Quinto festejo de la Feria de San Isidro 2009

Saber qué hacer

Por Paz Domingo

 
Salieron los novillos de Montealto, y se hizo la emoción en la plaza. Parecían los hermanos mayores de los novillos del año pasado. Buenos mozos, hermosos de apariencia y capas variadas, traían mucha nobleza, mucha casta y mucho genio. Resultó ser la novillada noble de la anterior edición, pero con más temperamento, con peligro y que exigía toreros hechos y derechos que les sometieran, es decir que nos les consintieran porque se hacían los amos del mundo. Pedían a gritos que alguien se fajara con ellos, que midiera sus fuerzas de poder a poder, que ellos llevaban triunfos rotundos.

Como suele suceder, esto no sucedió. El albaceteño Miguel Tendero se salva de la quema, sobre todo en su actuación al segundo novillo, un jabonero que desarrolló casta y peligro, al que administró una faena con entendimiento de las condiciones del animal, sabiduría para elegir los terrenos adecuados y fuerza para no desmadejarse en las acometidas a ras de piel. Sacó al tercio al jabonero, con unos ayudados profundos por bajo, con dominio, con mando. Construyó la faena arrancando pases sin quitarle la muleta de la cara, siempre abajo, cuando el animal se resistía a la lucha.

Este novillo, hondo y con raza, había sembrado el pánico en la plaza después de la aparatosa cogida al subalterno Gimeno Mora en el primer par de banderillas Le levantó por el pecho, le empitonó dejando al torero suspendido por el muslo izquierdo, y le arrastró, pasándole por encima como una apisonadora, en unos segundo eternos. Se lo llevaron inconsciente a la enfermería, cuando todos aventurábamos graves consecuencias. Entonces apareció la figura del albaceteño, férrea, dominadora, inteligente. Pero, mata rematadamente mal, como también lo dejó claro en su segunda intervención, Sin embargo, es curioso que tanto conocimiento de las artes lidiadoras con toros difíciles, vaya y no sepa acoplarse con su segundo oponente, que encastadísimo, transmitía condiciones para realizar esencia torera. El novillo se paró, entre otras cosas porque le dieron leña en el caballo, al que se había arrancado con inusual alegría en los tiempos modernos.

Respecto a José Manuel Mas no se entiende muy bien que su experiencia novilleril no le ayude a resolver una situación soñada, como la que tuvo delante en su nobilísimo primer oponente. Al otro ni le entendió. Menos placeado estaba Javier Cortés, pero eso no le impide saber que no se puede realizar el torero de salón ante un novillo con casta, fijeza con sentido, que busca, que quiere pelea. Con el sexto se sintió más cómodo. Pero, el triunfo, de verdad, ya había pasado. Tuvo en la mano el respeto de todos, no pudo con las difíciles circunstancias.

Esta ganadería lleva en sus genes el encaste Domecq, pero bien administrado en diez años está dando estos resultados. Como se vio ayer nada de toros artistas. Está claro. Por cierto, es el primer encierro que se lidia completo en lo que llevamos de edición. Que también conste.
 

Ficha del festejo. 11 de mayo de 2009. Las Ventas. Madrid

Quinto festejo de la Feria de San Isidro 2009

Novillos de Montealto, con trapío, variadas capas y pitones. Nobles 1º, 6º, encastadísimos el resto, con sentido 2º, 3ª.

José Manuel Mas: estocada caía atravesada (silencio; media atravesada (silencio)

Miguel Tendero: 3 pinchazos –aviso- 1 pinchazo y bajonazo (palmas); pinchazo, media tendida –aviso- 1 descabello (palmas).

Javier Cortés, casi entera atravesada, 2 descabellos (palmas); (silencio).
Presidente: Manuel Muñoz Infante. Casi lleno