ANPTE y su hoja de ruta

La propuesta presidencial
para un patrimonio inmaterial
 

La asociación taurina ANPTE, que aglutina a los presidentes de plazas de toros de España, acaba de publicar -en su plataforma digital- el plan de actuación para este año que comprende una reivindicación de los objetivos marcados en su anterior congreso del pasado octubre, la creación de una plataforma internacional para “reivindicar internacionalmente” la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y que se presentará en marzo durante la realización de un festival en Alba de Tormes, además de anunciar la modificación de sus estatutos en la parte que estable también la posibilidad de ingreso en la organización si se está en posesión de “titulo o Diploma que acredita haber superado el curso de Experto Universitario en Dirección de Espectáculos Taurinos”.

 
"¿Sabe el mundo del Toro cuál es la hoja de ruta de su futuro?" Se pregunta el autor del artículo -publicado en la web de ANPTE http://www.anpte.es y concretamente en su último post http://www.anpte.es/?p=881) en que desmenuza los objetivos para este año que comenzamos. En un inicio confuso, de cotejos con cambios de milenios que no alcanzamos a entender el por qué es este recurso comparativo (salvo por el catastrofismo que se aventuraba y quizá se pudiera exponer ahora). Arranca el texto con el siguiente enunciado: “Comienza un año signado por la crisis, la incertidumbre y una cierta atmósfera milenarista que introduce en nuestra tecnificada y racionalista sociedad del siglo XXI oscuros fetiches históricos propios de pretéritas épocas. Señalar que el escenario trufado de temores  e irracionalidad, nos evoca  lejanas reminiscencias de la baja edad media”. Así introduce su plan de actuación para este año 2011, recién estrenado, en el que ratifica los objetivos expuestos y aprobados en el segundo Congreso que tuvo lugar en Salamanca, a finales de octubre del año anterior. Estos cinco puntos están definidos en la creación de un colegio oficial de presidentes; la exigencia de un “protocolo” para la integridad del espectáculo; la necesidad de una “armonización común de la regularización legal de la tauromaquia”; un debate “profundo” sobre el enfundado de las defensas de las reses y si “constituye o no una merma en la integridad de las reses, exigida por la normativa taurina vigente”; y por último la “necesidad de impulsar una plataforma internacional en aras a lograr la declaración de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, de conformidad con los Principios de la UNESCO”.
 

Pues bien, con estos cincos puntos -ordenados según los organizadores-, el plan de ataque de la asociación de presidentes se queda en la decidida apuesta por tres: el colegio profesional, la posible regulación común del espectáculo y la creación de la plataforma internacional que promueva la declaración de Patrimonio Cultural e Inmaterial. En el camino han aparcado “la exigencia” para que las administraciones competentes asignen “medios materiales precisos, para el control y erradicación de las posibles actividades fraudulentas que pudieran afectar a la integridad de los espectáculos taurinos” y,  en segundo lugar, el “rigor científico” para esclarecer el problema de las fundas.

Dice el texto que desde la organización se tiene “muy definido tanto el diagnostico como las vías a seguir; ello, tanto en lo que atañe a nuestros afiliados; el colectivo de Presidentes de Plazas de Toros- alfa y omega de ANPTE- como lo que queremos para el Mundo del Toro con mayúsculas”. Y para lograr estos objetivos se marcan un “rumbo firme e ideas claras”.

Desde esta plataforma digital encontramos encomiable las ganas que tienen de trabajar los miembros de ANPTE por el “mundo taurino”, y encontramos que en general las reivindicaciones de su último congreso son factibles, y algunas hasta urgentemente necesarias de abordar. Lo que no entendemos muy bien es que se establezca una  prioridad que a continuación exponemos en el mismo orden que lo hace su manifiesto.

 

Como primer punto en el protocolo de acción (antes el quinto en el resumen del congreso) es el impulso para la creación “de una plataforma internacional en aras a lograr la declaración de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de conformidad con los Principios de la UNESCO” y anuncia como “primicia informativa” la celebración de un festival taurino en Alba de Tormes, en la que participarán Juan Mora, El Juli, Eduardo Gallo, El Capea y Ángel Bravo de manera “altruista” y a los cuales se les agradece “defender la grandeza de vuestra profesión y la grandeza del Mundo del Toro”, un gesto “enaltecedor por la carga simbólica del acto como anticipo de la constitución de la Plataforma internacional”. “Habrá noticias”, añade este texto. Las esperaremos.

 

Segundo objetivo (tercer plan de salvamento entre los objetivos congresuales) es la “regulación legal” que consiste en la tarea de dar forma a una “unificación reglamentaria” que pasan a definir como “armonización”. El Vicepresidente José Luis Fernández Torres es el encargado de realizar este proyecto como supervisor de un equipo “entre los que se incluyen nuestros Presidentes autonómicos y  expertos designados  por ellos”. Aunque no queda definido su plan de actuación, ajustado a “un calendario programado”, se pretende elaborar “un texto oficial asumido, defendido por  ANPTE y sometido a los distintos sectores taurinos para su discusión y aprobación en busca del necesario consenso y reivindicación común antes las distintas administraciones”

 

El tercer punto en la hoja de ruta establecida consiste en el anuncio de la modificación de los estatutos, en que como novedad se establece otra condición de ingreso en la asociación y que se ampliaría a aquellas personas que estuvieran en posesión del “titulo o Diploma que acredita haber superado el curso de Experto Universitario en Dirección de Espectáculos Taurinos expedido por la UNED o similar, otorgado por otro organismo de la red oficial de Universidades Españolas del Estado”. El texto se refiere a esta circunstancia como “visión de futuro”, precisamente como impulsores de este mencionado curso de Expertos Universitarios que arrancaba en diciembre de 2010, que se desenvuelve con normalidad” y que constituye la primera titulación universitaria en esta materia. La Asociación de Presidentes de Plazas de Toros de España es el promotor y patrocinador de esta experiencia académica pionera en el panorama taurino, con cien alumnos inscritos que constituyen “la primera promoción de presidentes titulados. ¿Cómo es el buen presidente? “Una compleja suma de madurez, cualidades, experiencia  y conocimientos; al menos nos aseguraremos de que esto ultimo sea una evidencia constatable (contrastada) y acreditada; tiempo habrá de profundizar y dedicarle los reportajes”.

 

Como decíamos párrafos atrás, elogiamos la capacidad de trabajo de esta asociación que aglutina a un sector muy importante del “mundo taurino”, como desde dentro se define. Tienen ganas de trabajar, de organizar plataformas reivindicativas, experiencias universitarias pioneras y de emprender estudios sobre la confusión de la multitud de reglamentos que proliferan. Es muy loable su implicación. Lo hacen con vehemencia, con decisión. Pero, con el mismo ímpetu debían recordar los otros dos compromisos de su manifiesto congresual y que son la exigencia a las administraciones para que doten de medios materiales en el “control y erradicación de las posibles actividades fraudulentas que pudieran afectar a la integridad de los espectáculos taurinos” y resolver el conflicto de la práctica habitual e ilegal de los enfundamientos.
 

Este colectivo tiene un gran peso específico dentro del estamento taurino pues de su trabajo, criterio, decisión, afición, independencia y responsabilidad depende la persecución, el control y la erradicación del fraude. Un presidente es el encargado del orden y buen funcionamiento del espectáculo, de hacer cumplir la reglamentación vigente, de la concesión de trofeos, de la defensa del público que asiste a los festejos, así como garantizar la seguridad de los participantes en el festejo. Su papel sigue siendo decisivo para la autenticidad del mismo, a pesar de la proliferación y confusión en la normativa vigente.

La elaboración por parte de este colectivo de unos criterios concisos, sustentados en los reglamentarios, que exijan a las administraciones medios para la persecución del fraude; la divulgación clara sobre la integridad incuestionable que debe sustentar el desarrollo de la tauromaquia; la elaboración de compromisos con la verdad y singularidad de su fundamento; la manifestación tajante de que se está dispuesto a llevarlos a cabo como objetivos principales, sin dilaciones, en la hoja de ruta trazada, sería decisorio para revitalizar este complejo mundo de toros, para sacarlo de su decadencia, para impulsarlo al infinito, para desarrollarlo en plenitud, para amarlo sin complejos. Esta confesión sincera a los cuatro vientos impulsaría la tauromaquia más que cualquier mundo imaginable, más que cualquier declaración de patrimonio inmaterial, más que cualquier reivindicación cultural, más que el blindaje futuro.