Juan Ruiz, Libro de buen amor I

 Juan Ruiz, "Libro de Buen Amor" I. Fragmentos del episodio de Doña Endrina y don Melón de la Huerta
   Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, "Libro de Buen Amor". Actividades.  
 Juan Ruiz, "Libro de Buen Amor" II. Episodio con la Chata (serrana) y cantica de serrana.    Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, "Libro de Buen Amor". Argumento, estructura.  
  Aquí dize de cómo fue fablar con doña Endrina el Arçipestre Aquí dice cómo fue a hablar con doña Endrina el Arcipestre
 

653 ¡Ay Dios, e quán fermosa viene doña Endrina por la plaça!
¡Qué talle, qué donayre, qué alto cuello de garça!
¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, que buenandança!
Con saetas de amor fiere quando los sus ojos alça.

654 Pero tal lugar non era para fablar en amores,
a mí luego me vinieron muchos miedos e temblores,
los mis pies e las mis manos non eran de sí señores,
perdí seso, perdí fuerza, mudáronse mis colores.

655 Unas palabras tenía pensadas por le dezir,
el miedo de las compañas me fasíen al departir,
apenas me conosçía nin sabía por dó ir,
con mi voluntat mis dichos non se podían seguir.

656 Fablar con muger en plaça es cosa muy descobierta,
a bezes mal perro atado tras mala puerta abierta,
bueno es jugar fermoso, echar alguna cobierta,
adó es lugar seguro, es bien fablar cosa çierta.
[…]
697 Busqué trotaconventos qual me mandó el Amor,
de todas las maestras escogí la mejor,
Dios e la mi ventura, que me fue guiador,
açerté en la tienda del sabio corredor.

698 Fallé una vieja qual avía menester,
artera e maestra e de mucho saber,
doña Venus por Pánfilo non pudo más faser
de quanto fiso aquésta por me faser plaser.

699 Era vieja buhona destas que venden joyas:
éstas echan el lazo, éstas cavan las foyas,
non hay tales maestras como éstas viejas troyas,
éstas dan la maçada: si as orejas, oyas.

700 Como lo an de uso estas tales buhonas,
andan de casa en casa vendiendo muchas donas,
non se reguardan d'ellas, están con las personas,
fasen con el mucho viento andar las ataonas.

701 Desque fue en mi casa esta vieja sabida,
díxele: «Madre señora, tan bien seades venida,
en vuestras manos pongo mi salud e mi vida,
si vos non me acorredes, mi vida es perdida». […]


653 ¡Ay Dios, cuán hermosa viene doña Endrina por la plaza!
¡Qué talle, qué donaire1, qué alto cuello de garza!
¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, que buenandanza!
Con saetas de amor hiere cuando sus ojos alza.

654 Pero ese lugar non era para hablar de amor,
a mí luego me vinieron mucho miedo y muchos temblores,
mis pies y mis manos no eran ya dueños de sí,
perdí entendimiento, perdí fuerza, me cambió el color.

655 Unas palabras tenía pensadas para decirle,
el miedo que sentía ante la gente me hacía hablar de otras cosas,
apenas me conocía ni  sabía qué decir ir,
mis palabras no seguían los dictados de mi voluntad  .

656 Hablar con una mujer en la plaza es cosa muy peligrosa,
como un  perro malo atado detrás de una mala puerta abierta,
conviene decir alguna ocurrencia graciosa y alguna sutileza encubierta.
sólo en un lugar seguro se puede hablar de forma directa.
[…]
697 Busqué trotaconventos como me mandó el Amor,
de todas las maestras escogí la mejor,
Gracias a Dios y a mi buena suerte, que fueron mis guías,
encontré la tienda de la sabia corredora.

698 Encontré una vieja como la que necesitaba,
artera2 y maestra y con mucho saber,
doña Venus por Pánfilo3 non pudo más hacer
que cuanto hizo ésta por proporcionarme placer.

699 Era una vendedora vieja de éstas que venden joyas:
de éstas que echan el lazo, de éstas que cavan las hoyas4,
no hay tales maestras como éstas viejas troyas,
éstas dan el golpe: si tienes orejas, lo oigas.

700 Como tienen por costumbre estas tales vendedoras,
andan de casa en casa vendiendo muchas donas,
non se resguardan de ellas, están con la gente,
hacen con el mucho viento andar las tahonas5.

701 Desde que llegó a mi casa esta vieja sabia,
le dije: «Madre señora, sea bien venida,
en vuestras manos pongo mi salud y mi vida,
si vos no me ayudáis, mi vida está perdida». […]

    1 donaire, gallardía, gentileza, soltura y agilidad airosa de cuerpo para andar, danzar,
2 artera, mañosa, astuta.
3 Alusión al Pamphilus, comedia anónima escrita en latín allá por el siglo XII. Pánfilo se enamora de Galatea. Basado en el Ars amandi de Ovidio.
4 hoyas, hoya: concavidad excavada en la tierra para capturar un animal. El Arcipreste está comparando a su alcahueta con un cazador.
5 tahona, molino de harina cuya rueda se mueve con caballería.
   De cómo doña Endrina fue a casa de la vieja, e el arçipreste acabó lo que quiso
 De cómo doña Endrina fue a casa de la vieja, y el arcipreste acabó lo que quiso
 
878 «Quando yo salí de casa, pues que veíades las redes,
¿por qué fincábades con él sola entre estas paredes?
A mí non rebtedes, fija, que vos lo meresçedes,
el mejor cobro que tenedes, vuestro mal que lo calledes.

879 »Menos de mal será que esto poco çeledes
que non que vos descobrades, et ansí vos pregonedes,
casamiento que vos venga por esto non lo perderedes,
mejor me paresçe esto que non que vos enfamedes.

880 »E pues que vos desides, que es el daño fecho,
defiéndavos et ayúdevos a tuerto e derecho,
fija, a daño fecho aved ruego, et pecho,
callad, guardat la fama, non salga de so techo.

881 »Si non parlase la picaza más que la codornís,
non la colgarían en la plaza, nin reirían de lo que dis';
castigadvos, amiga, de otra tal contraís,
que todos los omes fasen como don Melón Ortís.»

882 Doña Endrina le dixo: «¡Ay, viejas tan perdidas!
a las mugeres traedes engañadas, vendidas;
ayer mil cobros me dabas, mil artes, mil salidas,
hoy, que só escarnida, todas me son fallesçidas.»


878 «Cuando yo salí de casa, pues que veíais las redes,
¿por qué os quedasteis con él a solas entre estas paredes?
A mí no me reprendáis ni culpéis, hija, que vos lo merecéis,
el mejor cobro que tenéis, vuestro mal que lo calléis.

879 »Menos malo será que esto lo encubráis
que no que os descubráis, y lo pregonéis1,
casamiento que os venga por esto non lo perderéis,
mejor me parece esto que no que perdáis la fama.

880 »y pues que vos decís, que el daño está hecho,
que os defienda y ayude a tuerto y a derecho,
hija, a daño hecho tened ruego, y pecho,
callad, guardad la fama, non salga de este techo.

881 »Si no hablase la picaza más que la codorníz,
non la colgarían en la plaza, ni reirían de lo que dice;
aprended, amiga, de esta desgracia,
que todos los hombres hacen como don Melón Ortíz.»

882 Doña Endrina le dijo: «¡Ay, viejas tan perdidas!
a las mujeres tenéis engañadas, vendidas;
ayer mil cobros me dabas, mil artes, mil salidas,
hoy, que he sido deshomrada, todas han desaparecido.»