Decimonoveno festejo

Por estrenar

Por Paz Domingo

 

Los novilleros de hoy en día tienen un oficio por estrenar. Por cortesía cuesta mucho hacer una crítica a estos jóvenes, a quienes mueve la voluntad de ser toreros. Sin embargo, la ilusión no es todo. Más bien es nada. En otros tiempos los aprendices en esta aguerrida profesión se curtían en mil batallas, y cuando ya estaban placeados adquirían la alternativa para presentarse por méritos propios en las plazas de postín, al examen de cátedra. Ahora, la situación es bien diferente. Se cultivan en escuelas de tauromaquia, piden mil permisos para torear algún becerro, mil veces hacen la pelota para despuntar, acuden a alguna tienta, a algún trofeo donde la promoción en su beneficio es mentirosa. Se encuentran con una buena preparación física y con mucho torero de salón al aire. Y de pronto, de urgencia se buscan algún cazatalentos de apoderado que les presentan como novilleros de revolución. Sin oficio por vivir, sin recursos por experimentar, sin bases para no dudar, sin criterio para resolver, además de engañados. Pero como hay prisa, pues allá que los meten con calzador en los carteles más considerados. Será por si suena la flauta. Pero la flauta no suena así porque sí. Puede haber uno entre millones que tenga un talento natural, pero incluso éste, no destacaría sin conocer las entrañas del oficio.

A estos jóvenes chavales se les debe pedir más. Hay que exigirles más, y no confundir  las críticas de mala fe, con las ganas verdaderas que tenemos que salgan nuevas promesas, con personalidad, con competencia, que pongan esto boca abajo, o que revolucionen el toreo, si se ven capaces. Y a los que están a su alrededor, como poco se les tendría que demandar responsabilidad civil. Un protocolo exhaustivo de decencia y también de oficio, porque lanzar a estos chavales en las garras de la ingenuidad e inexperiencia pueden desencadenar verdaderos dramas como los que presenciamos, sin ir más lejos la tarde de ayer.

Los novillos de Guadaira resultaron tener casta de la buena, de los que piden el carné de torero, de los que reclaman conocimientos, aseguran oficio, comprometen a muchos de los toreros asentados en el escalafón. Los que salieron nobles, muy nobles, pedían el toreo despacioso. El resto requerían el torero de verdad suprema. Los jóvenes matadores no pararon, no lidiaron, no entendieron, no se colocaron, no fijaron, no desarrollaron, no mataron. La tarde del no, es decir la tarde del toreo al revés. Se empeñaron en confundir los terrenos, pues los animales pedían las afueras, ellos obligaban a los adentros; unos querían seguir los engaños y los otros inflarles a mantazos; unos buscaban temple y los otros enganchones, los novillos codiciaban la muerte natural y los chavales inexpertos se obcecaron en matarles en la contraria.

Los aficionados que sí sabían lo que estaba pasando, perdieron los nervios con razón. Se desataron sapos y culebras, porque este público cada día más generalista (y este año mucho más) sigue empeñado en reproducir el tópico de “Deje usted que es el matador quien sabe”. Pues lo cierto, y desgraciadamente para todos, es que no sabían. ¡Qué le vamos a hacer!

Los tres chavales no pudieron hacer nada. Pero, ¿y el resto de profesionales? desde subalternos a picadores, pasando por apoderados y autoridades del espectáculo? Mientras los primeros se llevaron algún que otro revolcón, contusiones, conmociones, y sustos mayúsculos, el resto se fue de rositas, que ya tiene enjundia la cosa, pues puestos a pensar: ¿De quién hubiera sido responsabilidad si ayer ocurre una desgracia en la plaza? Tengo un compañero de abono empeñado en dar fe de los milagros que suceden todas las tardes en esta plaza. Y es cierto que existen. Nos queda esperar que al menos se haga presente también el sentido común.


Ficha del festejo. 25 de mayo de 2009. Las Ventas. Madrid

Decimo noveno festejo de la Feria de San Isidro 2009

Novillos de Guadaira, bien presentados, casi toros, excepto el 2º, encastados, con mucha  nobleza 1º. Algunos fueron aplaudidos en el arrastre.

Francisco Pajares: pinchazo, puñalada trapera y trasera, 1 descabellos (silencio); sufrió una conmoción tras una cogida cuando entraba a matar –aviso- estocada caída (saludos desde el tercio protestados)

Juan Carlos Rey (nuevo en esta plaza): estocada trasera tendida tras rueda de peones (silencio); 2 pinchazos, -aviso- estocada trasera perdiendo la muleta (silencio).

Pablo Lechuga: estocada tendidísima atravesada, entró a matar de nuevo, pinchazo, medio bajonazo (saludos desde el tercio protestados); otro calvario para matar (palmas)

Presidente: Trinidad López-Pastor

Casi lleno.