Vigesimosegundo festejo de la Feria de San Isidro 2009

28 de mayo

 
El muro

Por Paz Domingo

No había otro comentario en los corrillos de la gente que se dio cita en la plaza de toros. La trágica cogida que sufrió Israel Lancho en el último instante de la corrida del día anterior, fue el tema de conversación. Principalmente, porque la espectacularidad del percance rozó la verdadera tragedia. En segundo lugar, porque el resto de lo que aconteció fue insufrible. Literal. El calor asfixiante, la ausencia de casta, dos hierros con similitudes de comportamiento extrañamente parecidas, el esperpéntico tercio de varas, la impotencia de los matadores para intentar algo sensato, su incompetencia en facetas lidiadoras, varios brindis al público injustificados, el trasiego de la enfermería, contribuyeron a plomo al desánimo incondicional. Todo esto se va sumando a las generalizadas críticas que está recibiendo la abismal primera feria del mundo y la decadencia extendida en que está sumergido este espectáculo.

Una escena oblicua. Una autenticidad sesgada. Un despropósito absoluto. Y más vale parar de contar, porque lo que verdaderamente apetece es abandonar de una vez por todas. Que cada uno corra su suerte, o la suerte que merece.

Pura contradicción resulta la comparecencia de Cebada Gago en Las Ventas después de muchos años sin pisar ruedo madrileño. Se ha privado a los aficionados de las mejores temporadas de esta ganadería. Ahora, cuando es evidente su declive, no puede completar en su comparecencia una corrida completa. Fuera de tipo y ausente de casta son culpas que tendrá que purgar el ganadero. Pero, los encargados de orientar, aconsejar y proponer los hierros que deben estar presentes en esta ciclo -por su importancia, por sus resultados, por su expectación y por lo que supone el encaste- también deben asumir sus responsabilidades.

Cundió la desesperación después del descaste de los cebada, cuando los toros de Guardiola Fantoni dieron otro mitin clónico a la ganadera anterior. Tenían más o menos movilidad y más o menos mansedumbre. Les dieron de lo lindo, aunque hubo algunos intentos frustrados de hacer las cosas con cierto decoro. Pero, más de lo mismo. Deslomes generalizados, algunos picotazos, salidas tapadas, varas torticeras. Y, todos los animales se iban apagando lentamente, complicándose en el tercio de banderillas, para convertirse en un muro de hormigón, infranqueable.

Salvador Cortés tuvo lo bueno y lo malo. Le correspondió un cebada terciado, pero con algo de casta o, mejor dicho, de recorrido. No pudo aprovechar verdaderamente estas extraordinarias circunstancias. A pesar de ejecutar despegado varias tandas al natural, no convenció. Se decidió por el arrimón. El exceso de confianza le dejó al descubierto y a merced del animal, que le mandó a la enfermería con una cornada en la pierna.

El resto de la tarde fue un verdadero suplicio. Luis Miguel Encabo no encuentra el sitio, aunque sus oponentes anduvieron por lo mismo. Y Fernando Cruz, prácticamente lo mismo. El sol intratable de las tardes de mayo, que caía a plomo, justificó tanto desvarío. Salieron lagartos con formas de toros. Un carpa de circo que parecía una plaza de toros. Un timo de espectáculo vendido porque se anunciaba por ganadería dura. Una competición atlética de patio de colegio en lugar de un espectáculo de dominio verdadero. Un espejismo que cada vez se parece demasiado a la realidad.

 

Ficha del festejo

28 de mayo de 2009. Las Ventas. Madrid

Vigesimosegundo festejo de la Feria de San Isidro 2009

3 toros de Cebada Gago, desiguales de presentación, el 3º sin trapío, descastados 1º y 2º, con nobleza el 3º. Tres toros de Guardiola Fantoni, desiguales de presentación, descastados, rajados en el último tercio.

Luis Miguel Encabo: bajonazo (silencio); mató el primer toro que correspondía a Salvador Cortés que sufrió una cogida y pasó a la enfermería: pinchazo y estocada caída (silencio); media atravesada, 7 descabellos –aviso- 5 descabellos en el tercio, más otros 5 en las tablas, donde se refugió el toro (pitos)

Fernando Cruz: media estocada, rueda de peones –aviso- 3 descabellos (silencio); pinchazo hondo, 2 descabellos y se echa el toro (silencio); casi lo mismo (silencio).

Salvador Cortés: Sufrió una cogida durante la faena a su primer toro, paso a la enfermería.

Presidente: Julio Martínez Moreno.

Incidencias. Salvador Cortés fue atendido de una herida en cara anterior del muslo izquierdo, con una trayectoria de 20 cm, que causa destrozos en el músculo cuádriceps femoral. Pronóstico menos grave.

Casi lleno.