Góngora, Fábula de Polifemo y Galatea

     
     
     
   
[4] Donde, espumoso, el mar sicilïano
el pie argenta de plata al Lilibeo1
(bóveda de las fraguas de Vulcano2
o tumba de los huesos de Tifeo3),
pálidas señas, cenizoso, un llano,
-cuando no del sacrílego4 deseo-
del duro oficio da. Allí una alta roca
mordaza es a una gruta de su boca.

[5] Guarnición tosca de este escollo duro
troncos robustos son, a cuya greña
menos luz debe, menos aire puro
la caverna profunda, que a la peña;
caliginoso5 lecho, el seno obscuro
ser de la negra noche nos lo enseña
infame turba6 de nocturnas aves,
gimiendo tristes y volando graves.

[6] De este, pues, formidable de la tierra
bostezo, el melancólico vacío
a Polifemo, horror de aquella sierra,
bárbara choza es, albergue umbrío
y redil7 espacioso donde encierra
cuanto las cumbres ásperas cabrío
de los montes esconde: copia8 bella
que un silbo junta y un peñasco sella.


Nicolas Poussin, Paisaje con Polifemo. (1649). Museo del Hermitage. San Petersburgo.
P.P. Rubens, Vulcano forjando los rayos de Júpiter (1636-1637). Museo del Prado. Madrid.
  Versión en prosa
[4]. Cerca del espumoso mar de Sicilia casi rodea el promontorio al que los antiguos llamaron Lilibeo, como calzando el pie de este monte y argentándolo con la plata de las ondas marinas; cerca de esta montaña que sirvió de bóveda a las fraguas subterráneas de Vulcano o de sepultura a los huesos de Tifeo, un llano, cubierto de ceniza, da todavía con ella pálidas señales del duro oficio de las herrerías de Vulcano o del sacrílego intento de Tifeo. En este sitio, pues, una alta roca tapa la entrada de una gruta, sirviendo así como de mordaza a la boca de la caverna.
[5]. Unos troncos robustos sirven de defensa y tosca guarnición a este recio peñasco. A la greña o maraña intrincada de los árboles debe la caverna profunda aún menos luz del día y menos aire puro que a la peña que la cubre. Y que el seno oscuro de la cueva es lecho tenebroso de la noche más sombría nos lo indica una infame turba de aves nocturnas que allí gimen con tristeza y vuelan pesadamente.
[6] El triste hueco de este formidable bostezo de la tierra sirve al gigante Polifemo, horror y espanto de aquellos montes, de bárbara choza, de sombrío albergue y de redil espacioso en el que encierra todo el ganado cabrío que esconde u oculta con su número las ásperas cumbres de la sierra: bella abundancia de ganado que, a un silbido de su gigantesco pastor, se reúne, y a la que un peñasco manejado por Polifemo deja encerrada en la cueva.
 
 1 Lilibeo, uno de los tres cabos que dieron a Sicilia el nombre de Trinacria. Era el punto más cercano a África.
2 Vulcano, en la mitología romana, dios del fuego y los metales, hijo de Júpiter y Juno y esposo de Venus. Era dios del fuego y los volcanes, forjador del hierro y creador de armas y armaduras para dioses y héroes. Se creía que la fragua de Vulcano se encontraba situada bajo el Monte Etna, en Sicilia.
3 Tifeo, en la mitología griega, es una divinidad primitiva relacionada con los huracanes. Zeux luchó contra él y éste, derrotado, fue confinado bajo el monte Etna. Es de los gigantes que pretendieron escalar el cielo y derrotar a Zeux.
4 sacrílego, que comete sacrilegio, es decir, lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados.
5 caliginoso, 'denso, oscuro, tenebroso'.
6 turba, m
uchedumbre confusa y desordenada.
7 redil,
establo o aprisco cercado con un vallado de estacas y redes, o de trozos de barrera armados con listones.
8 copia, abundancia de algo, aquí vale por rebaño.
 
   
   
[7] Un monte era de miembros eminente
éste, que -de Neptuno hijo fiero-
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo1 casi del mayor lucero;
cíclope2 a quien el pino más valiente,
bastón, le obedecía tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado3.

[8] Negro el cabello, imitador undoso
de las obscuras aguas del Leteo4,
al viento que lo peina proceloso
vuela sin orden, pende sin aseo;
un torrente es su barba impetüoso,
que –adusto5 hijo de este Pirineo6
su pecho inunda, o tarde, o mal, o en vano
surcada aun de los dedos de su mano.

[9] No la Trinacria7 en sus montañas fiera
armó de crueldad, calzó de viento,
que redima feroz, salve ligera,
su piel manchada de colores ciento:
pellico8 es ya la que en los bosques era
mortal horror al que, con paso lento,
los bueyes a su albergue reducía,
pisando la dudosa luz del día.

Sebastiano del Piombo, Polifemo. (1512-1513). Fresco de la Villa Farnesina en Roma. Se encuentra en la Loggia di Galatea.
  Versión en prosa
[7] Este cíclope, fiero hijo del dios Neptuno, era como un monte alto en sus miembros. Su frente es muy ancha con un solo ojo que brilla casi como el sol. Manejaba el pino más alto como un ligero bastón y resultaba ser tan delgado al enorme peso del gigante que un día era bastón, y
al otro día se presentaba doblado como un cayado.
[8] El cabello era negro, ondulado como las oscuras aguas del río Leteo, desordenado, que pende sin aseo al soplo del viento huracanado que lo revuelve; su barba es un torrente impetuoso y de
color rojizo que inunda su pecho (encrespado hijo de este alto monte Pirineo), peinada de tarde en tarde, o mal o inútilmente sólo por los dedos de la mano (del propio gigante).
[9] No ha criado la isla de Sicilia, en las asperezas de sus montañas, fiera alguna armada de tanta crueldad o dotada de pies tan ligeros que –frente a Polifemo– libre por su ferocidad o salve con su ligereza su piel manchada de cien colores. Usa el gigante las pieles de las bestias que mata ya le sirve a Polifemo de pellico la fiera que antes, en los bosques, producía mortal espanto al labrador que, con su paso lento, caminando a la dudosa luz crepuscular, volvía a su establo los bueyes de la labranza.
 
 1 émulo, competidor de alguien o de algo, que procura excederlo o aventajarlo.
2 cíclope, en la mitología griega, los cíclopes eran los miembros de una raza de gigantes con un solo ojo en mitad de la frente.
3 cayado, palo o bastón corvo por la parte superior, especialmente el de los pastores para prender y retener las reses.
4 Leteo, uno de los cuatro ríos del Infierno (el Hades). Río del Olvido que vierte sus aguas en la laguna Estigia. Sus aguas hacían olvidar de pronto todo su pasado a quien las bebía.
5 adusto, quemado, tostado, ardiente.
6 Por lo oscuro y encrespado. El nombre Pirineo se relacionaba tradicionalmente con la voz griega piros, 'fuego'.
7 Trinacria, Isla de Sicilia. Toma este nombre del aspecto triangular de la isla a vista de pájaro.
8 pellico, zamarra de pastor o vestido de pieles que se le parece.
 
  [...]
[13] Ninfa, de Doris1 hija, la más bella,
adora que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre y dulce en ella
el terno Venus de sus Gracias suma2.
Son una y otra luminosa estrella
lucientes ojos de su blanca pluma:
si roca de cristal no es de Neptuno3,
pavón de Venus4 es, cisne de Juno5.

[14] Purpúreas rosas sobre Galatea
la Alba entre lilios6 cándidos7 deshoja:
duda el Amor cuál más su color sea,
o púrpura8 nevada, o nieve roja.
De su frente la perla es, eritrea,9
émula vana. El ciego dios10 se enoja
y, condenando su esplendor, la11 deja
pender el oro al nácar de su oreja.
 Rafael Sanzio, El triunfo de Galatea. (h. 1514). Fresco de la Villa Farnesina en Roma. Se encuentra en la llamada Loggia di Galatea.

  Versión en prosa
[13]. Polifemo adora a una ninfa, hija de Doris, la más bella que él ha visto en el reino marino de la espuma. Se llama Galatea, y en ella resume dulcemente Venus los encantos de sus tres Gracias. Son sus ojos dos luminosas estrellas: lucientes ojos que fulguran sobre su piel tan
blanca como la pluma del cisne. Reúne, pues, Galatea las características combinadas del pavón y del cisne. Y como el pavón está consagrado a Juno y el cisne a Venus, podemos decir que es un pavón de Venus, o bien, cisne de Juno; si ya no queremos llamarla roca o escollo cristalino de los mares de Neptuno.
[14] Al nacer al día, la Aurora deshoja lospétalos de rosas rojas entre sencillos lirios que caen sobre Galatea: duda Eros sobre el color apropiado de la ninfa: o rojo emblanquecido o blanco enrojecido. Una perla roja aventaja inútilmente la frente de Galatea. El dios Amor se enfada
por ello y, condenando a la perla por su atrevimiento, la regala y permite a la ninfa llevarla como pendiente de oro en sus blancas orejas.
 
 1 Doris, diosa, hija de Océano y Tetis, casada con su hermano Nereo es la madre de la nereidas.
2 Las tres Gracias de Venus, en la mitología griega eran las diosas del encanto, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad. Aglaya (‘belleza’), Eufrósine (‘alegría, júbilo, placer’) y Talía (‘ardor’).
3 Neptuno
4 El pavón de Venus, Venus viajaba en una concha tirada por cisnes, es como un pavo real que Venus aceptaría entre sus cisnes.
5 El cisne de Juno, Juno viajaba en un carro tirado por pavos reales. Es como un cisne que Juno aceptaría entre sus pavos reales.
6 lilios, 'lirios'.
7 cándidos, 'blancos'.
8 púrpura, color rojo subido que tira a violado.
9 eritrea, se dice del color rojo y lo que con él se relaciona.
10 El ciego dios es Cupido o Eros. Se le representa siempre con alas, porque la pasión que inspira no es duradera. Lleva los ojos vendados para sugerir que el amante no ve en su amada los defectos y las faltas.
11 El pronombre atono la se refiere a la perla.
 
  [...]

[62] Con violencia desgajó, infinita,
la mayor punta de la excelsa1 roca,
que al joven sobre quien la precipita
urna es mucha, pirámide no poca.
Con lágrimas la ninfa solicita
las deidades del mar, que Acis2 invoca;
concurren todas y el peñasco duro
la sangre que exprimió, cristal fue puro.

[63] Sus miembros lastimosamente opresos
del escollo fatal fueron apenas,
que los pies de los árboles más gruesos
calzó el líquido aljófar3 de sus venas;
corriente plata al fin sus blancos huesos,
lamiendo flores y argentando arenas,
a Doris llega, que con llanto pío4,
yerno lo saludó, lo aclamó río.

Annibale Carracci, Polifemo. Fresco de la Galleria del Palacio Farnese en Roma.
  Versión en prosa
[62] Con enorme y violento esfuerzo arrancó Polifemo la mayor punta del elevado peñasco desde donde había cantado, la cual le sirve al joven, sobre quien la precipita, de urna, para sus restos,
excesivamente grande, y de no pequeña pirámide funeraria. La ninfa, toda llorosa, pide ayuda a las divinidades del mar, y también las invoca Acis. Acuden todas en su ayuda y hacen que la sangre que al caer sobre él exprimió el duro peñasco se convierta en agua pura y cristalina.
[63] Apenas fueron los miembros de Acis aplastados por el peñasco fatal, cuando el agua que, como líquido aljófar salió de sus venas, bañó, calzándolos, los pies de los más gruesos árboles. Sus huesos, también convertidos en agua como corriente de plata, pasan rozando flores de lugares amenos o plateando doradas arenas, hasta llegar a Doris, al mar. Y Doris, madre de Galatea, le acoge con piadoso llanto por su muerte y al mismo tiempo lo saluda como yerno y lo aclama como divinidad, pues ha sido transformado en río.
Nicolas Poussin, Acis y Galatea (1627-28). Galería Nacional de Irlanda (Dublín)
  1 excelsa, muy elevada, alta, eminente.
2 Acis, en las mitologías griega y romana era el dios del río homónimo cercano al Etna en Sicilia. Originalmente fue un joven sicilian. Según Ovidio[1] Acis amó a la nereida Galatea, pero un pretendiente celoso, el cíclope Polifemo, le mató con una roca. Galatea transformó entonces su sangre en el río Acis.
3 aljófar, perla de forma irregular y, comúnmente, pequeña.
4 pío, piadoso.
 

Ċ
Luisa Pla,
20 ene. 2012 8:31