El Año del Toro termina en China

10 de febrero de 2010

¿Recuerdan la aventura taurina de realizar corridas de toros en China y que emprendió hace unos meses el torero Manolo Sánchez? ¿Recuerdan que las autoridades querían construir un ruedo a las orillas de la Gran Muralla en el distrito pequinés de Huairou y poder importar cien vacas de vientre y cien toros bravos desde España para hacer posible los festejos? ¿Recuerdan las declaraciones del diestro en las que aseguraba que las gestiones para tal fin estaban muy avanzadas con funcionarios del país asiático? Pues ahora, parece que el propósito se ha truncado. La agencia de noticias Efe acaba de emitir una crónica desde Pekín en la que afirma “que el Año del Toro finaliza con cornadas para el proyecto de Manolo Sánchez en China, donde los antitaurinos han abatido a los taurófilos al lograr, de momento, frenar el plan”.

A parte de esta comparación guerrera, además de romántica, y de apreciación que según  la autora del texto, tiene su explicación en las presiones del Movimiento Internacional contra el Toreo (IMAB), el cual inició el pasado noviembre “una campaña inexorable para persuadir a los chinos de que frenaran la importación de una tradición “bárbara””. A esta campaña se ha sumado el grupo Protección de los Animales en los Medios y otros grupos ecologistas chinos y “han inundado a las autoridades, e incluso al Parlamento con miles de cartas de oposición”.

Resulta bastante exagerado eso de “miles de cartas” porque a nadie se le escapa el matiz el hermetismo y demás sutilezas que atesora el historial del ejecutivo chino. Pero, aporta las declaraciones y valoraciones de Zhang Dan (del citado grupo ecologista local). Esta “activista” queda definida por la corresponsal como “parte de una elite china de intelectuales y empresarios”, y añade en su crónica que a la editora Zhang le producen “la misma animadversión que las tradiciones locales como la de la etnia de los Miao, en Yunnan, o la de los Dong, en Guizhou, Hunan y Guangxi Zhuang, en el sur del país, donde se provoca a dos toros para que luchen entre ellos”. Se aporta también las declaraciones de la empresaria minera Wu Junlin que “está llevando el caso del toreo hasta el legislativo chino”, porque ésta se siente “escandalizada” (califica la corresponsal) por el hecho de que el toreo "mate a los animales por su alto beneficio comercial".

En la crónica se amplía con la “alegría” que Wang Zhe había manifestado es su día por el plan de llevar los toros a China. Este personaje, Wang Zhe, es bastante peculiar en este país. Es el cronista de las corridas que transmite en diferido la televisión de Tianjin desde hace una década, y que tiene una audiencia entre el 15 y el 2 por ciento, despertando una pasión “inusual en los chinos”. La periodista de Efe dice en su texto: “ Se equivocaba Wang al asegurar que los opositores eran minoría entre los suyos, que asocian España con el "dou niu", el toreo, a la luz del activismo antitaurino y la discreción de las autoridades, que parecen dispuestos a limpiar para siempre la imagen de China como un país donde se comen perros, tigres y osos.

Pero las negociaciones existieron, y aún no se sabe con certeza si siguen en marcha, o si como asegura la corresponsal de la agencia están paradas. Zhou Huaiming, director de la comisión de Ciencia y Tecnología de Huairou, reconoce a EFE que había viajado a España para negociar el plan, pero que tras su regreso a China todo se paró por la enorme oposición levantada. Además, Alberto Alonso, consejero Comercial de la Embajada de España en China dice a Efe: "También leímos la noticia, pero nadie

se ha puesto en contacto con nosotros". Y añade que es necesario “estipular cuestiones veterinarias y puede llevar mucho tiempo, incluso años, como sucedió con el porcino ibérico”, puesto que para exportar vacuno vivo a China es necesario firmar primero un protocolo con la Administración General de Supervisión de la Calidad, Inspección y Cuarentena (AQSIQ.

La crónica termina recordando la aventura de los toros en el país asiático en los últimos años con este complemento: “Desde que se descubrió la enfermedad de las vacas locas, la prohibición de importar vacuno a China afecta a toda Europa, motivo por lo que la infructuosa historia del toreo en el país asiático se ha circunscrito a toros de Qinghai, híbrido entre el toro y el yak, o a astados mexicanos. Fue en 2004 cuando el distrito pequinés de Daxing celebró el primer intento de corrida, que tras las quejas opositoras acabó convirtiéndose en un rodeo con astados de Qinghai; ese mismo año Shanghái celebró la primera corrida, con toros mexicanos que no murieron; y en varias ocasiones se han celebrado novilladas esporádicas en Chengdu (Sichuan, suroeste), sin llegar más lejos.”

Es bastante lógico que estas aventuras concebidas con propósitos tan peregrinos, desvirtuados en su esencia y transmisión, trasplantados artificialmente, y motivados por puro afán mercantil, se vayan al traste sencillamente por el carácter antinatural de los mismos. A estas alturas, y con la que está cayendo en el fabuloso mundo de los toros, sólo faltaba un frente más abierto en las laderas pekinesas. Pero, lleva camino de convertirse, desgraciadamente, en un punto a favor de los “activistas ecologistas y animalistas”, que quieren convertirse en estrellas mediáticas y apuntarse tantos con esta peregrina historieta.

 
 
La pirotecnia global

Este parece ser el futuro. La tristeza última del singular espectáculo del mundo de los toros. El novísimo refugio en dar pelotazos sin prejuicios. Basta con el afán desproporcionado para llenarse los bolsillos, de aventurarse en escenarios incomprensibles, en aires artificiales, en alientos imaginarios, en despropósitos inconmensurables. Las tentaciones son muchas, por ejemplo la ridiculez supina y fracasada que significa Las Vegas City, e incluso -no hace falta ir tan lejos- tomar como referencia las programaciones de las ferias oficiales en nuestras queridísimas plazas que venden mucha bazofia por perfume Chanel y se encumbran como revolucionarias en las artes divinas.

¡Cielo santo! ¿Es que no hay ya sano juicio? ¿Dónde están los fundamentos de la vergüenza torera? Quién sabe dónde. Quién sabe cuándo se perdieron. Quién sabe en qué escenarios se olvidaron. Quién sabe quién los remató.

Pues el último disparate (que ahora quieren ofertar como esencia pura que venera los atributos del toreo) es que las corridas de toros volverán a China el próximo año, según ha resuelto el gobierno chino y el ex torero Manolo Sánchez, como impulsor de este proyecto. Los términos de este acuerdo son los siguientes. En primer lugar, no se realizará la suerte de matar, (que quede claro) como se hizo en aquellas dos pantomimas de hace seis años en Shangai. Se construirá una plaza en el próximo año en Huaitou, en el distrito de Pekín, y según dicen muy cerca de la Gran Muralla (y como no es pequeña, pues no precisan, no vaya a ser que los metros cuadrados cuenten mucho). El torero vallisoletano ha asegurado que será un circuito de ambiente español, con bodega de vino y todo. En este mismo recinto se formará una ganadería brava, que suministrará las reses para los festejos. Por cierto, muy pintorescamente ambiciosa, pues estará formada por “cien vacas de vientre y otros cien toros” que se trasladarán en los próximos meses.

   El espectáculo se preparará para dos diestros y se planificará con dos animales para cada uno. Quitándose comparaciones de en medio -aseguran los organizadores- los festejos se desarrollarán sin la suerte de matar, pero en el resto serán "idénticas como en España, es decir, con tercio de varas y banderillas, huyendo del estilo de tauromaquia  portuguesa, donde no existe el castigo al animal, y en ese mismo sentido también de las incruentas de Las Vegas, que tanta polémica han levantado”.

    El objetivo, parece ser, es instaurar -a partir del 2011- de forma definitiva la fiesta de los toros haciendo temporadas de dieciséis corridas cada una, entre los meses de mayo, junio, julio y agosto, y así durante una serie de años "hasta consolidar una afición que siempre ha mostrado interés por la Fiesta, como lo demuestra el seguimiento que hacen de la misma a través de los medios de comunicación, especialmente la televisión",  apostilló el torero vallisoletano. ¡Toma ya! ¡Eso es énfasis!

Sólo nos queda decir a Manolo Sánchez que monte el negocio que quiera, donde quiera, quien le deje, que se aventure en ganarse la vida como él prefiera, pero por favor, que no ofenda a la inteligencia de los que respetamos el único sentido que se desprende de la concepción misma de la tauromaquia. Podemos asegurarle que disponemos de un coeficiente intelectual suficiente para diferenciar las churras de las merinas. Que no nos cuente milongas. Que por lo menos sea honesto con su vocación verdadera. Que no diga que se respeta y escenifica la esencia más pura del espectáculo, porque bien sabemos que son cantos de sirenas, en un mundo donde se nace con garras en vez de aletas. Déjese maestro de cuentos chinos, y haga el negocio que quiera. No se justifique como lo hacen los demás haciendo creer que este futuro -que estos mismos taurinos han diseñado- responde a la salvaguarda de los principios inalterables del planeta de los toros. Más bien, todo este tinglado de explotación sin escrúpulos (sin necesidad de viajar al continente asiático) resulta pornográfico por la devaluación de los fundamentos morales y, cómo no, profesionales.

Si les dicen que Don Quijote fue torero, que nació en Ohio, que debutó con caballos en La Pampa argentina, que se curtió por las más floridas plazas castellanas, que tomó la alternativa en el grandioso ruedo del desierto de Nevada, y que es el mirlo blanco de este confuso siglo, por favor, no se lo crean. Aunque lo diga Internet. Aunque lo bendijera Cúchares redimido y resucitado.

Los que decimos que no nos creemos esta descomunal mentira somos repudiados por los taurinos que han ideado esta absurda liturgia. Estaremos excomulgados, pero no seremos tontos. Faltaría más.