Burton Holmes

Burton Holmes
Crónicas de un viajero
El pionero del fotorreportaje
Taschen
Editado por Genoa Caldwell
Directed and produced by Benedikt Taschen
38 países
http://www.taschen.com/pages/es/catalogue/photography/all/44922/facts.cronicas_de_un_viajero_el_pionero_del_fotorreportaje.htm


Burton Holmes. (http://www.burtonholmes.org/)

El primer hombre que fotografió el mundo

Por Paz Domingo

La lista de viajeros atraídos por el hechizo de España puede ser infinita. ¿Cuántos de estos aventureros recorrieron las cercanías de nuestras ciudades y se entretuvieron con la particularidad del carácter o el impetuoso temperamento tan propio, confundido entre múltiples culturas? ¿Cuántos se acercaron a nuestra fiesta de toros con prejuicios remilgados, con afán interesado, con pretensiones rentabilizadas de relatos fabulosos? ¿Cuántos de todos estos se resistían a vislumbrar un ápice de verdad entre tanto barbarismo?

He conocido recientemente a uno. Fue un buscador del acontecer a través de sus relatos fotografiados, y si yo hubiera nacido cien años antes, soñaría con asistir a las cotizadísimas presentaciones sobre los muchos viajes alrededor del mundo que realizó. Burton Holmes será para siempre en la historia el fabricador del fotorreportaje y que él mismo definió entonces como travelogue huyendo del término “conferencia ilustrada” que se imponía, “pues quería una palabra que denotase entretenimiento en vez de algo educativo o documental”, dijo el igualmente empedernido viajero Lowell Thomas (forjador de la fábula de Lawrence de Arabia) en la lectura del un panegírico el día que Holmes murió, el 22 de junio de 1958.

“Viajar es poseer el mundo”, afirmaba Holmes, después de dar la vuelta al mundo en varias ocasiones, visitar todos los continentes, casi todos los países del planeta y realizar más de 30.000 fotografías y 150.000 metros de película. Satisfecho con su vida añadía: “Una de las grandes ventajas de poseer el mundo viajando consiste en que pueden disfrutarse todas las satisfacciones de la posesión sin las responsabilidades que implica la propiedad….Poseo un tesoro secreto al que puedo recurrir siempre que lo desee: en el día más sombrío puedo extraer los resplandecientes diamantes de la alegría de mis recuerdos”.

Burton Holmes nació en Chicago en 1870, con todas las comodidades de pertenecer a una familia burguesa enriquecida con la importación de productos gourmet y vinos franceses. En todas las biografías consultadas hacen referencia a la influencia que le produjeron el regalo de una cámara fotográfica de planchas de vidrio, el primer viaje por Europa y la figura de John L. Sthoddard, conferenciante “de éxito desbordante” y trotamundos mítico que llenaba los más importantes teatros con sus charlas, al mismo tiempo que proyectaba diapositivas de los lugares recónditos del planeta.

A principios de 1890, con la fortuna familiar evaporada y Sthoddar retirado, es el momento para Holmes. La aportación en sus célebres conferencias de la novedad del color -que hábiles pintores de miniaturas conseguían dando tonalidades a las diapositivas de blanco y negro-, unida al movimiento de pases rápidos de las imágenes y el ímpetu de sus relatos -muy alejado de la pura descripción- dieron con la clave para que el éxito del viajero se desbordara por toda la joven nación americana.

Viaja en los veranos y representaba durante los inviernos. En breve espacio de tiempo el viajero apasionado emociona con su personalísimo relato de viajes -o travelogue-, incorpora películas en forma de cortos en sus conferencias realizadas por André de la Varre, funda Burton Holmes Incorporated and Burton Holmes International, se publican sus conferencias como Diarios de Burton Holmes, que aparecen en diversas ediciones y relatos en la prensa, y se convierte en el primer hombre en fotografiar el mundo.

Recientemente, la editorial Taschen –con la edición gráfica de Genoa Caldwell- ha publicado una selección de los recorridas aventureras de este hombre exquisito a lo largo de 38 países. Los textos introductorios a cada uno de estos apartados pertenecen a los originales que Burton Holmes escribiera para acompañar sus conferencias y que más tarde se editaron en libros de viajes ilustrados. El capítulo dedicado a España está encabezado por el reminiscente título de “Hidalgo y caballero”, posiblemente influido por el acercamiento a la historia pasada de los conquistadores de una “orgullosa nación bajo cuya bandera las primeras naves cruzaron el Atlántico”, y a la vetustez del viejo continente, por supuesto.

“Mi primera impresión de este país de hidalgos y caballeros fue la inolvidable visión de Gibraltar”, aseguraba Holmes de “la Roca”, detallando ampliamente la visión de este único puerto de entrada a la misteriosa Andalucía. En esta introducción el impenitente viajero se muestra muy parco en las descripciones de las ciudades que visita (Algeciras, Sevilla, Granada, Toledo, Madrid, Salamanca, Pamplona…) y se expande en la descripción detallada de los inconvenientes de los viajes y alojamientos españoles de la época, en los cuales Holmes no resultó ajeno a la proliferación de chinches, verdaderos protagonistas de lo que llama –con mucha gracia- “el deporte nacional”.

Sin duda, las anotaciones a pie de fotografía son lo más jugoso y entre las cuales recogemos en este documento la impresión que le produjo las corridas de toros, pasando -en estado de gracia- de la abominación del espectáculo hasta reconocimiento de la valentía de los toreros en el ruedo, ¡en tan solo tres tardes! Es evidente el influjo de Hemingway y de su célebre novela “Fiesta” editada en 1926, dos años antes del primer viaje de Holmes a España. Holmes, atraído posiblemente por el gran éxito de las novelas del escritor norteamericano, visita Pamplona y sus fiestas de toros en la calle, y dice al respecto: “en pocos días es capaz de hacerse una idea de los españoles mucho más concreta que la que podría obtener tras meses de estudio formal.” Hace referencia en las fotografías comentadas de la fiesta de San Fermín sobre la célebre novela Muerte en la tarde, que a juicio del viajero “mantiene al lector con el alma en vilo independientemente de lo mucho o poco que le guste Hemingway”. Posiblemente la referencia de la fotografía se escribiera más tarde de 1928, pues el libro del célebre Premio Nobel se editó cuatro años más tarde.

En este viaje de 1928, acompaña a Holmes el camarógrafo André de la Valle y sus filmaciones breves amenizaban de realismo las conferencias ilustradas, haciendo de esta novedad divulgativa uno de los acontecimientos sociales más relevantes de la vida norteamericana. No hay filmaciones del viaje de 1928, pero si de un viaje anterior de André de la Varre en 1920 y de estancias posteriores. "Muchos asistentes a las representaciones aseguraban que Holmes realizó siempre películas en color real…Incluso antes de que se inventasen”, recoge en el libro de Taschen la editora Genoa Caldwell.


Burton Holmes y André de la Varre. Fotografía de (http://www.burtonholmes.org/)

A continuación, se recuperan algunos extractos de este maravilloso libro de los viajes de Burton Holmes, el creador del fotoreportaje y el primer viajero que fotografió el mundo. 


(The travelogues). Spain/ España
El hidalgo y el caballero

Resulta cuando menos sorprendente que España, orgullosa nación bajo cuya bandera las primeras naves cruzaron el Atlántico hasta nuestras costas, se vea ahora apenas afectada por la actual ola de viajeros procedentes de Estados Unidos. España osó adentrarse en el misterioso océano occidental a para hacer de aquella extensión de terrores ignotos una majestuosa vía de comercio entre dos mundos; sin embargo, los vapores trasatlánticos de nuestros días no hacen escala en sus puertos marítimos y tampoco es posible acceder a ellos salvo por tortuosas rutas a bordo de barcos más pequeños. (...) Mi primera impresión de este país de hidalgos y caballeros fue la inolvidable visión de Gibraltar alzándose sobre las aguas. (...) Tras abandonar Gibraltar, el turista cruza la bahía hasta Algeciras, en España, que es donde el ferrocarril español tiene su estación terminal. Desde allí, puede subir al tren para visitar los lugares de mayor interés del sur de España; entre los que debería contarse una visita a Ronda. La hermosa y pintoresca ciudad encaramada a un precipicio de esta soleada tierra; Sevilla, con su maravillosa catedral, la torre de la Giralda y la plaza de toros, en la que pueden presenciarse las famosas corridas siempre que sea la temporada; y Granada. Con sus visiones de esplendor oriental y su famosísimo palacio árabe, la Alhambra. (...)

(...) Existía por entonces otro deporte nacional en España, un deporte nocturno; sin embargo, mi primer contacto llegó durante el día. En mi compartimento de primera clase en el tren ocupé uno de los ocho asientos disponibles. Empecé entonces e sentirme febril y muy incomodo. Al cabo de un rato, un caballero español sentado frente a mí se inclinó hacia donde yo estaba, cogió algo que estaba en mi cuello y lo lanzó por la ventanilla al tiempo que decía: “Permítame que le libre de un mal bicho”. Le estuve muy agradecido. Pero me sentí avergonzado.

(...) Para mí, sin embargo, lo peor estaba todavía por llegar. En Valladolid me aloje en el mejor hotel… ¡Dios les perdone!  A medianoche, llamé a la doncella y solicité un cambio de habitación. Dejé mi equipaje donde estaba y mis pobres huesos fueron llevados a descansar sobre otro lecho. A la una de la madrugada volví a exigir otra habitación; a las dos de la madrugada llamé de nuevo. La doncella, exasperada, quiso saber el motivo por el que deseaba cambiar continuamente de habitación. Cuando se lo explique, se mostró atónita: «Pero, señor, debería usted saber que están en todas las habitaciones: ¡estamos en temporada!», A las tres de la madrugada salía un tren, así que me subí a él tras recuperar el equipaje abandonado en la primera habitación que habrá ocupado; donde un caballero, o cuando menos un huésped autóctono, que se había registrado a última hora, dormía apaciblemente sobre el que había sido mi lecho sin prestar mayor atención a las chinches. Él sí sabía que estábamos en temporada. Ahora las cosas han mejorado y en España hay hoteles limpios para los viajeros más quisquillosos. [1928]


Fotografía de (http://www.burtonholmes.org/) 
Plaza de toros de Sevilla. 1928
Fue en Sevilla donde presencié mi primera corrida de toros. “Nunca más”, me dije entonces. Estaba previsto, sin embargo, que el pequeño rey de España asistiese a la corrida al día siguiente, de modo que compré una carísima entrada cercana al palco real y me presenté en la plaza exclusivamente para ver al monarca. Luego permanecí allí para contemplar el sangriento espectáculo del ruedo y aprendí a desentenderme de los aspectos más crueles y mórbidos de la fiesta nacional para deleitarme momentáneamente con la extraordinaria valentía y habilidad de los toreros, los banderilleros y matadores. Al tercer día me levanté muy temprano para conseguir una localidad en primera fila”.

Plaza de toros, matador, Sevilla, 1928
?Muerte en la tarde? mantiene al lector con el alma en vilo independientemente de lo mucho o poco que le guste Hemingway. No siento mucho aprecio por las corridas de toros: son un espectáculo espantoso, salvaje, cruel y bárbaro; no obstante, tras asistir a tres corridas consecutivas, les desafío a no querer volver a la plaza. Las corridas de toros son como las aceitunas: la primera no nos gusta, pero pese a todos los sentimientos de decencia que puedan embargarnos, a la cuarta estamos encantados. Incluso las situaciones de horror tienen un componente de emoción, y lo emocionante es siempre agradable, por mucho que podamos avergonzarnos de ello.


Desfile de gigantes, festividad de San Fermín, Pamplona, 1928
Durante siglos, las gentes de Pamplona han honrado a San Fermín, patrón de la ciudad, con nueve días de fiestas en el mes de julio. Ante el forastero se ofrece una oportunidad única: en pocos días es capaz de hacerse una idea de los españoles mucho más concreta que la que podría obtener tras meses de estudio formal.”

Encierro de los toros, Pamplona, 1928

Fotografía de (http://www.burtonholmes.org/)


De las filmaciones de André de la Varre, fechadas en 1920, se recuperan a continuación las de Sevilla, Granada y Gibraltar.

Sevilla

Vídeo de YouTube


Granada

Vídeo de YouTube


Gibraltar

Gibraltar



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