pag 9 - Nuestra Casa en el Corazón De Dios.....-

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                                                                                 sigue>>>


viene
>>

En ninguna parte es este misterio realizado más profundamente que en la administración 

de los Sacramentos. Los Sacramentos, como canales de gracia especialmente ordenados 

por Dios, utilizan el universo material para hacernos llegar 

              "mercancías" espirituales. 


(gracias de Dios )                                        
                                                                       
 

                                                                   


Sal 68.

Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas.

El Señor salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá,
y las habitarán en posesión.
La estirpe de sus siervos la heredará,
  
                              
                          
los que aman su nombre vivirán en ella



              
                          ¡La Victoria es de 
nuestro Dios!



Al morir, pasamos por la muerte a la inmortalidad 

.....a reinar por siempre. No es ciertamente una salida, sino un paso y traslado a la eternidad. Y el que ha de llegar a la morada de Cristo, a la gloria del reino celeste, no debe llorar sino más bien regocijarse de esta partida y traslado, conforme a la promesa del Señor (Jn 17,24) y a la fe en su cumplimiento (Filp 3,20-21). 

Pues nosotros tenemos por patria el paraíso (Filp 3,20; Heb 11,13-16; 13,13) 
....y por padres a los patriarcas. Nos esperan allí muchas de nuestras personas queridas, seguras de su salvación pero preocupados por la nuestra. 

¡Qué alegría tan grande para ellos y nosotros llegar a su presencia y abrazarlos! 

Allí está el coro glorioso de los apóstoles, el grupo de los profetas gozosos, la innumerable multitud de los mártires coronados por la victoria, las vírgenes que triunfaron en el combate de la castidad, los que socorrieron a los pobres, transfiriendo su patrimonio terreno a los tesoros del cielo.

 ¡Corramos, hermanos amadísimos, con insaciable deseo tras éstos, para estar enseguida con ellos!
 
 
¡Deseemos llegar pronto a Cristo! 18>>>>>>>>>>>>>>>>>>      enlace todo:http://www.mercabaresurreccioncarne



La resurrección «en el último día», al final de la historia y en presencia de todos los hombres, 

manifestará la «comunión de los santos». 

El cristiano, que ya vive resucitado, vivirá plenamente su resurrección en la comunión del 

Reino, gozando con los hermanos que vivieron la misma fe en Cristo. La muerte no ha 

tenido el poder de separarlos. 

En el Cuerpo glorioso de Cristo, a quien le unió el bautismo, el cristiano encuentra a sus 

hermanos, miembros con él del «Cristo total» (S. Agustín). 

Cristo «es la resurrección y la vida» (Jn 11,25). Quien se une a Cristo, es conocido y amado 

por Dios y tiene, por tanto, «vida eterna» (Jn 3,15): 


«Pues tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único,

 para que todo el que crea en El no perezca, 

sino que tenga vida eterna» 

(Jn 3,16.36; 5,24).

 

Está dictada sentencia: toda rodilla se doblará ante Dios...y dirán, verdaderamente el Señor es Dios. Suyos son el poder y la Gloria.



Bienaventurados los pobres de 

espíritu porque de ellos es 

el Reino de los Cielos...

Sólo Dios puede medir el abismo de bienaventuranza q
ue regala a sus fieles, porque sólo El 

se comprende a sí mismo. 

Nosotros 
sólo podemos intentar sugerirla en imágenes y comparaciones que proceden de 

la alegría 
terrena. Pero todas las imágenes y comparaciones no pueden pasar de confesar: 

"Ni el ojo
vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre 
lo que Dios

 ha preparado para los que le aman" (/1Co/02/09). 
  
leer todo en >>>>>  h

Nos introduce así en el cielo con estas palabras:

San Gregorio Nacianceno

Sermón 7, en honor de su hermano Cesáreo 23-24

¿Qué es el hombre para que te ocupes de él? Un gran misterio me envuelve y me penetra. Pequeño soy y, al mismo tiempo, grande, exiguo y sublime, mortal e inmortal, terreno y celeste. 

Con Cristo soy sepultado, y con Cristo debo resucitar; estoy llamado a ser coheredero de Cristo e hijo de Dios; 

llegaré incluso a ser Dios mismo.


pues.... esto deseamos....

 S. Pablo en 2ª.Cor.5, dice:


"
1 Porque sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un 

edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos.

2 Y así gemimos en este estado, deseando ardientemente ser revestidos de 

nuestra habitación celeste,"......

El pobre de espíritu, el humilde, el pacífico es el que ha comprendido que todo 

cuanto existe, todo cuanto él es y tiene le viene de Dios. Dios es el dueño y Señor 

de todo......es pobre porque comprende que no tiene nada que no haya recibido

y reconocer esto, aceptándolo, ciertamente es lo que hace el humilde cuando su 

Vida toda la pone en manos de Dios.

                                  

                                         Sólo Dios salva, sólo Dios basta.


 ¿cómo, pues,  será?

San Anastasio de Antioquía lo explica así:

Siendo así que el cuerpo del Señor resucitó de una manera espiritual, ¿será necesario insistir en que, como afirma san Pablo de los otros cuerpos, se siembra un cuerpo animal, pero resucita un cuerpo espiritual, es decir, transfigurado como el de Jesucristo, que nos ha precedido con su gloriosa transfiguración?

El Apóstol, en efecto, bien enterado de esta materia nos enseña cuál sea el futuro de toda la humanidad, gracias a Cristo, el cual transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso.

Si, pues, esta transfiguración consiste en que el cuerpo se torna espiritual, y este cuerpo es semejante al cuerpo glorioso de Cristo, que resucitó con un cuerpo espiritual, todo ello no significa sino que el cuerpo, que fue sembrado en condición humilde, será transformado en cuerpo glorioso.

Por esta razón, cuando Cristo elevó hasta el Padre las primicias de nuestra naturaleza, elevó ya a las alturas a todo el universo, como él mismo lo había prometido al decir: Cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.

R/. Los que están en el sepulcro oirán la voz del Hijo de Dios: Los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. 

V/. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta, los muertos despertarán.



Así, pues...

Todo cuanto hemos visto, dicho y oído pierde pronto su sentido sin la Esperanza cierta de Vida Eterna en el cielo, donde 
        
conoceremos a Dios como somos conocidos por Él.

A menudo traducimos en nuestra mente, en nuestro deseo, la Vida Eterna por el Cielo prometido: 
    
Sí, es la Vida dichosa, vivir eternamente con Dios conociendo su inmenso Amor, vivir en el Corazón de Dios:
                                                
Esa es nuestra Casa, nuestro verdadero lugar, 

                            
                           Voy, dice el Señor, a prepararos un lugar, junto a Mi. 


En la casa de mi Padre hay muchas moradas, 


                voy a prepararos una morada para que donde estoy Yo estéis, también, vosotros.




*Nos dice el Papa Benedicto que cuando Jesús, Nuestro Señor, sube al monte de las bienaventuranzas y se sienta para pronunciar el sermón de la montaña, está "abriendo su corazón" a la muchedumbre, a sus discípulos y a todos los que le escuchan.


Las Bienaventuranzas nos muestran el Corazón de Nuestro Señor, humilde y manso, pacífico y limpio. Él...perseguido como los profetas....que no devuelve mal por mal...sino que siempre es veraz, justo y bueno, lleno de misericordia, de sabiduría y bendición para nosotros.
 
Pues, ...Plugo a Dios hacer a Cristo Jesús para nosotros:

 justicia,sabiduría,santidad y redención, para que en Él todos fuésemos salvos.

Dijo en efecto:

... quien posee al Hijo,

 posee también al 
Padre,

 y también:
 El que me recibe recibe al que me ha enviado- ( tomado de San Atanasio)





El justo, el humilde, pues, entiende muy bien las palabras de Jesús, Nuestro 

Señor, en el evangelio cuando dice:

        -«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos

 sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
 
Y, dirigiéndose a todos, dijo: -«El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz

 cada día y se venga conmigo. 

Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. 

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?» Lc. 9, 22-25





Mas, el malvado dice en su corazón:

espera en Dios


No hay Dios que me pida cuentas,
 
porque se hace la ilusión que su culpa 
no 

será descubierta ni aborrecida. (Sal)


sin embargo el humilde exclama:


El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. (Sal.36)



El malvado no cree que nadie pueda aborrecer su conducta hasta el punto de condenarla, ponerla al descubierto y aborrecerla siempre. 
No escucha la Voz de Dios: Yo he establecido la rectitud, escoge el bien para que vivas, no escojas el mal porque ciertamente morirás.


Escuchar a Dios y guardar sus mandatos por la fe en Cristo, es promesa cierta de Vida

Escuchar la voz del mal, del diablo y hacer sus obras, ciertamente es camino de muerte. 
Así que escoge la Vida.

La Vida es un trayecto por el desierto de este mundo, pero no solos, sino con Dios, autor de la Vida allí donde se encuentre.

Las tribulaciones de la vida, los sufrimientos, van purificando la fe y afianzando la 

esperanza en Aquel que nos ha elegido para ser santos e inmaculados en su presencia 

por el Amor...y que nos ha destinado a la Vida eterna en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

El desier
to de este mundo es el espacio espiritual de LIBERTAD para el hombre 

que Dios ha creado desde el principio. 


Allí, donde Él, Dios, ha puesto en sus manos, las del hombre, su propio destino:


 Escoger el bien y vivir eternamente feliz con Dios.



Escoger el mal y morir eternamente, sin la compañía de Dios,... es vivir siempre 

en las tinieblas del error y del horror, arrojado al fuego eterno de la maldad. 

Cada uno oirá del Señor: 

Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me distéis de comer......


bien, ¡malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles,

porque tuve sed y no me distéis de beber, estuve desnudo y no......estuve enfermo y no.....y todo lo demás....

Tu eres EL LUGAR JUNTO A MI


Pero Dios no abandona a su criatura a la intemperie de su ser hombre, sino que en su mismo corazón ha puesto el sendero de sus mandatos y le ha mostrado un Camino Único y Seguro: 


Nos ha dado a Cristo Jesús, Señor 

Nuestro, como un HUMILDE CORDERO, 

nacido de María


Yo soy el Camino. 



Como una Luz esplendente y única:


Yo soy la Verdad. 



Como un sólo y eterno alimento que, bajando del cielo como la lluvia que empapa la tierra, da la vida al mundo: 


YO SOY LA VIDA.



Para que lo entendamos bien, Cristo mismo dijo ante P. Pilatos: Sí, Yo soy Rey. Yo he venido al mundo para dar testimonio de la VERDAD.....y en otro lugar: ...pero mi reino no es de este mundo.

Cristo-Jesús nos promete el Cielo, como Dios prometió a Israel la tierra que mana leche y miel: 
El que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá la LUZ DE LA VIDA. (Jn.)

YO SOY la resurrección y la Vida, el que cree en mi no morirá para siempre,
 sino que Yo lo resucitaré en el último día.(Jn.)


Ante el Sanedrín, a la pregunta del sumo sacerdote, responde como antes Yahvéh a Moisés: 


Yo soy...



para que tu y yo no tengamos duda alguna de que Cristo-Jesús, Señor Nuestro, es Dios con nosotros. Por eso 

puede prometernos el cielo como don gratuito del Padre; pero, también, como el lugar lógico, adecuado y 

auténtico de los hijos de Dios que creen en Aquel que el Padre nos ha enviado como Mesías Salvador:


Este es mi Hijo amado, escuchadle.


....Y da pruebas de ello a Israel y a sus discípulos en todos sus milagros, en el Tabor, en la propia Resurrección.
 
La fe de Pedro, roca firme de la Iglesia en la que se apoya nuestra fe dice: 


Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo


 
Llenos están los evangelios 
de Palabras consoladoras de Cristo-Jesús para todos 

los que escuchan su Voz, la Voz del Padre que resuena en la Vida del Hijo:
 

El que me ha visto a mi a visto al Padre.(Jn)





Contemplemos toda su gloria, como lo señala San Ireneo:


Contra los herejes IV

En esto consiste precisamente la gloria del hombre, en perseverar y permanecer al servicio de Dios. Y por esta razón decía el Señor a sus discípulos: No sois vosotros los que me habéis elegido a mí, soy yo quien os ha elegido, dando a entender que no le glorificaban, al seguirle, sino que por seguir al Hijo de Dios, era éste quien los glorificaba a ellos. Y por esto también dijo: Quiero que éstos estén donde estoy yo, para que contemplen mi gloria.(Jn).


y sucede de esta forma:  

"
Así sucede con el servir a Dios, que a Dios no le da nada, ya que Dios no tiene necesidad de los servicios humanos; él en cambio otorga la vida, la incorrupción y la gloria eterna a los que le siguen y sirven, con lo que beneficia a los que le sirven por el hecho de servirle, y a los que le siguen por el de seguirle, sin percibir por ello beneficio ninguno de parte de ellos: pues él es rico, perfecto y sin indigencia alguna".

Mas, todo esto que vamos diciendo, supone la fe en Cristo Jesús, en su Resurrección de entre los muertos.

¿Cómo creer viendo la gran fragilidad de nuestra vida terrena?

 ¿Que tiene que ver la fe en Cristo 

con la vida ordinaria, con el ser y existir en el aquí y ahora de cada uno de nosotros?





En la misma 2ª carta a los corintios S. Pablo contesta y afirma:



 "Los que vivimos en tiendas suspiramos bajo ese peso ...

deseamos que lo mortal quede absorbido 
por la vida. 

Dios mismo nos creó para eso y como garantía nos dio el Espíritu".





-Antes ya lo pone de manifiesto diciendo para ti y para mi, así: 

("2ªCor 4,13ss):

13 Pero teniendo aquel espíritu de fe conforme a lo que está escrito: "Creí, por eso hablé", también nosotros creemos, y por eso hablamos,14 sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará con Jesús y nos presentará ante él juntamente con vosotros.

15 Y todo esto, para vuestro bien a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios. 

16 Por eso no desfallecemos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día.

17 En efecto, la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, 18 a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas."


Por tanto es necesaria la fe para dar testimonio públicamente de lo que conviene al hombre: 

Conocer a Cristo Jesús, su pasión y muerte, creer en su Resurrección para, con la gracia de Dios, recibido el don de su Espíritu Santo, recibir de Nuestro Señor, no sólo la resurrección, sino la Vida Eterna Bienaventurada en el Cielo con toda la Jerusalén Celeste.


Es el deseo y la firme esperanza manifestada en 2Cor 5,


8 Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos
 salir de este cuerpo para vivir con el Señor.

9 Por eso, bien en nuestro cuerpo, bien fuera de él, 
nos afanamos por agradarle.

10 Porque es necesario que todos nosotros seamos
 
puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, 

para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante 

su vida mortal, el bien o el mal.

11 Por tanto, conociendo el temor del Señor, 
tratamos de persuadir a los hombres, 
pues ante Dios estamos al descubierto, 
como espero que ante vuestras conciencias
 también estemos al descubierto.





¿Entonces, qué decimos y qué creemos de la Resurrección 
de Cristo 
?
             enlace:historia de la Iglesia


El testimonio de los apóstoles apuntala firmemente nuestra fe en Cristo Resucitado, Señor Nuestro: 

Lo que hemos visto y tocado, lo que contemplaron nuestros ojos,--- pues la Vida se hizo visible,...os lo contamos para que participéis de nuestro gozo... y de otra manera,....pues nosotros hemos comido con Él después de su Resurrección.

Resucitó-italiano


Como así lo dice el evangelio: 

"Estando reunidos, cerradas las puertas, 

se presentó Jesús en medio de ellos y les

 dijo Paz a vosotros".


Jesús dijo que iba a morir y resucitar al tercer día ( Mat. 16:21; 20:18-19). 
Cristo murió en la cruz ( Juan 19:17-18;30-35; Marcos 15:42-46). La tumba donde Jesús había sido sepultado estaba vacía ( Mat. 28:1-7;11-15; Juan 20:1-9). Y por último, Jesús resucitado se apareció en varias ocasiones y a diferentes personas. El Nuevo Testamento menciona un total de 12 apariciones 

( Lucas 24:36-43; Juan 20:26-27; 1 Cor. 15:6).

  


También, los hechos de los apóstoles están llenos de testimonios y expresiones de fe en Cristo Resucitado.... 

Hch.10.....

38 = ...cómo Dios, a Jesús de Nazaret, le ungió con el Espíritu Santo, y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los        oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él;39 y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en   Jerusalén; a quien llegaron a matar colgándole de un madero;40 a éste

Dios le resucitó al tercer día y le concedió la gracia de  aparecerse,41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos.


.....y San Pablo en sus cartas nos dará el testimonio recibido:

 
    "Que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; que fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras; que se apareció a Pedro y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los que la mayor parte viven todavía, si bien algunos han muerto.

Luego se apareció a Santiago, y más tarde a todos los apóstoles. Y 

después de todos se me apareció a mí, como si de un hijo nacido a 

destiempo se tratase".


Es san Pablo, también, quien da más explicaciones de nuestra 

Resurrección y del por 
qué:

"Si no resucitó Cristo, es vacía nuestra predicación, y es vacía también vuestra fe (...) y vosotros estáis todavía en vuestros pecados" (1 Co15, 14.17). 
 


Vemos, a menudo, como se empeñan los que niegan a Dios y a Cristo Jesús, Señor Nuestro, el Verbo Eterno del Padre, encarnado en el seno de Santa María, por obra del Espíritu Santo...,-decía se empeñan- en negar la Resurrección de Cristo porque su Pasión y muerte, la  Cruz  de Cristo sin la resurrección se convierte en una pura tragedia humana, a lo mucho en un drama humano digno de compasión y admiración. Cristo, si existió, murió y se acabó todo.



Pero no, -exclama San Pablo- 


Cristo ha resucitado y nosotros resucitaremos con Él.


  Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.


¿Cómo es esto?---



Los católicos creemos en la resurrección de los muertos porque Cristo resucitó y Él mismo lo afirmó cuando dijo: “Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: 

Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
 

No es un Dios de muertos, sino de vivos”. (Mc.12, 26-27). 



Y por si esto fuera poco, Jesús nos dice que todos, buenos y malos, vamos a resucitar: “... y saldrán los que hayan hecho 

el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio”.

(Jn. 5,29) ver>



-Y Decimos que con
 un cuerpo glorioso, un cuerpo resucitado a otra vida, a la vida eterna.



Fue necesario que Dios se hiciera hombre y muriera, para que nosotros tuviéramos 

vida. Hemos muerto con él, para ser purificados; hemos resucitado con él, porque con 

él hemos muerto; hemos sido glorificados con él, porque con él hemos resucitado.

(S. Gregorio Nacianceno)

Pues de Cristo recibimos todo lo esencial: 

    Hemos sido "justificados", es decir, hemos sido salvados por el Cristo muerto y resucitado por nosotros. (Benedicto XVI)



...y expone a continuación: 



Emerge sobre todo el hecho de la Resurrección, sin el cual la vida cristiana sería 


simplemente absurda



En aquella mañana de Pascua sucedió algo extraordinario, algo nuevo y, al mismo tiempo algo muy concreto, 


marcado por señales muy

 precisas, registradas por numerosos testigos.



Para San Pablo, como para los demás autores del Nuevo Testamento,...

...la Resurrección está unida al testimonio de quien hizo una experiencia directa del Resucitado. 

Se trata de ver y de percibir, no sólo con los ojos o con los sentidos, sino también con una luz 

interior que impulsa a reconocer lo que los sentidos externos atestiguan como dato objetivo

Por ello, San Pablo, como los cuatro Evangelios, otorga una importancia fundamental al tema de las

 apariciones, que son condición fundamental para la fe en el Resucitado que dejó la tumba vacía. 

Estos dos hechos son importantes: la tumba está vacía y Jesús se apareció realmente.

Decía, también, el Papa Benedicto en 2008: Jesús es Dios

Para San Pablo la identidad secreta de Jesús, más que en la encarnación, se revela en el misterio de la Resurrección

Mientras el título de Cristo, es decir, "Mesías", "Ungido", en San Pablo tiende a convertirse en el nombre propio de Jesús, y el de Señor especifica su relación personal con los creyentes, ahora el título de Hijo de Dios ilustra la relación íntima de Jesús con Dios, una relación que se revela plenamente en el acontecimiento pascual.
 

Así pues, se puede decir que Jesús resucitó para ser el Señor de los vivos y de los muertos 
(cf. Rm 14, 9; 2 Co 5, 15


o, con otras palabras, nuestro Salvador. (cf. Rm 4, 25).




y más aun..... sigue el Papa
 
    En síntesis, podemos decir con San Pablo que el verdadero creyente obtiene la salvación profesando con su boca que Jesús es el Señor y creyendo con el corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos (cf. Rm 10, 9).
 
Es importante ante todo el corazón que cree en Cristo y que por la fe "toca" al Resucitado; pero no basta llevar en el corazón la fe; debemos confesarla y testimoniarla con la boca, con nuestra vida, haciendo así presente la verdad de la cruz y de la Resurrección en nuestra historia.


  

Esta es la noche en que Cristo ha vencido a la muerte

 De esta forma el cristiano se inserta en el proceso gracias al cual el primer Adán, terrestre y sujeto a la corrupción y a la muerte, se va transformando en el último Adán, celestial e incorruptible.
 
(cf. 1 Co 15, 20-22.42-49). 


Este proceso se inició con la

resurrección de Cristo, en la que, 

por tanto, se funda la esperanza de 

que también nosotros podremos 

entrar un día con Cristo en nuestra 

verdadera patria que está en el 

cielo. 

Sostenidos por esta esperanza 

proseguimos con valor y con alegría.




Y... si Cristo murió y Resucitó por nosotros es porque eramos pecadores. 

Por su muerte nos justificó  y por su Resurrección nos destinó, a los que creen en Él, a la Vida Eterna.


Es necesaria, pues, la fe.

Y esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos en profesar.

Por eso yo, también, afirmo, por la gracia de Dios y el inmenso Amor de Jesucristo Nuestro Señor, que con su Espíritu Santo me ha capacita para creer y testimoniar la fe hoy, aquí y ahora, alabando a Dios en mi vida, en mi historia, y diciendo con los labios y el corazón a nuestro Padre Dios:



Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.


Creo en Jesucristo, su único Hijo,
 nuestro Señor


que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, 


nació de Santa María 
Virgen


padeció bajo el poder de Poncio Pilato, 

fue crucificado, muerto y sepultado


descendió a los infiernos,
 

al tercer día resucitó de entre los muertos;

 subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre;
 
desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. 


Creo en el Espíritu Santo; 


la Santa Iglesia católica, la comunión de los Santos;


el perdón de los pecados;


 la resurrección de los muertos, 


y la vida eterna. Amén.



Es con mucho lo mejor


Y, entonces,  ¿qué decimos del Cielo?:

"Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni la mente del hombre, 

pudo imaginar, cuales c
osas tiene Dios 

preparadas para los que le aman”. (1Co 2,9).

San Pablo, quizás pudo vislumbrar el Cielo, pero sólo puede referir que "oyó palabras que no se pueden decir: cosas que el hombre no sabría expresar ... ni el ojo vio, ni el oído escuchó, ni el corazón humano puede imaginar lo que tiene Dios preparado para aquéllos que le aman" (2a. Cor.12, 2-4 y 1a. Cor. 2,9)



2 Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo.


3 Y sé que este hombre - en el cuerpo o fuera del cuerpo del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe -
4 fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede pronunciar.



El Catecismo de IC, lo expresa así:

EL CIELO Y LA TIERRA

325 El Símbolo de los Apóstoles profesa que Dios es "el Creador del cielo y de la tierra", y el Símbolo Niceno-Constantinopolitano explicita: "...de todo lo visible y lo invisible".


326 En la sagrada Escritura, la expresión "cielo y tierra" significa: todo lo que existe, la creación entera. Indica también el vínculo que, en el interior de la creación, a la vez une y distingue cielo y tierra: "La tierra", es el mundo de los hombres (cf Sal 115, 16). "El cielo" o "los cielos" puede designar el firmamento (cf Sal 19, 2), pero también el "lugar" propio de Dios: "nuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5, 16; cf Sal 115, 16), y por consiguiente también el "cielo", que es la gloria escatológica. Finalmente, la palabra "cielo" indica el "lugar" de las criaturas espirituales —los ángeles— que rodean a Dios.


327 La profesión de fe del IV Concilio de Letrán afirma que Dios, "al comienzo del tiempo, creó a la vez de la nada una y otra criatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana; luego, la criatura humana, que participa de las dos realidades, pues está compuesta de espíritu y de cuerpo" (Concilio de Letrán IV: DS, 800; cf Concilio Vaticano I: ibíd., 3002 y Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8).


y afirma más adelante:

342 La jerarquía de las criaturas está expresada por el orden de los "seis días", que va de lo menos perfecto a lo más perfecto. Dios ama todas sus criaturas (cf Sal 145, 9), cuida de cada una, incluso de los pajarillos. Sin embargo Jesús dice: 

"Vosotros valéis más que muchos pajarillos" (Lc 12, 6-7), o también: "¡Cuánto más vale un hombre que una oveja!" (Mt 12, 12).

343 El hombre es la cumbre de la obra de la creación. El relato inspirado lo expresa distinguiendo netamente la creación del hombre y la de las otras criaturas (cf Gn 1, 26).



---sigue diciendo finalmente:

349 El octavo día. Pero para nosotros ha surgido un nuevo día: el día de la Resurrección de Cristo. El séptimo día acaba la primera creación. Y el octavo día comienza la nueva creación. Así, la obra de la creación culmina en una obra todavía más grande:

la Redención.


 La primera creación encuentra su sentido y su cumbre en la nueva creación en Cristo, cuyo esplendor sobrepasa e los tiemposl de la primera.

(cf Misal Romano, Vigilia Pascual, oración después de la primera lectura).



Es interesante este escrito que habla del octavo dia y lo resume así:

"No os corresponde a vosotros conocer los tiempos que el Padre

tiene reservados a su poder. Tras ésta, Dios descansará como en el día séptimo y hará 

descansar en sí mismo al día séptimo, que seremos nosotros." 


Sería muy largo tratar ahora al detalle de cada una de estas edades. Baste decir que la 
séptima será nuestro sábado, que no tendrá tarde, que concluirá en el día dominical, octavo 
día y día eterno, consagrado por la resurrección de Cristo, y que figura el descanso eterno 
no sólo del espíritu, sino también del cuerpo.



Allí descansaremos y veremos; veremos y 
amaremos; amaremos y alabaremos. He aquí la esencia del fin 

sin fin. Y ¡qué fin más 
nuestro que arribar al reino que no tendrá fin!" 


[Edic. de la BAC 
CHM.
TEOLOGIA DOGMÁTICA VII 
LOS NOVISIMOS)






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