Plaza de toros de Las Ventas.

Vigésimo sexto festejo y primero de la Feria del Aniversario

7 de junio de 2011

Toros de Los Bayones para Rafaelillo, Diego Urdiales y Matías Tejela.

 

A más no poder

Por Paz Domingo

Hizo un día primaveral y desapacible. Con el cielo encapotado, sin fisuras por las que intuir el azul celeste, amenazando aguas torrenciales o chirimiri constante. Allí se fueron los valientes. Casi todos con las entradas regaladas. Se plantaron en el frescor del granito venteño y quedaron secos a pesar del agua que rebosaba. Vaya tarde que les dieron a estos pobres ilusos -y a algunos estoicos aficionados- con un tostón de los de pedir la apostasía, la extremaunción y alguna plaza pública donde acampar en su indignación. Estas probaturas -en el primer día de esta feria postiza- consistieron en recopilar ocho monstruitos descastados, impresentables, indeseables, insufribles e inaccesibles para cualquier alma decente.
 
Los librepensadores de este sistema taurómaco dicen que hay que fomentar la fiesta y ponen mucho empeño en este fenómeno que consideran de masas a educar. El espectáculo de marras bien puede corresponder a esta intención. Pero el resultado no se lo pueden desear ni a los más acérrimos enemigos. Fue un buen ejemplo de escándalo con alevosía basado en la nulidad a más no poder y que consisten en estructurar, fomentar y realizar este espectáculo con mamíferos con cuernos pertenecientes a la mala raza de lidia, descastados hasta en los confines de sus entrañas, desnaturalizados por sus fuerzas y anatomías, e inclasificables en los de su estirpe de origen Atanasio. Con esta selecta materia -que ni para saldo servía- quieren justificar un espectáculo en triste decadencia, una Fiesta conducida a los estertores agónicos, una estafa del calibre superlativo y una posibilidad de regeneración tan necesitada. Se pueden enumerar por orden.
 
A los que se quieren iniciar en la “tauromaquia del siglo XXI” piensan que este espectáculo aburrido no merece la pena ni un twitter, ni regalado se lo van a ofrecer. A los que pagan en taquilla les duele el bolsillo cada vez más y se muestran decididos a tomar una decisión drástica. A los toreros aguerridos que les lanzan a la esta batalla perdida de antemano para que se estrellen en esta desolación. A las figuritas muy bien acomodadas con potritoritos tontorrones y manipulados. Al descrédito ganadero, fruto de muchos desvelos basados en peloteos y pelotazos, ya les pueden dar un toque. A los que divulgan esta porquería deberían mostrar un poco más de dignidad. A los que aprueban esta aberración que les exijan algo de decencia y verdad. El estamento taurino está muy necesitado de una crisis profunda que recoloque las necesidades del sector. Y al Ministerio de Cultura -se hace urgente- recordarle que ya son muchos los que quieren vivir de esto, para que encima tengamos que subvencionarles.
 
Los tres toreros fueron el ejemplo del pesimismo. Rafaelillo que es enérgico con fieras enteras y verdaderas se quedó fuera sin opción a entablar salida a tanto descastamiento. Se peleó reciamente en los primeros lances de un animal que pareció resuelto, pero que se rajó de inmediato. Y todos los comensales de tan suculenta fiesta tomaron nota de lo que venía y quedaron refugiados bajo los paraguas. El chaparrón vino en dos marrajos (que fueron tres) para Diego Urdiales y su mala fortuna. Un torero que encarna el desconsuelo, que resiste abatido ante tanto infortunio, y en el que muchos confían porque saben de su buen gusto, inmenso pundonor y extremada voluntad. Realizó verdaderos esfuerzos en la nada para nada.
 
Hubo un bomboncito, pequeño y dulzón que le tocó a Matías Tejela. Y este hombre, a estas alturas también necesitado de suerte, se dedicó a las distancias inseguras, a la ponderación afectada, al dominio incierto y a consumar tanta fortuna con tres estocadas depuradas en metisacas y bajonazos. En el sobrero que hizo octavo de lidia, en las postrimerías del escándalo, del insoportable espectáculo, se reencarno una raspa también desnaturalizada a la que no pudo darle ni medio pase.
 

Cosas de la suerte, dirán algunos. Cosas de toros, concluirán otros. En que sea valiente que vuelva a por otra. Y vuelven, porque hoy se matarán por entrar en el privilegio benéfico que protagonizarán Mora, Morante, El Juli y Victorinao. Ya se lo contaremos. Que Dios reparta suerte.

 

Las Ventas. Madrid

7 de junio de 2011

Presidente: Trinidad López-Pastor

Ni media plaza.

 

Toros de los Bayones, de encaste Atanasio. Impresentables de trapío y de fuerzas. Descastados e imposibles de realizar un espectáculo taurino con sentido común y posibilidad reglamentaria. El 1º: noble, flojo, rajado a la primera cambio, descastado. El 2º: protestado por su bajo trapío y su invalidez. Fue devuelto. El 2º  bis: otro ejemplar de Los Bayones, pues corrió turno, pero igualmente flojo y sin materia buena, a pesar de tener más presencia. El 3º: un peque-peque, sin trapío para esta plaza, con cierta nobleza tontorrona que injustificablemente recibió aplausos en el arrastre. El 4º: descastado y de embestida descompuesta, también muy acusada por los puyazos recibidos. El 5º: sobrero de Hermanos Fraile Mazas. Muy flojo, con pitones al uso de platanitos afilados, de carácter mansurrón (salió con la divisa equivocada), con más presencia pero imposible por la escasez de casta. El 6º: protestado por inválido, con cierta buena estampa y manso, fue devuelto. En este punto arreciaron las protestas ante el escándalo ganadero. El 6º bis: Segundo sobrero de Valdefresno, sin trapío para Madrid. Una raspa protestada a la que le picaron con puya de percutor, con una entrada al caballo que fue cazado en dos intentos y al que el presidente cambió el tercio consumando en monopuyazo que tan deseosos se muestran en instaurar. Resultó tonto de embestida a más no poder. A los escuetos aficionados que se perdieron en la plaza madrileña en un día como hoy se quedaron roncos de tanto protestar. Total, ¿para qué?

 

Rafaelillo: Pinchazo, otro apuntando a los blandos, media estocada atravesada y caída, aviso. Silencio. En su segundo, descompuesto en embestida, descastado y desganado el matador.

Diego Urdiales. Media perdiendo la muleta, rueda de peones, varios descabellos, un  aviso, y un golpe de cruceta fina. Silencio. Estocada desprendida con rueda peones. También silencio.

Matías Tejela. Metisaca en los bajos, otro al uso tan escandaloso, bajonazo que deja, aviso, un descabello. Saludos desde el tercio. Después dejó estocada bastante caída y silencio.

 

 

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