es esa Verdad Última. Es así como se llega al estado de “buscador” (Vividisa). El individuo se debe enfocar entonces en el estudio profundo de las Escrituras con la guía de un maestro cualificado siguiendo el método de la escucha (sravana), la reflexión (manana), y la meditación (nidhidhyasana). Aquí se abren dos posibilidades que vienen determinadas por las condiciones actuales de cada existencia individual (Prarabdha karma). Por un lado el individuo puede optar por tomar los votos formales de sannyasa acudiendo a un Maestro que lo acepte en un ashram (una congregación de sabios vedantinos) siguiendo los rituales védicos prescritos, y comprometiéndose a seguir las prescripciones de forma de vida que ello implica: ruptura progresiva de los lazos familiares, celibato, renuncia a todo tipo de identificaciones o apegos (riquezas, hijos, etc.), recitar la denominada fórmula Praisa, renuncia a llevar a cabo acciones de carácter mundano dirigidas por el deseo de resultados, sobrevivir a base de limosnas, portar un cuenco para comer y beber, portar un bastón con forma de tridente, portar el cordón sagrado, rasurarse el pelo dejando solamente un mechón de pelo, vestir con dos trozos de tela, etc. Esta opción de “renuncia formal” o exterior se suele producir en la etapa de la juventud del individuo, esto es, en la etapa vital (ashrama) de brahmachari o “estudiante”; también en la última etapa o ashrama de la vida (sannyasi) en la que el ser humano se retira después de haber llevado a cabo todos los deberes propios de su condición. No obstante, la opción de la renuncia formal cabe planteársela en cualquier otro momento o fase vital. No se debe entender que esta “renuncia a la acción” que se adopta consista exactamente en un “no hacer nada”, sino que el mandato es el de “no hacer nada que no ayude al Conocimiento de Brahman” y a la consecución del propósito más elevado de la vida del ser humano: la Liberación o Moksha. El “renunciante formal” (Vividisa sannyasin) se olvida de los otros “propósitos vitales” (purushartas) que reconoce la tradición hindú y que sigue la generalidad (la satisfacción derivada del cumplimiento de los deberes de estatus social o dharma, la persecución de riquezas o artha, y la búsqueda del placer o kama), centrándose en la búsqueda de la Liberación o Moksha. Este renunciante buscador (Vividisa Sannyasi) que sigue el camino formal o exterior se pondrá bajo la dirección de su maestro quien será el que le conduzca hacia el Conocimiento a través de las enseñanzas de las Escrituras resolviendo todas sus dudas, aquilatando sus tendencias naturales, y afianzando progresivamente su discriminación.

La otra posibilidad es que “el buscador” que siente esta “sed de conocimiento” y un grado de desapego respecto al mundo al menos “fuerte”, se vea a sí mismo condicionado por los deberes que le presenta el despliegue de su propia existencia actual (su Prarabdha karma), y por ello, sintiendo la necesidad de cumplir con su propio dharma, continúe sumido en el mundo de la acción exterior guardando en su interior esa “semilla” que le impulsa hacia la Liberación. Esta “sed de conocimiento” le conducirá, antes o después, a la búsqueda de un maestro que le acepte y a seguir el adecuado método tradicional de estudio de los Shastras a fin de desarrollar su discriminación (Viveka). En este caso, el “buscador”, a medida que va profundizando en las enseñanzas va comprendiendo la ilusión en la que está sumido y adquiere progresivamente un mayor desapego interior (vairagya) respecto al mundo. El discernimiento (viveka) entre lo Real (Brahman) y el mundo ilusorio (mithya) va creando en él un creciente desapego y deseos de Liberación, de renuncia. No obstante, viéndose de algún modo como “atrapado” por su karma y sintiendo aún la obligación de cumplir con su propio dharma (svadharma) puede que no vea  por el momento otra salida que la “renuncia mental”, la renuncia a la acción interesada, la renuncia a la acción llevada a cabo para la obtención de determinados resultados ansiosamente deseados (naishkarmyakarma). En este caso el individuo actúa en el mundo, pero teniendo la certeza interior cada vez más clara de que el ‘sujeto agente’ individual que se cree ser, así como los resultados perseguidos por sus deseos, son todos objetos transitorios y por consiguiente una ilusión creada por el poder macrocósmico de Maya y de su propia ignorancia del Ser eterno que verdaderamente Es, que “vive” en su interior, y que todo lo trasciende.

Hasta aquí –según describe Vidyaranya–  estaríamos en el estadio del renunciante que aún es un “buscador”; en la renuncia “previa” o del “buscador” (Vividisa Sannyasa) como la denomina Vidyaranya. Siempre y cuando el proceso no se detenga, ambos tipos de “renunciantes buscadores” irán desarrollando progresivamente su “desapego” por causa de la discriminación, y se irán acercando con ello al Conocimiento de Brahman. En el caso de los renunciantes formales o “exteriores” Vidyaranya expone una diferenciación entre ellos partiendo del grado de desapego alcanzado y de la forma de vida que lleve. Desde el “principiante” (sea deambulante: kutichaka sannyasin, o permanezca en una residencia fija debido a impedimentos físicos: bahudaka sannyasin), hasta aquellos con un  desapego más elevado (caso del hamsa sannyasin y del paramahamsa sannyasin). A partir del grado de hamsa sannyasin ya no se desean ni siquiera “existencias” en los mundos celestiales, el nivel de desapego es muy elevado, hay control de los sentidos; no obstante aún no se habría alcanzado el Conocimiento de Brahman (se sigue siendo un “buscador”). Se afirma que a partir del grado de hamsa sannyasin, tras la muerte del cuerpo físico se logra la Liberación de forma diferida después de atravesar los distintos mundos celestiales y llegar al Cielo más elevado, el reino de la Verdad (Satyaloka), el reino de Brahma  (Brahmaloka). El máximo “nivel” a alcanzar por el renunciante buscador (Vividisa Sannyasin) es el del llamado Paramahamsa Sannyasin. En este caso el grado de desapego es el más elevado posible. El Paramahamsa Sannyasin ha alcanzado ya el control completo de los sentidos y un grado de discriminación superior; ello le coloca en una situación en la que de forma natural surge el Conocimiento de Brahman.

Para aquel que sigue el camino de la “renuncia interior” (mental) a la acción interesada, este progresivo aumento de desapego puede producirse también a medida que su grado de ‘discriminación de lo Real’ se haga más profundo, de modo que puede de igual manera llegar a alcanzar el Conocimiento de Brahman en cualquier momento de su vida mundana. Como ya se ha dicho, el caso ejemplar de esta vía es el del rey Yajñavalkya del que se habla en la Brihadaranyaka Upanishad.

Llegados aquí Vidyaranya subraya que este “Conocimiento de Brahman”, que es la meta del Vividisa Sannyasin (el “renunciante buscador”), se considera que aún es un “Conocimiento indirecto” (aparoksha), por lo que se hace necesario transformarlo en  “Conocimiento directo” (paroksha). Dicho de otro modo, el Conocimiento al que llega el que completa la vía del “buscador” (Vividisa Sannyasa) no implica la estabilización en el propio Sí Mismo, en Brahman. Para lograrlo –sostiene Vidyaranya– se han de tomar los votos de “renuncia del Conocedor”; se trata ahora de la “renuncia madura” (Vidvat Sannyasa), tal y como la denomina el autor. Al igual que el rey Yajñavalkya, el Conocedor de Brahman, para llegar al estado de Liberación en Vida o Jivanmukti debe tomar los votos de Vidvat Sannyasa de manera formal –tal como se prescribe en los Vedas– y centrarse en la fijación permanente de su Ser en Brahman practicando el método de “destrucción de las tendencias mentales” (vasanaksaya) que aún tienden a brotar, así como el de la llamada “supresión o detención de la mente” (manonasa). Ambas cosas van unidas y se refuerzan una a la otra. Para ello, como hemos dicho, Vidyaranya defiende la necesidad de utilizar determinadas “técnicas” del Raja Yoga, que a partir de ese momento se convierten para este Vidvat Sannyasin en su “actividad” principal, pues ya ha alcanzado el Conocimiento. No obstante, Vidyaranya  también encarece su práctica en el caso de los “buscadores” (Vividisa Sannyasin), si bien para estos tendrían un carácter secundario, debiéndose centrar por el momento en la adquisición del Conocimiento. La toma de los votos de Vidvat sannyasa conlleva determinado ritual, aunque  en este caso los signos exteriores del renunciante (cordón sagrado, bastón, etc.) son secundarios, es decir, el cumplimiento con las prescripciones exteriores solo tienen para él un carácter recomendable, no obligatorio. Por ejemplo, se prescribe que debe portar un bastón, pero por otro lado se afirma que de no hacerlo no incumpliría ninguna norma, ya que el “bastón” que verdaderamente importa es el del Conocimiento –que ya lleva en su interior–.  Es aquí cuando llegamos al estado del renunciante Paramahamsa del que se habla en el último capítulo del libro; el de aquel que además de ser un Conocedor de Brahman es un “yogui”, entendido esto en el sentido de un asceta que utiliza determinadas técnicas del Raja Yoga con el fin de detener sus procesos mentales y fijarlos en la Realidad única de Brahman. Únicamente cuando se ha llegado a la perfección de esta práctica es cuando, según Vidyaranya, se puede afirmar que se ha logrado el estado de Jivanmukti.

Muy probablemente los planteamientos anteriores –sobre todo los referidos a la necesidad de la renuncia formal al mundo en la etapa de “renuncia madura” (Vidvat Sannyasa) y “estabilización en Brahman” de cara lograr la “liberación en vida” – resultarán excesivamente ‘ortodoxos’ o radicales a los ojos de los seguidores de otras escuelas vedánticas (en especial las más modernas); mucho más ante la mentalidad y cultura Occidental actual en donde parece que todo debe estar siempre al acceso de cualquiera. Sabemos que este asunto referido a la necesidad de la renuncia formal (exterior) al mundo ha sido objeto de debate a lo largo de la Historia, y ello tanto dentro del Hinduismo como en otras Tradiciones, como por ejemplo la islámico-sufí. Hoy en día sigue siendo objeto de debate, si bien también es cierto que en el contexto tradicional actual del hinduismo las ideas de Vidyaranya están plenamente vigentes, al menos en las corrientes vedánticas más tradicionales que practican los a veces llamados “sabios de los Himalayas”. Esta obra se escribió hace más de seiscientos años, y además en un contexto cultural como el de India en el que el papel del Sannyasin dentro de la estructura social estaba perfectamente institucionalizado. Ahora bien, incluso aún hoy en día, la India es una de las pocas culturas en donde esta figura del “renunciante” sigue estando aún presente y es aceptada socialmente, por lo que los caminos de Realización más tradicionales siguen siendo aun relativamente viables. Nuestra intención con la publicación de este texto está lejos de pretender ‘cerrar’ al lector otras posibilidades de realización por el “camino vedántico”; solamente pretendemos dar a conocer una de las vías de realización que consideramos sigue siendo auténticamente tradicional. Este no es el lugar donde entrar en debate acerca de las distintas vías de realización espiritual existentes en la India[5] , y mucho menos sobre las distintas escuelas neo-advaita existentes hoy en día en Occidente, en donde la senda de la “Liberación” se presenta a nuestro juicio de una manera excesivamente simplista. Dejamos este asunto para la reflexión de cada lector y aprovechamos para recomendar un excelente estudio de Fort y Mumme[6]  en donde se analizan las maneras en las que las diferentes escuelas de la Tradición Hindú han concebido a lo largo de la Historia este excepcional estado del Ser que constituye el ideal del “Liberado en Vida” o Jivanmukta.

 

Estructura de la obra

La obra se divide en cinco capítulos.

El primero consiste en una discusión acerca de la renuncia (sannyasa), así como una exposición de sus distintos tipos. Se explica cuál es la naturaleza de la Liberación en Vida mostrando que en esencia consiste en la liberación de la esclavitud de las funciones mentales caracterizadas por el placer y el dolor asociados a la idea de acción (agente y sujeto de disfrute). Es aquí donde Vidyaranya subraya que son las impresiones o deseos latentes (Vasanas) los que han de ser neutralizados de cara a la Liberación.

El segundo capítulo versa sobre los tres medios para alcanzar Jivanmukti: Conocimiento, destrucción de los Vasanas, y disolución de la mente.

En el capítulo tercero es donde se describen los distintos métodos para conseguirlo a través de prácticas basadas en el Raja Yoga. Se subraya allí que por “mente” ha de entenderse aquella función interna que correlaciona el sujeto agente –el “hacedor”– con la “cosa hecha” por medio de la falsa idea de la existencia de un “ego”. Esta idea es la que lleva a que el individuo conciba la ilusión de “lo mío” y “lo tuyo” y de este modo construya la idea de “mundo”. Se afirma que el objetivo es acabar con este sentido de separatividad. Cuando esto ocurre y el Ser se funde en la inmensidad inconcebible de la totalidad (Brahman) que carece de partes, entonces la mente queda disuelta para siempre y se alcanza la Felicidad Suprema.

En el cuarto capítulo se discuten cuáles son los propósitos de Jivanmukti; dicho de otro modo, qué finalidades tiene seguir este difícil camino de la Liberación en Vida.

Finalmente, en el capítulo quinto se describe qué es la Renuncia del Conocedor (Vidvat Sannyasa) y las características del estado del llamado “renunciante Paramahamsa”, es decir, del renunciante que, como hemos dicho, tras haber alcanzado el Conocimiento se aparta por completo de toda acción y se enfoca en la supresión definitiva de todo Vasana residual y en la detención de la actividad mental que no sea la dirigida al establecimiento permanente en Brahman. Este Vidvat Paramahamsa Sannyasi es aquel que finalmente se hace uno con el Gran Sí Mismo que es el centro “viviente” y fuente de Consciencia de todos los seres, Verdad Última cuya toma de consciencia y completa asimilación interior acaba con toda ilusión y proporciona la Paz y Felicidad eternas.

 

 

Roberto Mallón Fedriani

 



* Ver: ALVARADO, J. “Historia de los métodos de meditación no dual”. Madrid: Sanz y Torres, 2012.

[1] VIDYARANYA, S. “Panchadasi”. Madrid: Sanz y Torres, 2010.

[2] En círculos académicos ha habido algún debate en torno a si el Vidyaranya de este Jivanmuktiviveka sea el mismo que el de Panchadasi o incluso si se trata del mismo autor en dos etapas distintas de su vida. El motivo de ello radica en que en Panchadasi se presenta una postura más cercana a la escuela más tradicional shankariana. Ver: FORT, Andrew. “Liberation while living in the Jivanmuktiviveka”. En: “Living liberation in hindu thought”. Sri Satguru Publications. Delhi, 2002. 

[3] La “destrucción” temporal de la actividad mental y de los obstáculos que se oponen a la realización del Sí Mismo por medio de la concentración se conoce como manolaya. La "extinción/detención" permanente se denomina manonasa, y es el concepto al que continuamente se refiere Vidyaranya en este texto.

[4] Si bien en muchas traducciones se ha utilizado la palabra “concentración” para traducir el término Samadhi, hemos optado por el de “contemplación”, que viene siendo el que más consenso ha ganado en castellano. Reservamos la palabra “concentración” para el concepto de Dharana.

[5] Otro de los asuntos más controvertidos entre de las distintas escuelas es el peso o importancia que se da al “Conocimiento” respecto a las prácticas “raja-yóguicas” o ascéticas.

[6] Ver FORT y MUMME: “Living Liberation in Hindu thought”. Ed. Sri Satguru publications. Delhi, 2002.



Victoria Cirlot Valenzuela.

publicado a la‎(s)‎ 20 feb. 2017 3:48 por Ricardo Cob   [ actualizado el 26 abr. 2018 7:05 ]


Victoria Cirlot nace en Barcelona en 1955. Actualmente es catedrática de filología románica en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y Directora del Instituto Universitario de Cultura en esta Universidad. 

Se ha dedicado al estudio de la Edad Media: cultura caballeresca y mística. Realizó varias traducciones de novelas artúricas de los siglos XII y XIII del francés antiguo, como Perlesvaus o El alto libro del Grial (publicado en Siruela con varias reediciones) y también de lírica trovadoresca (Jaufré Rudel, El amor de lonh , Columna , Barcelona 1998). Entre sus libros dedicados a la novela artúrica destaca Figuras del destinoMitos y símbolos de la Europa medieval , Siruela, Madrid 2005. En el ámbito de la mística medieval se ha ocupado de Hildegard von Bingen ( Vida y visiones de Hildegard von Bingen , Siruela, Madrid 1997-2006), así como de otras escritoras místicas ( La mirada interior. Escritoras místicas y visionarias de la Edad Media , Siruela, Madrid 2008, en colaboración). 

Ha trabajado sobre el fenómeno visionario en estudios comparativos de la Edad Media y el siglo XX: Hildegard von Bingen y la tradición visionaria de Occidente , Herder, Barcelona 2005, y La visión abiertaEl mito del Grial y el surrealismo , Siruela, Madrid 2010). Es directora de la colección El Árbol del Paraíso de la editorial Siruela. 

También se ha ocupado de la edición de la obra de su padre, el poeta y autor del Diccionario de símbolos , Juan Eduardo Cirlot.

Es coordinadora del Grupo de Investigación de la Bibliotheca Mystica et Philosophica Alois M. Haas

Referencias
Ediciones Siruela«Victoria Cirlot»
Universidad Pompeu Fabra«Victoria Cirlot Valenzuela»
Victoria Cirlot revisa los grandes mitos de la Europa medieval. El País.


Lista de reproducción: Vitoria Cirlot

Teología y alquimia: el cuerpo espiritual.

publicado a la‎(s)‎ 10 may. 2016 6:13 por Ricardo Cob   [ actualizado el 2 jul. 2016 15:42 ]

Reflexión de Raimon Arola sobre la frase de san Pablo: “Hay cuerpo natural, y hay cuerpo espiritual” (I Corintios 15, 44), en la que se intenta unificar disciplinas tan (aparentemente) dispares, como la teología y la alquimia.

alquimia-y-teologia.MartorellFragmento del Retablo de la Transfiguración de Bernat Martorell (c. 1450). Catedral de Barcelona

Quizá en la actualidad, al igual que en los tiempos de la Reforma y la Contrarreforma, debería volver a usarse el término nicodemismo, en el sentido del disimulo de la auténtica creencia personal y la manifestación pública de la espiritualidad, pues, ante el imparable retorno a los fundamentalismos religiosos y los nuevos agnosticismos encapsulados que proponen fórmulas para el bienestar personal, ¿dónde cabe situar en nuestros días a los libres buscadores del misterio de la muerte y la vida?, ¿cómo considerar a la alquimia como una ciencia divina, cuando uno de los best sellers mundiales lleva el nombre de el alquimista sin tener nada que ver con el misterio que preconiza esta ciencia?

En este contexto y cuando se plantea el diálogo interreligioso es fácil oír la afirmación de “todo es lo mismo”,  y evidentemente es así, pero esta afirmación conlleva una consecuencia terrible: la no profundización en la unidad de las tradiciones espirituales, cuando debería ser todo lo contrario, el “todo es lo mismo” sólo tiene sentido si se ha llegado hasta el centro del núcleo espíritual y se ha constatado que efectivamente así es. Empezar diciendo que en el núcleo está la mismidad y la unidad de las tradiciones espirituales sin haber recorrido el camino hacia él es una afirmación por lo menos superficial, el “todo es lo mismo” tan sólo existe al final, nunca al principio del diálogo interreligioso.

A partir de todo ello nos centramos en la tradición cristiana,  buscando los distintos lenguajes que se han utilizado en su seno a lo largo de más de dos mil años, y en concreto, dos de ellos que pocas veces se han relacionado entre sí: la teología y la alquimia [1].

En el capítulo tercero del último Evangelio aparece una conversación entre Jesús y el fariseo Nicodemo; Jesús le dice: “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios”. Nicodemo se sorprende y responde: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”, Jesús le explica el sentido de sus palabras: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”, y continúa: “¿Cómo no sabes lo más importante de la religión, tú, que eres maestro de Israel?”.

En teoría, Nicodemo sabe explicar qué es Dios pues conoce perfectamente la Torá, pero no sabe lo más importante: cómo nacer del agua y del Espíritu. El maestro Eckhart se refiere a este misterio cuando dice: “La semilla del peral crecerá hasta ser un peral; la semilla del nogal, hasta ser nogal; la simiente de Dios hasta ser Dios” [2]. Como resumen podría decirse que Nicodemo ignora el misterio del Hijo que en el Evangelio se explica. Sin embargo, el fariseo reconoce en Jesús un auténtico maestro y por eso lo visita a escondidas para instruirse en el misterio central de la revelación de Moisés.

Aquél que nace del Espíritu es el hombre espiritual, pero, y, esto es interesante, posee un cuerpo: el cuerpo espiritual (soma pneumatikon) del que habla san Pablo y, también, los verdaderos alquimistas. No nos cabe duda de que la alquimia trata del nuevo nacimiento al que se refieren las palabras de Jesús y es imposible entender sus textos sin tenerlo presente. Por eso y aunque pueda parecer extraño, cualquier aproximación a la alquimia como fenómeno universal debería comenzar por una reflexión sobre las palabras de Jesucristo y, con ellas, sobre la religión cristiana en general. Sin tal planteamiento es muy difícil entender nada del significado profundo de la alquimia en la cultura occidental; y viceversa, nos atreveríamos a afirmar que para una honda comprensión de la teología cristiana sería necesaria cierta indagación de los presupuestos alquímicos. Pero parece poco probable que se dé alguna de estas opciones, la distancia cultural entre ambos temas es en la actualidad, y medimos la palabra, abismal.

El interés por el lenguaje alquímico surgió en Europa a finales de la Edad Media y, sobre todo, en el mundo moderno a partir del Renacimiento. El siglo XVI y la primera parte del XVII, fueron momentos de difusión en el uso de este lenguaje que apareció como una tercera vía entre los seguidores de Lutero y los del Papa. Una vía que, a pesar de los ataques que recibió, jamás renunció a su convicción de que el mensaje cristiano era el mensaje de la salvación. Antes al contrario, buscó entre las disputas y las intransigencias de ambos lados la sabiduría inherente a la revelación de Jesucristo. La gnosis que el propio maestro proclamó cuando dijo: “Y tú, pequeño niño, serás llamado profeta del Altísimo ya que caminaras ante su faz para preparar sus vías, para dar a su pueblo la gnosis de salvación” (Lucas 1, 77), y, también: “¡Ay de vosotros escribas!, ya que habéis tomado la llave de la gnosis, no habéis entrado, y a los que querían entrar, se lo habéis impedido” (Lucas 11, 52).

Las ortodoxias de aquella época, tanto las protestantes como la católica, se opusieron a la gnosis. Es decir, todos ellos se enfrentaron a la fuente de donde mana la sabiduría del mensaje cristiano, una sabiduría que Jesucristo transmitió a su discípulo amado, cuando, en la última Cena, éste se recostó sobre su pecho. Fue en aquél momento cuando, según la tradición, recibió el don del cielo o la gnosis de la salvación.

En nuestros días, Elémire Zolla, en su libro Verità segrete esposte in evidenza, ha hablado de sincretismo para describir la búsqueda de la alquimia un término que, a pesar de las resonancias desagradables que evoca: “desconfianza, incluso desprecio” [3], nació precisamente en los tiempos de las disputas entre católicos y evangelistas, y que en la actualidad sería extensible a las disputas entre otras formas espirituales, como por ejemplo: las disputas entre las tradiciones monoteístas y las politeístas. Los alquimistas de la Europa moderna no pretendieron reunir la Reforma y la Contrarreforma –es decir, crear una fórmula sincrética–, sino encontrar la sabiduría interior común a toda manifestación espiritual, una sabiduría que se basa precisamente en el cuerpo espiritual (soma pneumatikon), pues en él se halla el encuentro interreligioso y la síntesis de las distintas tradiciones.

En la propuesta de la Sociedad Teosófica, que Helena Blavatsky, Henry Olcott y William Judge fundaron en la ciudad de Nueva York el 17 de noviembre de 1875, se resumían los argumentos del pensamiento sincretista con su lema principal: “No hay religión más elevada que la verdad” y durante siglo y medio esta premisa ha servido para generar, de modo consciente o no, el fundamento ideológico de las llamadas nuevas fórmulas espirituales. Sin embargo, medio siglo después de la creación de la Sociedad Teosófica, René Guénon se dio cuenta de que el sincretismo “desnudo” –es decir, sin ninguna forma tradicional que lo arropara– podía llevar a equivoco. Para demostrarlo escribió en 1921, su Théosophisme, histoire d’une pseudo-religion, y dos años más tarde, L’Erreur spirite.

Para entender a los apologistas de la alquimia de los siglos XVI y XVII es necesario entender tanto lo que explica Zolla como el pensamiento de Guénon. El dogmatismo confesional cierra las puertas a cualquier tipo de gnosis, pero, sin el soporte tradicional, la unión de formas religiosas no es una confluencia sino un revuelo donde se extravía el espíritu del hombre.

El cristianismo y la cultura occidental se han erigido sobre una paradoja infinita: la máxima necesidad de ecumenismo a partir de la particularidad más restrictiva que haya existido nunca, pues Jesús de Nazaret es la única y completa manifestación de Dios. Y no sólo eso, según el dogma cristiano es el Hijo del Padre y, en consecuencia, Dios en la persona del Hijo. Pero, ¿cómo puede un hombre ser al mismo tiempo Dios? De ahí las continuas herejías o dogmáticas que durante dos mil años han estado unidas de modo indisoluble a la religión cristiana. Incluso el nihilismo surge de tal paradoja.

Para iniciar esta reflexión, quisiéramos destacar dos momentos importantes. El primero de ellos es la descripción apocalíptica de la segunda venida de Jesucristo, el retorno como rey triunfante que concluye la obra de la creación y que, obviamente, es universal. El segundo se relaciona con aparición de la obra del beato italiano Gioacchino da Fiore (1135-1202) y su teoría sobre las tres edades de la religión, que podrían resumirse como el reino del Padre que profetiza y prepara el advenimiento del Verbo y que correspondería a la tradición judía y a la revelación de la Letra; después, el reino del Hijo, en el que se manifiesta la divinidad entre los hombres y que correspondería a la iglesia militante y al Verbo; y finalmente el reino del Espíritu Santo, cuando el Pensamiento divino (del Padre o del Padre y el Hijo) invadirá todos los pueblos y todos los corazones

Liber_Figurarum_Libro_de_las_Figuras_Tabla_XIb_Códice_Reggiano(s.XIII)_Joaquin_de_Fiore(1135-1202)Gioacchino da Fiore, Liber Figurarum; tabla XI Códice Reggiano, s. XIII.

Las propuestas de Gioacchino da Fiore tuvieron gran repercusión en su época y también y sobre todo, en el mundo moderno. El jesuita Henri de Lubac recogió todos los movimientos influidos por el pensamiento de Da Fiore en el libro, La Postérité spirituelle de Joachim de Fiore [4]se trata de un trabajo exhaustivo en el que el teólogo francés analiza la paradoja de la historicidad del cristianismo a partir de las enseñanzas del monje de Calabria que le ocuparon durante toda su vida. Nuestra opinión es que le ocuparon no tanto por el personaje sino por lo que él planteaba, es decir, la idea del Reino del Espíritu Santo como el momento de la universalidad total de la encarnación divina en Jesucristo.

En el libro que acabamos de citar, Henri de Lubac adjunta algunos anexos. Especialmente sentidos y relacionados con sus inquietudes nos parecen unos fragmentos de una carta que escribió al Padre Stalder, “mi hermano en religión y amigo”, gran conocedor de la obra del filósofo y teólogo alemán, Friedrich Schleierma­cher (1768-1834) de quien De Lubac quería conocer la opinión sobre la universalidad del cristianismo para entender mejor el mensaje de Da Fiore. Según el Padre Stalder, Schleierma­cher comprende que el cristianismo es un kairos histórico, y por consiguiente una forma de religión que encontró su momento y se pudo desarrollar, pero el teólogo –sin querer hacer proselitismo, sino desde una profunda honradez intelectual y espiritual– no puede sino percibir que el cristianismo alberga una universalidad mucho más profunda, y esta idea no es una consecuencia simple de su confesionalidad. El romanticismo de Schleierma­cher le ofrece una amplitud de miras que le permite comprender en una religión particular (individualizante) el mensaje universal de todas las religiones; por eso el teólogo alemán, según explica Stalder: “atribuye a la persona de Cristo no solamente la idea fundamental (individualizante) del cristianismo (la de la mediación), sino también la sustancia de la reli­gión. Porque a partir de su fórmula cristológica revela claramente que él concibe a Cristo como al Dios hecho carne”. Y es justamente este hecho, esta concepción, lo fundamental de todo hecho religioso; es decir, es la religión en sí misma. Para Schleiermacher todas las religiones se basan en la encarnación. Por consiguiente, Cristo en tanto que Dios hecho carne: “posee y realiza en sí todo aquello de que vive cada religión. Él es, en su persona, por su media­ción, la misma revelación divina”. Por tanto, Dios hecho carne es “el corazón de todas las religiones”, incluso, “la religión de las religiones”.

Henri de Lubac encuentra en el pensamiento de Schleiermacher la manera de reunir la particularidad y la universalidad del cristianismo, pues la encarnación divina es lo que hace de esta tradición “la religión absoluta”. Es evidente que este mismo misterio se halla en el origen fundamental de todas las religiones; dicho en palabras de Louis Cattiaux: “el misterio del espíritu encarnado que constituye su fundamento sagrado” [5]. A partir de esta óptica se puede comprender que, lejos de las cuestiones confesionalidades y de los diálogos interreligiosos, nos queramos situar en la universalidad del mensaje crístico, aunque sea inevitablemente “individualizante”.

No es un secreto que en algunos textos de alquimia se relaciona la Piedra filosofal con Jesucristo, pero en general, los clásicos son precavidos respecto a esta relación, lo que les obliga a escribir con cautela, sutilidad y sobreentendidos. Por ejemplo, en el Codicilio, atribuido a Ramon Llull –actualmente se opta por denominarlo, Pseudo-Llull–, puede leerse: “Y, como Cristo Jesús, de la casa de David, ha tomado la naturaleza humana para la liberación y la redención del género humano, prisionero del pecado desde la falta de Adán, igualmente, en nuestro arte, lo que está mancillado por una cosa es también levantado, lavado y librado de esta mancha, y por la cosa opuesta” [6].

No hay que olvidar que los libros de Pseudo-Llull son el fundamento de la alquimia cristiana occidental y se dieron en el momento de máximo esplendor de este saber.  Para adentrarse en misterio de la encarnación y su relación con la alquimia será necesario acercarse a la figura de Juan, el Bautista, quien dio el primer testimonio de este hecho al principio del Evangelio de Juan, el evangelista, con las siguientes palabras: “el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” y también “Juan [Bautista] dio testimonio de Él, y clamó diciendo: Éste es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo”. Juan afirma no ser ni Cristo, ni Elías, ni el Profeta, sino “la voz de uno que clama en el desierto” y que prepara las vías del Señor, “el que bautiza con el Espíritu Santo”.

En uno de los libros más celebres de la tradición alquímica, el Introitus apertus ad occlusum regis palatium de un autor anónimo que firma como Philalethes, podemos leer lo siguiente: “Anuncio todo esto al mundo como un pregonero, a fin de no morir habiéndole sido inútil. Que este libro mío sea el precursor de Elías, a fin de que prepare la Vía Real del Señor. ¡Ojalá las gentes de espíritu de todo el mundo conozcan este arte! Entonces, la extrema abundancia del oro, de la plata y de las piedras preciosas, los volverá poco estimables, apreciándose únicamente la ciencia que los produciráEntonces, por fin, será honrada la verdad desnuda, ya que es estimable en sí misma”.[7]

La impresión de este libro data de 1677, pero se tiene constancia de que fue escrito bastante antes de esta fecha, por lo que podemos situarlo en el contexto de los manifiestos rosacruces y el momento de máximo enfrentamiento entre católicos y protestantes. Pero no es la historia lo que nos preocupa sino la extraña afirmación de que el arte alquímico prepara la Vía Real del Señor. Sentencias parecidas son frecuentes en los buenos libros herméticos, aunque desgraciadamente no se les presta demasiada atención y la mayoría quedan relegados como literatura esotérica y, por tanto, delirante y sin interés. Las palabras de Philalethes, sin embargo, representan un testimonio nacido de un saber. A este saber lo denominaremos, al igual que los antiguos sabios, alquimia, a sabiendas de las múltiples confusiones que comporta este nombre. Pero, ¿cómo describir tanto la experiencia de que Dios es Cristo, como las operaciones que preparan su manifestación en el mundo, es decir, la Vía Real del Señor?

El testimonio de la experiencia a la que nos hemos referido es, como el cristianismo, universal. Y por eso, aunque secreta, numerosos personajes se han referido a ella mediante palabras más o menos veladas, un ejemplo sería el siguiente texto del maestro Eckhart que dice lo siguiente: “De la nobleza del hombre interior, del espíritu, y del carácter vil del hombre exterior, de la carne, hablan también los maestros paganos Tulio [Cicerón] y Séneca: no hay alma razonable sin Dios; la simiente de Dios está en nosotros. Si encontrara un buen labrador, sabio y trabajador, prosperaría mejor y crecería hacia Dios, de quien es la simiente, y el fruto llegaría a ser de la naturaleza de Dios. La semilla del peral crecerá hasta ser un peral; la semilla del nogal, hasta ser nogal; la simiente de Dios, hasta ser Dios. Pero, si sucede que la buena simiente tiene un labrador torpe y malvado, entonces crecerá la zarza y cubrirá y ahogará a la semilla buena, de manera que no llegue a la luz ni pueda madurar. Y, sin embargo, Orígenes, un gran maestro, dice: dado que es Dios mismo quien ha vertido, impreso y germinado esa semilla, puede suceder muy bien que se halle tapada y oculta, pero jamás aniquilada ni anulada en sí misma; brilla y resplandece, ilumina y arde y se inclina, sin cesar, hacia Dios” [8]. Se trata de un comentario del maestro Eckhart a Juan 3, 9: “Todo aquel que es nacido de Dios, no peca, porque su simiente permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.

Es evidente que la obra que propone la alquimia está directamente relacionada con esta semilla, que tiene que crecer y desarrollarse una vez desembarazada de las zarzas que la oprimen, ¿no se ha dicho hasta la saciedad que la alquimia es disolver y coagular mediante una lenta cocción hasta la aparición del árbol dorado? Pues, como se apunta en el anónimo Rosarium philosophorum, un tratado alquímico compuesto a mediados del s. XIV y después sucesivamente ampliado, el alquimista debe saber : “… que cada simiente corresponde a su germen, por eso recolectarás lo que tu siembres”, y añade: “siembra tu oro en la tierra blanca foliada” [9]. Por eso, Paracelso relaciona el cuerpo vuelto a nacer por y del Espíritu con el Oro: “Sólo el cuerpo que ha vuelto a nacer por el Espíritu Santo es la perla dispuesta hacia el Oro, como lo está el carbón respecto al sol” [10].

Nicolas Valois fue un legendario alquimista que escribió Les cinq livres, o, La clef du secret des secrets [11]. Allí consta que el autor lo escribió en 1445, pero seguramente se trata de un texto más tardío, de mitad del siglo XVI. Es un libro que narra con precisión qué es la Piedra filosofal, pero cambiado el orden procesal. Así, por ejemplo, lo que debería estar al final, el resultado de las operaciones alquímicas, el autor lo sitúa al principio bajo el título: Del primer agente o principio y, añade, Del cuerpo, es decir, el resultado. El capítulo comienza con esta sentencia: “La Piedra de los filósofos no es otra cosa que el Oro muy perfecto”; es tal su grado de perfección, afirma, que puede perfeccionar los cuerpos imperfectos; después expone el por qué de su perfección y es que su Oro es un Oro vivo, y, en consecuencia, si se trata de un Oro vivo puede reproducirse pues: “cuando los frutos llegan a su madurez, producen semillas mediante las cuales podrán ser multiplicados al infinito”.

Ahora bien, en las minas este Oro nunca puede alcanzar la madurez y ser un elemento vivo, como los vegetales y los animales. Necesita del arte alquímico, “la ayuda del artista”, para acabar aquello que ha comenzado la naturaleza pero que no puede terminar, puesto que el Oro en este mundo se ha mezclado con impurezas que impiden su desarrollo natural, de modo que parece muerto.

Así, según Valois, “el Oro es un fruto”, pero sólo cuando ha sido convenientemente limpiado de sus impurezas gracias a las operaciones alquímicas y: “…sólo puede ser limpiado quitándole su dureza, ya que en el estado en que se encuentra, o incluso fundido, nada puede serle separado, pues está tan bien unido que una parte siempre sigue a la otra”. Para añadir más adelante: “… ese cuerpo, primer agente de los filósofos, es el Oro que hay que hacer pasar por los cementos u otras purgaciones para limpiarlo de las mezclas que su cuerpo podría contener”.

En su obra El Triunfo hermético, Limojon de Saint Disdier presenta el Oro en tres aspectos, el oro astral, “que continuamente respiramos“, el oro elemental, “la más pura y más fija porción de los elementos” y el tercero del que afirma que es: “El hermoso metal cuyo brillo y perfección inalterables hacen que todos los hombres lo aprecien como el soberano remedio de todos los males“.[12].

Este hermoso fruto es el Oro alquímico, puesto que incluso si en un principio está muerto, es no obstante la cosa más pura de toda la tierra y es el mismo Valois quien advierte que: “Por tanto, ésta es la materia sobre la cual debemos empezar nuestra obra y entender esa diferencia antes o después de la preparación, pues gracias a ella, en el lugar que estaba enterrado en un sepulcro ha sido resucitado y encaminado hacia la vegetación“.

En el fondo, Valois, como todos los auténticos alquimistas, se refiere a la obra de Dios, la belleza perfecta -no hay que olvidar que el tob que pronuncia Dios al final de cada día del Génesis, significa bueno, pero también bello-, final de la creación. Gracias a esta obra, el género humano alcanza la salvación; por eso, el alquimista francés en otro pasaje escribe lo siguiente: “En la obra de Dios y en esta luz tan ocultada de los antiguos se encuentra el Sello de los sellos que abre y cierra el libro de vida, en el que están escritos los nombres de los elegidos y de los que aman a Dios y a su prójimo”.

Esta obra es un cuerpo: el cuerpo espiritual; sin él, la creación e, incluso, la deidad, se convierten en ideas surgidas de presupuestos intelectuales. No hay otro discurso, ni otra obra, que la que Jesús explicó a Nicodemo.

-Le-saint-sacrement-45,5x21,5-JH Louis Cattiaux, Le-saint-sacrement, ci. 1950

 ¿Cuál es el inteligente que se sumergirá hasta las raíces de su fe, a fin de ser fortalecido en la revelación de Dios? (Louis Cattiaux).

 


[1] De los pocos autores que han relacionado la teología y la alquimia en el siglo XX, debemos destacar a Louis Cattiaux; cf. El Mensaje Reencontrado, Herder, Barcelona 2011.

[2] El fruto de la nada, edición de A. Vega, Siruela, Madrid 1998, p. 117.

[3] Verdades secretas expuestas a la evidencia, Paidós, Barcelona, p. 12.

[4] La posteridad espiritual de Joaquín de Fiore, Encuentro, Madrid, 1989; las citas que utilizamos están en las pp. 400-406.

[5] El Mensaje Reencontrado, cit., § 20, 2.

[6] Le codicille de Raymond Lulle, La haute Science, París 1953, p. 34.

[7] La entrada abierta al palacio cerrado del rey,  Obelisco, Barcelona 1986, p. 113.

[8] El fruto de la nada, cit., pp. 116-117

[9] “Rosarium philosophorum”, citado por H. Hirai, Le concept de semence dans les théories de la matière à la Renaissance, Brepols, Bélgica 2005, p. 31.

[10] “La filosofía sutil” citado por E. d’Hooghvorst, El hilo de Penélope II, Arola, Tarragona 2006, p. 84

[11] Cinco Libros de Nicolas Valois, Dialtt, Barcelona 1996; las citas que utilizamos están en las pp. 19-21 y 35-36.

[12] A. T, de Limojon de Saint Disdier, Le Triomphe Hermétique, Archè, Milán, 1991.

 ♦

 Reflexión sobre la frase de san Pablo: “Hay cuerpo natural, y hay cuerpo espiritual” (I Corintios 15, 44), en la que se intenta unificar disciplinas tan (aparentemente) dispares, como la teología y la alquimia. Raimon Arola


FUENTE: www.arsgravis.com

 

Comparte tus comentarios          
     - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 

Iniciación a la dieta ovolactovegetariana.

publicado a la‎(s)‎ 17 abr. 2016 15:57 por Ricardo Cob   [ actualizado el 21 abr. 2016 6:43 ]

Una guía para todas aquellas personas que tienen la intención de empezar una alimentación vegetariana y equilibrada a la vez

Tal vez usted sea una de tantas personas que tiene la intención de hacerse vegetariana pero no sabe bien por dónde empezar. Son muchos los alimentos que asocia a una alimentación vegetariana -como el tofu, tempeh o hesitan- pero no los ha probado nunca y, si lo ha hecho, no le agradan demasiado. O tal vez ha probado recetas que le resultan muy laboriosas de elaborar o no encuentra todos los alimentos que muchos libros de cocina o amistades le sugieren que ha de incluir en la dieta vegetariana.

Desde el enfoque nutricional, la dieta ovolactovegetariana es la que mantiene un equilibrio y una variedad saludable, por lo cual esta alternativa, si es bien planificada resulta totalmente compatible con un adecuado estado de salud.

La dieta ovolactovegetariana, es la versión menos estricta dentro de vegetarianismo, puesto que admite el consumo de lácteos y huevos, además de los cereales, legumbres, frutas y verduras, semillas, frutos secos y aceites.

Al incluir una variedad más amplia de alimentos, se cubre la ingesta de proteínas de alto valor biológico, vitaminas B2, B12 y D, y minerales como el calcio, el zinc y el fósforo.

Esta breve descripción refleja la situación de muchas personas acostumbradas a llevar una alimentación "tradicional" pero que, por distintos motivos, quieren dejar de comer carne y, quizá, también pescado, siempre y cuando su alimentación siga siendo equilibrada. Para iniciarse en una dieta de este tipo puede ser útil seguir algunas recomendaciones.

Decálogo para iniciarse en el vegetarianismo

Todo cambio supone un esfuerzo y cambiar la forma de alimentarse que se ha seguido durante muchos años también lo va a requerir.

El plan de iniciación al vegetarianismo que aquí se contempla es un tipo de alimentación que, además de toda clase de vegetales -crudos o cocinados-, incluye, huevos y leche y derivados -de vaca o equivalentes-, como puede ser la bebida de soja.

1. Dieta equilibrada vegetariana

Dieta equilibrada significa obtener a través de la alimentación la cantidad suficiente de nutrientes que precisa el organismo cada día para su óptimo funcionamiento. Con una dieta vegetariana es posible obtener las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas, y todas las vitaminas y minerales, si se eligen y se combinan acertadamente los alimentos.

2. Recetas sencillas

Hay muchas recetas vegetarianas sencillas de hacer, que requieren poco tiempo y dedicación, y por las que se puede comenzar para disfrutar de nuevos platos pero sin agobiarse en la cocina. Los flanes de verduras, además de sencillos de elaborar, son una manera diferente y original de comer huevo. Las hamburguesas vegetales son muy fáciles de cocinar, y para que sean nutritivas conviene que lleven entre los vegetales algún tipo de legumbre, frutos secos, huevo, cereales como el arroz o algo de harina. Al mismo tiempo, estos alimentos sirven para conseguir una masa más sólida.

Más sencillo es preparar brochetas vegetales o asar las verduras a la brasa a modo de menestra. Todas estas sugerencias pueden ser un paso progresivo hacia este tipo de alimentación.

3. El valor de los alimentos de temporada

Las frutas y las hortalizas de temporada son los alimentos más convenientes para el consumidor. Consiguen su desarrollo óptimo y son, no sólo más nutritivos sino más sabrosos si crecen en la época que marca su calendario natural. Por otro lado, resultan más económicos, y su calidad organoléptica -sabor, aroma y textura -, según aseguran los especialistas en gastronomía, es también mejor. Al mismo tiempo, consumiendo productos de temporada contribuimos a respetar el ciclo natural de producción, lo que conlleva una positiva repercusión en el medio ambiente.

4. Mejor, los alimentos integrales

Un alimento integral, como producto menos procesado, conserva mayor cantidad de vitaminas, sales minerales y fibra, mientras que su valor energético es similar respecto a su equivalente normal. Sustituir la pasta, el arroz, las galletas y la harina por sus versiones integrales es una elección sana y más nutritiva. Como en todo, los cambios se han de hacer poco a poco, para acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas.

5. Bebidas vegetales

Al combinar legumbres, cereales y frutos secos se obtienen todos los aminoácidos esenciales. El mercado ofrece variedad de bebidas elaboradas a partir de alimentos vegetales. Pueden ser de soja, arroz, avena e, incluso, de frutos secos, como almendras y avellanas. El sabor es muy diferente al de la leche de vaca, aunque muchas de ellas añaden distintos aromas para hacerlas más gustosas como la vainilla o el cacao. Las bebidas vegetales contienen calcio menos disponible para el organismo que el que tiene la leche de vaca -salvo que estén enriquecidas en este mineral-, aunque este inconveniente se puede compensar si la dieta incluye otros alimentos ricos en calcio.

6. Combinar con acierto los vegetales

Es una buena manera de conseguir proteínas tan completas como las presentes en huevos, carnes, pescados y lácteos, que contienen todos los aminoácidos esenciales que el organismo requiere para formar sus propias proteínas. Las legumbres -salvo la soja- y los frutos secos son deficitarios en el aminoácido esencial metionina, así como los cereales lo son en lisina. Al combinar en un mismo plato o a lo largo del día legumbres con cereales -por ejemplo, lentejas y arroz- o frutos secos con cereales -por ejemplo, ensalada de pasta y nueces-, se obtienen todos los aminoácidos esenciales.

7. Huevos, de 4 a 5 a la semana

Las conclusiones de diversas investigaciones científicas desarrolladas en la última década no dejan lugar a dudas: el huevo es un alimento muy completo y saludable, de buena relación calidad-precio y de excelentes cualidades nutricionales. Se aconsejan entre 4 y 5 unidades a la semana. En ellos se encuentran las proteínas de mayor valor biológico, más completas incluso que las de la carne, el pescado o los lácteos. Además, tiene la ventaja de ofrecer muchas posibilidades culinarias: en tortilla, revuelto, escalfado, frito, a la plancha, cocido o como ingrediente de preparaciones como flanes, natillas, crepes o salsas, entre otros.

8. Aprovechar el valor de los frutos secos

Su elevada y saludable concentración de nutrientes -grasas saludables, ácidos grasos esenciales, proteínas, fibra, minerales como magnesio, fósforo, potasio, cinc, selenio, calcio y hierro (aunque de peor absorción) y vitaminas (B1, B3, folatos y vitamina E)-, convierte a los frutos secos en un complemento esencial en la dieta. Se pueden tomar al natural, mejor que fritos o salados, y sirven también como ingrediente de numerosas preparaciones como ensaladas, cremas, salsas, hamburguesas, mezclados con cereales o frutas en desayunos o meriendas.

9. Aderezos y otros condimentos nutritivos

Para hacer más sabrosos y nutritivos muchos platos, se pueden emplear distintos aderezos y condimentos fáciles de encontrar en las tiendas de alimentación especializada, y alguno incluso en los supermercados. La levadura de cerveza y el germen de trigo son complementos nutritivos que combinan bien con zumos y ensaladas.

Las semillas de sésamo resultan un acierto si se añaden a ensaladas, verduras y platos de arroz y pasta. También hay panes, galletas y cereales que las incluyen así como el tahini, una pasta de sésamo de consistencia cremosa que puede ser perfecta sustituta de la mantequilla. Las algas son un mundo aparte, y conviene asesorarse bien para cocinarlas y emplearlas con acierto y sin excesos.

Los alimentos germinados -los más conocidos para muchas personas son los brotes de soja-, sirven para enriquecer en sabores, texturas y nutrientes los platos a los que se añaden, desde una ensalada hasta un salteado de verduras con germinados o un revuelto de germinados.

Como sustitutos naturales del azúcar están la melaza y el amasake. Ambos tienen una consistencia más o menos cremosa y se emplean para endulzar y dar sabor a multitud de postres, batidos, galletas y hasta para dar un toque distinto a las sopas y a los aliños.

10. Descubrir la soja y sus derivados

Son incontables los estudios que destacan las virtudes nutritivas de esta completa legumbre y de los productos que se pueden elaborar a partir de ella. La soja se puede emplear en la cocina como una legumbre más. También se pueden ir probando los distintos derivados de la soja como son la harina, aceite de soja, lecitina, salsa de soja (tamari), bebida de soja, tofu o cuajado de soja, tempeh (una especie de torta que resulta de la fermentación de los granos de soja) y brotes de soja germinados. Dado que son muchos los productos derivados de la soja y sus sabores, aromas y texturas son muy distintos a los que se puede estar acostumbrado, el mejor consejo es ir probándolos poco a poco.

Más información: Vegetarianismo y veganismo

Ayuno.

publicado a la‎(s)‎ 9 abr. 2016 9:34 por Ricardo Cob   [ actualizado el 12 jul. 2018 1:15 ]


Literalmente, ayunar significa abstenerse de ingerir cualquier alimento. Se trata de un concepto aún hoy en día muy vinculado a tradiciones religiosas. Sin embargo, esta práctica es más común de lo que la mayoría pensamos y, como veremos, una experiencia natural, saludable y con más historia de lo que nos parece.

Puede realizarse por diversos motivos, pero los principales son religiosos, como manifestación pacífica (en este caso se lo suele llamar huelga de hambre), o como técnica curativa en la naturopatía asociado o no a infusiones de plantas medicinales, medicinas naturistas.



Recientemente, varias investigaciones han encontrado multitud de beneficios de los estados de ayuno o por lo general, de la cetosis. Estos se han realizado mayormente en condiciones de ayuno intermitente o restricción calórica, y van desde neurológicos y prevención del alzheimer a metabólicos, cardiovasculares y cerebrovasculares. Una investigación de 2014 hecha por Longo y Mattson (Fasting: molecular mechanisms and clinical applications), arrojó luz sobre el rol del ayuno intermitente en respuestas adaptativas celulares que reducen el daño oxidativo e inflamación, optimizan el metabolismo energético, y refuerzan la producción celular. El estudio mostró qué el ayuno extiende la longevidad, en parte, por una reprogramación de las vías metabólicas y de resistencia al estrés (hormesis). En roedores, el ayuno intermitente demostró proteger contra la diabetes, cánceres, enfermedades de corazón y neurodegeneración, mientras en humanos ayuda a reducir la obesidad, hipertensión, asma, y artritis reumatoide.

 
Ayuno espiritual

El ayuno por razones espirituales y religiosas ha sido parte de las tradiciones humanas desde la prehistoria. Se menciona en el Upanishad, en el Mahabhárata, en la Biblia (tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento), en el Talmud, en el Corán y en el Libro de Mormón. 

Judaísmo
Para los judíos el Yom Kippur es el día judío del arrepentimiento, considerado el día más santo y más solemne del año. 

Los salmos invitan frecuentemente al ayuno personal en ocasiones de dificultad: Salmos 35, 69, 109. Véase también Daniel 9:3; 10:3; Esdras 10:6; Nehemías 1:4. Los profetas, enfatizaron la contrición y el arrepentimiento como la esencia del ayuno.

Después de la destrucción del Templo y del exilio en Babilonia se instituyeron al menos cuatro días de ayuno: el ayuno en el cuarto mes (el día noveno de Tammuz, cuando las murallas de Jerusalén fueron tomadas por los babilonios); el ayuno del quinto mes (cuando el Templo fue incendiado del séptimo al décimo día del mes); el ayuno del séptimo mes (en memoria del asesinato de Guedalías en el año nuevo) Jer 41, 1-2; y el ayuno del décimo mes (el noveno día cuando Jerusalén fue sitiado por los Babilonios (Zac 8,19).

Cristianismo
Debido a que el cristianismo proviene de forma directa del judaísmo, el ayuno cristiano comparte muchas características con el ayuno judío. La práctica del ayuno era frecuente en el judaísmo del primer siglo y aparece en el Nuevo Testamento, especialmente con los discípulos de Juan Bautista (Mc 2,18). Jesús ayunaba (Cf Mt 4) y su advertencia a no manipular esta práctica para atraer atención (Cf Mt 6,17; Lc 18,12) no debe interpretarse como un rechazo.

Las características del ayuno varían entre las denominaciones, el catolicismo distingue entre "ayuno" (Que involucra una comida de tamaño normal, lo cual se puede suplementar si es necesario con dos pequeñas comidas[colaciones], las cuales, juntas, no pueden sumar el tamaño de una comida normal) y "abstinencia" (ninguna carne roja). El período de ayuno más conocido es la cuaresma, el cual tiene unos 40 días de duración. En la actualidad, la Iglesia católica prescribe cómo días de ayuno obligatorio el Miércoles de ceniza y el Viernes santo, recomendando el ayuno personal. Cerca de la mitad de los protestantes carecen de la tradición del ayuno. En iglesias evangélicas y denominaciones para-denominacionales, el ayuno se practica frecuentemente, muchos de los cuales lo llevan a cabo con abstinencia total de alimentos durante un lapso, ingiriendo solamente agua.

En la iglesia primitiva el ayuno era un periodo de recogimiento, normalmente constaba de dos días de ayuno semanales, ya que era costumbre de los judíos devotos ayunar esa cantidad de días, aunque para realizar una diferenciación observaban días distintos. Los judíos observaban el ayuno los lunes y jueves, mientras que los cristianos los miércoles y viernes.

Islam
En el islam, el ayuno o sawm (صَوْم [ṣawm]) del mes de ramadán, es el cuarto pilar del islam y una de las características del islam más conocidas entre los no musulmanes. La palabra ramadán designa, fuera de la lengua árabe, más el propio ayuno que el mes.

El ayuno se recomienda durante otros momentos del año, pero durante el ramadán es estrictamente obligatorio para todo el que pueda realizarlo. Se efectúa durante todos los días del mes desde la aurora hasta la puesta de sol.

Tiene seis condiciones:
  1. Estar atento al comienzo del mes siguiendo las fases de la luna. El mes de ramadán empieza con el noveno cuarto creciente (هلال hilāl) del año, y hay que procurar verlo en su primera noche. 
  2. La intención (نِيَّة niyya). El musulmán debe hacer un acto de intención la primera noche que precede al ayuno para hacer válido el ayuno. La intención consiste en que tome claramente la decisión de ayunar al día siguiente.
  3. Abstenerse (إمساك imsāk) de hacer llegar algo a propósito al estómago sabiendo que se está en ayunas. Ingerir algo, sólido o líquido, anula el ayuno.
  4. Abstenerse de mantener relaciones sexuales (جماع ǧimā‘) mientras dura el ayuno. 
  5. Abstenerse de la masturbación (إستمناء istimnā). Provocar una eyaculación durante el día anula la validez del ayuno.
  6. Abstenerse de provocarse vómitos (إستقاء istiqā). El vómito no premeditado no anula el ayuno.
Están exentos de cumplir con el ayuno los enfermos y los viajeros que deben cumplirlo cuando puedan.

Budismo
El ayuno es observado en prácticamente todas las modalidades del budismo, en algún momento del año. Está considerado como una forma de purificación y constituye una de las etapas en el camino hacia el autocontrol.
Aunque no puede considerarse un ayuno en toda regla, como muestra de frugalidad con vistas a mejorar la salud y la meditación, los monjes budistas seguidores de la disciplina Vinaya no suelen comer nunca después del almuerzo.

"Monjes, yo me abstengo de comer en horas de la noche. Al hacer eso, estoy libre de dolencias y aflicciones, y disfruto de buena salud, fuerza y una morada confortable. Venid, monjes, y absteneos de comer en horas de la noche. Al hacer eso, también estaréis libres de dolencias y aflicciones, y disfrutaréis de buena salud, fuerza y una morada confortable”. MN 70 {10M.2.10} Kitagiri Sutta – Discurso en Kitagiri. 174, 2.

En la doctrina tibetana, por ejemplo, el día de Nyung-nye (o Ñung-ñe) se practica la abstención total de comida y bebida, a fin de es purificar el karma. Suele realizarse el día de luna llena del mes de Saka Dawa, en el aniversario del nacimiento e iluminación de Buda, cuando las acciones positivas se multiplican por diez millones.

Hindusimo
Para el hinduismo, el calendario de ayunos (denominado vrat) asigna días de abstinencia comunitaria junto con otros de elección personal. Estos últimos varían en función de la divinidad elegida por cada individuo.

Las fechas de ayuno hinduista más universales son las correspondientes a los Sashti, Amavasya, Pradosam, Durga Puja Sivarathri, Samkatahara Chaturthi, así como a cada Ekadashi (once días después de cada luna llena).

El hinduismo concibe la comida como una gratificación para los sentidos. Por lo tanto, ayunar eleva al hombre a un nivel de contemplación superior, constituyendo un elemento de auto disciplina y concentración, un entrenamiento físico y mental que fortalece y purifica al individuo.

* * *

Dependiendo de la tradición, la práctica del ayuno puede prohibir actos sexuales (o cualquier deseo sexual). Otra práctica relacionada es la abstinencia, en que se evita ingerir ciertos grupos alimenticios, como la carne.

De la misma forma que todas las religiones de todos los tiempos consideraban el ayuno como un ejercicio espiritual, también se considera desde hace un tiempo una preparación iniciática; los beneficios del ayuno ocasional son cada vez más conocidos. La persona que ayuna está engendrando nueva vida, nueva sanación. La muerte de las impurezas y toxinas en el cuerpo se transforma en abono para la Salud que se está desarrollando. Hablamos del ayuno terapéutico.

El ayuno terapéutico, también llamado medicinal o curativo, es una práctica cada vez más extendida y, aún hoy, la forma menos conocida por el gran público. Ya sea parcial o absoluto, el ayuno es una forma de depurar el organismo, ya que al dejar de introducir toxinas y demás agentes nocivos en nuestro cuerpo, lo sometemos a un proceso de "limpieza" y purificación.

Fuente: www.ayuno.es


"Nada es todo" y "Meditaciones con Sri Nisargadatta Maharaj".

publicado a la‎(s)‎ 9 ene. 2016 15:13 por Ricardo Cob   [ actualizado el 16 abr. 2016 10:14 ]

Nos complace compartir con todos los visitantes de La Tradición dos nuevos textos traducidos al español de Sri Nisargadatta Maharaj. La maravillosa sencillez de su enseñanza ha convertido a Sri Nisargadatta Maharaj en uno de los principales maestros de la filosofía Advaita del siglo XX.

NADA ES TODO - LA QUINTAESENCIA DE LAS ENSEÑANZAS DE SRI NISARGADATTA MAHARAJ

Tuve la gran suerte de tener satsang con Sri Nisargadatta Maharaj durante cinco años. Hacía de traductor durante las charlas de la tarde, desde las 5 pm hasta las 6.30 pm todos los días.

Maharaj no esperaba que tradujésemos Sus respuestas a las preguntas específicas de los visitantes. Insistía en que nuestras traducciones fueran literales, sin que se omitiera palabra alguna. Decía, “Cuando se hace una pregunta, las contestaciones vienen de Nirvikalpa (un estado libre de ideación). Las respuestas tendrán el impacto apropiado en el que hace la pregunta sólo si hay una traducción literal de estas palabras (las palabras de Maharaj). Maharaj era muy estricto a este respecto.

Para Maharaj, cada visitante era igual que él. Se asombraba al ver los estragos causados por la mera imaginación y los conceptos. Al igual que a uno le gustaría despertar a alguien que fuera molestado por sueños, Maharaj mostraba profundos y serios esfuerzos por derribar los conceptos para provocar así un verdadero despertar. Todos los buscadores espirituales apreciaban su incesante pasión por compartir su verdadera compresión.

A diferencia de las sesiones de la mañana, por las tardes había a menos preguntas de los visitantes. Quizás las visitas se tomaban un descanso por las tardes y simplemente disfrutaban oyendo hablar a Maharaj solo. Después de comenzar las charlas, Maharaj solía invitar a los presentes a hacer preguntas, en caso de que hubiera dudas. Los nuevos, si había alguno, comenzaban así a sus preguntas.

Cuando Maharaj hablaba durante largo tiempo, digamos que durante más de cinco minutos seguidos, era difícil traducir cada palabra en su presencia. Las mismas charlas están ahora disponibles en cinta, están traducidas palabra por palabra para que nada se pierda. En los libros editados por escritores americanos, existe una dependencia total de las traducciones al inglés, que han quedado incompletas. Los lectores encontrarán esta traducción muy útil e interesante.

No podemos esperar que un nuevo lector escéptico acepte este material incondicionalmente; pero si le incita a tener pensamientos más profundos, ya sería un logro muy importante.

Existen muchas repeticiones en este libro, las cuales hemos mantenido, ya que son necesarias para el despertar desde el profundo sopor de la ignorancia.

Maharaj advertía a sus discípulos que no se conformasen con un mero conocimiento de las palabras, lo que les permitiría destacar en discusiones espirituales. Casi todos los días enfatizaba la importancia de la meditación sin palabras en “Yo Soy”, lo que era en sí mismo un proceso de revelación del ser, que conduciría al conocimiento de Sí mismo.

El contenido de este libro procede tan solo de las grabaciones efectuadas por la tarde. Estas charlas no se grabaron con la idea de escribir un libro. La idea principal de las grabaciones era tener una satsang continuada de Maharaj, incluso después de su Maha Samadhi. Ese propósito ha cumplido con su comentido hasta ahora y continuará hasta el final.

Incluso después de leer casi todos los libros de las charlas de Maharaj publicados hasta ahora, considero que algunas partes de estas grabaciones de la tarde son siempre absolutamente nuevas y refrescantes para todos los lectores espirituales. De ahí de esta nueva publicación.

Agradezco al Dr. N.Vanaja por haber dispuesto de una grabadora para registrar estas charlas y a mi esposa Jayashri por usarla eficientemente, cada tarde.

MOHAN GAITONDE




Cómo seleccionar el idioma de los subtítulos

Para cambiar el idioma de los subtítulos, haz clic en el icono de subtítulos. Si el idioma que deseas no aparece, puedes probar con los subtítulos traducidos automáticamente con Google Translate.

Aquí te explicamos cómo activar los subtítulos traducidos automáticamente:
  1. Haz clic en el icono de subtítulos de la parte inferior del vídeo.
  2. Haz clic en Opciones.
  3. Haz clic en Traducir subtítulos.
  4. Haz clic en un idioma para seleccionarlo.
  5. Haz clic en Aceptar.
MEDITACIONES CON SRI NISARGADATTA MAHARAJ - PDF

El material aquí presentado está basado en las notas tomadas por Shri Dinkar Kshirsagar mientras asistía a las reuniones diarias en la residencia de Sri Nisargadatta Maharaj. Se tomaron durante el periodo de 1977-79, antes de que Maharaj falleciese en 1981.

Maharaj solía dar charlas por las mañanas y por las tardes, en su mayoría a modo de pregunta-respuesta, con un traductor sentado a su lado. Un pequeño grupo también se uniría a él en la meditación de la mañana a las 6:30. Además, había una pequeña reunión al final de la tarde donde se daba la charla en Maratí. Shri Dinkar asistía por lo general a las reuniones de los jueves y los domingos por la tarde, además de los días festivos. Al ser el maratí su lengua materna, era para él más fácil seguir directamente las palabras de Maharaj. Escribió palabra por palabra las conmovedoras frases en maratí. Como resultado, somos afortunados de tener un registro preciso y directo.

Las notas tomadas diariamente se titulan Nirupanas. La palabra significa ‘investigando’, ‘definiendo’, ‘buscando’, etc. Maharaj dice: ‘El significado de la palabra Nirupana es hablarle a usted sobre su verdadera naturaleza como lo que es y cómo es’.

Hacia el final de su vida, Maharaj prefirió hacer hincapié en la enseñanza central y no detenerse en asuntos secundarios. Solía decir que lo que se estaba discutiendo en ese momento era distinto de los diálogos anteriores documentados en el libro Yo soy Eso.

Estas notas fueron examinadas por Maharaj y él fomentó la distribución de las mismas. Las frases, en su mayor parte, se han dejado tal y como se dijeron sin realizar ningún cambio.

Considero los Nirupanas como pasajes para la meditación. Ese es su propósito y eso es a donde conducen. Pueden que parezcan ser repetitivas, sin embargo tienen un matiz distinto casi todas la veces que uno las lee. Por lo tanto, este no es un libro que se lea quizás de una sentada. Uno debería más bien leer un pasaje al azar y meditar sobre el mismo. Arrancará todas sus corazas externas e internas y dejará su esencia más íntima al descubierto, sin ningún soporte y con el tiempo le dejará sin conceptos, métodos o un sistema al que aferrarse. En la base, por supuesto, están las enseñanzas no duales del Vedanta o escuelas de pensamiento similares.

Su singularidad es que nos llega desde la experiencia directa de un maestro iluminado que se expresa espontáneamente.

Debemos a la señora Damayantie Doongaji, doctora en filosofía y una de las discípulas más antiguas, el primer intento de traducción de estas notas. Envió textos escritos a mano a su amiga Jean Dunn a mediados de los años 90. Jean ya había publicado varios libros sobre las enseñanzas por aquel entonces. Me rogó que me encargase de la tarea de editarlas. Posteriormente, Shri Dinkar revisó la primera traducción y yo reedite la misma a través de varias iteraciones. Finalmente lo contraste con las notas en maratí – una frase de cada vez. Mi único pesar es que se ha tardado mucho en llevar este esfuerzo a buen término.

Es difícil traducir las palabras originales (desde el sánscrito además del maratí coloquial) al inglés, ya que tales equivalentes no existen. Dicho esto, los lectores que estén familiarizados con ellas serán capaces de interpretar los equivalentes con el significado contextual correcto. Existen muchos precedentes de esto, por supuesto. Sin embargo, lo que tenemos aquí no se puede expresar con palabras, como tales. Se presenta en los idiomas conocidos con sus limitaciones fundamentales. A veces, se señalan o se explicitan; a veces se sobreentienden.

También, a menudo las mismas palabras se usan para expresar una interpretación o significado diferente. Por ejemplo, la palabra ‘consciencia’ ha sido usada como prana – la fuerza vital; como presencia; como conocimiento; como ‘sí mismo’; o como la principal raíz de la manifestación que es Brahman. De ahí que, el contexto sea muy importante.

Tuve la gran suerte de asistir a las charlas de Maharaj en el verano y el monzón de 1979, cuando yo vivía en Mumbai.

Un año antes, mientras hacía una visita a Sri Ramanasraman en Tiruvannamalai, alguien me había dado la dirección de Maharaj. Más tarde, cuando leí el artículo El camino de la montaña de Jean Dunn – la revista del Asramam, decidí ir a visitarle.

Es imposible hacer conjeturas sobre el cómo, el cuándo y el porqué de las cosas que ocurren.

Cuando vuelvo a pensar en aquellas visitas, el sentimiento más conmovedor que surge es una sensación de gracia. Él no se hacía llamar un Gurú. Y sin embargo, creo, que si eras ‘iniciado’ de alguna manera lo experimentabas. Parecía como que él no se formaba una imagen de ti como tal. Rara vez llamaba a las gentes por sus nombres. Era como que nosotros no teníamos nombres. Su mente no parecía grabar las reuniones.

De algún modo, las preguntas que uno tenía y que nunca expresamos verbalmente eran respondidas durante el flujo de la sesión. Era como si la divinidad estuviera jugando a hacer su papel pero no hubiera jugador, por así decirlo. De vez en cuando, te miraba y te preguntaba cuál era la pregunta. Su consejo principal era meditar regularmente sobre la sensación ‘Yo soy’.

Después de unos meses, cuando le dije que iba a regresar a USA, su único comentario fue: ‘Usted tiene que pasar el tiempo de alguna manera’. Cuando le pregunté si le iba a ver de nuevo, me echó una mirada que sugería que no le gustaban tales preguntas. Entonces me dijo que le volvería a ver. De hecho sucedió que tuve que hacer un viaje relámpago a la India algo menos de un año y medio después y me honró con una reunión. Ocho meses más tarde falleció.

Algunas de las citas de los Nirupanas han sido presentadas con anterioridad en un libro ilustrado titulado La sabiduría: Enseñanzas de Nisargadatta Maharaj, publicado por Inner Directions en 2003.

Estoy agradecido a Shri Dinkar por permitirme editar sus elaborados apuntes y la publicación de los mismos. También le estoy agradecido a la difunta Damayantie Doongaji por iniciar esto, a mis amigos y mentores difuntos Jean Dunn y Saumitra K. Mullarpattan por la guía por los ánimos y consejos. La última fallecida me pidió que contactara con Gautam Sachdeva de la editorial Yogi Impressions para la publicación de la misma.

Le estoy agradecido por hacer esto posible. También debo agradecer a él y a su equipo por una cuidadosa, rigurosa y exhaustiva revisión de la sintaxis texto, puntuación y coherencia.

La empresa de Gautam ha publicado con anterioridad tres libros de Maharaj, y él mismo ha sido profundamente inspirado por la Enseñanza. Ha capturado la ‘esencia’ de su libro en un vídeo corto que se puede ver en YouTube:

http://youtu.be/NaIvHDpbFqM

Surhes N. Mehta

Pleasanton, CA

Junio 23, 2014


Efectos negativos derivados del consumo de azucar.

publicado a la‎(s)‎ 1 ago. 2015 17:23 por Ricardo Cob   [ actualizado el 23 feb. 2017 5:58 ]



El 80% del azúcar que consumimos está oculto en los alimentos cotidianos, como los “saludables” cereales de desayuno, yogures, refrescos o comidas preparadas. Según los expertos el consumo de azúcar se puede convertir en una adicción. Para algunos médicos, el azúcar es tan peligroso como los cigarrillos, y la causa principal de una serie de enfermedades graves, como la obesidad infantil, la diabetes, enfermedades del corazón, hipertensión y muchos cánceres comunes. Sin embargo el lobby del azúcar niega cualquier relación entre azúcar y enfermedades.
  


Principales efectos negativos del consumo de azucar
Gran cantidad de enfermedades físicas y mentales habituales están relacionadas con el consumo del azúcar.
  • El alto consumo de azúcar es el principal culpable de la mayoría de las enfermedades crónicas que azotan nuestra sociedad: Diabetes, hipertensión, arterioesclerosis, obesidad, cáncer, alzheimer, candidiasis, eczema, síndrome premenstrual, etc. 
  • Cuando se consume azúcar a diario se produce un estado de continuo 'sobre-acidez' y cada vez hace falta más minerales de la reserva del cuerpo para rectificar el desequilibrio.
  • Finalmente, para proteger la sangre, el organismo retira tanto calcio de los huesos y dientes que da lugar al inicio de un proceso de deterioro y debilitamiento generalizado.
  • El exceso de azúcar acaba afectando cada órgano del cuerpo. Inicialmente, se almacena en el hígado en forma de glucosa, pero como su capacidad es limitada, el consumo diario de azúcar refinada (por encima de la cantidad necesaria de azúcar de fuente natural) pronto consigue que el hígado se hinche como un globo. Así, cuando alcanza su máxima capacidad, el exceso de glucosa es devuelta a la sangre en forma de ácidos grasos que son transportados a cada parte del cuerpo y almacenado en las áreas más inactivas: estómago, nalgas, pechos y caderas.
  • Cuando estos sitios, comparativamente inofensivos, están llenos, los ácidos grasos se distribuyen entre los órganos activos como el corazón y los riñones. La actividad de estos órganos se enlentece, finalmente sus tejidos degeneran y se vuelven grasos. Todo el organismo se ve afectado por su funcionalidad disminuida y se produce una tensión sanguínea anormal.
  • El sistema nervioso parasimpático se ve afectado y los órganos gobernados por él se vuelven inactivos o se paralizan. (La función normal del cerebro raramente se piensa tan biológica como lo es la digestión).
  • Los sistemas linfático y circulatorio se ven invadidos y la calidad de los corpúsculos rojos comienza a cambiar.
  • Tiene lugar un exceso de células blancas y se ralentiza la creación de tejido. La tolerancia y capacidad inmunológica de nuestro cuerpo se vuelve más limitada, de manera que no podemos responder adecuadamente al ataque agudo, sea de frío, calor, mosquitos o microbios.
  • Un exceso de azúcar tiene un notable efecto negativo sobre el funcionamiento del cerebro. La clave para una función cerebral adecuada es el ácido glutámico, un compuesto vital que se halla en muchos vegetales. La vitamina B juega un papel de primer orden en dividir el ácido glutámico en compuestos antagonistas-complementarios que producen la respuesta "acción-control" del cerebro.
  • El ácido pirúvico se acumula en el cerebro y el sistema nervioso y los azúcares anormales en las células rojas de la sangre, interfiriendo la respiración celular.
  • Como no pueden obtener suficiente oxígeno para sobrevivir y funcionar normalmente, con el tiempo, algunas de las células mueren, lo que interfiere con el funcionamiento de una parte del organismo y es el comienzo de una enfermedad degenerativa..."
  • El azúcar refinada es letal para el hombre porque suministra únicamente lo que los nutricionistas describen como calorías "vacías" o "desnudas". Carece de los minerales naturales presentes en el azúcar de caña.
  • Esta vitamina también se fabrica en nuestros intestinos por las bacterias simbióticas que viven allí. Cuando se consume azúcar refinado a diario, estas bacterias se debilitan y mueren y nuestra reserva de vitamina B se reduce mucho. Demasiada azucar nos vuelve somnolientos y hace que perdamos nuestra capacidad de calcular y recordar.
Alimentos que poseen azúcar oculto
Podemos identificar una cantidad elevada de alimentos de consumo habitual con azúcar oculto, pero algunos de los más conocidos que esconden notables proporciones de azúcares en su composición son:
  • Yogures enteros saborizados que emplean como endulzantes y saborizantes azúcares. Por ello, mejor escoger un yogur natural y darle sabor con endulzantes artificiales o frutas frescas.
  • Cereales de desayuno que se promocionan como alimentos muy saludables pero pueden contener elevada cantidad de azúcar en su composición. Mejor siempre emplear avena o cereales simples, sin colores ni sabores comerciales.
  • Pan de molde que solemos consumir como parte de un desayuno o merienda o bien para armar un bocadillo y que para resaltar el sabor, emplea azúcares entre sus ingredientes. Mejor en su reemplazo utilizar pan blanco o integral no de molde.
  • Galletas saladas que aunque las percibimos con notable gusto salado, los alimentos salados también pueden contener azúcares y éste es un claro ejemplo, pues para resaltar el sabor se le añaden azúcares simples.
  • Salsas y aderezos como ketchup, salsa rosa y otros, pueden esconder azúcar detrás del sabor salado que los caracteriza. Siempre será mejor alternativa elaborar una salsa o aderezo en casa.
  • Zumos de frutas naturales que se comercializan y promocionan como alimentos saludables pero muchos, pueden añadir una cantidad considerable de azúcar además de lo que por naturaleza ofrece la fruta. Por ello, los zumos mejor hechos en casa.
Como podemos ver, muchos alimentos que habitualmente empleamos como saludables para mantener la línea pueden socavar nuestros intentos de perder peso o cuidar la salud al presentar azúcar oculto en su composición.

¿Qué alternativa existe al consumo del azúcar?
La Stevia es el componente dulce natural con mejor reputación hasta el momento. Se trata de una planta a la que se le reconocen potenciales propiedades saludables en el control de la glucemia y la hipertensión arterial. Se considera un complemento alimenticio y no presenta ningún riesgo para la salud.

 
Artículo del el Mundo, sobre las presiones de la industria azucarera:


1-10 of 12