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Comportamiento


Las tortugas japonesas deben tomar baños de sol constantemente para regular su temperatura.

Las tortugas japonesas son casi completamente acuáticas, pero a veces dejan el agua para descansar y tomar el sol, ya que como tienen sangre fría, necesitan tomar estos baños de sol para regular su temperatura.

Estos reptiles son excelentes nadadores. Durante el día buscan presas para alimentarse e intentan capturarlas. Suelen estar alerta de los depredadores y de la gente y generalmente se asustan y huyen de ellos. Las tortugas suelen lanzarse frenéticamente de las rocas o de donde estén mientras descansan si alguien potencialmente peligroso se acerca a ellas. Durante el día, acostumbran salir del agua, tomar el sol hasta que estén secas y calientes, después se zambullen de nuevo y se refrescan, y vuelven a salir del agua para tomar el sol.


Hibernación

Las tortugas de orejas rojas pueden hibernar en el fondo de estanques o lagos poco profundos durante los meses de invierno. Durante esta época, con el frío, las tortugas entran en un estado de sopor denominado precisamente hibernación, durante el cual dejan de comer y defecar, prácticamente no se mueven y su frecuencia de respiración se reduce.

Una tortuga de orejas rojas tomando el sol. Al extender sus patas traseras absorbe calor más rápidamente.

No se recomienda dejar hibernar a ejemplares que no superen los 5 cm de largo, y sólo deben hacerlo si tuvieron una alimentación y cuidados adecuados durante los meses previos. Si se tiene un ejemplar que fue adquirido recientemente, no se le debe dejar hibernar porque no se conocen los cuidados que pudo tener antes de que se consiguiera, aunque su aspecto sea bueno. Una tortuga demasiado joven, que esté enferma o que no esté bien nutrida podría no soportar el ayuno que conlleva esta hibernación y morir.

Si se quiere poner a hibernar a una tortuga, se necesita un cubo o recipiente con agua, pero no demasiada ya que la tortuga debe poder sacar la cabeza de ella para respirar. Si se colocara demasiada agua, o bien la hibernación no se llevara a cabo correctamente, la tortuga podría morir. Se debe dejar este recipiente en un lugar oscuro, frío y tranquilo. El agua también debe estar fría, entre los 5 y 10 °C. También es posible dejar hibernar a la tortuga en su estanque, pero conlleva un mayor riesgo para la salud del animal, ya que podría esconderse en un lugar fuera del alcance del dueño y si le sucediera algo malo, no se podría actuar.

Si la tortuga vive normalmente en el exterior pero no se desea que hiberne, entonces hay que trasladarla a un acuario interior para que pase ahí el invierno, y cuando la temperatura del ambiente vuelva a aumentar se puede regresar a su estanque del jardín.


Reproducción

El cortejo y las actividades que conlleva el apareamiento ocurren entre marzo y julio, y se llevan a cabo bajo el agua. Durante el cortejo, el macho nada alrededor de la hembra y comienza a sacudir o batir sus extremidades delanteras frente a la cara de la hembra, aparentemente tratando de acariciarla. La hembra continuará nadando hacia el macho y si acepta su proposición, comenzarán el apareamiento. Si no acepta, puede hasta iniciar una pelea con el macho. El cortejo puede durar sólo 45 minutos, pero el apareamiento en sí normalmente lleva 3 horas.

Pareja de tortugas japonesas.

En ocasiones un macho aparentemente estará cortejando a otro macho. Esto en realidad es un signo de predominio y los machos pueden empezar a luchar. Las tortugas jóvenes pueden llevar a cabo la danza de cortejo, pero hasta que no cumplen los 5 años de edad no han madurado sexualmente y son incapaces de aparearse.

Después del apareamiento, la hembra pasará más tiempo tomando el sol con el fin de mantener calientes a los huevos. Puede presentar un cambio de dieta, comiendo únicamente ciertos alimentos o no comiendo tanto como normalmente haría.  Esto es normal, pero se le debe seguir ofrecer comida durante el embarazo y tal vez ofrecerle diferentes alimentos a los acostumbrados. El periodo de gestación promedio es de dos meses, pero si la hembra no encuentra un lugar adecuado para colocar sus huevos, puede durar más. Una hembra puede poner de 2 a 20 huevos. Además puede tener varias puestas en una misma temporada de apareamiento. Dependiendo de varios factores, cada puesta se distanciará de dos a cuatro semanas de las otras. Durante las dos últimas semanas de gestación, la hembra pasará menos tiempo en el agua, olfateando y escarbando en la tierra. Esto indica que está buscando un lugar apropiado para poner sus huevos. Si se tiene en cautiverio, se puede poner a la hembra en un embalse con unas 4 pulgadas de tierra para que haga la puesta. Es aconsejable no retirar los huevos del lugar donde hayan sido enterrados, pero si se deseara o fuera necesario hay que hacerlo con mucho cuidado para no romperlos y colocarlos en su nueva localización de la misma forma en que estaban dispuestos en el nido original (es decir, no ponerlos boca abajo, sino con la misma cara hacia arriba). Para hacer el nido, la tortuga excavará cuidadosamente un hoyo en el sitio elegido con sus patas traseras y depositará ahí sus huevos.

Los huevos, que tienen una textura un tanto rugosa, nacerán de 80 a 85 días después de que fueron enterrados. La tortuga abrirá el cascarón con el diente de huevo que se le cae una hora después de haber nacido y nunca vuelve a crecer. Si la tortuga no se siente segura, permanecerá dentro del cascarón después de abrirlo por uno o dos días más. Si son forzadas a salir del cascarón antes de que estén listas, regresarán a él si les es posible. Cuando decidan abandonar el cascarón, tendrán un pequeño saco pegado a su barriga. Este contiene los residuos de lo que le sirvió para alimentarse durante el periodo de incubación y no debe ser removido. Hacerlo podría ser fatal para el recién nacido. El saco se cae solo, y cuando sucede se puede notar una pequeña herida en el caparazón de la tortuga. Ésta sanará por sí misma también y no necesita ser tratada.

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