Cuarto festejo de la Feria de San Isidro 2009

 
El canto rodado
Por Paz Domingo

Siguen las pancartas de protesta por los impresentables carteles para esta edición que la empresa gestora de la plaza ha programado, y que el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid –propietaria del coso- ha consentido. El rótulo de ayer decía: Fuera esta empresa y el medio toro. Y al medio toro es a lo que nos van acostumbrando tarde tras tarde. No hay una decisión clara de los empresarios de apostar por las pocas ganaderías que merecen estar en la primera feria taurina del mundo, por sus resultados, por su seriedad, por los encastes. Al contrario. Hay una proliferación de hierros que no apuntan ni personalidad siquiera, todos parecen iguales en fuerza, en desarrollo, en escaso carácter, en ninguna contundencia de genio, y también en hechuras, que ya tiene mérito. Esta madeja es consecuencia -al fin y al cabo- de la barbaridad que han hecho los criadores. La mayoría de los ganaderos de presunto bravo han demostrado la más absoluta de las incompetencias, apostando casi con unanimidad por el encaste Domecq, porque lo veían fácil de encajar, de vender y de rentabilizar. Eliminaron cualquier peculiaridad que tuvieran de los encastes anteriores, y a promocionarlo como esencia de perfume. Pero la apuesta ya se está agotando, pues o bien estaba devaluado desde el origen de la transacción, cuando incorporaron una nueva marca a las respectivas dehesas, o bien la fuerza de los genes ha sido escasa a corto plazo. El resultado ha sido, algo así, como un canto rodado, sin ninguna rugosidad. Todo igual de anodino, de atemporal, de medio toro.

Los toros de Los Recitales llevaban dentro una nobleza tontorrona, una flojera bastante común, pero sobre todo, pasaron el reconocimiento sin el trapío que se exige en la primera plaza del orbe taurino. Ahora en vez de puyazos, lo que se lleva son picotazos (termino que se detesta por principios). Y ayer, les dieron unos cuantos. Las únicas varas decentes se las llevó el toro de Fernando Peña, que remendaba la corrida titular. Las circunstancias de movilidad, hechuras cómodas, escaso genio que evidenciaron los toros no fueron aprovechadas por ninguno de los toreros, que ya tiene mérito. Tampoco aprovecharon para lucirse en quites, ni desplegaron sapiencia lidiadora, ni mataron bien. Sólo Dios sabrá que carné de torero pueden presentar, porque fueron incapaces de sacar algún partido.

Tiene hondura el torero de Linares. Curro Díaz lleva bien a los toros, tiene temple, un corte clásico, una muñeca fantástica, empaque, detalles de calidad extraordinaria, como por ejemplo los pases de pecho. En definitiva, despliega una aroma inusual hoy en día. Pero, ayer no se acopló en ningún momento con los dos toros que le correspondieron. En el primero, no pudo bajar la mano todo lo que quería, -y que demostró- pues al flojo animal no se le podía obligar. En su segundo, tampoco consiguió la armonía que los aficionados esperaban, salvo una tanta con la izquierda. En ambas ocasiones mató muy mal, evidenciando que su problema con la espada puede relegarle a un puesto que no merece,  precisamente porque puede desarrollar esa calidad y concepción del toreo.
Respecto a Iván Vicente, no supo aprovechar la movilidad y bondad de su primer toro. Se hizo tal lío que alargó la faena sin justificación, hasta el extremo de recibir dos avisos, uno de ellos antes de entrar a matar por primera vez.. Con el toro de Fernando Peña lo pasó mal. De entrada resultó manso. Héctor Vicente, hermano del torero, colocó cuatro varas, en tiempo, graduación, con exceso en la contundencia, que dejaron al animal ahormado y desplegando nobleza. El diestro no aprovechó esta oportunidad. Dejó muchos derechazos y la evidencia de que no sabe resolver una papeleta clara.
Entonces apareció Ambel Posada. Muy pinturero, con ademanes estéticos tan exagerados que fueron creciendo con el transcurso de la tarde. Posada no supo manejarse con la facilota embestida de su primer toro, y en el segundo se puso demasiado fachendoso para atracarse de toro, regatear y recurrir al desplante fácil. Hay que decir en su descargo que intervino con voluntad en los únicos quites que hubo, y que llevó en su cuadrilla al subalterno Domingo Navarro, un banderillero que merece reconocimiento.  
 

Ficha del festejo 10 de mayo de 2009. Las Ventas. Madrid

Cuarto festejo de la Feria de San Isidro 2009

Toros de Los Recitales, escasos de trapío, (no eran para esta plaza), flojos, nobles en general. Sobrero de Fernando Peña, noble.

Curro Díaz: metisaca en los blandos, cuchillada trasera (silencio; 3 pinchazos, bajonazo (silencio)

Iván Vicente: -aviso- bajonazo, pinchazo, media baja delantera –aviso- 3 descabellos (silencio); pinchazo, rueda de peones, 1 descabello (silencio).

Ambel Posada, 2 pinchazos, estocada caída (silencio); bajonazo infame (silencio).
Presidente: Manuel Muñoz Infante. Lleno.