Casas hace cumbre

Simón Casas ya es el empresario taurino de la capital valenciana. La Diputación regional aprobó la adjudicación provisional a Simón Casas Production S.A.S. UTE para que gestione la plaza de toros durante tres años (2010-2013). En la reunión para la aprobación de esta resolución el grupo socialista votó en contra de esta adjudicación, al considerar que el concurso estaba "dirigido desde el principio para que una determinada empresa tuviera más posibilidades que otras", según informó en un comunicado.

El principal argumento del diputado socialista Emili Gregori en este proceso “desequilibrado” es que "se ha dado demasiada importancia a los criterios subjetivos, que han supuesto una cuarta parte de todos los criterios del concurso, que han aportado cierta discrecionalidad a la hora de decidir la empresa que ha ganado el concurso". Gregori añadió que en el pliego de condiciones (al que se opuso esta corporación) "se prima excesivamente la antigüedad en la gestión de plazas de toros cuando, en realidad, lo que le importa al aficionado es lo que ha hecho esa empresa en los últimos cuatro o cinco años y no lo que hizo hace quince, porque puede que ahora haya cambiado su forma de trabajar". 

Los criterios subjetivos a los que se refiere este miembro de la agrupación socialista corresponden al cómputo que realizó la mesa de valoración y que daban a la sociedad temporal de empresas (UTE) abanderada por Simón Casas un total de 91.83 puntos (de los cuales 73,53 corresponden a los criterios matemáticos y 18,30 a los criterios subjetivos, colocando a este consorcio por delante de los licitadores Taurodelta SA (70,43 puntos en los matemáticos y 17 en los subjetivos, de un total de 87.43 puntos) y de UTE Serolo/Tebar Liébana, adjudicatario anterior, ha sido valorada con 80,76 puntos, 63.96 matemáticos y 16.80 subjetivos).

El representante socialista realizó una exposición acertada sobre los algunos de los puntos flacos que fundamentan estas adjudicaciones, pues el requisito o “la trampa” de la formación de una UTE, significa que la asociación de grupos económicos fuertes, con un empresario que reuniera las condiciones exigidas en el pliego, para después “retirarse de la empresa o no tener ninguna función real en la gestión". "Indudablemente", consideró atinadamente, que esto se traduce en un "agujero donde se puede colar una gestión que después puede desvirtuarse porque el pliego no prohíbe determinadas prácticas".

Opinión. Si estas circunstancias tan peculiares que rodean a las recientes adjudicaciones las vemos todos, demostramos sus malos resultados por experiencia en otras plazas, e intuimos mayor decadencia en los ámbitos taurinos administrativos (y que las instituciones públicas no quieren abordar directamente), y que además algunos de los representantes políticos lo vislumbran de manera perspicaz, no se entiende que no se haga algo en serio para evitar situaciones comprometidas; no se entiende que las agrupaciones políticas mantengan unos posicionamientos en unos sitios, y en otros los contrarios, -eso en el mejor de los casos-; no se entiende que los responsables institucionales deleguen tanta responsabilidad en materia taurina, porque -además de los beneficios- traspasan el compromiso de la difusión cultural de este espectáculo, su divulgación y desarrollo, y transformando el criterio de bien general en una interpretación particular de los fundamentos de esta fiesta que deben ser respetados, desarrollados y preservados; no se entiende la baremación de criterios matemáticos o criterios subjetivos; y no se entiende que este espectáculo singular y hermoso se encuentre inmerso en una galopante decadencia. Pero lo que no se entiende, de entender, es que les importe un pimiento. redaccion@toroaficion.com

 

En Valencia está pasando también

La excusa de la promoción cultural es clave para la adjudicación de la plaza de toros. Son las mismas irresponsabilidades de miles de sitios, que están dejando una lacra certera, pues consisten en dejar en manos de los gestores de los cosos la facultad de promoción y divulgación cultural de la Fiesta  

 

Los técnicos de la Diputación de Valencia han presentado su puntuación a las tres ofertas que compiten por la adjudicación de la Plaza de toros. Y se ha desvelado el secreto. El canon económico de las tres empresas es muy modesto. La unión temporal de empresas (UTE) formada por los empresarios Simón Casas, Enrique Patón y Santiago López, junto a Taurodelta del gestor madrileño José Antonio Martínez Uranga, y Servicios Taurinos Serolo han ofrecido 360.000 euros (IVA no incluido), una cifra humilde para lo que estamos acostumbrados en estos litigios adjudicatarios. La agencia de noticias EFE recoge como primicia que la UTE se desmarca en la carrera por la administración de la plaza pues su candidatura cultural, que incluye la difusión y promoción de la fiesta en la capital valenciana, ha sido valorada con la “mayor puntuación subjetiva” y que corresponde 18,30 puntos del total, respecto a los 17 y 16,80 de Taurodelta y Serolo respectivamente.

Bien parece que dichos técnicos están dispuestos a sacar punta. Ya que les ha fallado la resolución económica se encuentran preparados para especular con las propuestas de promoción de la Fiesta, de su faceta cultural y en los descuentos que se aplicarán para los abonados. Los que sabemos de las libres e innumerables interpretaciones a que están sujetas estas circunstancias adjudicatarias podemos vaticinar que esto es el chocolate del loro, es decir, mucha parafernalia para que luego no se pueda justificar. Vamos, lo mismo de siempre. Son los empresarios los que pondrían el dinero, la voluntad, la clarividencia y la firmeza para destinarlos en el sentido correcto, algo que a los políticos (propietarios de las plazas) les viene de perlas pues se quitan semejante marrón y responsabilidad. Por su parte, los empresarios que obtienen la adjudicación se dedican a maquillar las cifras y los destinos de aquellos menesteres tan loables, altruistas y tan necesarios en su buen y propio aprovechamiento. Confunden la publicidad de sus propósitos con la promoción de la Fiesta y la propaganda de sus mediocres ofrecimientos, carteles y profesionales taurinos entregados a la causa con la divulgación cultural de este singular espectáculo. Al tiempo, que es tiempo. En fin, más de lo mismo, señores. Más de lo mismo, cuando estas fórmulas tan ventajistas son el verdadero cáncer que está dejando al enfermo en estado terminal

 
Cuatro empresas compiten por la adjudicación
de la plaza de toros de Valencia

La mesa de contratación de la Diputación valenciana (propietaria del coso) procederá a la apertura de las plicas presentadas en estos últimos días, y se encargará de los trámites oportunos de comprobación y validación de documentación, para dar paso a la baremación de las propuestas. A finales de noviembre está previsto que se haga público el nombre del nuevo gestor. Los plazos están muy ajustados, si se tiene en cuenta que el nuevo empresario debe organizar la temporada de este próximo 2010 que comienza a finales de febrero. Sin embargo, no han trascendido las ofertas de los licitadores, aunque parece que el canon económico va a ser muy ajustado, y la institución pública ha manifestado que dará más importancia a la profesionalidad de los posibles adjudicatarios, y se pondrá “especial relieve” y “a la experiencia demostrable en la gestión de plazas de primera y segunda categoría, la ayuda que se conceda a la Escuela de Tauromaquia o la importancia que se dedique a la promoción y difusión cultural del espectáculo taurino”. Lo mismo de siempre. Ya veremos cuando se hagan públicas las plicas, si se han cumplido las buenas intenciones, si la remodelación de la plaza no ha sido una excusa muy rentable, y lo más importante sería que esto que llaman “promoción y difusión cultural del espectáculo taurino” sea de verdad, un compromiso certero y definido con la autenticidad de la Fiesta.

 Los cuatro licitantes son:

- Taurodelta, con José Antonio Martínez Uranga al frente y Roberto Espinosa también en la sociedad, desde que se nombrara adjunto a la dirección a finales de noviembre de 2006.

- La sociedad UTE, formada por Simón Casas, Enrique Patón y Santiago López.

- Serolo, con Sebastián Rodríguez como representante (último empresario que ha gestionado este plaza valenciana)

- Tauro Siglo XXI, sociedad integrada por el empresario Pedro Trapote, el ex-presidente del Real Madrid Vicente Boluda, el empresario Tomás Entero y el ex-gerente de Las Ventas Juan Carlos Beca Belmonte.

Hay que recordar que la empresa adjudicataria hasta el momento Serolo, había solicitado una prórroga para este 2009. Sin embargo la Diputación de Valencia, decidió no conceder esta ampliación en el tiempo, y así lo comunicó Isidro Prieto, diputado de Asuntos Taurinos, a los representantes de Serolo (Sebastián Rodríguez, Carlos Rodríguez, Vicente Barea y Juan José Tebar). Según explicaba Prieto las condiciones contractuales no pueden modificarse, pues la institución provincial en esta circunstancia de concesión de la prórroga no podría disponer del coso para la realización de de las obras previstas para el 2010.

Este pasado 2 de noviembre, la Diputación de Valencia sacó a concurso la segunda fase del proyecto de rehabilitación y mejora interior de la plaza de toros, con un presupuesto de licitación de 2.634.073,23 euros y un plazo de ejecución de nueve meses, aunque las obras se interrumpirán durante los festejos.

La tramitación del contrato será urgente y el procedimiento, abierto. El contratista deberá estar especializado en la restauración de bienes inmuebles histórico-artístico y se ha establecido una serie de "plazos parciales" en la ejecución de las obras para que éstas no interfieran en la celebración de los festejos taurino, y que el coso esté sesenta días para la organización de los festejos taurinos, que se celebrarán en febrero (del 25 al 28), marzo (del 1 al 25), mayo (cinco días durante la festividad de la Virgen de los Desamparados), julio (veinte días con el primer fin de semana sin utilizar) y octubre (cinco días durante festividad autonómica).