¿Trabaja en lo que le gusta

o en lo que le toca?


Más acerca del libro

I. COMENTARIOS SOBRE LA OBRA.

 

¿Trabaja en lo que le gusta o en lo que le toca? es una reflexión en torno a aquella actividad que consume gran parte de la vida de cada ser humano: el trabajo.  La autora de este libro propone una manera de abordar el tema desde la perspectiva de la realización personal y el verdadero éxito que cada uno necesita.

 

Después de una presentación de las pre-concepciones y paradigmas que al respecto existen, Milena Clavijo muestra, mediante las experiencias y casos de personas que lograron salir adelante en el proceso (recogidos durante los mismos años en que hacía su búsqueda personal) cómo con empeño, perseverancia y convicción es posible lograr esta meta, que tanto a ella como a las personas que usted conocerá en este libro, les llenó la vida de dicha, satisfacciones personales y ganas de levantarse cada mañana.

 

Utilizando un lenguaje sencillo y fácil de seguir, la autora conduce al lector por las vivencias de cada caso, haciendo énfasis en aquellos aprendizajes que resultan clave para atravesar ese proceso de transformación en que se da el salto de una ocupación aparentemente segura pero que no apasiona, hacia otra en apariencia insegura pero que usted no puede esperar para ponerse a hacer.

 

Para los que hoy ya se encuentran trabajando, para quienes hasta ahora van a empezar a hacerlo, para aquellos que piensan que trabajar en lo que les gusta y no en lo que les toca es posible y para los que lo dudan, este libro será una fuente de reflexión, inspiración y energía en esa búsqueda de la vocación, cuyo fin no es otro que el de encontrar y ejercer esos talentos que todos tenemos y que podemos dar al mundo con alegría.

 

II. PREGUNTAS FRECUENTES.

(Extraídas de las reuniones de presentación del libro)

 

“Todos no pueden ser ganadores, eso es sólo para unos pocos”

 

En mi opinión, todos no necesitamos el mismo tipo de éxito para sentirnos realizados.  Esta afirmación hace referencia a que hay una sola manera de ser ganador, pero yo creo que hay tantas definiciones de éxito como personas hay en el mundo.

Si yo hubiese querido el tipo de éxito del que la mayoría de la gente habla, entonces habría seguido trabajando en lo que estaba, porque me iba muy bien, ganaba mejor y tenía un puesto que muchas personas envidiarían.   No obstante, para mí no era suficiente.  Yo quería algo más, así no fuera lo que todo el mundo creía que debía desear.  Claro, tuve que hacer sacrificios, pero si usted me pregunta hoy como me siento con mi decisión, yo le diré que me siento ganadora.

 

“Habrá quien decida que no quiere trabajar, que prefiere quedarse en casa a dormir y leer”

 

Yo siento que el trabajo no es un castigo, por el contrario, es una oportunidad muy grande para realizarnos, ser felices y dejar nuestro sello.  No creo que una persona pueda ser feliz para siempre sin hacer nada.  Tarde o temprano se sentirá saturada de estar quieta o se deprimirá al ver que no aporta a su alrededor.  Uno necesita ejercitar su mente y su alma, pero haciendo algo que le llene.

 

“Habrá el que dice que “no sirvió” para médico y entonces se va de cantante”.

 

Este es un prejuicio muy frecuente, que demerita el esfuerzo que hacen las personas que buscan aquello que realmente les gusta hacer.   Por eso en los casos del libro yo quise que los casos fueran de gente que hacía muy bien aquello en lo que trabajaba y que además ganaba una excelente remuneración, por lo cual era todavía más difícil desprenderse de ello.  Estas no son elecciones por ser “fracasados” como a veces algunos quieren hacerlas ver.  Son decisiones que tomó gente que tenía mucho que perder, pero precisamente por ello se enfocaron en obtener lo máximo posible.

 

“Quién va a querer ser vendedor o cajero etc.”.

 

Es una verdad indiscutible que en la medida en que el empleo sea poco gratificante para la persona, esta nunca se hallará satisfecha.  No sé cuál es el estigma con los vendedores.  ¿Qué creen ustedes que estoy haciendo yo aquí, si no vendiéndoles mi libro?  Si uno quiere que los demás lo escuchen y se enteren de lo que uno tiene que decir, de lo que tiene para dar, entonces tiene que aprender a venderlo.

Además, yo he conocido vendedores excepcionales, que realmente no querrían hacer otra cosa con su vida que no fuera eso y que además,  ganan muy bien.  Un buen vendedor gana más que cualquiera. Uno de los cargos que ocupé durante mi vida laboral, como Gerente de Oficina de captación, ¡no es más que un vendedor con carga administrativa!  ¿Ustedes creen que para escribir artículos freelance para medios no tengo que ser buena vendedora?  ¡Tengo que ser la mejor!

También conocí excelentes cajeros cuando trabajaba en el sector financiero.  Gente muy valiosa que sabía que estaba en el proceso de trabajar en lo que le gustaba, que le encantaban las finanzas y se esforzaban en hacer lo que hacían lo mejor posible.  Quiero resaltar que en ningún momento estoy diciendo que el proceso no es valioso: yo creo que hay que esmerarse en hacer bien aquello que hoy te da la mano, pero lo que sí es cierto es que no tienes por qué resignarte a hacerlo siempre si eso no es lo que te inspira.


“¿Entonces usted cree que la gente se va a salir de trabajar de las empresas?”

 

De ninguna manera estoy diciendo que las personas no pueden trabajar y ser felices en las empresas, por supuesto que pueden.  Hay empresas fantásticas en las que la gente puede aprender y desarrollarse, ser ascendido y obtener además una buena remuneración.  Yo misma trabajé en una empresa muy buena, donde me sentía valorada y donde se recompensaba ampliamente el buen desempeño.  En el prólogo del libro soy clara: No es mi intención deslegitimar el camino de la profesión conveniente a la economía  y el trabajo en las empresas.  Lo que yo quiero rescatar es que la legitimidad de ese camino no quiere decir que sea el único, o que desearemos transitarlo para siempre.   Necesitamos saber que existen caminos alternos, otras posibilidades, que la gente que creyó en que sus sueños eran posibles y lograron alcanzarlos no es de mentiras, sino real y está entre nosotros.  Claro, tuvieron que enfrentarse a muchos obstáculos para salir adelante, pero lo lograron.   Ese camino los llevó a tener lo que deseaban, a dedicar sus días a hacer aquello que realmente los inspiraba y a tener los ingresos que necesitan.  Algunos incluso, mucho más que eso.

 

 Tampoco estoy diciendo que todos los cambios tienen que ser tan radicales.  Es sólo que quise enfocarme en las transformaciones más fuertes porque esos son los casos en que la mayoría de la gente piensa que no son posibles, que están locos y que no lo van a lograr nunca. Y resulta que no es así.

 

“¿Por qué hay personas que uno toca y florecen y otras que en cambio, nunca responden?”

 

Aprendí que ayudándoles a enfocarse por el lado por el que sentían mayor afinidad, porque les gustaba, la gente podía dar más de sí y mostrar mejores resultados.  Simplemente ese era el ingrediente vital para obtener una motivación real.

 

Robin Sharma dice que no hay “grandes trabajos”, sino trabajos ordinarios hechos grandes por personas que respiran pasión y excelencia por lo que hacen y un deseo muy grande de hacer las cosas mejor que el resto del mundo.   A mi me parece que la mejor forma de lograr esto en los empleados no es con charlas de motivación, ni con recompensas económicas, aunque estas cosas ayuden.  Creo que lo realmente sano es que la gente vaya a trabajar en algo porque realmente siente una afinidad hacia ello, porque realmente le nace.  Sin ese componente, es muy difícil que la gente de algo de más.   Si es a trabajar en una planta con máquinas, a la gente tiene que gustarle el tema, sentirse a gusto con las máquinas.  Eso es lo que les dará ánimo para seguir adelante cuando otras cosas salgan mal.  Pero si a la gente le importa un comino la máquina, entonces que se puede esperar?  Sólo trabaja por la plata. Y no es que eso esté mal, sino que de allí no pueden salir cosas gloriosas.

 

¿Por qué en un país en el que la mayoría sobrevive, estos temas deberían ser importantes?

 

Por supuesto que hay limitantes, qué duda cabe de que en este país hay mucha gente que quisiera por ejemplo, estudiar, pero no tiene los medios para hacerlo.  Pero por otra parte, también hay mucha falta de disciplina, de enfoque, de compromiso y dedicación con uno mismo, para lograr lo que realmente uno quiere hacer.  Pienso que con esa decisión de marchar tras de lo que uno quiere, las puertas pueden abrirse, las oportunidades mostrarse.  Es ese enfoque el que nos hace falta también. 

 

Por ejemplo una persona que quiera estudiar, puede hacerse tan capaz y tan formada que puede quedarse con uno de los cupos en una universidad pública y estudiar de noche, o quizá pueda hacerse con una beca para otro tipo de universidad, o ser contratado por una empresa que valora su trabajo y que quiera invertir en su formación y desarrollo, por ejemplo.  Hay muchas opciones aún en un país como este, en el que cuando uno es jefe, se encuentra con muchas personas que quieren pasar “de agache”, hacer las cosas por que toca, porque qué remedio, esperemos que el jefe no mire cuando las hago, me quedo más tarde sólo para hacer el amague de que trabajo más… etc.

 

Por otro lado, lo mismo ocurre a las personas que tienen las oportunidades, pero no saben aprovecharlas.  Ni todos los pobres son disciplinados y comprometidos ni todos los que tienen los medios saben apreciarlos.  Pienso que precisamente lo que hace falta es que realmente nos comprometamos con lo que queremos hacer, y que no permitamos que nada ni nadie nos detenga.

 

También pienso que si muchas mujeres jóvenes pensaran en eso, no habría tantos embarazos adolescentes.  Esas niñas con frecuencia no pueden ver más allá del corto plazo.  Esa habilidad se les crea cuando ya tienen el bebé, pero entonces es demasiado tarde, ya tienen que enfrentarse a la vida con esa responsabilidad tan grande.  Quizá si tuvieran un sueño que perseguir, una vida hermosa por la que luchar, entonces pensarían: “quizá este no es el mejor momento para ser mamá.  Cómo puedo cuidarme para no quedar embarazada?  Más adelante, cuando sienta que puedo ser un buen ejemplo para mis hijos, entonces podré tenerlos con tranquilidad y madurez”.  Claro, hay muchas a quienes esta experiencia realmente ayuda a madurar, pero con seguridad que el camino es mucho más complicado.