Adiós a Juan Posada

Hasta siempre al crítico taurino que fue torero. Verdaderamente algo insólito, o al menos, infrecuente dentro de la esfera taurina. El actual cronista de toros titular del diario La Razón dice adiós definitivamente. Conocí a Juan Posada en la distancia larga, en aquellas circunstancias plúmbeas de ruedas de prensa, presentaciones, y demás manifestaciones asépticas a las que se está obligado a ir profesionalmente, y me sorprendió su desbordante valentía y vehemente curiosidad, una labor que ejerció con honradez, dando ejemplo de que no hay batallas pequeñas, ni toros que no tengan su faena. Su pérdida es irreparable, además de una lástima que nos dejara sin un trabajo memorial. Gracias maestro, por amar con pasión este espectacular y singular mundo de los toros, por vivirlo, por desarrollarlo y por mostrarlo a los demás.

Hasta siempre. Por Paz Domingo
 

Una vida intensa (resumida)

Tenía 78 años, y arrastraba una larga enfermedad hepática. Juan Barranco Posada, natural de Sevilla, donde nació el 24 de septiembre de 1931, se transformó en Juan Posada en los carteles y así firmó sus reseñas taurinas. Estudió Periodismo en Madrid, después de su retirada definitiva de los ruedos en 1956, y tras unos años como empresario agrícola en la provincia de Albacete. Ha ejercido el periodismo taurino en Radio Nacional de España (Radio 5) donde dirigió y presentó el espacio Fiesta, fue crítico de Diario 16 y actualmente estaba al frente de la sección taurina del periódico La Razón. También colaboró con numerosas publicaciones, y es autor de varios libros, entre ellos, El callejón del miedo (1982), De Paquiro a Paula, en el rincón del Sur (1987), En busca de la competencia (1990); Belmonte, el sueño de Joselito (1991). Fue galardonado con el Premio Cossío por su trabajo en La Fiesta del Siglo XXI (2000) y El Gaona. Una historia de toreros (2000).

Su infancia y juventud transcurrieron en Huelva, de donde era oriunda su familia. Y se presentó de luces en la localidad de Valverde del Camino en 1947, compartiendo cartel con Miguel Báez Espuny "Litri", que también debutaba, y José Utrera Costillares -que encabezaba la terna- con reses de Gerardo Ortega. Ese día surgió una rivalidad taurina que tuvo dividida a Huelva y su provincia en dos bandos, posadistas y litritas, alimentada por frecuentes actuaciones de ambos en un mismo cartel, y en algunos en mano a mano.

Juan Posada perteneció a una saga, que hoy continúa. Era sobrino de los matadores de toros Francisco y Antonio Posada. Éstos a su vez eran hermanos del novillero Faustino Posada, que falleció como consecuencia de una cornada de un toro de la emblemática ganadería Miura. La sucedieron en esta dinastía su hijo -también matador de toros- Antonio Posada, y su nieto -actualmente en activo- Santiago Ambel Posada.

El 18 de septiembre de 1949 se presentó en Sevilla, y el 24 de septiembre del año siguiente lo hizo en Madrid, en un cartel que completaban Paco Honrubia y Jerónimo Pimentel. En ambas comparecencias cortó una oreja. Ya en 1951, el 4 de octubre, fue cuando Posada cuajó una magistral actuación en Las Ventas toreando por naturales a un novillo de Buendía, que el público se puso en pie pidiendo las orejas antes de que entrara a matar, cosa que no pudo llevar a cabo al resultar herido de gravedad. Su compañero Jaime Malaver acabó con el novillo, y le concedieron el doble trofeo, que su cuadrilla le llevó a la enfermería, tranformando así un dato para la estadística singular: convertirse en único diestro que obtuvo tan gran triunfo sin haber realizado la suerte suprema.

Tomó la alternativa en esa misma plaza de Las Ventas, el 14 de mayo de 1952, en una corrida programada dentro de la feria de San Isidro, con toros de Alipio Pérez Tabernero y apadrinado por Agustín Parra Parrita, haciendo las veces de testigo su paisano y amigo Miguel Báez Litri. Una semana después, el 20 de mayo, cortó tres orejas a un lote de toros de Galache, lo que le llevó a su contratación para la corrida de más brillante abolengo de la temporada, la de la Benefiencia madrileña, después de ser el triunfador de este ciclo de San Isidro.

    Su primera actuación como matador de toros en Sevilla fue el 28 de septiembre de 1953, cortando una oreja a un toro de Felipe Bartolomé. Al día siguiente repitió frente a una corrida de Prieto de la Cal, en la que resultó herido de mucha gravedad. Y tres años después, en 1956, se retiró del toreo activo, curiosamente sin haber hecho ni un sólo paseíllo en Huelva – su patria chica- como matador de toros.

Juan Posada, torero, escritor y periodista, ha fallecido en Madrid en la madrugada del 15 de octubre, dejando a su paso una vida intensa en ambas y dispares facetas profesiones y maneras de entender y vivir el mundo de los toros, pero definida por un respeto desmesurado a la Fiesta, pero sobretodo fue un aficionado que amó apasionadamente este singular espectáculo.

Datos biográficos difundidos por la agencia EFE de Madrid.