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10 Las Ventas 28-3

Las Ventas. Madrid.
Corrida de toros. Domingo de Ramos

28 de marzo de 2010

 

La Fiesta, según para quién

Por Paz Domingo

Esta disyuntiva es la más dura de las contradicciones. Por un lado, se encuentran los conformadores del estamento taurino que han tomado la Fiesta como la tabla de salvación propia -en el sentido literal, por supuesto- arrastrando con su voracidad los fundamentos que la sustentan, manoseando los elementos de control del fraude hasta hacerlos inservibles, evitando cualquier regeneración racional, y cargándose la esencia de este espectáculo que es el toro de lidia, convirtiendo esta hermosa expresión en puro anacronismo, un mercantilismo más, sobrada especulación y en una degeneración sin precedentes. Por otro lado, estamos los que vemos en la Fiesta un mundo pletórico de singularidad, belleza y fuerza, los que deseamos preservar su esencia y evolución siempre que se sustenten en la bravura y casta del toro, que demandamos control y amparo ante los desmanes que vulneran su integridad, y que exigimos su salvaguarda fuera de modas, tiempos, politiqueo, oportunismo y ventajistas que la conducen al mayor de los irremediables abismos.

Pues la contradicción es que, consumada la decadencia de la Fiesta de los toros, los primeros, piden auxilio para este espectáculo del que aseguran sufre la crisis económica, acosado por los movimientos antitaurinos, por la escasez de involucración política y por –según sus cabezas pensantes- la falta de unión de los sectores que conforman la gran familia taurina. Así, los primeros piden a los segundos respeto. Sobre todo respeto, que es lo mismo que tragar con todo. Piden también que no molesten con sus críticas a su modus operandi, que no protesten si les estafan, que no incordien recordando la legalidad y sobre todo, les piden que sigan pagando para que les puedan seguir embaucando. Y, quieren los primeros, sobre todo, que los segundos se sientan parte de esa gran familia, vamos, que sean los primos de la parentela. Que los primos tontos cedan su herencia a los primos listos, y que los corderitos además de pagar hagan proselitismo de esta pantomima.

Claro que los tontos no somos tan primos, aunque sí algo ingenuos. Ustedes señores conformadores del estamento taurino, ¿de verdad creen que queremos defender esta juerga que han montado? Pues que sepan que no queremos esta Fiesta. No necesitamos este tejemaneje que ustedes han tramado. No seremos cómplices de entregarnos de cabeza en esta basura. Y cuando llegue el momento –muy próximo por cierto- que necesiten de ayuda, de aficionados entregados, de acopio de firmas, de entrega absoluta para la causa, no van a encontrar ni a los primos más tontos.

No somos catastrofistas porque demandemos integridad. Somos sufridores de esta pantomima que nos hacen tragan con calzador, de esta falta de honestidad que desarrollan en su oficio, de esta especulación bochornosa del espectáculo, de esta manipulación que se acrecienta en estos momentos trascendentales para la supervivencia como espectáculo. Y si todavía pagamos en taquilla por ver esto es porque aún queda un resquicio de afición. Pero está próximo el verdadero hartazgo. Y cuando necesiten alguien que defienda la Fiesta que ustedes han hecho no encontrarán a nadie que arriesgue ni un instante en estampar una firma. No somos desleales. No lo somos. No. Queda claro.

Los aficionados que queremos una Fiesta auténtica y poder disfrutar de ella le recordamos al director gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, y a todo el orbe del estamento taurino que también por unanimidad no defenderemos este espectáculo devaluado, decadente, amorfo, fraudulento, aburrido e impresentable.

Los toros están por los suelos. Su acometividad, su fuerza, su instinto, su crianza, su casta, su bravura, su genio ruedan directos al abismo, sin que nadie lo remedie. Los de este festejo, por ejemplo también sucumbieron a las profundidades.

La tarde arrancó con palmas de tango en protesta por los carteles recién anunciados de la próxima feria de San Isidro. Evidentemente, porque en una treinta de tardes hay casi nada salvable. ¿No hay ganaderías que sustenten con verdad esta retahíla agotada de contenido antes de producirse? Pues, parece que no. Que no y que no. Y que va a ser que no, y por nuestro bien, pues también el empresario de Madrid y el mismo director gerente del Centro de Asuntos Taurinos aseguran estar muy satisfechos porque la programación está hecha para los aficionados. Igual este próximo serial isidril estaba pensado para los amantes del espectáculo taurino de Marte, porque aquí, en Las Ventas, en la primera plaza del mundo, no son ni presentables (por decir algo bonito).

Con los animales de esta ganadería -de reciente adquisición y explotación ganadera con apenas diez años, aunque de historial genético con recorrido- es mejor no contar en los restos. Al menos, hasta que la sometan a pruebas exhaustivas de que los mamíferos que la componen son capaces de aguantar sin desparramarse por el suelo, abrirse de patas en las primeras correrías y de intercambiar complicidad con los parapetos de la cuadra de picar. Dos fueron devueltos, y no se produjo más estropicio porque el presidente César Gómez estuvo atentísimo a cambiar el tercio y que la bronca no cundiera. Todos besaron el suelo reiteradamente. Alguno, hasta resultó pornográfico. Otros sufrían repentinas convulsiones, calambres alarmantes fuera de cualquier hostigamiento. Muy sospechoso pareció.

Curro Díaz puso un poco de gusto en el capote de su primer toro, muy nobletón, muy tontorrón y muy inválido, que fue la condición que traían todos sus hermanos de camada, como ya he explicado. Realizó una faena de primeros auxilios, eso sí, con mucho empaque de formas, pero sin más. En su segunda intervención, con una animal muy ensillado, pero carente de toda voluntad para estar sobre cuatro patas, el matador de Linares se defendió de los tiempos ante la imposibilidad de torear.

Tanto a Leandro como a Morenito les echaron sus primeros toros al corral, y sin esfuerzo. Claro, que a estas alturas deben estar pensando que el rato que pasaron con los sobreros se lo podían haber ahorrado. Los de Carriquirri no tenían muchos problemas salvo que eran feos, que no les acertaron con las distancias, y que parecían tener algo de casta, cierta o incierta. A Leandro le acompañó la suerte con el núñez más potable, que incluso empujó algo en varas. Dio varias tandas de toreo cosido pero no rematado. Le faltó cruzarse un poco. Explotó los tiempos inmensos. Acabó descafeinado y dando un mitin con la espada. Entre medias dejó buenos trincherazos y buenos ayudados. Con el sobrero de hechuras percheronas, eligió terrenos fáciles después de comprobar que el toro apretaba en los medios. Se puso pesado con florituras exhibicionistas. Y Morenito de Aranda se manejó entre la sosería. Entre la falta de sustancia de su primer presunto toro y la suya propia en la faena que realizó al sobrero mansurrón -que cabeceaba en exceso-, quedándose desbordado de iniciativa y dando mil pases con prosopopeya abundante.

En la Fiesta que han diseñado y que apuntalan los conformantes del estamento taurino esto es lo que hay. Lo que hay es la esencia defenestrada. Nada de bravura. Nada de fuerza. Nada en verdad. Nada de compromiso. Nada de honestidad. Nada de orgullo. Nada en definitiva.  ¿Y esta es la Fiesta que tenemos que defender los aficionados? Nada de nada, monada. Va a ser que no.

 

Las Ventas, 28 de marzo de 2010

Domingo de Ramos

Toros de San Miguel: flojos, inválidos de rodar por los suelos, sosos, nobles tontorrones. El mejor el 2º. Manso el 4º. De presentación justa, desiguales de hechuras (algunos claros en Núñez y otros en Villamarta). Se devolvieron dos (2º y 3º). Al 1º y 4º se pitaron en el arrastre. También sufrieron convulsiones o calambrazos en sus cuartos traseros de manera preocupante. Sobreros de Carriquirri, lidiados en 5º y 6º lugar: feos de presencia y hechuras, mansos corretones, inciertos en los primeros tercios, con casta incierta en el último. Sufrieron una lidia desastrosa.

Curro Díaz: estocada desprendida (palmas y salida al tercio protestada); pinchazo hondo atravesado, rueda de peones, 4 descabellos (silencio).

Leandro: dos pinchazos, -aviso-, 2 pinchazos más, estocada caída y tendida, directa a los blandos (aplausos y salida al tercio protestada); estocada desprendida, y con el toro a los medios se dispuso a descabellar sin sacar la espada, tres descabellos y otros dos más sin el estoque (palmas, salida al tercio por su cuenta).

Morenito de Aranda: cuchillada con perfección; más de lo mismo (silencio).

Las Ventas, 28 de marzo de 2010

Presidente del festejo: César Gómez

No llegó a media entrada, siendo muy generoso el cómputo.
A media tarde, con la retirada de los turistas, quedo como mucho en un cuarto.
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