Arriesgado pase cambiado de Miguel Ángel Perera al sexto toro.
Fotografía de Paco Sanz
 
Natural de José Mari Manzanares al segundo toro de la tarde.
Fotografía de Paco Sanz
 

Segunda corrida de la Feria del Aniversario

Vigesimoséptimo festejo

3 de junio. Corrida de Beneficencia

 

Casquería clónica

Por Paz Domingo

 

Esta Feria inventada, que sirve de colofón a un largo y extenuante ciclo isidril, va camino de perfeccionarse en el escándalo. El segundo festejo resultó más de la misma connivencia. Los toros apropiados para plazas de tercera, toreros para similares galerías, baile de corrales indecentes en este coso, altas pretensiones contractuales cuando las cláusulas ya no se pueden cumplir, más un público despistado en la verdadera esencia de este espectáculo y, por supuesto ajeno a todo lo que no sea el cotilleo de los tendidos y el triunfo orejero a tutiplén.

Igual este ganadero mediático -nuevo rico salido de los pelotazos del ladrillo- puede saciar esta hambruna clonando toros a destajo. Es lo que pretendía, aunque está visto que ni aún así va a dar abasto a tanta aberración mayestática. Este empresario se ha revestido de ciencia absoluta. Se desmarcó de la selección a golpe de pedal. Anunció que era puntero en sacar a las rancias ganaderías de su ostracismo generacional. Convocó a la prensa de los cinco continentes. Les contó que un toro indultado por una máxima figura del toreo tendría vida y genética eterna. Tanto esfuerzo ha puesto en este asunto cibernético que tuvo a los encargados de las fincas ganaderas muy afanados seudoclonando materia gris al montón, para salir del paso. Mandó toritos apañados a todos los rincones, dio satisfacción a las máximas figuras, le proclamaron ganadero más famoso, y así hasta que la vaca soñada ya no pare tantos terneritos iguales y deslucidos.

Para este festejo tuvo que rebuscar entre los rinconcitos de la dehesa algo que traer a Madrid, pues primero le pasaron tres, y luego, por eso de las mayorías le admitieron uno más. Claro que también se debía preguntar al empresario si las imposiciones de estas  presuntas estrellas valen más que esta basura que hará doblete en esta Feria y magnificar de paso el más evidente contubernio. Parece ser que unos toreros codiciaban la materia gris de los otros y, sin reparos, querían arrebatárselos. No queda más decir, porque da tanta vergüenza ajena, tanto asco, que esto ya no lo salva ni Dios. Por mi parte, creo que se impone unos cuantos de estos encierros de tres al cuarto, con los rutilantes protagonistas, con el famoseo de baratillo, con los notables apoyando este deplorable espectáculo, que hagan caja desorbitada, que suelten gatos al montón, que se harten de ver mediocridad, que rentabilicen como quieran los triunfos para el papel rosa; para luego dejarnos a los demás tranquilos y exentos de costear este fraude.

Es adecuada también una recomendación similar al ganadero: que done a la ciencia toda esa casquería que tiene como base genética, pues como todo le vale para experimentar, asegure de paso un buen gesto altruista a mayor gloria de la humanidad, y no es más que nuestra felicidad y nuestro sincero interés para no verle jamás de los jamases.

Los veterinarios y el presidente del festejo pasaron por toros a unos mamíferos con escasa cornamenta, alguno sospechoso de dichos apéndices, flojos de los cuartos traseros, feos, sin cara, sin culata, recortaditos, con un genio tontorrón de los que género bobo, de los que aborrecen el cuerpo a cuerpo, pero muy consentidores con las carantoñas que les hacen aquellos hombrecillos de trapo rojo. Tan cariñosos ellos. Tan tiernos todos. Pobrecitos aficionados.

El cartelazo de la tarde se quedó en vulgaridad de la buena, mucha estética de sastrería cara, ningún triunfo que llevarse para rentabilizar el postín, ni una orejita, ni un pitonazo del que beneficiarse, ni nada de nada. Es increíble lo que le da de sí a El Juli la distancia de su brazo para trasladar, a base de tirones, a los anovillados animales para las afueras de las afueras. Hizo lo que siempre hace, lo que siempre ha hecho. Con mucha voluntad, por supuesto. José Mari Manzanares lo tiene todo por hacer. Bueno casi todo, porque componer la figura lo hace estupendamente. La elegancia en sus modales para vestir son difícilmente superables, quizá tan pendiente está de su escultural cuerpo que se agarrota un poco, se amanera otro poco, y no está a lo que se debe estar: echar la muleta abajo, cargar la suerte, templar sin florituras, profundizar en el sitio verdadero, no ponerse pesado, venir con toros de verdad, dejar el estoque donde se debe, y ejecutar el toreo. Es un gran torero de espejo, del cual se espera que llegue a más.

El año pasado fue una gran temporada para Miguel Ángel Perera. Rompió como dicen los sabios. También debió romperse algo dentro, porque se ha presentado en este ciclo como un torerillo con amplitud de pases adornados, siempre al filo del buen toreo de otras ocasiones. Hasta hizo repetidos pases de la tortilla (aquellos que popularizaba un diestro de friquismo mediático). Sin profundizar en su primero, y con más convencimiento y buena ejecución con su segundo oponente. Pero, sin rotundidad.  Imperdonable fue su actitud de parsimonia fotográfica, de cara a la galería, cuando compuso figura de flamenco, con el índice al cielo, la muleta recogida en jarras, y esperando una eternidad a que el toro se tragara su muerte. Verdaderamente tanto teatro fue tan aburrido como bochornoso, tan teatrero como insufrible. En esto ha quedado la extraordinaria corrida de Beneficencia. ¿Aún nos queda algo por ver?

 

Ficha del festejo. 3 de junio de 2009. Las Ventas. Madrid

Segunda corrida de la Feria del Aniversario

Corrida de Beneficencia.

Vigesimoséptimo festejo

Cuatro toros de Victoriano del Río, terciados, anovillados, sosos, de nobleza tontorrona, sin trapío para esta plaza, (los cuatro, sobre todo el 2º), feos de pitones, y alguno sospechoso de estos apéndices (también el 2º). Dos toros de Garcigrande, con más presencia, pero en iguales escasas condiciones, lidiados en 4º y 5º lugar. Casi todos fueron protestados por flojos e inválidos. Se les picaron poco y mal.

El Juli: 2 pinchazos, estocada caída, rueda de peones (silencio); casi entera caída, 1 descabello (pitos)

José Mari Manzanares: 1 pinchazo, bajonazo con maneras de sartenazo (silencio); -aviso- antes de entrar a matar, estocada trasera caída, rueda de peones (algunos pitos y algunas palmas).

Miguel Ángel Perera: 1 pinchazo, bajonazo trasero, rueda de peones –aviso y le perdonaron otro- (saludos desde el tercio protestado); estocada caída (ovación)

Lleno. Los Príncipes de Asturias presidieron desde el palco real.

Notas: Sonaron toda la tarde las palmas de tango. Se armó la bronca porque el público advenedizo protestó porque se protestaba este espectáculo que resultó deplorable.