poemas de los ultimos años

 

                                                                                                                        (foto en Ferrol 2008, ©karlotti)

 

Sótano

A esta inmovilidad de ojos atónitos

y postrado lenguaje

que me encadena a estar presente

 en la ausencia de mí

a esta sombría suspensión de mi latir difunto

le pregunto / si he de morir sin haberme lavado

de tanta sucia soledad errática

 y qué sol me podrá secar un día

 de aquellas cavernosas aguas pútridas

donde he chapoteado tanto

mirando tiritar la vida

desfigurada por la llaga obscena

del amor omitido»

                                                            .poema del libro Lapso

 

 

A veces pienso desoladamente

Que es en la vida misma

Es en su limpia página

Donde se me derrama el borrón de la muerte

Pero miro allá abajo

Donde luce el frescor recién vertido

En el cuenco frugal de la mañana

A los perros nerviosamente alegres

Que en mi lugar y en nombre mío

 Retozan entre sí

Tan exhibicionistamente vivos

Y sé que hay todavía cosas

Que hay que aprender a poner en su sitio.

21 sep 08

 

 

Lo único que siempre he sabido hacer bien

No es hacer

 Es no mover un músculo

Dejar quieta la lengua

Cuidarme mucho de no ir a hacer ruido

De que no se me escape un gongorismo

Quedarme inmóvil para no estorbar

 Y dejar que se vaya hinchando

Enriqueciendo impacientando

Algo que sin remedio va a decirse

 

Y que revienta al fin trayendo entre nosotros

Con emoción pero sin susto

Y por supuesto silenciosamente

Una innegable detonación de luz.

                                                21 sep 08

 

 

Lo que quisiera yo es subirme a las ramas

Y sin que lo notaran

Meterme entre las hojas más menudas

Para espiar lo que se están diciendo

Entre sí tan en secreto

Y llevármelo a casa en la memoria

Para decírmelo a mí mismo luego

Con picardía pero sin malicia.

                                           21 sep 08

 

 

A lo lejos la noche masculla su tormenta

Esa pululación de tenues fogonazos

Y ese apagado desgranar de truenos

Visiblemente traman alcanzarnos

La tormenta galopa hacia nosotros

Con lentitud de sueño

Y tal vez se desmaye antes de haber llegado

 Pero cómo negar si nos alcanza

Que mientras dura su impulsivo abrazo

Es también ella una gran casa

En la que caben nuestras casas.

                                       Noche del 21 al 22 sep 08

 

 

 Cantata A Solas (37-cantado) Canción De Otoño

Desperdigados pájaros ociosos

A pie por la lodosa hierba

En la que día gris

Deposita en silencio

Un leve sedimiento de luz turbia

Tan tenue dicha interminablemente

Ahora que no nos mira el mudo cielo

Y sólo ahora lo sabemos

Por un rato apeados del estruendo

A estirar nuestros miembros a aclarar los pulmones

En el ligero frío liso

Sin cenit y sin hora

En el lago de tiempo redimidos

Por un rato seguros de que un día

Ya curados por fin de esta torpeza

Para soltar los bultos

Que la avidez abraza

Empujando al deseo entristecido

Un día oscuro y frío

De tenue conmoción interminable

Bajo un cielo borroso de igualadas horas

Volveremos a casa

 

Algunas Piedras De Un Collar Del Dios (3)

Tu grupa blanca y ciega se remueve

Bajo la seriedad de las caricias

Tu inquieta grupa zalamera

Entrevero de fiebres y de fríos

Tu grupa de molicie inaplacada

Nudo vivaz y obtuso de tu cuerpo

En el coloquio a oscuras de las pieles

Le prestamos al mundo nuestra carne

Para que inscriba en ella sus musitaciones

Tu grupa sensitiva gesticula

Bucea perseguida y habitada

De una mudez que se debate en muecas

En su estertor no logra articular

La voz con que decirnos

Que es con nuestra mudez con la que calla

Tu tierna grupa inerme desfallece

 

 

Y una inaudible oscuridad del mundo

Viene a explayarse en su masa sin nombre

Pero también allí reconocemos

La inalcanzable voz que nos habita

La eternamente a punto de irrumpir en palabras

Que va dormida entre los brazos

De un despertar

Palpita entre los dos lo que nos funda

Entre las sombras somos una mirada en blanco

Para ver la ceguera que nos borra

Pues también son nuestras las caricias

Que no saben qué dicen

También nosotros el espasmo ignaro

Que no aprendió a reconocer su rostro

Somos también nosotros impensables

Los que allí estamos mudos de la voz de un dios

La voz huracanada que nos calla

En las palabras que nos dan la espalda

Vueltas a su sustancia intraspasable

Y en el beso que olvida nuestros ojos

Para mirarse en la piel de los labios.

Bandera

 Mi tienda siempre fuera de los muros. Mi lengua aprendida

siempre en otro sitio. Mi bandera perpetuamente blanca. Mi

nostalgia vasta y caprichosa. Mi amor ingenuo y mi fidelidad

irónica. Mis manos graves y en ellas un incesante rumor de pen-

samientos. Mi porvenir sin nombre. Mi memoria deslumbrada

en el amor incurable del olvido. Lastrada en el desierto mi pala-

bra. Y siempre desnudo el rostro donde sopla el viento.

             Canción Del Destino

Frío y beato el crepúsculo

Calla visiblemente

Habría que aprender de los encinos

Ese modo sencillo y concentrado

De estar magistralmente

En la mitad del aire pálido

Y atender con entera reverencia

A esta mudez e intensidad el tiempo

Que se hace ver solemne

Detenido en lo alto antes del salto

Todo el conmovedor egoísmo del mundo

Indiferente a su belleza

E incapaz de pactar

Que sólo fatalmente llama

Que sólo atándonos con el destino

Se deja amar.

 

 Colección Reservada De Sonetos Votivos (x)

Tu carne olía ricamente a otoño,

a húmedas hojas muertas, a resinas,

a cítricos aceites y a glisinas

y a la etérea fragancia del madroño.

Hábil como una boca era tu coño.

Siempre había, después de tus felinas

agonías de gozo, en las divinas

frondas de tu deseo, otro retoño.

Te aflojabas de pronto, exagüe y yerta,

suicidada del éxtasis, baldía,

y casta y virginal como una muerta.

Y poco a poco, dulcemente, luego,

absuelto por la muerte renacía

tu amor salvaje y puro como el fuego.

Desnuda Aún, Te Habías Levantado

Desnuda aún, te habías levantado

del lecho, y por los muslos te escurría,

viscoso y denso, tibio todavía,

mi semen de tu entrada derramado.

Encendida y dichosa, habías quedado

de pie en la media luz, y en tu sombría

silueta, bajo el sexo relucía

un brillo astral de mercurio exudado.

Miraba el tiempo absorto, en el espejo

de aquel instante, una figura suya

definitiva y simple como un nombre:

mi semen en tus muslos, su reflejo

de lava mía en luz de luna tuya

alba geológica en mujer y hombre

Dos De Mayo

2 de mayo

No pierdo nunca mi noción de amor

Sé todo el tiempo de qué lado queda

Del lado que mi rostro

Lleva la piel más encendida

El alma va segura con los ojos cerrados

A su manera ve

Como la piel del ciego

Informada

besada.

 

Enigma En El Camino

No puedo piensa el Nómada

Parar aquí llegado de tan lejos

Sabiendo que ni huella

Ni semilla

Ni herida mía alguna he de dejar

Sin buscarle los ojos a esta tierra

De mirada huidiza

Sin obligarla al menos

A que mueva los labios

Y así no cesa cada día

De escrutar sus guijarros

Su polvo su hosco viento su gran cielo

Hasta haberle arrancado unas palabras

Que ni comprende

Ni le exaltan

Pero que harán su carga más pesada

Y más grave su pie cuando se aleje

Fin De Jornada

Cae la tarde flotando en la tibieza

Como un gran trapo en unas aguas quietas

El mundo desvaría de fatiga

Hasta los niños saben que a esta hora

Nada ya que se haga o se diga o se piense

Dejará algún vestigio en ninguna memoria

Ni rastros en ninguna arena

La gente vuelve a sus rediles

Con ecos en sus voces de esquilas melancólicas

y tribales balidos

Hay que juntarse y recogerse

Hay que soltarlo todo de las manos

Y dejar allá lejos y a oscuras las tareas

Para que duerman solas

Con la vaga certeza conformista y leal

De que todo regresa con cada nuevo día

Sin ánimo bastante para que no nos baste

Siempre saber que volveremos

Aunque nunca por qué

Pero es que la fatiga misma

Que apaga las preguntas es también

Un modo que tenemos de saber en silencio

Que sólo quien no hubiera de regresar ya nunca

Preguntaría de verdad perdido

En la noche sin fuego ni esperanza.

Leyes De La Perspectiva (canciones Fugitivas, 5)

También el hombre que partió a un retorno

Que hizo con pulso firme el equipaje

Y tomó de la mano a su mirada

Para llevarla allá

A que beba de nuevo

Lo que ella y no ve que bebió un día

También ése retorna

Y si volver tiene aún la fuerza

De callar largamente

Ante la noche tácita y traslúcida

Y enseñarse con ella

A pensar en su propio corazón

Como en un horizonte remoto y taciturno

Que rumores distantes y hálitos invaden

Entonces verá acaso

En una prodigiosa ligereza del tiempo

La doble suspensión

De su doble antiquísimo extravío

Y limpiamente ahondarse

Como noche traslúcida

La pertinaz bizqera de su memoria turbia

Y cesar la agonía de aleteos

Que agitó desde siempre su mirada

En su estupor de ser la presa de una urdimbre

Y no el lúcido vuelo que la abarca

Nada habrá de curarlo

De haber caído en un doblez del mundo

Que lo sostuvo envuelto y sin alzarlo

Que sin darle la llave del centro lo acogía

Y si ninguna muerte cura de haber nacido

Ni ninguna pisada repetida

igualará un retorno a otro retorno

Lo que le enseña el intocable tiempo

Es a rendir por fin sus ojos

Como a un destino que hurta siempre su mirada

Al puro abismo de la transparencia

En cuyo seno la visión se trama.

 Manos

Las manos, mientras habla el hombre, no se duermen no se

mueren, no se rinden. Melodiosas, al margen, sin dejar de

echar una mano cada mano a lo que habla, roban también lo

que se dice, lo usan de otro modo, manos desasidas que saben

desdecirse y corrompen la igualdad letal de las palabras. A

ellas se acoge la reserva insobornable del humano que no cesa

nunca del todo de estar callado un poco en su elocuencia

misma, en ellas sigue entonces el hilo ininterrumpido del silen-

cio que no sabe disentir porque palpita, y si pesáramos con

ellas sobre el suelo cuando hablamos, se nos saldría el alma

por la boca en las palabras, ladridos de unas fauces de odio

alucinado, Pero , hermanas del mundo, las manos siguen al

orgullo en marcha de la lengua sin querer saber del todo, sin

salir enteramente de la sombra con las señas que empujan. Por

ellas no nos confundimos con aquello que sale de nosotros, y

por sus manos libres y pesadas puede el hombre pensar sin que

se anule el mundo.

Nostalgia De Un Lenguaje

En toda área de paz danzaban las palabras

No había una figura viva

En las confusas zonas de mi historia

Que una vez no se hubiera revolcado

Con mi lenguaje de insaciable ardor.

Así iba yo poblado

Abrazado lamido mordisqueado untado

Por mil viejos amores indistanciablemente

Todos fieles y todos cálidamente vivos

Palpados bajo aquel manto sonoro

Tan sutilmente enumerado

Tan sutilmente enamorado

Que hacía mío todo lo de la vida mía

Que yo para vivir necesitaba.

Poema Onírico

Despierto:

con su anzuelo imantado

me pesca el día

desde el fondo de las corrientes

perdidas

donde estaba viviendo

(había un bosque submarino

mecido por oscuras marejadas

en su rincón más sombrío

había una gruta

en la gruta

había una mujer

en la mujer

había una gruta…)

Ruego Del Navegante

Qué otro ruego ferviente

Sino el de contar siempre con la espera segura

De un lugar animoso de descarga y de tregua

No un bastión no un refugio

No otro domicilio

Que el designado en pleno aire mudable

Por el amor de la mirada

Tibio lugar de espera no porque nadie llame

No porque clame la impaciencia

Lugar de espera porque en él entramos

Con el rostro de paz del esperado

Como el barco acogido

Sin proclama en el puerto atareado

y contra un firme espacio

Atracando en el tiempo en movimiento

En una hora de escala

Hecha suelo de lentos desmbarcos

Y fondeadero azul de la memoria

Entre los pocos hace mucho acostumbrados

A conocer de lejos nuestras velas

Y a ver mecerse nuestro casco ocioso

En la pereza de esos muelles

Y sino el de volver a veces

A ese revuelco límpido de afanosa camada

Trayendo de muy lejos hasta su centro mismo

Alguna pura lumbre en la mirada

Que allá en su soledad

Ha sotendio a solas la de las sirenas.

Vientre

La pobre carne inocente,

dulce montón de tibieza

y ciega orfandad, se siente,

tras la elástica corteza

de la piel, cómo responde

al llamado. Porque esconde

en su entraña agradecida

de construida blandura

toda la rica hermosura

de un destino de vencida.

Visita A Un Oratorio Arcaico (v)

Colección reservada de sonetos votivos V

Toda una noche para mí tenerte

sumisa a mi violencia y mi ternura;

toda una larga noche sin premura,

sin nada que nos turbe o nos alerte.

Para vencerte y vencerte y vencerte,

y para entrar a saco sin mesura

en los tesoros de tu carne pura,

hasta dejártela feliz e inerte.

Y al fin mirar con límpida mirada

tu cuerpo altivo junto a mí dormido

de grandes rosas malvas florecido,

y tu sonrisa dulce y fatigada,

cuando ya mis caricias no te quemen,

mujer ahíta de placer y semen.

Ser De Intemperie

¿Qué podrá evocar el Nómada que no sea desnudez y no esté a

la intemperie? La fuerza que ha abrazado es tener siempre sus casas

recorridas por el viento, su lecho siempre en alta mar, su corazón dis-

tante siempre entre lluvias y neblinas. Y sin partidas, en una sucesión

interminable de llegadas, pues ha visto en el río de los días que ningu-

na jornada pudo ser la primera, y sabe que no existe para él reposo,

que todo descanso apoya sobre alguna raíz su peso. Nacido en los ca-

minos, su destello es saber que todos han venido sin saberlo de otro

sitio, que donde ponen su origen es allá donde empieza su ignorancia,

que se hermanan de otro modo que el que creen. Su tiniebla, el terror

que no sembrar por fin en la tierra sus huesos.

 

INHALACIÓN

 

Tan lindo el día y todo él tan sano

Tan sin blandura tan sin ñoñería

Dignamente contento de estar vivo

Altamente seguro

De ir a cumplirlo limpiamente todo

Sin sospechosos guiños

Sin buscar turbios pactos con la sombra

Sonrïendo en su fuerza tan reciente

La fuerza de una luz que por milagro

Es fuerza ya y es aún inocencia

Y ensancha de un frescor todo él por venir

Nuestro pulmón enamorado

La fuerza de un encanto diáfano hasta el meollo

De una alegría entera que arrastra nuestro mundo

Sin tener culpa alguna.

                                                                                    22 abr 07

 

 dia gris

 

Cómo quisiera

En este interminable día gris

Que no se esfuerza tan siquiera en ocultarnos

Con cuánta mala voluntad avanza

Cómo quisiera el alma que él desdeña

Poder seguir juntando silenciosamente

Sus viejas tenues hebras luminosas

Sin tener por desdicha que obstinarse.

                                                                                      25 abr 07

 NIDAL

 Me fijo mucho ahora en la antigua delicia

De cobijarse ovillarse arrebullarse

Y entiendo claramente ahora

Que ese don caluroso estaba inscrito

En la ciega raíz del mundo

Como parte mayor de su textura

Que no habría mundo si no hubiera eso

Y así persigo ahora con fruición todo aquello

Que los ramajes de la vida

tienen de nido. 

                                                    26 ene 07

 

  MADRUGADOR

 

Hay que salir temprano

Ayuno aún de toda crónica

Y casi subrepticio de tan mañanero

Hay que salir a esta mañana fría

Que aún no tiene dueño

En la que no se ve por ningún lado

Ni en su ingenua extensión

Ni en sus pequeñas partes ningún dueño

Tengo yo que salir a esta mañana sola

Que es demasiado limpia para saberse sola

Y preguntarme emocionado

Si son unos humanos misteriosos

O unos cómplices dioses

Los que dejan así desierta la mañana

Para mí toda.

                                        23 jun. 07

 

 

            AL ACOSTARME

 

El día a veces es un poco árido

Difícil de escalar

Con vados pertinaces y esquinas reticentes

Pero al final siempre es lo mismo

Al final siempre acabo hundiendo en el reposo

Esta cabeza grávida de vida

De gratitud de aceptación

Y a punto de soltarme ya

Al hermoso abandono

                                       todavía

Imantada y vibrátil como una densa brújula.

 

                                                   23 jun. 07 (noche)

 

                   JORNADA

 

El sueño se retira

A blandos lengüetazos

Como un cansado mar de rada

Y el blanco día nuevo de grandes ojos fríos

Me encuentra aquí desnudo

Tirado en esta playa lisa

Y recién emergida

 

Y habré de levantarme

Y sin convencimiento

Irme alejando de esta orilla

A la que volveré a la noche

Con una nueva carga

Que descargar en esta playa

Y dormir a su lado.                                         25 jun. 07

 

 ESTE AÑO

 

Este año todo llega sin demasiadas ganas

Está dudando todavía el verano

Si se lanza del todo

Y tiene ya metido un pie el otoño

Este año es a mí a quien incumbe

Que el avance del tiempo no quede embarrancado

En un nimio arenal de indecisiones.

 

 FIDELIDAD

 Una vez más han vuelto los lentos días grises

De lloviznas rastreras

Y distraídos nubarrones viajeros

Una vez más el año y yo

Nos susurramos cosas al oído

Una vez más el clima me reprocha dulcemente

Que haya vagado tanto afuera

Tan sin necesitar abrigo

Y tan sin añorar la intimidad

Una vez más me dice hablándome de cerca

Que esa fidelidad ensimismada Acariciada cobijada

Que hace un año rompimos

Vuelve a empezar y vuelve a ser eterna.

 

TODOS

 Estaba yo sentado

En pleno remolino sucesivo

De la ciudad abierta

Mirando cuántos somos y cuán diversos todos

Y cada uno rebosando de otros

Pero él solo pesando sin medida en el mundo

Cruzando unos con otros sus momentos

Que cruzan un momento de los tiempos

Y viendo cómo estamos embarcados

Todos juntos ¿en qué?

¿Un viaje una gran fiesta una obediencia?

Y tuve que aceptar

Hasta qué punto es necesario

Que lo ignoremos todos

Si estamos entre hermanos.

 

SECRETO

Un viento ancho y suave

Bajo el tibio nublado de septiembre

Un viento de pulmón amante

Me viene acompañando

Y salta en tomo a mí confabulándose

No sé por qué conmigo

Ah soplo cómplice

lenguaraz reprimido

Nunca me digas dónde escondes

El cálido y final cumplimiento de todo

Que me has tenido siempre prometido

No me dejes saber a mí tampoco

Cuál es nuestro secreto.

 

 

EL CONVALECIENTE

 

El gladiolo se yergue bajo el viento frío

Nosotros aquí dentro protegidos

Nos inquietamos por su ornato

Su salud

Su precaria belleza amenazada

 

Y mientras

                       él prosigue en su lucha obstinada

Ignorada y sombría

Su lucha a solas por sobrevivir

 

Y desde mi butaca

Todo lo entiende mi convalecencia.

 

                                             México, 1º ene 07

 

 

              

        CITAS

 

Me apresuro a acabar mi cometido

A prepararme y a ganar la puerta

Tengo cita allá fuera

Con la más dulce y ruborosa luz

De este lujoso atardecer

 

Cómo no despertar cada mañana

Cómo dejar de estar queriendo

Si tengo tantas citas y de citas vivo

Si está siempre esperándome una hora

Para que yo le cumpla

Para que yo le cumpla.

 

 

                LLUVIA DE PRIMAVERA

 Ha llegado la lluvia la viajera absorta

Ha llegado seguida de su vago rebaño

Viene empapada de las huellas

De amodorrados mundos remotísimos

Cargada de noticias que no nos dará nunca

Viene a ramonear un rato entre nosotros

Y a dejar cuando parta

Una añoranza suya a la que sabe bien

Que nosotros seremos largamente infieles.

                                                             27 mar 07 en el hospital

 

  ASTABANDERA

 Hay ratos en que soy una rica bandera

Ondeo al viento me despliego

Me mezo confiado

Pero sé bien qué asta me sostiene

Un asta femenina

Un asta que no es mía sino que soy de ella

Y ondeo sostenido por su gran certidumbre

Fuerte como una ley

Como la otra ley

Como la otra fuerza que no tiene bandera

Que es asta toda ella.                        23 mar 07 (en el hospital)

 

 

                                              

 

  TUS PECHOS SE DORMÍAN EN SOSIEGO

Tus pechos se dormían en sosiego

entre mis manos, recobrando nido,

fatalmente obedientes al que ha sido

el amor que una vez los marcó al fuego;

 

tu lengua agraz bebía al fin el riego

de mi saliva, aún ayer prohibido,

y mi cuerpo arrancaba del olvido

el tempo de tu ronco espasmo ciego.

 

Qué paz... Tu sexo agreste aún apresaba

gloriosamente el mío. Todo estaba

en su sitio otra vez, pues que eras mía.

 

Afuera revivía un alba enferma.

Devastada y nupcial, la cama olía

a carne exhausta y ácida y a esperma.

 

 

TU CARNE OLÍA RICAMENTE A OTOÑO

Tu carne olía ricamente a otoño,

a húmedas hojas muertas, a resinas,

a cítricos aceites y a glicinas

y a la etérea fragancia del madroño.

 

Hábil como una boca era tu coño.

Siempre había, después de tus felinas

agonías de gozo, en las divinas

frondas de tu deseo, otro retoño.

 

Te aflojabas de pronto, exangüe y yerta,

suicidada del éxtasis, baldía,

y casta y virginal como una muerta.

 

Y poco a poco, dulcemente, luego,

absuelto por la muerte renacía

tu amor salvaje y puro como el fuego.

 

 

SI TE BUSCO Y TE SUEÑO Y TE PERSIGO...

 

Si te busco y te sueño y te persigo,

y deseo tu cuerpo de tal suerte

que tan sólo aborrezco ya la muerte

porque no me podré acostar contigo;

 

si tantos sueños lúbricos abrigo;

si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte

te quiero ver, dejándome morderte

el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;

 

si quiero que conmigo, enloquecida

goces tanto que estés avergonzada,

no es sólo por codicia de tus prendas:

 

es para que conmigo, en esta vida,

compartas la impureza, y que manchada,

pero conmovedora, al fin me entiendas.

 

PURIFICADO

En la noche por fin,

sombrío oasis de los tórridos

arenales del día, largamente,

me he sumergido,

y he disuelto la sal de la tristeza,

y me he purificado

el corazón mordido de impaciencias.

 

Con los miembros ligeros

lavados por la sombra,

salgo al paso del tiempo libremente.

Ahora ya no tengo retención,

ni designios, ni errante

gimo desposeído.

 

Y toda esta hermosura desbordante,

ahora abandonada,

 

si con asentimiento le sonrío,

como mía me expresa.

 

El quemado

De la mañana a la tarde

me consumes, sol; me secas

con tu gran ojo sin alma;

pero así la noche al fin

halla en mí el duro carbón

que no podrá disolver,

y al corazón seco vuelve,

sombría y fresca, la savia

que blanca le sorbió el día.

 

VALS LENTO

Hace ya tiempo que despliegan

Por el cielo ya un poco encandilado

De estas mañanas todavía serias

Su anchuroso ballet las golondrinas

Hace ya tiempo que me llama

Mi vida rezagada

Desplegando su alta

Cadenciosa nostalgia de sí misma

Sus gestos de amplia curva

Hacia las voces luces ilusiones

Que se le van quedando atrás

Que sueltan ya su mano de la ronda

Que dejan de girar en esta danza suya

Que se pierde en lo alto solitaria

Como la danza de las golondrinas.

                                                                                    21 abr. 07

 

                    SALUDOS

Y tú oscuro pajarraco

Por qué no me saludas

Por qué corres que vuelas a esconderte

Entre los árboles más altaneros

Ya sé que tú nada quieres conmigo

Pero mira

                   yo llego a esta tranquila orilla

Y todo me saluda

Más que nada las aves

Sin volver la cabeza pero sesgando el vuelo

Dándome a ver las quillas exquisitas

De sus lisas pechugas

Dejando que los soplos las levanten

Como hojas al viento

¿No ves que eso es lo bueno de este encuentro?

Estar en un lugar donde sin prisa

Nos saludamos todos

Donde no hay ya necesidad alguna

De correr a esconderse

Un hermoso lugar sin enemigo

Donde si te decides

Tú también a ser uno de los nuestros

Aquí estaré esperándote.

                                               1º mar 11

                 SIN QUEJA        

 

El cielo mudo y gris no ha hecho el menor gesto

Para impedir que se nos venga encima

Esta gasa sutil y enemiga del frío

 

Qué extranjeros le somos en su altitud ceñuda

No hay aquí ningún brillo que acoja nada nuestro

No hay dulzura a la vista

Todo le da la espalda a todo

 

Y sin embargo hay que seguir enteros

Cruzar sin queja este paisaje yerto

Esta mirada ausente esta no patria

Sabiendo que después

Cuando haya terminado este impío rechazo

Algo habremos ganado

Con haber aprendido a descifrar un mundo

Que hubiera preferido que no estemos.

                                                              15 feb 11

 DOSIS

 He soportado a veces largo tiempo

Sin mi dosis de azul verde y silencio

Tomada a largos tragos perezosos

Y en ayunas de agravios

Me he abstenido algún tiempo y no me he muerto

Pero pronto he notado

Que ya no circulaba igual mi sangre

Que ya no me sabía igual la boca

Que no era ya tan luminoso

El aire que me entraba en los pulmones

Que se me oscurecía un poco la mirada

Con vagas tentaciones de ya no ser tan bueno.

                                                                          7 mat 11

 

 GRACIAS SILENCIO

 Este fresno tan noblemente rico

Allá arriba se asoma a más frescura

Y él y yo damos gracias

A este claro silencio compasivo

Que nos deja estar solos el uno con el otro

Porque el rasposo estruendo

Que ensucia mayormente nuestras vidas

Se habría entrometido entre nosotros

Como un espesor feo

Porque es el tiempo mismo

El que entonces avanza ensordecido

Y es preciso apoyar

Con las uñas y dientes del deseo

Que no muera el silencio en nuestro mundo

Que nunca llegue el día en que ya no podamos

Estar a solas con un árbol

Sin más que el limpio aire entre nosotros

En que ya no podamos

Quitarnos la camisa de fuerza del estruendo

Para bogar por un tiempo apacible

Con otro humano.

                                                                 21 abr 11

 ÁRBOLES

                                   1

 El árbol de la esquina

Cuyas hojas más altas se asoman a lo azul

Más allá de las casas

Qué noblemente lleva su verdín en su tronco

Donde se muestra fehacientemente

Cuánta amistad tienen las cosas

Las unas con las otras

Cómo en medio de tanta vehemencia

A veces puede abrirse

Una calmosa paz entre los vivos

Y cómo hay en el mundo regiones perdonadas

Donde la vida puede darse

Como un transcurso en el que confiar.

 

                                   2

 

El árbol de allá enfrente

Es ahora un encaje negro

Que se recorta en pie

Contra el resplandor púrpura del cielo

El día se va alzando deslumbrado

Esperándome allá en su beatitud

Como alguien que estuviera mirándome expectante

Sin haber comprendido todavía

Que yo ya estaba allá desde el principio.

 

                                                       18 dic 10

  

I

Poesía (1943-1997): Colección Reservada de sonetos votivos, 


Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;
si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;
si quiero que conmigo, enloquecida
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:
es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.


XII



Y sin embargo, a veces, todavía,
así de pronto, cuando te estoy viendo,
vuelvo a verte como antes, y me enciendo
del mismo modo inútil que solía.
Y me pongo a soñar en pleno día,
y reprocho al destino, corrigiendo,
como los locos, lo que fue; y no entiendo
cómo no pude nunca hacerte mía.
E imagino que anoche me colmaste
de placeres sin nombre, y que esa chispa
perversa y de ternura en tu mirada
prueba que lo otro es nada -que gozaste,
que a ti también este limbo te crispa,
¡que al fin te di el orgasmo!- y lo otro es nada.


XVII



Un momento estoy solo: tú allá abajo
te ajetreas en torno de mi cosa,
delicada y voraz, dulce y fogosa,
embebida en tu trémulo trabajo.
Toda fervor y beso y agasajo
toda salivas suaves y jugosa
calentura carnal, abres la rosa
de los vientos de vértigo en que viajo.
Mas la brecha entre el goce y la demencia,
a medida que apuras la cadencia,
intolerablemente me disloca,
y al fin me rompe, y soy ya puro embate,
y un yo sin mí ya tuyo a ciegas late
gestándose la noche de tu boca.




La ciudad amanece entre los brazos de la niebla
apenas insinúa en un difuso ahogo
el día su remota fuerza
duerme aún entre roces de pálidas caricias
se agita bajo el soplo de besos fatigados
la lluvia a ratos con secreto acento
desciende en la tibieza unida
o se queda en suspenso absorta en brumas.


IV


¿Pero cómo decirte el más sagrado
de mis deseos, del que menos dudo;
cómo, si nunca nombre alguno pudo
decirlo sin mentira o sin pecado?
Este anhelo de ti feroz y honrado,
puro y fanático, amoroso y rudo,
¿cómo decírtelo sino desnudo,
y tú desnuda, y sobre ti tumbado,
y haciéndote gemir con quejas tiernas
hasta que el celo en ti también se yerga,
único idioma que jamás engaña;
y suavemente abriéndote las piernas
con la lengua de fuego de la verga
profundamente hablándote en la entraña?