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ciclogenesis taurina 3parte

Ciclogénesis explosiva taurina (3)
 
Diario de una crisis que avanza
Tercera parte
Un terremoto de magnitud considerable y de intensidad elocuente acontece en el parlamento catalán en torno al debate de la prohibición, o no, de las corridas de toros en esta comunidad. Todavía se suceden los temblores
 
Antecedentes. Ciclogénesis explosiva taurina (1)
Resumen (...)
(...) En la Comisión de Medio Ambiente parlamentaria de la Cámara alta catalana comienza el debate local, pero de proyección global. La esperada puesta en común de argumentos a favor y en contra de los fundamentos de la tauromaquia, principalmente en el evidencia de un espectáculo que se desarrolla con un animal, al cual se le da muerte públicamente. (...) Esta defensa de lo indefendible es, por ambas partes, la absurdez de estas intervenciones. Hay que asumir la crueldad manifiesta de este espectáculo. Precisamente porque se estructura en torno a un animal vivo; que su finalidad es la consumación de su muerte; que su argumento es la lucha que se entabla entre éste -por su resistencia al sometimiento- y un hombre que ejecuta la reducción y el dominio; que hay que aguantar la carnalidad de esta función, entender que su misterio no está en lo expuesto, sino en la elevación de este primitivismo en arte excelso; y que se ejecuta con inteligencia, racionalidad, reglamentación, genio, valor, intuición, incluso sofisticación. (...)
 
Antecedentes. Ciclogénesis explosiva taurina (2)
Resumen (...)
(...)Algunos miembros de la Cámara Alta catalana aseguraron el pasado mes de diciembre que no tenían muy claro su intención al respecto de la prohibición, o no, (aunque no se abstuvieron), pero que veían muy interesante su planteamiento porque permitiría un debate. Pues bien, lo tuvieron, de esta manera interesada por los réditos mediáticos y políticos, y la primera jornada se consumó de esta forma tan bochornosa por algunas de las exhibiciones de algunos de los comparecientes. Resulta más que evidente que las posiciones pro y anti taurinas no llegarán a encontrarse jamás. No se debe pedir esta intención tan pueril. Se trata de que los políticos respeten ambas y sepan ofrecer condiciones idóneas para que las dos puedan darse, desarrollarse y convivir. (...)
(...)   
  
 
 
Sigue (...) 
Las horas de la resaca. Segunda jornada. Desconcierto ansoluto.
LLamada al orden, momentos antes de la réplica contundente con epicentro en Madrid
Día 4 de marzo de 2010. Por la mañana
La segunda jornada del debate en la Comisión de Medio Ambiente en el Parlamento de Cataluña para la puesta en escena de las ponencias encontradas sobre la prohibición, o no, de las corridas de toros en esta comunidad, estuvo marcada por la victoria mediática de los partidos abolicionistas -a modo de resaca-, después de las bochornosas (por increíbles) intervenciones de sus representantes en la cámara en el día anterior. Representaron por sorpresa escenas muy ilustrativas para hacerse la foto de primera página, y se añadieron las tesis asombrosas -de las que parte la ideología de los miembros de este colectivo- en las que se comparaba a las corridas de toros –y a la tauromaquia por extensión- con la violencia de género, la ablación del clítoris o la grabación en el teléfono móvil de una agresión entre adolescentes para luego difundirla. 

 

La noche anterior los medios audiovisuales no se cansaron de sacar jugo a este asunto, provocando al mismo tiempo, un desconcierto, no tanto por el machaque del tema prohibicionista, sino por la infamia que se gastan estos personajes tan civilizados y democráticos. Muchos representantes políticos, culturales, incluso sociales, (antitaurinos o filotaurinos) fueron invitados a manifestar sus opiniones al respecto. La mayoría de ellos no quisieron intervenir, pero en días sucesivos se fueron desgranando, poco a poco, aquellas opiniones sobre su afinidad al mundo de los toros, sobre todo, los miembros del estamento taurino y los delegados políticos, pero casi todos eludieron el cuerpo a cuerpo sobre las injurias recalcitrantes que se habían escuchado en la primera jornada del debate. Recogeremos algunas.

 

 

Este es el problema hoy en día

Ese mismo día 4, Mariano Rajoy, máximo representante del Partido Popular declaró en una entrevista en Telecinco, recogida por Servimedia, que las mujeres "tienen razón para indignarse" por los comentarios realizados por el filósofo antitaurino Jesús Mosterín, que en su comparecencia realizó unos de los paralelismo antes citados, y lo calificó de "inaceptable". Dijo, además, que es "odiosa" semejante comparación, señalando que "la gente debería pensar lo que dice y lo que transmite" cuando acude a una institución a exponer su opinión sobre un asunto como las corridas de toros y cuando posteriormente hace declaraciones a través de los medios de comunicación. Argumentó que “las energías hay que dedicarlas a los asuntos que le preocupan a la gente y no estar en debates identitarios" como el de si deben prohibirse las corridas de toros o no. "Yo no soy partidario de prohibir", aclaró tras reconocer que ha estado en "muchas" celebraciones taurinas de plazas importantes, aunque admitió no ser muy aficionado. Le salió la vena política a Mariano Rajoy que atribuyó el debate abierto en la sociedad catalana contra las corridas de toros a que es una "fiesta nacional" ,y en esa comunidad autónoma "hay mucha gente que todo lo que es una fiesta nacional le molesta". "A nadie se le obliga a ir" a las plazas. Criticó que en España haya "más gente preocupada de prohibir que de gobernar de verdad", “que Cataluña debería centrarse en solucionar el problema que sufren "más de 600.000 ciudadanos que quieren trabajar y no pueden" por la crisis económica, y que “no era partidario de prohibir”.

 

Rajoy no eludió sus opiniones al respecto del polémico debate. Fue uno de los pocos políticos que lo hizo en caliente. Pero, en la misma línea que todos. Es decir, no arriesgando, no teniendo una idea clara sobre la defensa y salvaguarda de la Fiesta. En efecto, es inaceptable, odioso e infame la tergiversación que hacen los partidos animalistas de su posicionamiento, pero los políticos son muy conscientes de que hay movimientos sociales en la línea ideológica antitaurina. Quizá, también se encuentran desconcertados por ignorar el camino que están tomando las cosas, además de desorientados como consecuencia de su dedicación a estudiar las encuestas. Basan sus argumentos en que no hay que prohibir nada. ¡Faltaría más! El mensaje que tienen que dejar claro es su apuesta al respecto, y no dejar el crucial asunto en manos de iniciativas puntuales, de la profusión de los medios de comunicación, y a su oportunismo político. 

Este es el problema hoy en día. Nadie arriesga nada. Nadie se moja por nadie. Olvidando, en el caso de los políticos que su afición, o no, es argumento para su dedicación en el tema de los toros, que dejen ya de una vez su papel de padre plenipotenciario que imponen su autoritas con unos buenos cachetes y con la prohibición, y que, en primera instancia, recuerden que deben respetar este espectáculo por legal, por tradición, por singularidad, por belleza, y porque les va en sus responsabilidades, les guste o no, precisamente son deudores  de salvaguardar sus fundamentos, su esencia, su representatividad, sus vínculos sociales y personales, su historia, su lenguaje y todo su esplendor, incluso su anacronismo.

 

Discrepancias entre primos

Empieza la sesión. Los toreros Luis Francisco Esplá y Serafín Marín, que debían comparecer en la comisión del Parlamento de Cataluña que está debatiendo la prohibición, o no, de las corridas de toros en esta comunidad, pospusieron su presencia ante los parlamentarios hasta el 17 de marzo. Estos matadores de toros serían los encargados de cerrar la ronda de comparecencias junto al empresario Pedro Balaña, entre otros. Por lo tanto, bajaba en expectación la jornada, salvo que se produjera otra catarsis en la comisión como sucedió en día anterior.

Arrancan motores. Comparece el presidente del Consejo General de los Pirineos Orientales, Christian Bourqui, y se dirigió a sus señorías con la más clara familiaridad. Defendió la raigambre y catalanidad de los festejos taurinos, que se extiende también a la vertiente francesa de los Pirineos, pidiendo tolerancia a sus "primos catalanes, para no levantar otra frontera”.

    La intervención de Bourquin tuvo un aplomo certero, recordando a sus primos la herencia cultural catalana, junto a los gigantes y los correfocs (encierros) muy extendida también en esa zona del sur de Francia -culturalmente cercana a Cataluña-, en ciudades como Colliure, Ceret y Millas, capaces de reunir a miles de personas. Añadió: "Pedimos la continuidad de estas fiestas que forman parte de nuestra historia y de nuestra herencia que hay que perpetuar entre las nuevas generaciones porque conforman nuestra identidad”.

 

Los hábiles argumentos de Bourquin estuvieron sustentados preferentemente en la catalanidad de la Fiesta, y por supuesto por evidente, es un ataque a la libertad, al respeto al pluralismo, y un ataque a una minoría. Enfatizó que "sólo hay una Cataluña; como frontera sólo están los Pirineos, y espero que no se levante otra frontera, entre la Cataluña tolerante y la no tolerante”.


Este matiz dolió a algunas de sus señorías parlamentarias, como a Patricia Gomá que tuvo que justificarse asegurando que este debate no estaba centrado en la catalanidad de

los toros, "de la que no tenemos duda", dijo, sino que se trataba un planteamiento “ético”, y que “las tradiciones evolucionan en la misma velocidad que lo hace la sociedad". ¡Vaya argumento aclaratorio el de la diputada de ERC! Por esta misma razón se puede prohibir cualquier religión en el mundo, los movimientos de voluntariado, los posicionamientos altruistas, hasta cualquier manifestación de conciencia. Evidenció Gomá, su irresponsable análisis “ético”, además de una pletórica irreverencia histórica. Eso sí, deja bien claro en sus preguntas y aclaraciones que está dispuesta a abolir los toros a la manera catalanista (sectaria, partidista, sin consenso, libre y democráticamente, aunque éticamente probada, como parece que se comprueba por los hechos actuales).

 

Las gloriosos puntos del discurso de Bourquin sobre el parentesco entre fronteras, se quedó borroso en dos cuestiones en las que no estamos de acuerdo. La primera es que aseguró que la oposición en contra a este tipo de festejos se plantea desde las élites, y que supone un ataque a las minorías. En primer lugar, necesita el presidente del Consejo General de los Pirineos Orientales recurrir a la popularidad que siempre disfrutó la tauromaquia entre todas las clases sociales y políticas, que no discriminó entre sus aficionados, ni hizo distinciones ideológicas, y que está por encima de cualquier discurso de intervención política. Y que los posicionamientos detractores no son vinculantes a las “élites”, sino más bien están sujetas a las manipulaciones que se quiera hacer de su representación social, cultural, incluso moral. Respecto a las minorías, tiene razón Bourquin que la afición taurina en Cataluña es minoritaria, pero consecuencia de la constante y reiterada determinación de los políticos catalanes que poco a poco han ido restando libertades para que la tauromaquia –y su proyección en las corridas de toros- se desarrollase en su “incuestionable” frontera, haciendo de este arresto una vulneración de las libertades ciudadanas, convirtiendo al ostracismo esta manifestación artística y cultural. Excepto, como bien sabe, en los asuntos de catalanidad como son los correbous.  

 

 

Los interinos son indefinidos

Ya casi no hay aficionados en Cataluña. Ya se encargaron las sucesivas leyes de mermar o restringir aquellos lugares o plazas donde todavía convivían las corridas de toros. Excepto los encierros populares que se dan principalmente en la zona de Tarragona, y que se denominan correbous, consistentes en festejos donde se corren los toros enmaromados, la mayoría con los cuernos ardiendo, por las calles de la localidad en fiestas. Por otra parte son muy populares. Eso parece, porque la puesta en marcha en el Parlamento autonómico catalán de la Iniciativa Legislativa ocasionó muchos quebraderos de cabeza a los parlamentarios de esta zona del sur de Cataluña, principalmente a los delegados de CiU, que daba libertad a sus comisionados para la elección de voto. Evidentemente, para no pillarse los dedos de manera comunitaria. Los parlamentarios afectados por la particular cuestión organizaron una gorda en las filas de este partido, trasladando su inquietud al resto de formaciones políticas con el argumento de esto va costar muchos votos en esta próspera zona agrícola y ganadera, además de mucho dinerito para compensar, y una auténtica rebelión si al pueblo no se le dan sus fiestas de toda la vida. 

 

Resulta que las ganaderías de bravo en Cataluña venden sus producciones exclusivamente a estos pueblos para la celebración de sus festejos populares. Todo queda en casa. Que quede claro. Y se decidió que el representante de los empresarios ganaderos también estuviera en la Comisión y, por extensión, en el debate.

El ganadero tarraconense Pedro Fumadó ha advertido a los diputados catalanes que serán los responsables de la desaparición del toro bravo si prohíben las corridas, y ha insistido en que "no pueden juzgar un tema que desconocen", por lo que les ha invitado a visitar algunas de las nueve ganaderías que hay en Cataluña. Y dijo sin ambigüedades que "los catalanes del sur pedimos respeto y nos negamos a perder nuestro origen y nuestra identidad: si el agua es nuestra vida, los toros son nuestra pasión".

 

Este ganadero de las Terres de l'Ebre expuso sus orígenes que se remontan a una tradición al año 1891, mostrando su temor “de que la prohibición comience con las corridas de toros y continúe luego con otras tradiciones, como los correbous. Esta explícita petición puso algo nerviosos a sus señorías, pues rápidamente fueron rebatidas por representantes de CiU y ERC, que han recalcado que no está en discusión el delicado y natural fenómeno de los correbous (evidentemente por su catalanidad), y despejaron el balón a la portería contraria, pues los instigadores portavoces de PSC y PP habían apostado en sus intervenciones “por sembrar la duda”. En otras palabras, que se fuera tranquilo a su casa, que este tema, por tratarse de una cuestión familiar, ni se toca. Ni se tocará jamás. ¿Y a esto no se llama oportunismo político?

 

A Fumadó le importa bien poco la Fiesta, la afición catalana, los fundamentos de la Tauromaquia, la equidad o las libertades. A Fumadó le preocupa lo suyo, cosa no reprochable. Él consiguió una prueba pública de que sus señorías parlamentarias catalanas hicieran un respaldo público de esta actividad cultural en la que se juegan muchos euros y muchos votos. Por su parte, los delegados de la Cámara escenificaban sin compromiso forzado una declaración afirmativa de las expresiones culturales, taurinas y populares en Cataluña, que están fuera de todo debate. Y fuera también de cualquier persecución animalista pues se configuran dentro de la catalanidad como expresión propia e irrefutable, por supuesto no cruentas y muy éticas. Concluyó Fumado con una dos frases que se trasforman en puras perlas por sí mismas: "las cornadas de las personas son mas duras que las de un toro bravo" y “que la tarea que ocupan (sus señorías) como interinos les obliga a defender a todos los catalanes”.

(¡Toma ya! Al pan, pan y al vino, vino.)

Se despidió con ¡Visca Catalunya y visca la libertad!, que levantó algunos aplausos en la sala.

 

Antes a Perpiñán. Ahora a Castellón

En la misma línea de pureza tangible se encuentra la comparecencia de Miquel Ferré,  presidente de la Agrupación de Peñas y Comisiones de Bous de las Terras de l'Ebre, y que argumentó "que sin toros no hay fiesta, y que sin fiesta no hay toros". Criticó abiertamente las "mentiras" que, según él, vierten algunos sectores animalistas sobre los correbous, como  la utilización de líquidos inflamables en los embolados. Concluyó enfáticamente que si se prohíben las corridas (en realidad quiere decir los encierros, como parece evidente que es lo que le preocupa como a Fumadó), “los aficionados catalanes tendrán que viajar hasta Castellón o Vinaroz, como en los años setenta los cinéfilos se desplazaban a Perpiñán (Francia) para ver las películas prohibidas entonces en España, y ocurría porque había unos censores que decían lo que podíamos ver y lo que no”. Recurrió como es demostrable a la catalanidad: “No porque me gusten los toros me tengo que sentir menos catalán", pidiendo a los parlamentarios que tengan en cuenta los gustos y tradiciones de toda Cataluña.

No se puede añadir más. Salvo cercioran lo sectario que se puede llegar a ser. Sólo hace falta que a uno le tambaleen el negocio. O su condición de catalán.   

 

“Visiblemente ofendida”

La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, ofreció una rueda de prensa en Ferraz para valorar la evolución de las negociaciones entre los partidos políticos de cara a un eventual pacto contra la crisis. Los periodistas apuraron la oportunidad y preguntaron a la

la dirigente socialista, sobre la comparación entre los toros y la violencia de género que formularon en el Parlamento catalán el día anterior. “visiblemente ofendida” (acreditaban los teletipos de las agencias de noticias), exigió a quienes han establecido esa comparación, que "no frivolicen" con la lacra de la violencia de género. 

"Luchar contra ella", añadió Pajín, "no se hace sólo desde las sentencias de los tribunales, sino desde la educación en sociedad", para que se llegue a "no tolerar las vejaciones a las mujeres”. Por otra parte más que evidente. Y defendible. Y entendible todo lo que asegura Pajín. Pero, ¿por qué no es más taxativa en su declaración? ¿Por qué no es más firme en su postura que critica estas comparaciones tan deleznables? ¿Por qué no dice, (las crónicas tampoco) que estas aberraciones las lanzan los partidos animalistas que quieren abolir las corridas de toros con estos argumentos, posicionados parece en partidos de izquierda? Ni podemos imaginar, lo que hubiera dicho la dirigente socialista si estas mismas infamias las pronuncia cualquier aficionado al mundo de los toros. Se arma la marimorena. Es decir, algo más que una visión de Pajín “visiblemente ofendida”.

 

Decálogo presidencial

Por estos días se celebraba en Talavera de la Reina (Toledo) un encuentro entre presidentes y delegados gubernativos de las principales plazas de España, dentro de un curso de especialización organizado por el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) que pretendía, como fin en última instancia, hacer “debate más amplio y rico con empresarios, toreros y aficionados”.

En dicho certamen los protagonistas los citados presidentes y delegado reclamaban la necesidad de “no tener complejos” por defender este "bello arte", en pleno debate para prohibir la fiesta en Cataluña. Contextualizaron muchos males que aquejan a la fiesta de los toros, además de considerar la crisis económica y el papel de periodistas y Administración Pública.

Este colectivo destacó principalmente algunos asuntos trascendentales, y que nosotros les ofrecemos a modo de decálogo:

1.      "El mundo del toro es prudente, sosegado y muy templado. No tenemos que reivindicar nada, sólo tenemos que enseñar", explicó a Efe el coordinador de las jornadas, el inspector jefe Marcelino Moronta, y que además preside la recién creada Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros de España.

2.      En este sentido, Moronta animó a cambiar la estructura de la fiesta para "modernizarla" incluyendo también un cambio en la "mentalidad" de los medios de comunicación social y de las administraciones públicas "que no dan el mismo trato a los toros que, por ejemplo, al cine".

3.      También dijo que es necesario un cambio en el negocio, "confiando" en empresarios jóvenes, "capacitados, ilusionados y con inquietudes" que releven a las familias tradicionales.

4.      "Ahora vamos por el buen camino porque todos los sectores estamos unidos en la Mesa del Toro, que es la plataforma ideal para unificar criterios, reivindicar una ley taurina y que los presidentes estén bien formados y expresar muchas otras inquietudes como que el toro se considere patrimonio de la humanidad", afirmó.  Moronta.

5.      En cuanto a la Iniciativa Legislativa Popular para prohibir las corridas de toros en Cataluña, los presidentes de las plazas tienen claro que se pretende "cercenar derechos y libertades", según apuntaba Julio Martínez Moreno, inspector jefe de Policía, presidente de las Ventas y Vistalegre (Madrid) y secretario general de la Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros.

6.      Martínez Moreno apostilló: "no hay nada que defender, ellos (los catalanes) tienen que explicar en nombre de qué cercenan derechos y libertades”

7.      “Porque a los toros no hay que defenderlos, se justifican por sí mismos: son una potencia ecológica del mundo con 540.000 hectáreas de dehesa, patrimonio histórico y tradición viva", se explicaba en el comunicado.

8.      Con el "evidente" añadido de que los asistentes a los toros, en particular a las plazas de primera y segunda, son "un público culto y exquisito que valora la primacía del arte y la belleza", puntualizó el comisario Martínez.

9.      Buena parte del curso de especialización de presidentes de plazas de toros se ha centrado en la sociología "para palpar y conjugar lo que quiere el aficionado con lo que ocurre en la faena", un difícil equilibrio a conseguir.

10.  La Asociación Nacional de Presidentes de Plazas de Toros “no alberga exclusivamente a funcionarios de la Policía pero sí ha logrado reunir a todos los presidentes de las plazas de primera categoría, al 80 por ciento de las de segunda y a un buen número de tercera”.

 

En este decálogo de precisiones, de reivindicaciones, de especulaciones, de detalles, se olvidaron muchas cosas. Dicen que hay que “enseñar”, cuando verdaderamente lo que se debe hacer es respetar la esencia y fundamentos que sustentan las corridas de toros, para empezar por ellos mismos y en sus capacidades, pues como responsables competentes de la ley y el orden, deben cumplir con las obligaciones que les atribuye el Reglamento de Espectáculos Taurinos vigente, y que son garantizar la calidad del espectáculo, hacer cumplir las suertes y facetas ejecutorias de los responsables que se encuentran en el ruedo, amparar al público de las posibles irregularidades por parte de los empresarios u otras circunstancias, y por último perseguir el fraude, además de denunciarlo y, por supuesto, evitarlo cuando se produjere. Queremos recordar que la inclusión de este espectáculo dentro del Ministerio de Interior no es aleatorio, sino que se produjo sopesando la importancia de la legalidad dentro del mismo, precisamente porque es el único espectáculo que está reglamentado en su desarrollo y por tanto esta norma tiene rango de ley. Además queda circunscrito a otras normativas de carácter sanitario e institucional como cualquier otro tipo de espectáculos que incluyan animales en su realización.
Por tanto,no se trata de enseñar, sino de hacer cumplir la normativa vigente, saber cuales son sus competencias y asegurarse de que se desempeñen. 

Dice la Asociación de Presidentes de Plazas de Toros en que se necesita un cambio en el negocio, dejando paso a empresarios más jóvenes, y que se supone más emprendedores, que den vigor a la Fiesta. Lo que se necesita precisamente la Fiesta es calidad, creencia en este espectáculo por su autenticidad, respeto de todas y cada una de las instituciones públicas cuando se decidan con energía y rigor a perseguir los desmanes y el fraude cada día más generalizado. Pero, lejos de reconocer esta profunda decadencia, dicen que “van por el buen camino” porque todos los sectores –incluido el suyo- se han concentrado en el órgano taurino la Mesa del Toro, pues se trata de “una plataforma ideal para unificar criterios, reivindicar una ley taurina y que los presidentes estén bien formados y expresar muchas otras inquietudes como que el toro se considere patrimonio de la humanidad”. Ustedes para empezar no deben estar en ningún organigrama del estamento taurino. Ustedes tienen que estar por encima del bien y del mal. Ustedes tienen que amparar principalmente a los aficionados que -como parece que han olvidado- no tienen intereses profesionales y materiales en este negocio, y que además pagan su entrada. Ustedes tienen que hacer cumplir la ley, que son presidentes (la mayoría) porque pertenecen a las Fuerzas y Seguridad del Estado, y están en la Plaza de Toros en calidad de esto mismo. Ustedes deberían ser, en primer lugar, amantes y defensores de la esencia de este espectáculo, porque entenderían la importancia de lo que representa. Ustedes tienen que entender como faceta primordial lo que supone la independencia en su encomiable profesión. Ustedes deben tener siempre presente su responsabilidad porque es la máxima jerarquía en este mundo taurino, porque en sus manos y decisiones está el orden y el respeto que debe tener esta singular representación social y cultural, y porque su esencia y autenticidad es patrimonio de todos, de ustedes y de todos nosotros. Y por último, señores presidentes, parece que quieren repercusión mediática del espectáculo. Pues lo tienen muy fácil. Contribuyan a su saneamiento y a su pulcritud, y el resto vendrá por inercia. No les quepa la menor duda.     

 

Recuerdos y más olvidos

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, sale a la palestra taurina. Aseguró (a toro pasado) que "disfruta" cuando acude a corridas de toros y manifestó su oposición que se frontalmente a su prohibición. En declaraciones a Onda Rambla - cadena Punto Radio recogidas por Europa Press, Camacho indicó que a ella le gustan los toros, y definió este espectáculo como la "fiesta nacional".

   Aseguró que los festejos taurinos tienen una "gran tradición cultural" en Cataluña y en España, y prueba de ello es que el mismo presidente de la Generalitat republicana entre 1933 y 1939, Lluís Companys (ERC), presidió corridas. Camacho aseguró que, por contra de lo que sostienen algunos, en Catalunya hay una gran tradición taurina que tiene más de 300 años, y recordó que precisamente, el actual traje de los novilleros se diseñó en Cataluña, y subrayó el trasfondo del "elemento identitario español". Sólo nos queda asegurar a la dirigente popular catalana que a muchos no es necesario que les recuerde la tradición taurina en Cataluña, o en España, que han ido paralelas, sino más bien enseñárselo, documentárselo y ponérselo en el tablón de notas de su agenda para que lo tengan bien presente.

 

Continuará… En la siguiente entrega abordaremos el reflejo del debate en los medios de comunicación y la segunda jornada de este suculenta escenografía parlamentaria. Además, la sorprendente declaración de la presidenta madrileña de asegurar las corridas de toros en esta comunidad como Bien de Interés Cultural.

redaccion@toroaficion.com

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