El avance de los carteles corría prisa
 
Todo el mundo tuvo prisa en anunciar lo que viene en la próxima feria isidril. O al menos así lo pareció. Carteles completos que se publicaron con cinco días de antelación a la fecha de su presentación oficial. Y se desencadenaron las reacciones. La blogosfera recogiendo las decepciones de los aficionados que aún no terminan de creerse la deficiente programación en calidad torera. Una entrevista que da el empresario de la plaza de Madrid Manuel Martínez Erice a la agencia Efe de noticias, y que teniendo en cuenta el respeto de los tiempos que siempre habían hecho los gestores actuales de la plaza de toros, recuerda al protocolo que mantiene la Casa Real cuando desea difundir un comunicado muy formal y habitual, o incluso las fotografías navideñas, es decir, dejarlo tramitar por los cauces formales. Y más entrevistas a otros medios en días solemnes. En un periódico nacional se atrevía el gestor madrileño a puntuar con “un ocho y medio” esta programación más que deficiente. En otro, la ausencia de Pablo Hermoso de Mendoza y Ponce, que parece preocupar mucho a los periodistas del medio, acaparaban las explicaciones de tanto esfuerzo en “contentar a todos”.

 

Nos preguntamos a qué responde esta estratagema. A qué obedece tanta prisa en la justificación -de lo que se denominó en la presentación oficial- de “la mejor feria posible”. Quizá a que lo hace todo el mundo. Quizá a que esta escenificación es rentable, pues cuando llega el momento de dar la cara ya se tienen las respuestas a unas preguntas incómodas, que casualmente, ¡oh casualidad!, No se producen. Quizá, es que quedan en el registro de nuestras mentes, o de nuestros pecés, como algo incuestionable, por el mero hecho de haberse producido. Quizá es que se quitan de en medio el muerto que ya huele.
 

¡Vaya guerra absurda ésta de los precomunicados, comunicados, poscomunicados! Total para no decir nada relevante. Nada coherente. Nada osado. Nada aventurero. Incluso nada romántico. Eso sí. Todo muy concluyente.

Lo que hay que decir, cabe en dos palabras: una deshonestidad. No podemos creer que la planificación de una feria tan importante como la de Madrid, que debe ser un referente en el mundo taurino, se convierte por arte y gracia de tal supina inoperancia en la más arriesgada de las apuestas por su ausencia de calidad. Además, de las circunstancias que giran alrededor nuestro y que sobradamente conocemos y aventuramos como muy peligrosas.

En medio de todo, están los aficionados. Los tristes, sufridos y derrotados aficionados que no saben qué hacer con semejante desvergüenza que se prolongará un mes, día tras día, y -que si un milagro no lo remedia- un año, y otro año, hasta la muerte próxima de sus inmensas inquietudes toreras. Muchos ya han sucumbido. Otros, buscan colocar el abono en su totalidad. Porque ni el Mesías José Tomás salvará la debacle.

 

Volviendo a la escenificación prematura en la defensa de esta tesis infumable –por deplorable-, queremos incluir en este cogollito de despropósitos la defensa que hace el empresario de la plaza de Madrid de una feria, y por extensión de una Fiesta- que próximamente se avecina. El comentarista taurino de la agencia Juan Miguel Núñez recoge en una entrevista (distribuida el pasado martes 22 de marzo) las declaraciones de Manuel Martínez Erice y titula la crónica de esta manera: "La crisis no se nota en San Isidro, la Fiesta está muy viva". En el resumen que hace Núñez del empresario sitúa sus experiencias y recorrido profesional, apuntando que pertenece a “una familia netamente taurina, en la que él es la cuarta generación”, y “de sus tres facetas en este mundillo -ejerce también como apoderado y ganadero- la primera tiene para él un "componente muy romántico". Antes de finalizar sus estudios empresariales universitarios (“condición familiar impuesta para poder dedicarse después a esto") “ya viajaba con toreros de la talla de Niño de la Capea”. Ahora reconoce que "vivir de cerca los problemas del torero, viajes, comidas…, todo menos bajar al ruedo, es una filosofía de vida. Se aprende mucho ahí".

 

Manuel Martínez Erice parece “muy satisfecho” con la gestión que ha hecho de la plaza de Madrid, y de sus resultados económicos, pues a pesar de que la “crisis golpea a todos los sectores no afecta en absoluto a la feria de San Isidro”, aunque reconoce que otra cosa son los festejos fuera de las ferias importantes que se programan en Madrid, y que –como todo el mundo sabe- en nuestra capital están sujetos a los abonos que se renuevan feria a feria. Reconoce que "otra cosa son los espectáculos fuera de ese ambiente, los de temporada, que son deficitarios”, y advierte que “habría que replantearse los pliegos de condiciones, pues los tendidos vacíos, más allá de su repercusión económica negativa, dan mala imagen".

 

No sabemos muy bien cómo quiere precisar el empresario esta solicitud, pero queremos recordar desde toroaficion.com que cuando su empresa optaba por primera ver a la gestión del coso, ya figuraba como referente en el pliego de condiciones la reducción de festejos, asegurar la temporada con los justos, pero apostando por la calidad. Entonces se inventaron una intrincada quiniela de clasificaciones que se argumentaban en función de los puestos del escalafón. Nadie se atrevió a cuestionarla. Unos, porque la idea les pareció vendible en barracas de feria, y otros, porque era absolutamente inabordable entender la regla clasificatoria. Ahora no acertamos a vislumbrar a qué se refiere el empresario cuando pide modificación en el pliego de condiciones para solucionar la “mala imagen” que dan los tendidos vacíos fuera del ciclo de San Isidro. Igual le ronda una idea en la cabeza, y se la reserva para dar el campanazo en la próxima convocatoria a la gestión. Lo que debería hacerse, y lo antes posible, es que los abonados retiraran de la taquilla aquellas entradas que de verdad le interesaran, y entonces podría ver el empresario de ideas fulgurantes como no llenaba ni la mitad del coso en la feria isidril, incluso en los días de más tronío torero.

 

Recogemos a continuación algunas de las revelaciones que hace el empresario Martínez Erice, que ha siso el encargado de dejarse ver en los medios de comunicación estos días. Lo que figura entre paréntesis es nuestra opinión al respecto.

-       Con los carteles ya en la calle se siente "satisfecho" de los mismos. "Aunque con las figuras a veces es problemático negociar por ese afán lógico de los apoderados de asegurarlo todo, al final se ha logrado la mejor feria de muchos años".

-        Sobre la televisión: "también otros han dado guerra por lo de la televisión, aunque por fortuna se arregla todo”. (Ignoramos a cuántos “otros” a afectado esto de la televisión, aunque sospechamos que a muy pocos).

-       “Los únicos problemas en la confección de los carteles han sido "las prisas de última hora al tener que presentarlos a la Comunidad de Madrid sin flecos sueltos, pues empezamos en enero, y con alguno como es el caso de Castella se cerró en agosto del año pasado"”. (¿Prisas? Si tienen un año para la programación y van con prisas? Por cierto, lo de José Tomás ya estaba cerrado con bastante tiempo. Igual lo ha olvidado.)

-       Sobre José Tomas dice: "Con él se aseguran todos los llenos. No hace falta meterlo en la feria, pues el abonado lo quiere a toda costa, y para tener la entrada del día que torea basta con no renunciar al derecho de abono. Es una operación diseñada por las exigencias mismas para su contratación, pues de otra manera hubiera sido imposible ver a Tomás en Las Ventas. Un torero que no se deja televisar lo condiciona todo". "Además, la clave de tanta expectación está en que torea poco, apenas se deja ver. Así convierte sus actuaciones en auténticos acontecimientos. Y es puro. Las 'rarezas' que dicen de él son cuestión de principios, pues con cien millones y más encima de la mesa tampoco se dejaría televisar, estoy seguro". (De lo que estamos seguros los demás es que si José Tomás está este año en Las Ventas con sus “rarezas” es una imposición desde las alturas, precisamente para evitar un escándalo como es año anterior cuando el diestro y el empresario no llegaron a un acuerdo económico. Entonces Martínez Uranga puso encima de la mesa y delante de los micrófonos los honorarios del matador, caso único que antes no se había producido en el mundillo de los despachos taurinos. Con las mismas, también debería decir lo que va a cobrar (o se le va a pagar) a Tomás. Y a las demás figuras y figuritas, por supuesto. Este año estarían dispuestos a ceder en todo, porque como deja bien clarito el empresario es “una operación diseñada” porque “con él se aseguran los llenos” de los treinta y muchos días).

-       Sobre la ausencia de Ponce: "Habría que preguntarle a él", para añadir que "el desacuerdo ha sido sólo económico, pues pidió un dinero que no se le podía dar, "no quería venir. Eso me parece". "Ya dijo hace cinco o seis años algo de que 'a Madrid voy una tarde porque no puedo media'. Y asegura que su familia lo pasa mal cuando torea en esta plaza. La duda es si se arreglaría todo poniéndole un dinero muy grande". "Las figuras siempre han tenido algún encontronazo en Madrid. Y a veces aprovechan la polémica para proyectarse en otras plazas y ferias". (Ahora habría sido un buen momento para contar cuánto pide Ponce por torear en Madrid, y a buen seguro que nos quedaríamos con la boca abierta, si se tiene en cuenta, -que se sabe- lo que está dispuesto a hacer, lo que hará, y con qué ganaderías se enfrentará. Será conveniente que se quede con su familia, que nos da mucha penita que lo pasen tan mal, con el buen chico que es y lo bien que le va en la vida. Este es el “año de Ponce” como le han llamado algunos, pues que sea para bien, maestro. Po aquí, sin novedad.)

-       Las ganaderías. “Las figuras eligen entre las treinta que les ofrecemos. En todo caso Victorino Martín, que este año no viene por el problema de la brucelosis que hace cinco le hizo perder muchos toros, es el único que con su sólo nombre llena el cartel". (El empresario reconoce que el abanico de ganaderías del ciclo son elegidas por ellos mismos. Por supuesto dice mucho del criterio de elección de los gestores madrileños, porque la que no es mala es aún peor. La elección no puede ser más infortunada y maquiavélica para todos aquellos que creen –aunque sea mínimamente- en el buen hacer y en la capacidad de arriesgar).

-       Sobre los tópicos. "Madrid puede hacer un torero en una tarde, lo que no ocurre en ninguna otra plaza del mundo”. (Bueno, y qué. Usted lo que tiene que procurar es dar la mejor feria de toros del mundo mundial taurino. Sin topicazos, por favor).

-       Sobre el debate en Cataluña: "Tanta preocupación como indignación". "Me siento ofendido porque se nos ponga en cuestión. Afortunadamente se ha generado una reacción a nivel de calle a favor nuestro. También a nivel político ha sido muy buena la declaración de Bien de Interés Cultural". (A ustedes, señores del estamento taurino, no se les está poniendo en cuestión. Se cuestiona su trabajo, el respeto a su oficio, su voluntad de defender la esencia y autenticidad del espectáculo, de consentir y propiciar el fraude, además de su decisión de hacer las cosas rematadamente mal).

-       La televisión: "Lo que nos golpea ahora es porque el mundo del toro ha estado aletargado, no ha defendido su esencia. Y una culpa ajena, la televisión que ya no ofrece corridas en plazas y ferias realmente interesantes. No queremos el dinero porque nos televisen, queremos que el toreo sea una disciplina más de la que hay que informar. Lo dicen más de cuarenta millones de espectadores en la taquilla". (Ahora les preocupa la difusión de la televisión. Cuando reciben los derechos de retrasmisión, no se quejan de nada de todo esto. Igual, podrían donar los suculentos ingresos en materia televisiva a una fundación de aficionados perjudicados de tanto despropósito durante años consecutivos, curarles las heridas y que vuelvan a la plaza –aunque fuera a hacer bulto-)

-       El futuro: “¿Para 2050? A ver qué imagen somos capaces de dar. Tenemos que insistir en 'comunicar' bien el espectáculo, enseñar el fascinante mundo que hay detrás de la corrida. El campo 'engancha'. El animal en su hábitat. Cuarenta mil hectáreas de dehesas sólo porque existe el toro bravo. La economía que lo respalda es brutal".

 

 

Se llega al día de la presentación de los carteles oficialmente, ya sin sorpresas y con mucha contemporización por parte de los protagonistas y de los medios que se encargan de trasmitir esta escenificación. El ciclo por venir se sucederá del 30 de abril y el 12 de junio, incluye tres ferias en una (Comunidad de Madrid, San Isidro y Aniversario 2010), con 24 corridas de toros, con los festejos de las corridas de la Prensa y Beneficencia, tres novilladas y cuatro corridas de rejones. El acto estuvo oficiado por el empresario Martínez Erice (en ausencia de su padre Martínez Uranga), José Pedro Gómez Ballesteros, director gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, y José María Cano, autor de la obra pictórica que ilustrará la cartelería de las principales ferias de la temporada madrileña durante la presente temporada.

 

Nada nuevo se dijo a lo que ya se tenía conocimiento a voces. Salvo algunas reiteradas explicaciones de que si este “protagonista no viene”, y “por qué no torea este otro”. Ninguna reflexión a la expectativa. Ninguna pregunta incómoda por la cuenta de resultados. Ninguna queja de la calidad del ganado. Ninguna vergüenza torera. Eso sí. Todos muy “satisfechos”, como asegura el empresario Martínez Erice. Especialmente “muy satisfecho” se mostró Gómez Ballesteros, pues explicó que el Consejo de Asuntos Taurinos aprobó los carteles presentados por Taurodelta por unanimidad, y añadió que las combinaciones "se ajustan perfectamente al pliego de condiciones y que responden a los gustos de la afición de Madrid". A estas alturas ya conocemos muchos los gustos y preferencias de los miembros del Consejo Taurino de la Comunidad de Madrid. Esperamos que no nos lo sigan reiterando.

 

Y esto es lo que hay. Un año más de esfuerzos baldíos en la reivindicación de los valores auténticos de la Fiesta. Un año más de penurias en las verdaderas esencias. Un año más de colocar entradas de los abonos como sea. Un año más para darse cuenta que no las quieren ni regaladas. Un año más que perdemos en la urgente y acuciante carrera por llegar a la meta que salve este espectáculo del abismo. Un año más.