18 de Mayo de 2010

Décimotercer festejo de la Feria de San Isidro. Madrid. Las Ventas.

 

Toros para hacer cortijos

Por Paco Sanz

 

Pues sí señores. Un auténtico corridón de toros del Puerto de San Lorenzo. Por su presentación, que ha sido espectacular. Por sus hechuras propias, y con las raíces mas profundas de su encaste. Por su casta de la buena. Por su comportamiento en todos los tercios y en definitiva por dar un espectáculo que veíamos difícil o muy lejano.

Hace años que el encaste Atanasio estaba dando síntomas de un descaste alarmante -por qué no decirlo-, entre el aficionado había cierta desconfianza –no si razón- del juego que podía ofrecer esta corrida de toros. Pues todo eso se ha roto en añicos, ya que casta hay y lo que no sabemos, o entendemos, es donde se quedaba, o por qué no salía o ha tardado tanto tiempo en mostrarse.

Realmente ha sido una corrida que la Plaza de Toros de Madrid estaba demandando desde hace mucho tiempo. La espera ha sido larga pero dentro del oscuro panorama, se enciende una luz tan clara que hasta los ciegos –con todo el respeto del mundo- pueden ver. El que no lo quiera ver o no le interese, es su problema y allá cada uno. En los tiempos actuales, ya es difícil que se junten por una parte la excelente presentación de todos los toros, y por otra que además todos sean encastados. Si a éso añadimos que encima hubo dos toros bravos como el cuarto y el sexto, habrá que recurrir a la hemeroteca para encontrar algo parecido o similar.

Cuantas veces hemos oído decir a matadores y novilleros esa frase tan repetida “Sólo deseo que un toro me embista y que meta la cara”. Pues eso, precisamente, es lo hoy se han encontrado dos figuras del toreo actual como son El Cid y Sebastián Castella y otro que lo quiere ser como Rubén Pinar en todos y cada uno de los toros que han salido por la puerta de chiqueros.

Ninguno ha estado a la altura de lo que se podía esperar y mucho menos con el juego que han dado los seis toros. Unos porque, quizá, ya tengan el cortijo, y otro porque a lo mejor no lo necesite.

Dicen que la ocasión la pintan calva y quien no la aprovecha pierde el tren.

El Cid no está bien. El lo sabe y los aficionados también. El Cid sabe que es un torero de Madrid y que es muy respetado. Hoy su público ha estado hasta cariñoso y en cierta medida condescendiente con el. Algo que no ocurre con otras figuras –según el catálogo-. Ha intentado corresponder a ese respeto pero con unas formas muy distintas a su concepción del toreo de otrora. Pero es que por la circunstancia que el solo sabe, no puede. Es querer y no poder.

En su primero, que ha sido un toro encastado y con un excelente tranco lo ha intentado, pero esa desconfianza y frialdad que tiene actualmente ha impedido ningún lucimiento. No encontraba el sitio en ningún muletazo y estos le salían destemplados y enganchados. No supo dar la distancia correcta a las embestidas y todo lo que intentaba resultaba vulgar y sin ninguna vistosidad.

Es justo destacar en este toro, dos buenos pares de banderillas de Alcalareño. En su segundo, que ha sido un toro excepcional, ha naufragado rotundamente. Brindó al público, quizá pensando que las condiciones del toro le permitirían repetir una de esas tardes gloriosas que ha dado en esta plaza no hace mucho tiempo. El toro era un primor en sus embestidas. Iba largo, humillado y repitiendo constantemente. El toro soñado. Tan soñado, que si este toro le toca al Cid de sus mejores tiempos, todavía estaríamos hablando de ello. Pero es que no puede. Apático, frío, desconfiado, posturero, citando de perfil. Una sombra de lo que fue y que ahora, por desgracia, no lo es. Ojalá espante los fantasmas que quizá le pululen por la cabeza, si es ese su problema, porque la fiesta le necesita.

Sebastián Castella tampoco ha sido la excepción. No parece que esté atravesando su mejor momento ya que con su primer enemigo, que aunque manso era encastado y noble, no lo ha entendido. El toro humillaba de tal grado que perdió las manos varias veces. Esto obligó a Castella a no torearle por abajo y unido a que el animal perdió fuelle y las embestidas cada vez eran mas cortas no hubo ningún entendimiento. Las condiciones del toro merecían algo más pero Castella no estaba por la labor.

Después de entrar a matar, sufrió una espectacular cogida de muy malas formas. Una vez en el suelo el toro se ensañó con el durante bastante tiempo donde recibió, cabezazos, pisotones, patadas y gañafones. Por suerte salió ileso. Si ni siquiera mirarse, se levantó enrabietado y se puso delante del toro.

En su segundo, que fue un toro protestado por el público dada su flojedad, lo intentó. Pero los muletazos salían sueltos, sin ninguna ligazón y además enganchados. Como el público seguía protestando al toro, Castella aprovecho la ocasión para abreviar.

Rubén Pinar en su primero, que también era encastado, tampoco estuvo a la altura de las condiciones que el animal tenía. Los muletazos le salían enganchados y la colocación después de cada uno de ellos no era la apropiada. La encastada y repetidora embestida del toro siempre le dejaba descolocado. No supo o no pudo sacar unmínimo partido a unas condiciones realmente buenas de este toro.

Su segundo toro, que fue excepcionalmente picado por Daniel López y banderilleado por Manuel Montoya, es donde ha desperdiciado una ocasión inmejorable para triunfar. El toro que es un portento en sus embestidas, con humillación, clase, largo recorrido y repetición no son aprovechadas en ningún momento por Rubén Pinar y se le ve desbordado constantemente. No encuentra la distancia que el toro necesita y los pocos muletazos que le da, salen enganchados y sin ninguna clase. Este toro, desde luego, era de puerta grande. Si Rubén Pinar puede ver las imágenes de esta tarde y sobre todo de este, su segundo toro, y con la cabeza fría, lo va a recordar durante mucho tiempo.

 

Ficha del festejo. 18 de mayo de 2010. Las Ventas. Madrid.

Decimotercero festejo de la Feria de San Isidro 2010

Presidente: D. César Gómez Rodríguez. Lleno de no hay billetes.

Toros de El Puerto de San Lorenzo: Excelentemente presentados. Encastados todos ellos. Bravos 4º y 6º. Flojo el 5º.

El Cid: estocada y descabello (silencio); estocada caída  (silencio).

Sebastián Castella: dos pinchazos y casi entera (ovación); dos pinchazos y casi entera (silencio).

Rubén Pinar: estocada caída y atravesada (silencio); estocada (silencio).

 

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