Resumen 2010. Un año que se va y ¡lo que deja!
Segunda parte
Esperanza de una protección 

“La íntima unión de la Fiesta de los Toros con la idiosincrasia, la cultura y la tradición españolas es la que movió al Gobierno de la Comunidad de Madrid a declararla Bien de Interés Cultural (BIC). Así expresamos nuestro respeto por la Fiesta y la rodeamos de una protección institucional, lo que no quiere decir que la asistencia a las corridas se convierta en obligatoria. Todo lo contrario, así lo que buscamos es garantizar a todos el ejercicio de su libertad para ir o para no ir”.

Como han podido deducir la autoría de esta frase es de la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, y fue publicada por un diario nacional días antes del inicio de la Feria de San Isidro, la primera después de poner en marcha el blindaje especial de las corridas de toros como Bien de Interés Cultura en la comunidad madrileña.

Y es que Esperanza se apuntó un buen tanto. El primer día, que se abría el debate dentro del seno parlamentario catalán para cumplir con el trámite de discusión de la prohibición o no de las corridas de toros en Cataluña, fue un verdadero torbellino mediático. Era lo que se pretendía. Las apasionadas propuestas animalistas a favor de la prohibición fueron llevadas al mejor plano en escena, tan tremendistas como aberrantes, desde estoques que rodaban por los estrados hasta personajes confundiendo el culo con las témporas, o lo que es lo mismo, comparando las corridas de toros con la ablación del clítoris o el maltrato de género. Se presenció un espectáculo cuanto menos insoportable por la tergiversación del esencial argumento que parecía ser la muerte o sufrimiento del animal.

Ese mismo día los televisiones abrieron sus espacios privilegiados a la más sutil de las basuras coreando desenfrenadamente los absurdos ejemplos, discursos inconexos, comparaciones infamantes que aquello que se pudo escuchar y ver de sus señorías parlamentarias y los invitados que defendían ambas posturas desencontradas. Y el espectáculo se ponderó hasta lo inaudito. Unos jugando a que el debate como es parlamentario es estupendo, cuando en realidad a estas excelsas señorías les importa un bledo la cultura, el mal ajeno, el sufrimiento de los animales y, sobre todo, como se dejó claro, la libertad de los ciudadanos, aunque estén en minoría y acosados por leyes politizadas muy rentables a algunos pocos. Otros jugaban también. Pero a sacar la caspa de este mundo rancio y franquista, de paletos y seres irracionales, fuera de la modernidad, de conceptos europeos y de cualquier moral políticamente aceptable. Se buscaron las fechas clave, las mejores escenas en los mejores decorados, protagonistas increíbles tanto en un bando como en otro. El resultado muy favorable a estos impresentables juegos políticos que rentabilizados en beneficio propio y maquillado de juego democrático, se amplificaron en la más pura manipulación y tergiversación.

En éstas estábamos cuando nos disponíamos a afrontar estoicamente (que es lo mismo que cabreados) otro día de “debate” en el juego democrático, cuando cayó una bomba transfigurada en Esperanza Aguirre que con unas declaraciones rápidas proponía en la Comunidad de Madrid que las corridas de toros se consideraran Bien de Interés Cultural, y que se iniciaban los trámites en un plazo de tiempo lo más rápido posible. Lo que tuvo que oír no se puede reproducir. No estaban en contra de esta iniciativa, de lo que se trataba era de un enfado morrocotudo porque les habían quitado protagonismo, o bien que la indefinición política en el seno del partido socialista no podía tener una contrapartida tan bien definida, o, sencillamente porque no se podía reconocer que Espe se apuntaba un buen tanto.

Lo cierto es que el cómodo estamento taurino respiraba. Alguien paliaba el problema sin necesidad de dar la cara, ni tan siquiera era necesario admitir la responsabilidad en la decadencia y el mal absoluto en que se encuentra la Fiesta. Los políticos enfrascados en esta batalla propia  aprovechaban para reivindicar el discursito provechoso de que los enfrentamientos entre léxicos como “concepto”, “estado” y “nación”. Los animalistas han pasado de nobletones a bravucones, y han proliferado manifestaciones y pronunciamientos de toda la capa intelectual de la sociedad y, como bien pueden haber comprobado, algunos han resultado de lo más patéticos. Los partidos políticos radicales y animalistas parecían que iban a salir fortalecidos de esta contienda, entre otras cosas porque la han ganado. Pero, caso muy curioso ha resultado el número de votos que ha obtenido PACMA en estos últimos comicios autonómicos en Cataluña en los que han sumado únicamente 128 votos más (en toda la comunidad) y de un total de casi 14.000 personas que les eligieron.

Esperanza Aguirre tuvo el don de la oportunidad, el factor sorpresa, la inteligencia de una buena defensa y convertirse en abanderada de una causa que consiste en mera supervivencia. A ella le siguieron muchas iniciativas en diferentes comunidades autónomas, la mayoría gobernadas por el Partido Popular, mientras que en las regidas por el Partido socialista se esfuerzan en rebuscar en la imaginación planes alternativos tan sorprendentes como este de la “Fiesta BIC”. A la Fiesta de los toros se le ha echado un cable. Pero, lo que verdaderamente necesita es un saneamiento “integral”, una puesta por la autenticidad y la verdad, la persecución del fraude y, sobre todo, de una limpieza en profundidad que permita eliminar tanto borreguismo obsceno y tanta apuesta por el animal bobo, manejable y tan aburrido. Esperanza Aguirre se colocaba en la cima de la montaña, una mole tal que corre verdadero peligro de aludes o de derrumbe definitivo. La solución es evidente. O se opta por aguantar los temblores hasta el derrumbe final, o se trabaja en un contundente plan de choque antisísmico a base de sólidos materiales anticorrosivos que apuntalen las estructuras son seguridad plena.

Cuando escribió estas palabras la Presidenta de la Comunidad de Madrid estaba por empezar la Feria de San Isidro y el añadido de la Feria del Aniversario, lo que la convierte en el certamen taurino más extenso del mundo en cuanto a espectáculos se refiere. También se da por hecho que es la de más calidad del mundo. La primera plaza dicen que es, aunque después de lo que aconteció en el ruedo durante los treinta y un días siguientes es para quitarle cuantos atributos excelsos tuviera. Ahí la presidenta madrileña también debía poner trabajo, esfuerzo, sorpresa, calidad y respeto por la Fiesta y la Feria más importante del universo taurino. En su lugar, nos dieron un espectáculo devaluado, barato para el empresario, carísimo para los aficionados, fácil para los toreros, evidente por los chanchullos de mercadotecnia, desmoralizante por la composición de carteles, infame por su carencia en autenticidad, apoteósico de animales enfundados, descastados y anodinos, sin brotar la pasión, sin el disfrute para nuestras almas toreras.

Esto es otro asunto. Ya lo trataremos en su momento.
El artículo de Esperanza Aguirre titulado ‘La Fiesta BIC’ se publicó en la página 12 del suplemento especial dedicado a San Isidro publicado por el diario El Mundo el 6 de mayo de 2010