Ciclogénesis explosiva taurina
 
Diario de una crisis que avanza
 
Un terremoto de magnitud considerable y de intensidad elocuente acontece en el parlamento catalán en torno al debate de la prohibición, o no, de las corridas de toros en esta comunidad
 
Exposición de acontecimientos y pareceres propios

Primera parte

 

En la Comisión de Medio Ambiente parlamentaria de la Cámara alta catalana comienza el debate local, pero de proyección global. La esperada puesta en común de argumentos a favor y en contra de los fundamentos de la tauromaquia, principalmente en el evidencia de un espectáculo que se desarrolla con un animal, al cual se le da muerte públicamente. El asunto angular es la proposición de ley que tramita el parlamento autonómico, y que consistiría en la prohibición de las corridas de toros en Cataluña (que no de los otros espectáculos taurinos y populares que se dan en esta región). El ofrecimiento fue realizado por grupos defensores de animales, tiempo atrás, que llevaron a la institución 180.000 firmas. Se le dio diligencia, después que el pasado mes de diciembre los parlamentarios catalanes votaran su admisión a trámite, en una elección ajustadísima en la que salió vencedora la postura prohibicionista.     

Era el ansiado debate por el que suspiraban muchas señorías, pues resultó ser la tesis predilecta de aquellos indecisos e interesados interlocutores parlamentarios que no se definieron con contundencia y claridad (al menos públicamente), pero afirmaron rotundos que votaban a favor de la propuesta legislativa pro prohibicionista de los toros precisamente porque llevaría al provechoso debate. Claro, que esta justificación la esgrimían porque tratándose del motivo, teniendo en cuenta el marco especial donde se produciría, se suponía que la intelectualidad, la racionalidad, la discusión, la metodología, el reconocimiento y la repercusión estarían asegurados, y serían un ejemplo democrático para el mundo. Para el resto de España, parecía que se trataba de dar una patada política en los dientes, cosa que negaban con insistencia los protagonista directos.

Con una expectación considerable, con todos los medios interesados -gran parte de fuera de nuestras fronteras-, con un calentamiento adecuado, con muchos problemas internos que ocultar transitoriamente, con una presunción de sumos sacerdotes, con una escenografía de gran aparato eléctrico, y con unos propósitos de clarísima rentabilidad a la vista, comenzó una de las visiones más deplorables de cuantas se puedan imaginar, precisamente por la vergonzante utilización de la verdad, esgrimiendo material ideal para dejar patente el inexistente nivel intelectual y racional en el tratamiento defensivo, y que se presumía como inherente condición democrática.

 
 

Día 3 de marzo de 2010. Comienzo de unos días incomprendidos

Primeras comparecencias. Primeros temblores
Salvador Boix, escritor, músico, catalán y aficionado a los toros, además de ser conocido por ser el actual apoderado de José Tomás, resumió su intervención en un lacónico telegrama: “Dejen morir en paz a la Fiesta”. Expuso, en primer lugar, sus evidentes explicaciones personales. Con desnudez. Nacido en el cogollo de la sociedad catalana, aficionado a los toros en los años esplendorosos de la bellísima y taurina Barcelona, apostilló contundentemente que este atentado contra las libertades es inconfundible por partidista, además de resaltar la "hipocresía" de la iniciativa legislativa que quiere "aniquilar la tauromaquia" en Cataluña de manera segmentada (poniendo en evidencia lo que está atronadoramente a la vista y los oídos de todos: el sangrante blindaje que se ha hecho de los correbous); definiéndola como una nueva “fractura” en la sociedad catalana (refiriéndose a la declaración de ciudad antitaurina), rechazando por supuesto el argumento animalista; y apuntado al evidencia de que “la realidad es tozuda”, refiriéndose al fenómeno de la figura de José Tomás y a la especial reivindicación que está haciendo el torero de la causa catalana, llenando las gradas de la Monumental cada vez que torea, éxito que, a su juicio, demuestra la catalanidad de la fiesta, que ha defendido el diestro concienzudamente apelando a la "libertad".

Era inevitable que José Tomás apareciera en este debate, entre otras cosas porque la exposición la estaba haciendo su apoderado, y que dadas las condiciones particulares del diestro que no hace declaraciones públicas, ni a medios ni a escritores, ni se deja ver en los actos organizados dentro del estamento taurino, el representante Boix se ha convertido en una figura casi tan mediática como la de su representado. Y es que la situación respecto a las funciones de Salvador Boix y su cometido ya están resultando algo exageradas.

Aún así, su intervención y su petición de un final digno a los toros y la tauromaquia que los fundamenta como espectáculo -y arte en definitiva-, resultó de un conciso y lánguido mensaje, cargado de verdad y dramatismo.

 

A su derecha, estaba sentado el torero retirado, y actual ganadero, José Miguel Arroyo, Joselito y así los dos aparecieron inmortalizados en las fotos del día. Joselito protagonizó una de las muchas situaciones esperpénticas que se dieron en esta jornada. Cuando se abrió el turno de preguntas, no contestó a la mayoría. Las agencias de noticias y las informaciones que recogían los medios escritos citaban sin más que no las había contestado, cuando la realidad es que sus señorías parlamentarias se empeñaron en realizar las cuestiones en catalán, idioma que el torero no habla, y además no se contó con la ayuda de un traductor. Pero, reaccionó tarde el interlocutor madrileño, quedó perplejo con la situación y no la expuso adecuadamente y en el momento. Joselito centró su exposición objetando que este es un espectáculo "de sentimiento", con adeptos entre los que hay intelectuales, artistas o científicos, y por tanto añadió: "no creo que sean unos bárbaros". Se echó de menos en su intervención, por  tratarse de un profesional vinculado directamente al mundo de los toros, del cual sigue viviendo, si además de su tesis, respecto al aporte intelectual y exposición erudita de la Fiesta, hubiera expuesto con contundencia, reivindicado con énfasis la verdad última de los fundamentos que sustentan este espectáculo y que no es otro que la autenticidad del mismo, es decir, el dominio de un animal íntegro en su fiereza y acometividad, para después transformar esta resistencia -con inteligencia- en arte elevado. Éste es el mal que padece el estamento taurino, pues se ha devaluado tanto el espectáculo en calidad y exigencia, que ahora se hace imposible su regeneración y su planteamiento contundente, desnudo y certero. Por supuesto, se echa de menos un examen de conciencia, acometer la defensa por su autenticidad, y el recurso de un amparo por su exclusividad.

El torero y ganadero concluyó recordando al tendido parlamentario que el toro de lidia desaparecería si se prohíben las corridas. Bueno, la verdad es que casi está ausente de las plazas. Prolifera mucho, pero en esencia es un tesoro olvidado. Si quieren la continuación de la Fiesta, los miembros del organigrama empresarial taurino deben atarse bien los machos, cimentar bien la calidad y la emoción de este espectáculo. Sólo hay una manera de que esto no desaparezca, y es precisamente buscar la esencia, mostrarla sin devaluar, generar afición, para que entonces no puedan llevársela por delante ni el cataclismo más devastador, como pudiera ser una ciclogénesis explosiva, muy de uso hoy en día.

 

El biólogo y miembro de la Plataforma de difusión de la Fiesta Jaume Josa, centró su intervención en los efectos negativos, la repercusión económica –por calamitosa- si la ILP prosperase. Fue muy generoso Josa, pues tendría sentido lo que dice si se fueran a prohibir los toros en todas las plazas españolas, o en gran parte de ellas. Pero, ahora se está planteando en Cataluña. Únicamente en Barcelona, donde se dan como mucho una veintena de festejos en la Monumental, podría darse esta circunstancia. Por tanto las grandes consecuencias no se producirían, salvo que el modelo se extendiera como la pólvora.

Dice Josa que "la plaza de toros es una actividad empresarial, y no se puede en medio de una crisis comenzar a cerrar fábricas". Bueno, se cerrarán. No hay problema como bien se puede ver en estos dramáticos resultados macroeconómicos. En Barcelona, el empresario Balañá, que ya hace tiempo se desinteresó por la actividad taurina y su desarrollo en Barcelona, no desatendió otros negocios, y parece que el pasado diciembre, cuando se cercioró que esto de la iniciativa iba en serio, mandó a sus abogados, para recordarles a los máximos representantes políticos que si cierran la Monumental, al día siguiente tiene un memorándum de cifras en conceptos de daños y perjuicios que la Gereralitat tendría que abonar, y no por un año, sino por éste y por los restantes. Ni que decir tiene, que si algún loco se le ocurriera demoler la plaza sería inimaginable lo que se podría ofrecer y pujar por mejor solar de la capital.

 

Decían las agencias de noticias con mucho tonillo que el científico Jorge Wagensberg “había entrado a matar” pues con mucha ceremonia blandió todos los instrumentos que se utilizan en la lidia, desde el “bastoncillo inicial” que se clava al toro, la puya "que le destroza los músculos y le impide levantar la cabeza", las banderillas, "y la espada cuya punta busca el corazón, atravesando los pulmones, que provoca que el toro muera ahogado en su propia sangre". “¿Estos instrumentos duelen?. Claro que duelen" subrayó el directivo de Cosmocaixa, para quien "no es admisible" un espectáculo basado en el sufrimiento de un animal y remarcó que ni en la caza, la pesca, el sacrificio en mataderos o la matanza del cerdo "se venden entradas". Añadió insistentemente Wagensberg: "Los toros no son éticos porque el dolor surge en la evolución de los seres vivos precisamente para evitar la muerte", y consideró que abolir las corridas forma parte del "progreso moral que ha dejado atrás las ejecuciones públicas y va arrinconando deportes como el boxeo”. Negó que el rechazo a los toros se base en una identificación colectiva en contra de España y ha pedido a los partidos que den libertad a sus diputados en la votación final de la ILP, propuesta que al representante del PSC, David Pérez, le ha parecido correcta siempre que la cumplan todos los partidos, para evitar votos en bloque.

Tuvo su fotografía ampliada el científico que se encarga de los proyectos científicos de la entidad bancaria de Cataluña. Sin embargo, ¿qué va a exponer un científico que es directivo de la Fundación la Caixa, cuyo lema -que aparece en su soporte de divulgación digital- es “más oportunidades para las personas”? Lógicamente, defenderlas. Pero las suyas propias, porque las de los demás no lo merecen. Como bien dejó claro, la prohibición es un argumento tan válido como la defensa de las libertades para el filósofo Wagensberg Lubinski. Con esta demagogia tan usual hoy en día y tan curiosamente descabellada, las posiciones animalistas –antes ecologistas, verdes o protectoras simplemente- quieren cargar a los seres del reino animal todas las atribuciones que son propias al hombre, desde sentimientos hasta facultades racionales, además de reconocimientos humanos sociales. Es cierto, que el hombre debe buscar un equilibrio en la utilización de todos los recursos que están a su alcance para el desarrollo de su propia vida, supervivencia y evolución, y por extensión contemplar el respeto y equilibrio de todos los seres vivos de nuestro ecosistema, pero nunca contemplarlos y justificarlos con razonamientos propios de los humanos, e identificarlos a todas las expresiones vivientes del planeta.

Y así, este filósofo ha tenido su momento de gloria, su elevación a los altares para unos, y la incomprensión de tanta arrogante ignorancia para otros. Pero, da igual cuales sean las tesis de unos y otros. El fondo de las mismas. La verdad que las argumenta. Importa la escenografía, el altercado, el empaque para dar en pantalla. Se estructura con un discurso vacío de contenido, pero pletórico en arrogancia.

 

A estos juicios tan deslumbrantes por inestables, se sumó la escritora Espido Freire, negando que la prohibición de las corridas suponga el fin de un espectáculo artístico, ya que “el arte se basa en la representación, no en la realidad, en este caso del sufrimiento de un ánima.”

Otra noción que estructura este discurso irreverente es el paso de ánima a animalista, que a pesar de intentarlo no alcanzamos a articularlo. Además, la literata dibujó pormenorizadamente algunas perlas artísticas. Entre otras reconoció que “no comprende el disfrute que provocan los toros” (por lo mismo le frustrará la incomprensión de los zapatos de piel y de firma, las joyas y su procedencia, la agricultura, la ganadería, el hígado de oca, los animales de compañía y algunos asuntos más); dice que le angustia ver el sufrimiento de animales, pero también a hombres "arriesgando su vida" para que otros disfruten (¡qué  consideración tan locuaz y tan global la suya); y se arrebató en el discurso para comparar el espectáculo taurino con el “mobbing” escolar que se difunde luego por el teléfono móvil con premeditación y solaz violencia de los jóvenes violentos. (Sobrada de fantasía está la escritora). Por nuestra parte, le decimos que no nos espere en la lista para comprar sus libros. Que nos disculpe, pero no imaginamos que nos puedan interesar las opiniones que pudiera exponer en sus disertaciones literarias, tan interesadas en desacreditar la racionalidad, el sentido común y sus irresponsables comparaciones con las algunas situaciones familiares que se encuentren dramáticamente en tan angustiosa injusticia. Vamos, que nos importa un bledo sus arrebatadoras fantasías de postín incierto. Su intervención fue tan mediocre como sus argumentos.  

 

Tampoco tiene desperdicio el despliegue pro taurino de la también escritora Natalia Molero. Dijo sin empacho, y con mucha severidad, que este es un espectáculo “atávico” vinculado más al mundo rural que al urbano, por su falta de costumbre en el trato con animales. Añadió que la biología de este animal le capacita para “liberar metaendorfinas” cuando “esta en combate”, le anestesia ante este dolor, lo traslada a una "excitación agresiva" que le incita a la embestida. ¡Cielo santo! Pero, ¿cuándo ha ido usted a ver este espectáculo?, o mejor, ¿dónde se ha percatado usted que existe predilección por el mundo de los toros en función de la ubicación geográfica de cada uno? Queremos que el campo exista, que lo necesitamos reivindicar y, que aunque no vivamos en él, demandemos sus excelencias. Claro está, con la superabundancia de comodidades que define al escenario urbanita para que entre como anillo al dedo a nuestra satisfacción moderna. Y no comprendemos la demostración empírica de su detallada “liberación” del dolor. Por la misma arbitraria deducción, correteemos a las gallinas, hasta que pierdan las plumas, antes de darles muerte para hacer caldo de cocido, que a los terneros que van a ser sacrificados les coloquen unas cuantas banderillas, o que inyectemos sobredosis de narcóticos que produzcan dolor a los caballos de carreras para que sean capaces de volar. Es un ejemplo.

Y esta defensa de lo indefendible es, por ambas partes, la absurdez de estas intervenciones. Hay que asumir la crueldad manifiesta de este espectáculo. Precisamente porque se estructura en torno a un animal vivo; que su finalidad es la consumación de su muerte; que su argumento es la lucha que se entabla entre éste -por su resistencia al sometimiento- y un hombre que ejecuta la reducción y el dominio; que hay que aguantar la carnalidad de esta función, entender que su misterio no está en lo expuesto, sino en la elevación de este primitivismo en arte excelso; y que se ejecuta con inteligencia, racionalidad, reglamentación, genio, valor, intuición, incluso sofisticación.     

 

La psicóloga y vicepresidente de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña, Marilén Barceló, reconoció que se puede ser "catalán y taurino" y añadió que "no ve válida" la posibilidad apuntada por el diputado de CiU Josep Rull de que las corridas no acaben con la muerte del toro, como ocurre en Portugal. Marilén Barceló conoce bien el mundo taurino, profesional y familiarmente. Es hija de torero y, por su intuición profesional y por su educación afectivamente taurina, deduce que la propuesta de las corridas incruentas serán el fin de este espectáculo y de la tauromaquia, porque la única consecuencia irreversible que tendrían es la consumación de una pantomima, que aunque sin vísceras, y con mucho diseño, terminará fulminantemente con la credibilidad, autenticidad, y verdad de este espectáculo. Las corridas no sobrevivirían en este hábitat. Ni de manera testimonial. No va dar ni para un parque temático donde los turistas se recrearan estéticamente en el ancestral arte de Cúchares. Queremos proponerle a Barceló que luche para que esta aberración sea una propuesta inviable. Si los toros se prohíben en Cataluña será un acto de barbarie que se lleve por delante la afición catalana y a las libertades de sus aficionados, pero si se aprueban las corridas incruentas será la tea que incendie, destruya y aniquile radicalmente cuatrocientos años de historia, sentimientos, cultura, ciencia, literatura, arte, más todas aquellas almas toreras que vivieron, experimentaron, evolucionaron y disfrutaron dentro del mundo de los toros.  
                                  

Entremedias de este fragor, la vida continúa. El presidente de CiU, Artur Mas (en un almuerzo organizado ese día por la Asociación Independiente de Jóvenes Empresarios de Cataluña retaba al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a tener el coraje de asumir una serie de medidas que pueden resultar impopulares pero que, a su juicio, son necesarias para salir de la crisis económica, aunque le acaben costando una "huelga general", asegurando que "somos más pobres de lo que habíamos pensado". Según Mas, a Cataluña y a España no les queda más remedio que impulsar reformas estructurales, plantearse ajustes en el mercado energético, redefinir el marco de relaciones laborales, "adelgazar" la administración y, en definitiva, "apretarse el cinturón colectivamente", por "muy doloroso" que todo esto sea. "Esto tiene un coste y lo tenemos que asumir. Y cuanto más tardemos en asumir estos costes, más tardaremos en salir de la situación que tenemos", ha avisado el jefe de la oposición catalana. En el posterior coloquio, varios presentes emplazaron a los políticos a discutir menos de "toros" y a "ponerse de acuerdo" para reflotar la economía.

(Nota de los autores de este texto: Para que luego digan. ¡Hay que ver lo bien que da este mundillo de toros por recurrente y porque se manosea cuando se considere oportuno).

Continuará…

(En la siguiente entrega abordaremos la jugosa segunda parte del día, donde algunas comparecencias alcanzaron por méritos propios el calificativo de bochornosas)

 

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