Las cosas claras 
Por
Paco Sanz. Aficionado y colaborador de toroaficion.com

Desde que se han hecho públicos los carteles de las próximas ferias en la Plaza de Las Ventas de Madrid (Comunidad, San Isidro y Aniversario) por la empresa Taurodelta, la polémica  está en estado efervescente. No faltan razones. Las de unos y las de otros. Vayamos por partes.

Ausencia de José Tomás en estas ferias. En este caso, el empresario de la plaza ha sido conciso. “Estoy harto de parecer el malo de la película”. Y para justificar esta afirmación, alega que el año pasado José Tomás cobró 47 millones y medio de pesetas por cada actuación y este año pide 70 millones (un 55 % más que el año pasado). A estas declaraciones no ha habido ningún desmentido y por tanto deben de ser ciertas.

Desde el punto de vista empresarial, esta usencia se justifica y todavía más con el veto a la TV. Desde otros puntos de vista, como veremos más adelante, esto quizá no justifique su exclusión.

En cualquier caso, José Tomás y/o su apoderado Salvador Boix, venían hacia Madrid, se han pasado y deben de andar por Santander. Se equivocan ya que con su actitud le han llenado de razones y argumentos lógicos al empresario para que este no les contrate.

Ausencia de Enrique Ponce. Aquí la cosa no está nada clara ya que parece que no ha habido entendimiento aunque Enrique Ponce declaró días pasados que lo que ocurría es que la empresa no quería que Enrique Ponce estuviera en Madrid. Aquí se equivocan ambos. Una feria de San Isidro sin el catedrático no tiene ninguna explicación.

Ausencia de Cayetano Rivera. ¿Quién es Cayetano Rivera para tratar de poner sus condiciones en la Plaza de las Ventas?. Quizá cuando esté, si algún día lo está, a la altura de los anteriormente mencionados, pueda poner condiciones. Ahora no. En este caso, Cayetano y/o su apoderado (Curro Vázquez) se equivocan de pleno. Aunque no de derecho.

Ausencia de Diego Ventura. Está claro que Diego Ventura ha demostrado durante la temporada pasada, que es una primera figura pero pedir 3 tardes en San Isidro, aunque se lo merezca, demuestra una falta de compañerismo impropio de una figura como es.

Lo que sí está claro es que los millones que se va a ahorrar la empresa por la ausencia de José Tomás, Enrique Ponce y Diego Ventura van a ir limpios a su bolsillo ya que, como veremos más adelante, los ingresos no van a sufrir ninguna merma. Todo lo contrario. Y es aquí donde se podía haber hecho algún esfuerzo en la contratación de José Tomás. Hay que tener en cuenta que independientemente de los gustos de cada uno, no se puede obviar que actualmente es el torero que mueve las masas.

Hasta aquí, todo discurre por la vía del mercantilismo puro y duro y cada uno defiende sus propios intereses, cuestión esta, perfectamente lícita pero ¿quién defiende los intereses de los abonados?.

De acuerdo con el pliego de condiciones, la empresa debe de presentar los carteles de la feria de San Isidro a la Comunidad de Madrid para que estos sean aprobados. Estos han sido aprobados con lo cual la Comunidad de Madrid está de acuerdo. ¿La Comunidad de Madrid considera que los carteles presentados por Taurodelta para la feria de San Isidro de 2009 -21 corridas de toros y 3 novillas- son dignos de la primera plaza de toros del mundo?. Pregunten a los abonados. O mejor dicho, no les obliguen a sacar el abono completo de la feria dejándoles la opción de retirar la entrada solo de aquellos festejos en los que estén interesados. Seguramente se acabaría incluso con la reventa y la falta de entradas en taquilla para cualquier festejo.¿Porqué no hacen esto?. Pues es evidente. Tienen miedo de no llenar la plaza todos los días. Si es una feria tan digna como dicen, ¿por qué tienen ese miedo?

Veamos. Los abonados (80% del aforo, si no son mas) tienen que dejar en taquilla entre el día 8 y el 23 de abril aproximadamente 8.870.940 millones de euros (1.476.000.000 millones de las antiguas pesetas) solo para la feria de San Isidro. Esta cantidad seguramente supere con creces el presupuesto de toda la feria y además el empresario cuenta con estas cantidades bastantes días antes del comienzo de la feria. Y esto es independientemente de la composición de los carteles que componen la feria. Traer figuras, que son las que cobran, no es rentable ya que aumentaría los gastos y consecuentemente reduciría los ingresos. De esta forma es fácil deducir que realmente tanto la empresa como la Comunidad de Madrid pueden cometer todas las tropelerías que quieran ya que los ingresos están garantizados. Lo raro es que no monten una feria de San Isidro que dure, por ejemplo, 3 meses seguidos. Todo se andará.

La Comunidad de Madrid, es cómplice de este maltrato a los abonados que por otra parte son los que mantienen este contubernio interesado y que además no pueden defender sus intereses y son explotados económicamente. Bueno, si pueden, pero si renuncian a sus derechos.

Pero aquí no acaba la cosa. ¿Existen en la actualidad ganaderías de garantías y plantel de toreros para montar 35 espectáculos entre las tres ferias? Pues rotundamente no. Y si además faltan figuras, esto se convierte, cuanto menos, en una indecencia sin precedentes que además es consentida por quien no lo debiera de consentir.

Se presupone que los beneficios que obtiene la Comunidad de Madrid con la explotación de Las Ventas, una parte de ellos, revierten en subvenciones para aquellos ayuntamientos de la Comunidad de Madrid que montan festejos taurinos o lo que es lo mismo para la promoción de la fiesta de los toros. Pues la realidad en la mayoría de los casos, salvo excepciones, estos fondos son utilizados para enriquecer a otros empresarios que además los utilizan para explotar de forma sangrante y sin ningún pudor a los chavales que quieren empezar en este mundo. Así esta montado esto. Y me reitero. El mejor catedrático un puede faltar en la mejor Universidad.

 


Hablemos de dinero

Por M.P.D.
Segunda entrega. Más puntualizaciones al desastre de los carteles de la próxima feria de San Isidro.

Si José Tomás pidió honorarios tan desproporcionados por torear en Madrid, según explicó Martínez Uranga -concretamente 420.000 euros por tarde-, ¿no debería también contar el empresario lo que pudiera cobrar Enrique Ponce o Cayetano en actuaciones parecidas al diestro de Galapagar? Igual no es tan aberrante la intención de Tomás, teniendo en cuenta los resultados de estas tres figuras por separado con similares ganaderías y en la misma plaza.

Hay una pregunta sin respuesta en este mundillo taurino, y es la siguiente: ¿Cuánto cobra un torero?, o mejor, ¿Cuánto puede recibir en honorarios las figuras del momento? La respuesta siempre está sujeta a elucubraciones, suposiciones, apaños varios que se hacen en los despachos y que se cierran con “una cantidad convenida”, con un ponme aquí, y quita de allí.

Parece que a este círculo sin fin le ha salido una fisura. El pasado viernes 3 de abril, Martínez Uranga, empresario de la plaza de Madrid, se vio obligado a romper el protocolo taurino y contó en la rueda de prensa, cuando presentaba los carteles de la próxima feria de San Isidro, que el diestro José Tomás no venía a Madrid porque exigía unos honorarios “desproporcionados”, concretamente 420.000 euros por tarde. ¡Cielo santo! Era la primera vez de la historia de la economía taurina que se habla de algo tangible. Pues bien, todo el mundo alarmado por la desvergüenza del diestro de Galapagar, que si Tomás dijo que sin torear no se podía vivir, que si es primera figura que lo demuestre en las principales plazas importantes, que vaya geta tan descomunal por pedir esta cifra cuando es el 80% de lo que se recauda en una tarde de aforo completo en Las Ventas. Para colmo, el apoderado de José Tomás hace unas declaraciones manifestando su malestar porque considera “una vulgaridad” hablar de dinero.

Pues el caso es que nos interesa ser extremadamente vulgares. Si el empresario Martínez Uranga asegura que los honorarios de José Tomás son intolerables, -y además los cuenta- , también debería decir públicamente cuánto ha pedido Enrique Ponce, cuánto Cayetano, y cuánto algunos más de este escalafón glamouroso.

Porque por las mismas, puede ser que ya no parezca un despropósito lo que exige José Tomás. El resultado de su actuación está ahí: siete orejas y tres cornadas, una expectación desbordada, y un referente imprescindible en el actual mundo de los toros. Porque de la calidad del ganado no hablamos, pues todos exigen las mismas aparentes y dóciles ganaderías de la cabaña presuntamente brava. Y ya que las citadas figuras van a torear lo mismo, ¿no tendríamos que saber también cuánto cobrarían? Imaginen que Ponce pide la mitad de lo que pide José Tomás. Imaginen que Cayetano pide la mitad de lo que pide Ponce, pero gestionando los derechos de imagen por su cuenta se llevaría lo mismo que Tomás. Bueno, y -como el chiste- tontos somos todos, pero unos lo tienen en cuenta más que otros. Y si hablamos de dinerito, contemos la verdad, que no es más que una: una feria barata de presupuesto y muy rentable en taquilla; unas ganaderías ruinosas que para estar en la primera plaza del mundo son capaces de apañar precios en despachos a cambio de otras actuaciones; figuras de postín que exigen desorbitados emolumentos que no rentabilizarían ni en toda la vida toreando; y la propietaria del coso que ya se ha garantizado los beneficios porque ha cobrado por adelantado. ¿Quién paga entonces? Pues está claro. Todos los que pasamos por taquilla con nuestro dinero, entusiasmo y afición.

 

No se puede hacer peor

La apisonadora se ha puesto en marcha otra vez

Por M.P.D.
Primera entrega. Puntualizaciones al desastre de los carteles taurinos de la próxima feria de San Isidro. El empresario de Madrid Martínez Uranga y el Consejo de Estudios Taurinos de la Comunidad son responsables de tanta vulgaridad. La cortina de humo que representa la ausencia de José Tomás en Las Ventas interesa porque tapa las críticas de semejante desastre.

José Antonio Martínez Uranga, empresario de la plaza de toros de Madrid, bien merece las críticas furibundas que está recibiendo estos días. La programación de la feria de San Isidro, y de toda la temporada, es un desastre a priori y a posteriori, como ya viene demostrándose por los resultados de años precedentes. Taurodelta, empresa de Martínez Uranga, se ha empeñado en justificar este esperpento argumentando que están los que tienen que estar, que se ha consultado a todos, y que, en definitiva, vienen los que quieren venir. ¿Todos? Lo que entendemos que quiere decir el empresario es que están todos los que han accedido a cobrar lo mínimo del precio que corresponde a esas categorías de toreros tan absurdas, que él mismo ha contribuido a inventar y fomentar. Después de establecidas las tipologías profesionales y el estudiado monto económico, los mezclan -como si fueran encajes de bolillos- con las ganaderías más insulsas, descastadas, anodinas, amorfas que hay por el campo presuntamente bravo, y ¡zas!, todo igual, sin rugosidad, desesperadamente plano, como un canto rodado.

La apisonadora se ha puesto en marcha otra vez. Lo mejor es que nadie quiere pararla. Martínez Uranga no es el único responsable de tal desatino que supone este bodrio de feria para el prestigio de la plaza de Madrid, para la fiesta en general y para la eterna afición sufridora en particular. Es el ejecutor de una desidia que las instituciones y administraciones públicas promueven con adjudicaciones para la gestión de los cosos basados en un canon económico. Claro que es fácil lavarse las manos cuando se ha cubierto de sobra las aspiraciones monetarias. Son precisamente estas instituciones las que están obligadas a desarrollar el espectáculo taurino, a promover su difusión, a defender su integridad y a preservar sus fundamentos. Así que no nos vale que el vicepresidente de la Comunidad de Madrid diga que la empresa adjudicataria es en última instancia la responsable porque gestiona. Por lo mismo la pregunta es obligada: ¿qué competencias tiene el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, sus consejeros, su gerente y el mismo presidente de esta institución, que casualmente se trata de Ignacio González? También hay que recordar que Taurodelta ha ganado en dos ocasiones el concurso convocado por la Comunidad para la explotación del coso. Algunas cuentan tendrán que rendir, pensamos otros.

Bueno, algo sí hacen. Concretamente el año pasado para evitar el escándalo por la ausencia de José Tomás en los carteles de San Isidro por segundo año consecutivo, la Comunidad dio un toque al empresario. La cosa se arregló (pagando) in extremis, pero se arregló. Parece que esta temporada no se va a hacer nada al respecto. Uno de los compromisos del pliego es que las principales figuras del escalafón deben participar en los festejos, y por lo tanto el diestro de Galapagar debe estar incluido. Además, ni una llamada de atención al empresario por estos carteles insufribles de plaza de tercera categoría. Al Centro de Asuntos Taurinos le falta la voluntad de poner encima de la mesa la solución definitiva, porque razones hay. Entre las competencias del CAT figuran "el seguimiento y control de la explotación de la Plaza de Toros de Las Ventas", y está comprometido a impulsar, desarrollar y fomentar la fiesta de los toros con una serie de acciones que tienen como finalidad la difusión y divulgación de los espectáculos taurinos".

La ausencia de José Tomás en Las Ventas beneficia, y mucho, a todos estos responsables. Mientras se habla de una cosa, se omiten otras. Es más rentable sacar punta al caso Tomás, cuando las verdaderas críticas a tanta mediocridad de carteles se pasan por alto. La apisonadora se pone en marcha de nuevo con un poco de maquillaje y un mucho de estética televisiva. Algo tendrían que hacer los miembros de dicho Centro de Asuntos Taurinos, aunque sea por vergüenza torera. Si no son capaces de reconocer tanta vulgaridad, al menos que expliquen cuales son sus competencias reales y los resultados de sus actuaciones como miembros que son del Consejo. Continuará...

M. D. C.

 

José Tomás versus Martínez Uranga
El enfado del torero frente a las excusas del empresario

Por M.P.D.
El diestro José Tomás no toreará en Madrid, ni en ninguna de las plazas gestionadas por el empresario y actual gestor de Las Ventas José Antonio Martínez Uranga. Faltaba su confirmación, pues Uranga ya viene anunciando la ausencia del torero de Las Ventas desde el pasado domingo, cinco días antes de la presentación oficial de los carteles. En un comunicado a la agencia de noticias Europa Press, Tomás asegura que considera “totalmente injustificada” la negativa de la empresa Taurodelta para contratarle esta temporada. Además, muestra su enfado y asegura que ha decidido no tener trato alguno con la empresa de Uranga, o con sus representantes, porque no piensa actuar en ninguna de las plazas gestionadas, directa o indirectamente, por los Choperitas.

Martínez Uranga asegura que el matador exige “un aumento de emolumentos desmesurado e inasumible por nadie", y según el empresario supone más del 50 por ciento, respecto a la temporada pasada.

Y bien, ¿quién dice la verdad? Ésta es la cuestión. ¿Es lo que quiere cobrar el matador? ¿Es lo que no quiere pagar el empresario? ¿Son los derechos de imagen? ¿Es el morbo de la polémica? ¿Es que quieren que doremos la píldora por activa o por pasiva? ¿Es que nos quieren sacar de quicio?

También ha salido al paso el vicepresidente de la Comunidad de Madrid. Ignacio González, ha dicho que “le gustaría” que  José Tomás estuviera en Las Ventas, y añade: "nosotros no gestionamos la plaza, la encargamos a una empresa y ésta elabora los carteles conforme a los pliegos de condiciones". De lo que si es responsable es de la presidencia del Consejo de Asuntos Taurinos, y por lo tanto, no puede echar toda la culpa a la empresa que gestiona. En último caso, en las condiciones de la licitación que sacó a concurso la Comunidad de Madrid se exigía que las figuras más importantes del escalafón estuvieran en el coso madrileño.

El asunto es que no veremos a José Tomás en Madrid, a pesar de ser el torero que despierta más expectación. Las pretextos del empresario son inaceptables, sencillamente porque elabora la programación de la fiesta taurina más importante, y por consiguiente Tomás debe estar en ella. Si fracasa en la contratación, como es el caso, debe asumir las críticas. Al tiempo, esto tiene segunda (o enésima) parte.