Duodécimo festejo de la Feria de San Isidro 2009

Suaves

Por Paz Domingo

 

La novillada de La Quinta salió “suavita”. Así definió el propietario de la ganadería Álvaro Martínez Conradi la actuación de sus novillos en la pasada edición de la Feria de San Isidro. Y así, salieron los novillos esta tarde en Las Ventas, suaves, muy suaves pero con su casta, aunque estuviera justita. Los aficionados han visto como estas últimas intervenciones de los santacolomas aportaban menos picante y más flojedad. El ganadero apuesta en los últimos años por dar corridas de toros, y como él dice “no puedo llevar a Madrid la cabeza de la camada”.  Esta ganadería, como a otras (Escolar, Cuadri, Victorino, por ejemplo) están muy solicitadas en Francia. El sur del país vecino últimamente reclama el autentico toro de lidia y la suerte de varas “a la antigua”, dice Conradi, y, por tanto las ganaderías que no son comerciales y que no pueden lidiar en plazas españolas, encuentran en este fortín singular un reconocimiento y una salida al empeño personal por sacar adelante un encaste complicado y escaso, dentro de la generalidad de una cabaña sin personalidad.

El ganadero tiene lo poco que queda de la rama Buendía, y explica que si se quiere este toro, “hay que asumir que tiene la cara pequeña y un trapío pequeño”. Todo esto se ha cumplido. Salieron en el tipo de la ganadería, pero sin el tarpío adecuado, más suaves, más flojos (devolvieron dos), con menos picante, alguno encastado como el segundo (que lo reventaron en el caballo donde le dieron de lo lindo), y tan noblotes (tercero y primero) que dejaban un torero desesperante a cámara lenta.  

En los estos tiempos de tauromaquia moderna, la primera regla que impera en los ruedos es que al primero que destaque (hombre o toro), ¡zas! se le da una tunda de la que no se pueda levantar. El bochornoso espectáculo se materializa tarde tras tarde. Ayer mismo, al novillo que hizo segundo vieron que tenía algo de carácter, que se movía más, que venía mas encastado, que se le veía gallito. Con las mismas le propinaron tantas barrabasadas que es mejor que se las imaginen, a que se las cuente. Está claro que la ley de igualdad de oportunidades no se contempla en el género vacuno cuando traspasa la puerta de chiqueros. Es desesperante.

Una mención nada especial se llevan los novilleros, estos jóvenes muchachos que quieren ser figuras del toreo. Perfilan el toreo (literal), se saben la lección muy bien, de memorieta recitan lances de enjundia, les falta recursos lidiadores que se adquieren con esfuerzo y con actuaciones. Parecen toreros prefabricados, clónicos, repetitivos de este toreo moderno, y lo más preocupante, sin aportar nada propio. Ni genio, ni personalidad, ni distinción. Algo. ¡Con la gana que tenemos de que salgan toros y toreros! Toros auténticos y toreros capaces. Que quede claro.
 
Notas: Los sobreros de Jaral de la Mira resultaron con casta, ofreción emoción y poderío, sobre todo el primero, lidiado en cuarto lugar. La actuación de Miguel Ángel Delgado, que tanto se alaba en los periódicos del día, fua artista sin más, porque los detalles que apuntó quedaron en nada después de su incompetencia para matar.

Ficha del festejo. 18 de mayo de 2009. Las Ventas. Madrid

Duodécimo festejo de la Feria de San Isidro 2009

Novillos de La Quinta, de presencia escasos y flojos en general, encastado 2º, con nobleza los demás. Devueltos 3º y 4º. Corrió turno. Dos sobreros de Jaral de la Mira, justos de presentación, mansos encastados.

Daniel Martín: pinchazo, estocada tendida, rueda de peones, dos descabellos-aviso-  (silencio); estocada desprendida (silencio)

Mario Aguilar: pinchazo, casi entera delantera y contraria (silencio); casi lo mismo (silencio).

Miguel Ángel Delgado: siete pinchazos tras dos avisos, descabelló sin entrar a matar (saludos desde el tercio protestados); otro calvario para matar (palmas)

Presidente: Manuel Muñoz Infante. Casi lleno.
Incidencias: El novillero mexicano Mario Aguilar sufrió una cornada en la lidia del quinto toro. Pronóstico reservado.