Resumen 2010. Un año que se va. ¡Y lo que nos deja!

Ganaderos por aquí, presidentes por allá

 
A finales del mes de octubre, durante los mismos días del penúltimo fin de semana, los ganaderos de bravo se reunían en las Islas de Azores y los presidentes de plazas de toros hacían lo mismo en tierras salmantinas. Al término de tan importantes agrupaciones se hacían públicas las conclusiones de los diferentes certámenes y que pasamos a comentar, aunque de manera separada.

Respecto al resumen que la organización del congreso ganadero distribuyó para los medios de comunicación era absolutamente ilegible. Nadie entendió nada. Literal. Supuestamente los criadores de toros de lidia de seis países habían expuesto y debatido las circunstancias particulares de su sector, incluso apuntaban cosas que parecían importantes de abordar. Tales como “enfundamientos ilegales”,  alusión a las presiones de toreros (“hay que evitar los protagonismos innecesarios de ciertos profesionales que pueden condicionar el espectáculo”), ajustar “oferta y demanda”, contar con un “espectáculo que pueda competir con las ofertas de ocio en el mercado”, “hay que ofrecer un espectáculo con capacidad de sorprender”, “una verdadera unión del mundo del toro”, o “el toro debe volver a ser pieza clave, donde estriba la esencia de la Fiesta, y es necesario saberlo mostrar en los medios”.

No se emocionen. Era una amalgama de ideas inconexas, sin argumentar, y lo que es peor, sin defender. Mucho palabrerío y nada de compromiso con la renovación del sector que debe pasar -y con urgencia- por reconocer y poner fin a la devaluación del ganado de lidia debido a la apuesta por el toro comercial y bobalicón. Para que se hagan una idea más precisa pueden consultar el artículo Ganaderos de otro planeta. Un ataque de cuernos en Marte publicado en este soporte digital https://sites.google.com/site/toroaficion/opinion/congreso-ganadero-azores.

Extraemos un párrafo de este artículo: “A los que no ha llegado esta retahíla de ideas sin hilar, sin concretar planes de actuación enérgicos, sin abordar los problemas fundamentales de la Fiesta y sin afrontar la verdad de su materia prima -que es el toro de lidia- nos demuestra a ciencia cierta que los ganaderos de bravo viven muy bien en otro planeta, con sus ataques de cuernos en el “apoyo a la Tauromaquia”, según dicen, pero sin abordar con decisión y prontitud el descastamiento de la cabaña brava, de su culpabilidad en el manoseo infame que han hecho de las entrañas bovinas, en los productos borreguiles y artistas que quieren rentabilizar en pelotazos, del enfundamiento ilegal y obsceno con los que han tocado al animal más hermoso y singular de la creación, de cerciorarse que no les afearán conductas afeitadoras o reparadoras, de asegurarse en chapuzas de promoción de dehesas inundadas de caricaturas desnaturalizadas que algún día fueron seres altivos y poderosos. Desde Marte y desde este lado mundano, los ganaderos confunden los refranes y no aplican la gramática correctamente. A saber. Sujeto: Ellos mismos. Verbo: tomar. Predicado: al toro por los cuernos. No bastan las sutiles denuncias de las presiones a las que están sometidos, ni los riesgos que deben asumir como empresarios que son. Es necesario un plan de actuación que aborde ya la regeneración verdadera.”

 

Y así nos quedamos, asombrados. Los criadores de ganado de lidia nos dejaron perplejos de la iniciativa que propusieron en las Azores y que resultó agua de borrajas, con una asombrosa capacidad para no afrontar el verdadero mal que asuela las dehesas primero -después los benditos cosos- y que precisamente se llama selección del mal absoluto apostando por la inutilidad de animales sin casta y sumisos hasta una muerte infame. Posiblemente sean muy conscientes de esta decadencia. Pero, posiblemente también, lo sean de lo que hay que hacer para que este oficio siga siendo una posibilidad. Lo extraño es que no empiecen a hacerlo ya. 
 

Los presidentes de plazas de toros abordaban su segundo congreso nacional en Salamanca. Desde la fundación de este gremio taurino su directiva ha impuesto una actividad casi frenética y que queda reflejada en su soporte digital http://www.anpte.es/). Este año sin ir más lejos ha destacado en dos facetas hasta ahora inéditas en este colectivo. El primero, y quizá el más importante es que por primera vez podemos saber qué piensan los presidentes de plazas de toros (de manera individual y también como asociados) sobre temas cruciales y de rabiosa actualidad, tales como las “polémicas” fundas, la prohibición a las corridas de toros en Cataluña y la diversidad de reglamentos taurinos que complica y mucho la realización de las tareas presidenciales taurinas. De trascendental importancia nos parece los criterios que los protagonistas más relevantes del espectáculo taurino tengan al respecto de su actuación día a día, porque el papel del presidente del festejo, de se actuación, criterio, formación e independencia depende el orden, el correcto funcionamiento del espectáculo, el cumplimiento del reglamento vigente, el otorgamiento de trofeos, además de las labores de vigilancia, persecución y denuncia del fraude –si lo hubiere-. Hasta ahora, han arriesgado sin complicaciones, es decir, se han atrevido enérgicamente en temas como la prohibición de los toros en Cataluña o el posible traspaso de competencias interministeriales en asuntos taurinos. Pero, han sido tibios e indefinidos en temas cruciales -de los que  nuestro juicio depende sustancialmente el verdadero futuro de la Fiesta de los toros- como los fallidos experimentos de selección del ganado; o la ausencia en los escogimientos de calidad provocando una inundación de animales criados en cadena, clónicos de morfología indefinida y de temperamento irrelevante; o la ilegalidad de las fundas; o la desaparición de encastes, o la falta de casta en la cabaña (presuntamente) brava; o la blandura en la persecución del fraude; o quizá lo olvidadizos que han sido con los aficionados porque a algunos de estos protagonistas han establecido prioridades en la potestad que tienen para defender los derechos de todos los integrantes del festejo taurino, especialmente los del público asistente, entre otras cosas porque es el que sustenta económicamente el espectáculo.

El segundo asunto que queremos destacar, y que ha sorprendido por su novedad, ha sido el patrocinio de este colectivo taurino tan importante para que se realizara el primer curso universitario en dirección de espectáculos taurinos que se imparte en la UNED, al que también ha contribuido la Mesa del Toro. Precisamente, en las conclusiones de este congreso de presidentes -mencionado anteriormente- se recogía en su primer apartado la reiteración de “la vocación de formación de nuestros miembros incluso en el ámbito universitario y abogamos por la creación de un Colegio Oficial de Presidentes” (esto último escrito en mayúsculas).
 

A principios de este pasado mes de diciembre se inauguraba el primer curso para la formación de experto universitario en Dirección de Espectáculos Taurinos impartido por la Universidad de Educación a Distancia y que según los organizadores ha sido un éxito de matriculación, alcanzando la cifra de casi cien alumnos inscritos.

“Un hito para la gran familia del toro”. Así argumentaban desde el soporte digital de ANPTE la satisfacción de la puesta en marcha de este proyecto. En el acto de presentación todo el mundo parecía muy satisfecho por este logro, pero al mismo tiempo se vislumbraba la relajación de la puesta en marcha y la conclusión de un proyecto que urgía. Quizá el apremio viene desde que se aprobó el decreto 57/2008, de 21 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento General Taurino de la Comunidad de Castilla y León. Con esta legislación se recogía por primera vez una norma de carácter regulador en asuntos taurinos que establecía que entre las personas que pueda ser presidente de un festejo (podrá ser “cualquier persona”) pero “tendrán preferencia a estos efectos aquellos aficionados que estén en posesión de título acreditativo de haber superado el correspondiente Curso de Presidentes de Espectáculos Taurinos organizado por la Dirección General competente”, que así lo establece el capítulo III, sobre “Presidencia y Delegado de la Autoridad”, en su artículo 14. 2:

La Presidencia de cada uno de los espectáculos taurinos objeto de este Reglamento, cualquiera que sea la clase y categoría de la plaza en la que éstos se celebren, corresponderá a las personas nombradas para cada festejo por el Delegado Territorial de la Junta de Castilla y León en la provincia correspondiente al municipio en el que se celebre el espectáculo taurino. En este sentido, podrá ser nombrado Presidente cualquier persona aficionada a la fiesta taurina sin ningún interés económico, profesional o de parentesco con los miembros de la empresa organizadora, profesionales actuantes o representantes de las ganaderías que intervengan en el espectáculo. Tendrán preferencia a estos efectos aquellos aficionados que estén en posesión de título acreditativo de haber superado el correspondiente Curso de Presidentes de Espectáculos Taurinos organizado por la Dirección General competente, y deberá valorarse igualmente la profesionalidad, imparcialidad y experiencia en la materia. Deberá, asimismo, nombrarse suplente para que sustituya al Presidente titular de acuerdo con lo establecido en este Reglamento.

Y en la formación de la Presidencia dice en su artículo 15: “La Dirección General competente en materia de espectáculos taurinos dispondrá lo necesario para la formación, especialización y reciclaje de las personas que vayan a actuar o actúen como Presidente de los festejos taurinos objeto de este Reglamento.”

Este Reglamento introducía una gran novedad. Por primera vez en una legislación taurina se ofrece la posibilidad de un registro de profesionales de este colectivo, al cual se pertenecía hasta la fecha como alto cargo policial en la mayoría de los casos. Así, en el título VI que trata sobre el “Registro de Presidentes y Nombramiento de Veterinarios” dice en el capítulo I, artículo 73 (“Registro de Presidentes de Plazas de Toros”): “Mediante Orden de la Consejería competente en materia de espectáculos taurinos se creará y regulará el Registro de Presidentes de Plazas de Toros, en el que se inscribirán las personas que superen los cursos que se realicen al amparo de lo dispuesto en el artículo 14 del presente Reglamento. Quedan eximidos de esta condición formativa previa quienes hayan sido con anterioridad Presidentes de Plazas de primera y segunda categoría”.

 

Volviendo al tema del II Congreso de Presidentes de Plazas de Toros, recogemos las conclusiones que se hicieron públicas y que a modo de manifiesto se reclamaba “con carácter previo la libertad individual de los ciudadanos, garantizada por el ordenamiento jurídico, a asistir libremente a los espectáculos taurinos”.

Estos son los puntos que textualmente decían:

1) Demandamos independencia en el nombramiento y en el ejercicio de las funciones presidenciales, reiteramos la vocación de formación de nuestros miembros incluso en el ámbito universitario y abogamos por la creación de un Colegio Oficial de Presidentes.

2) Exigimos de las administraciones competentes, la elaboración y desarrollo de los protocolos necesarios con la asignación de los medios materiales precisos, para el control y erradicación de las posibles actividades fraudulentas que pudieran afectar a la integridad de los espectáculos taurinos.

3) Declaramos la absoluta necesidad, para una mayor garantía de seguridad jurídica de todos los intervinientes en los festejos taurinos y fundamentalmente de los derechos de los espectadores, de una armonización común de la regulación legal de la tauromaquia, instando a las administraciones, hoy competentes en la materia, a realizar los esfuerzos necesarios para alcanzar dicha unificación.

4) Solicitamos la apertura de un debate profundo y con rigor científico, referido a si el enfundado de las defensas de los toros, constituye o no una merma en la integridad de las reses, exigida por la normativa taurina vigente.

5) Manifestamos la necesidad de impulsar una plataforma internacional en aras a lograr la declaración de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de conformidad con los Principios de la UNESCO.

 

No nos hemos resistido a hacer unos comentarios. Respecto a la solicitud a las “administraciones competentes” de para el control y erradicación de las posibles actividades fraudulentas que pudieran afectar a la integridad de los espectáculos taurinos” reconocemos la importancia de tan crucial apuesta para combatir el fraude, pero que deja en evidencia (o duda) de por qué no se ha hecho con anterioridad (¿es que antes tenían medios y ahora no?) Nos alegra esta decisión arrojada por parte de este colectivo, definitivo en el desarrollo de un espectáculo taurino. Pero, si ya reconocen que el fraude existe, no se entiende que no denuncien su no persecución por “falta de medios”. Son la autoridad máxima en los festejos taurinos y de ellos depende la responsabilidad de lidiar sin sospechas, y cuando la hubiere pueden canalizarlas mandando a realizar análisis post mortem, incluso de asegurarse de que dichas pruebas no son alteradas en la cadena de custodia. No alcanzamos a comprender lo que quieren expresar en este apartado, aun que creemos que poco a poco se irá aclarando.

Respecto al punto tercero en el que se pide una “armonización común de la regulación legal de la tauromaquia, instando a las administraciones, hoy competentes en la materia, a realizar los esfuerzos necesarios para alcanzar dicha unificación”, debemos decir al respecto que nos parece una genialidad con mucho fundamento. No es broma. Tal y como se plantea es absolutamente razonable. Efectivamente es de “absoluta necesidad” porque de lo que se trata es que todos seamos iguales ante la ley, para garantía de todos los derechos esenciales, sin vulneración de un ápice en su esencia, de su cumplimiento obligado por igual, “para una mayor garantía de seguridad jurídica de todos los intervinientes en los festejos taurinos y fundamentalmente de los derechos de los espectadores”. Es un gran argumento para solicitar la “unificación” de tantos reglamentos existentes. Tantos como circunstancias regionales se nos presentan, y que en definitiva es una locura impositiva, adjudicataria, legal, social, cultural, fomentadora de asuntos nada trascendentales, sujeta a unas subvenciones nada igualadas con el resto de localizaciones. Un desastre que está saliendo muy cara, perjudicial para la afición y destructiva con la soberanía propia del espectáculo.

El tema de las fundas preocupa. Es evidente. Y lo es porque este comunicado reconoce que afecta a “la integridad de las reses, exigida por la normativa taurina vigente”. Está claro que afecta y mucho, precisamente porque el animal está siendo manipulado en sus defensas, aunque quieran argumentar que es en beneficio de la propia res (cuando más bien es en beneficio del propio ganadero). Por tanto, creemos que lo que se debería pedir no es “la apertura de un debate profundo y con rigor científico” (aunque no estaría de más que se hiciera con verdad, por supuesto) sino la solicitud de erradicar esta lacra obscena y manoseadora de la integridad de los animales de lidia, cada día más alejados del prototipo auténtico de raza, casta, genética, genio, individualidad o singularidad.