El escándalo de Illumbe

Si dispone de cuarenta millones de euros, la plaza de toros donostiarra puede ser suya por cincuenta años. Antes debe saber que nadie la ha querido desde que el pasado febrero el Ayuntamiento de San Sebastián convocara el concurso de adjudicación. ¿Pero quién es el ingenuo que se prestaría a semejante encerrona?

El Ayuntamiento de San Sebastián ha declarado desierto el concurso que convocó el pasado febrero para la adjudicación de la plaza de toros de Illumbe porque ninguna empresa se ha presentado para hacerse cargo de su gestión, teniendo en cuenta que el futuro empresario debía –según estipulaba la licitación- pagar un canon económico de treinta y seis millones de euros por cincuenta años de gestión, más otros ocho millones de euros par hacer frente a posibles litigios, más 600.000 mil euros para que el Ayuntamiento haga futuras obras de mejora del recinto.

Después de semejante despropósito, ¿queda algo más que decir? Pues sí. Aún hay más que añadir.

El colmo del disparate consiste en que el Ayuntamiento tiene que indemnizar con 21 millones de euros a la empresa Nuevo Desarrollo de Anoeta (NDA), hasta ahora gestora de la plaza y ganadora del concurso público de los noventa, por el cual se comprometía a la edificación y explotación del coso, además del complejo de ocio, por un periodo de 75 años. Dicha concesión fue recurrida por HB y la firma Sade. En el 2001 los tribunales dan la razón a los recurrentes y cinco años después el Supremo anula la concesión.

El colmo del absurdo es que el consistorio donostiarra asegura en un comunicado de prensa que "sin duda, la grave crisis económica ha influido en la ausencia de ofertas para gestionar  Illumbe". Y es que la crisis actual va camino de ser el chivo expiatorio de todo lo que acontece, aquí y en Marte. Nadie tiene responsabilidades de nada.

¡Qué disparate!

El como del desatino es el problema mayúsculo que tiene el consistorio encima de la mesa, después que el alcalde Odón Elorza diera con la solución de rescindir el contrato y convocar un concurso para solucionar este conflicto. Pretendía pagar la indemnización a NDA con el canon económico, pero una de las cláusulas estipulaba que de declararse desierto, como así ha sucedido, sería el consistorio el encargado de indemnizar.

Pablo Martínez Labiano, empresario de NDA y miembro de familia Chopera, anterior administrador de Illumbe, no se ha presentado a esta licitación, y asegura que la actual crisis económica les ha impedido a ellos, y a otras empresas, que obtuvieran créditos para hacer frente a las condiciones de la oferta. Conviene añadir, que además de los 21 millones de euros que el Ayuntamiento debe aportar a NDA, tendría que hacer frente a diez millones más en concepto de reclamaciones de los anteriores arrendatarios de los locales de ocio.

Para concluir esta trama, la licitación exigía al posible arrendatario del coso la programación de la Semana Grande con un mínimo de seis corridas de toros anuales y garantizar ochocientos abonos pactados cuando se inauguró el recinto, solamente hasta el 2012. Parece que para marcar este plazo de tiempo sí han sido prudentes.

Y todo esto suma en el dislate en que se han convertido las nuevas adjudicaciones de las plazas de toros españolas. A las administraciones públicas les interesa lo mismo que a los gestores privados: dar el gran pelotazo. Única y exclusivamente. Mientras tanto,  ¿quién se hace cargo de la continuidad de este espectáculo con coherencia?, ¿quién se encarga de preservar sus fundamentos, patrimonio de todos?, y ¿quién asume responsabilidades de tanta irresponsabilidad?

Multinacional 'Choperitas'
Taurodelta S. A. gestionará el coso de La Misericordia de Zaragoza. Martínez Uranga y Martínez Erice se confirman como los empresarios españoles que más plazas de toros administran y que más fiestas organizan.
Taurodelta S. A. arrendará la plaza de toros de Zaragoza durante tres años con opción a dos de prórroga. Se establece para el coso de La Misericordia un aforo total de 10.072 localidades y, con la adjudicación, la empresa deberá ofrecer anualmente un total de once corridas de toros, siete novilladas picadas, dos corridas de rejones y tres novilladas sin picadores. Además pagará a la Diputación el canon más alto exigido en el pliego de condiciones: casi un millón de euros por estas tres temporadas.
Los empresarios José Antonio Martínez Uranga y su hijo Manuel Martínez Erice se desmarcan como los administradores que más plazas de toros explotan en España y que más festejos taurinos organizan anualmente. Los empresarios vascos acumulan los cosos de primera categoría como Las Ventas de Madrid y ahora La Misericordia de Zaragoza. Además, en su gestión suman los ruedos de Albacete, Badajoz, Colmenar Viejo, Salamanca, Santander, Valladolid, todas de segunda categoría administrativa. También son apoderados de Antonio Ferrera, Luis Francisco Esplá, Serafín Marín, del rejonedor Andy Cartagena y del novillero José Manuel Mas.
El pasado 10 de marzo la Diputación Provincial de Zaragoza, propietaria del coso, ratificó a Taurodelta S. A. como adjudicataria. Así se ponía punto final a una licitación que ha tardado meses en resolverse y ha dejado muchas críticas para los responsables de la mesa de contratación.
Todo había comenzado con un sonado barullo. Dicha institución zaragozana había declarado desierto el concurso de adjudicación para la gestión de La Misericordia después de que prosperase la denuncia que presentó la empresa SEROLO contra Ignacio Zorita (Ruedos Aragoneses), por no estar al corriente de los pagos en la Seguridad Social. Ambas sociedades acudían como licitantes al concurso para el arrendamiento. El empresario Zorita no pudo acreditar la documentación que le pedía la diputación, y este organismo convocante, alegando falta de tiempo para emplazar un nuevo concurso, decidió “invitar” a algunas empresas taurinas para que optaran a la concesión.
Tiraron por lo alto. Los elegidos resultaron ser los más importantes empresarios de plazas de toros españolas. Así se presentaron como invitadas al concurso TORESMA II S.A -por su gestión del coso de Las Ventas de Madrid-; TAURODELTA S.A, -por lo mismo-; SEVILLA PAGÉS, S.L. -por la actividad empresarial de La Real Maestranza de Sevilla; MARTÍNEZ FLAMARIQUE, S.A., -por administración de las plazas de Vista Alegre en Bilbao y de Illumbe en San Sebastián; y Servicios Banf 2000 S.L, -por el arrendamiento al frente de La Misericordia.
La sociedad Taurodelta S.A. salió confirmada en un pleno de la corporación provincial con los votos de los diputados del PSOE, Partido Aragonés (PAR) y Chunta Aragonesista (CHA). El PP se abstuvo en la ratificación, y criticó "las practicas incorrectas” de la mesa de contratación. Los responsables de la adjudicación aseguraron que la oferta más ventajosa correspondía a la presentada por Taurodelta S. A. porque ofrecía “una corrida de toros y una novillada más; un plan de publicidad más completo; reducción de precios, tanto en abonos como en taquilla, para los aficionados y una oferta económica de 992.680 euros para las tres anualidades.
Los nuevos gestores del coso zaragozano no han tirado la casa por la ventana respecto a las condiciones obligatorias puntuables que requería la institución zaragozana para la adjudicación de la plaza de toros. Más bien han ido al límite de lo exigible. El pliego de condiciones exponía las siguientes cláusulas por temporada:
- 10 corridas de toros (carteles de interés permanente en cuanto a su composición y en el primer ciclo se celebrará una corrida  concurso de ganaderías), 6 novilladas con picadores, 1 corrida de rejones y 3 novilladas  sin picadores.
- Ejercicio de la actividad profesional demostrable de, al menos, cinco años en la explotación de plazas de toros de primera categoría.
- Oferta máxima de  992.680 euros  por las tres anualidades y  mínima de 687.106,32 euros.
- Un plan de publicidad con desglose detallado de la temporada, que van desde la retrasmisión de los festejos hasta otras “actuaciones de especial interés”.
- Varios apartados de promoción de toreros, ganaderías, escuelas y otras instituciones.
Como se puede ver, Taurodelta S. A. ha añadido lo justo para ganar el concurso, y como ha ocurrido en las últimas licitaciones a nivel nacional, los aspectos fundamentales  de promoción de la fiesta quedan al libre criterio de los nuevos gestores. Así, las administraciones propietarias de los cosos se desmarcan de su responsabilidad en el mantenimiento y desarrollo de la fiesta; las empresas que concursan esbozan propuestas para la promoción que poco tienen que ver con su sentido fundamental, pues sirven exclusivamente para arañar puntos; y en estos requiebros se pierde la oportunidad de preservar este espectáculo de una decadencia abismal, incluso irreparable para el futuro.