Decimoquinto festejo de la Feria de San Isidro 2009

Morante de la Puebla sienta cátedra

Por Paco Sanz

 

Morante de la Puebla ha compuesto una auténtica obra de arte, solamente al alcance de los privilegiados y ahora mismo solo hay uno. No busquen nombres. Se corría el cuarto de la tarde. En los lances de recibo, ha comenzado a poner los cimientos de una obra descomunal. Nos ha deleitado con cuatro verónicas de una plasticidad de tal magnitud que ha conseguido poner de acuerdo a toda la plaza. El remate de esta serie con dos medias ha sido una premonición de lo que posteriormente ocurrió.

La forma de llevar el toro al caballo galleando ha sido un alarde de torería. Ha realizado los dos quites y yo creo que estaba tan extasiado y emborrachado de torería que no se ha dado cuenta que el segundo le tocaba a José María Manzanares.

En el primer quite ha dibujado una serie de verónicas descomunales, impresionantes por su arte, su ritmo, su temple y por su manera de acompasar el movimiento de las manos con el giro de la cintura, llevando al toro embebido en los vuelos del capote. El remate de esta serie, con dos medias de frente y con los pies juntos han sido de órdago.

Siendo consciente, si es que en ese momento se puede tener consciencia, de que las verónicas no las iba a mejorar, en el segundo quite decide hacer un homenaje a la chicuelina. ¡Qué forma de crear arte! Morante las borda, las engalana, las prende y ¡Ahí queda eso! Para quien lo quiera mejorar. El tercio de quites ha sido majestuoso. No se puede torear más despacio y con más arte. El listón se ha puesto altísimo. Solo un genio de este arte puede estar tan cumbre.

¿Cómo se puede crear arte jugándote la vida? Ese es el misterio y la grandeza del toreo. Yo propongo, que la Facultad de Bellas Artes incluya una asignatura que consista en visionar el tercio de quites que hoy hemos visto a Morante y plasmarlo en lienzos.
Todavía no se había terminado la obra. En el último tercio, que comenzó con unos majestuosos ayudados por alto continuó con una serie de muletazos de traca. La inspiración de Morante no se había terminado pero el fuelle del burel se estaba acabando. Maldito malnacido. Se niega a colaborar quizá envidioso del triunfo de su matador. Después de un pinchazo, cobra una estocada que acaba con el astado. El delirio del público hace rugir la plaza en aplausos. El genio ha terminado su obra. La imperiosa obra, había terminado. ¡Que pena!

José María Manzanares en su primeo –sobrero de José Vázquez- solo pudo poner ganas y voluntad ante un enemigo que siempre entro, cuando entraba, rebrincado y dando cabezazos. Con buen criterio abrevió. En su segundo, un toro sin ninguna clase y con una embestida sosa José María Manzanares lo intenta por todos los medios y de todas las formas y solo consigue algún que otro muletazo de cierta calidad. El toro era de los imposibles aunque sin maldad. Eso sí, matando es un cañón.

Rubén Pinar en su primero que era un inválido ha pasado inadvertido.

En su segundo, ha puesto de manifiesto que es joven y que todavía está un poco verdecillo. Siento decirlo pero le ha tocado el mejor toro de la tarde y no ha sido capaz de sacarle ningún provecho digno de mención.


Ficha del festejo. 21 de mayo de 2009. Las Ventas. Madrid
Decimoquinto festejo de la Feria de San Isidro 2009
Toros de Juan Pedro Domecq en general bien presentados pero escasos de fuerzas.
2º devuelto y sustituido por otro de José Vázquez, manso y blando.
3º devuelto y sustituido por otro de José Vázquez, con mucha “leña” por delante, manso y bruto.
Morante de la Puebla: 4 pinchazos, media, aviso y descabello (silencio); pinchazo, estocada, aviso
(clamorosa petición y oreja)
José María Manzanares: estoconazo (silencio); estoconazo espectacular (silencio).
Rubén Pinar: media estocada (silencio); casi entera desprendida (silencio)
Presidente: D. Trinidad López-Pastor. Lleno de no hay billetes.