Acerca de Sífilis

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual crónica producida por la bacteria Treponema pallidum. Las dos especies de Treponema que producen enfermedad en el ser humano son Treponema pallidum y Treponema carateum. Todas son morfológicamente idénticas, provocan la misma respuesta serológica en el ser humano y son sensibles a la penicilina. La subespecie pallidum de T. pallidum es el agente etiológico de la sífilis venérea; la subespecie endemicum de T. pallidum produce la sífilis endémica o bejel, la subespecie pertenue de T. pallidum causa la frambesía y T. carateum ocasiona la pinta.

T. pallidum es una espiroqueta delgada con extremos rectos puntiagudos y tres flagelos periplásmicos; es incapaz de crecer en cultivos acelulares porque no lleva a acabo el ciclo de los ácidos tricarboxílicos y depende de la célula diana para todas las purinas, pirimidias y aminoácidos. Tienen la capacidad de crecer en condiciones de microaerofilia. Las especies de Treponema se caracterizan por no poseer antígenos de superficie, lo que les permite evadir al sistema inmunológico del hombre. La bacteria es capaz de resistir a la fagocitosis y adherirse a la fibronectina permitiendo la interacción directa con los tejidos.

 Figura 1. Bacteria Treponema Pallidum

La sífilis tiene una distribución universal y es la tercera enfermedad bacteriana de transmisión sexual más frecuente en Estados Unidos. La sífilis natural es exclusiva del ser humano y no se conocen otros microorganismos anfitriones. T. pallidum es un microorganismo muy lábil incapaz de sobrevivir a la desecación o a la acción de los desinfectantes por lo que no se puede propagar por el contacto con objetos inanimados como los retretes sino que se transmite mediante el contacto sexual directo, aunque la enfermedad también se puede adquirir de forma congénita o mediante la transfusión de sangre contaminada. La sífilis no es muy contagiosa; el riesgo de que un individuo contraiga la enfermedad después de un único contacto sexual se estima en alrededor del 30%, sin embargo, la contagiosidad depende de la fase de la enfermedad del individuo infeccioso.

La evolución clínica de la sífilis se divide en tres fases:

  • La fase inicial o sífilis primaria se caracteriza por la formación de una o más lesiones cutáneas (chancros) en el lugar de entrada de las espiroquetas. 
  • En la sífilis secundaria aparecen los signos clínicos de enfermedad diseminada con importantes lesiones cutáneas distribuidas por toda la superficie corporal.
  • Sífilis tardía en la que se afectan todos los tejidos.

Enfermedades clínicas

Sífilis primaria: El chancro sifilítico inicial se desarrolla en el lugar de inoculación de las espiroquetas. Las lesiones se desarrollan 10-90 días tras la infección inicial y aparecen en forma de pápula, pero después se erosionan para convertirse en una úlcera indolora con bordes elevados. En el chancro están presentes numerosas espiroquetas que se pueden diseminar en el organismo a través del sistema linfático y la sangre.

Figura 2. Chancro representativo de la sífilis primaria
 
Sífilis secundaria: Los pacientes presentan de forma característica un síndrome seudogripal con dolor de garganta, cefalea, fiebre, mialgias, anorexia, linfadenopatías y un exantema mucocutáneo generalizado, el cual es muy infeccioso. Estos síntomas desaparecen de forma espontánea y el paciente pasa a la fase de latencia.
 
 Figura 3. Exantema en la mucosa de la boca
 
Sífilis terciaria (tardía): Se caracteriza por inflamación difusa y crónica en casi cualquier órgano o tejido. Las lesiones granulomatosas (gomas) se pueden encontrar en el hueso, la piel y en otros tejidos. Las espiroquetas se introducen en el sistema nervioso central y pueden desarrollarse síntomas neurológicos como meningitis.
 
Sífilis congénita: Las infecciones intrauterinas pueden producir una enfermedad fetal grave que origina infecciones latentes, malformaciones multiorgánicas o la muerte del feto. Las malformaciones dentales y óseas, la ceguera, la sordera y la sífilis cardiovascular son frecuentes en niños no tratados que sobreviven a la presentación inicial de la enfermedad.
 
Diagnóstico
  1. Microscopía de campo obscuro en exudados de las lesiones cutáneas
  2. Pruebas basadas en ácidos nucléicos como PCR
  3. Pruebas serológicas: No Treponémicas como Veneral Disease Research Laboratory (VDRL) y Prueba de la Reagina Plasmática Rápida (RPR) que detectan anticuerpos IgG e IgM o también llamados anticuerpos reagínicos contra cardiolipina; y Treponémicas como FTA-ABS y TP-PA que detectan anticuerpos específicos contra Treponema pallidum.
Tratamiento
La penicilina es el fármaco de elección para tratar las infecciones por T. pallidum. En los pacientes alérgicos a penicilina se pueden administrar como alternativas tetraciclina y doxiciclina. La penicilina G se recomienda en la sífilis congénita y sífilis tardía, mientras que la neurosífilis se trata con penicilina simple.
 
 
 
Bibliografía
-Murray P, Rosenthal K, Pfaller M. "Microbiología Médica". Sexta Edición. Editorial Elsevier Mosby. España: 2009. Págs.: 405-410.