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La guía de viajes decía que la pomada era una bebida típica de Menorca... y la Toñi: "yo estoy preñá, pero tú, tú tienes que probarla". "Chacha, que yo soy de cervezas y vinos, que a mi esas cosas..."
-Camarero, ¿me pone usted una pomada de esas de aquí?
-Cómo no! (entre risillas)
La dichosa pomada no es otra cosa que un copazo de ginebra Xoriguer con fanta de limón. Y claro, luego pasó lo que tenía que pasar: de vuelta para el hostal hablando con las puertas y las ventanas que me iba encontrando por la calle.

Esta fue la primera con la que entablé conversación.
-Me mola tu peinado tía.

Luego me encontré con la realeza y, al principio me dio un poco de corte, pero la verdad es que resultó ser bastante enrollada. Si es que, al final, son personas como tú y como yo. La princesilla ésta había salido a cenar, y ahora estaba dándose una vuelta por Mahón.

Esta me comentó que se había dejado ese pelo cayéndole por la cara para darle un toque más informal a su peinado, pero... yo la verdad es que sólo veía un pelajo sin mucho arte.

Con esta me quedé un poco flipado. Le dije que yo nunca había visto a una mujer con burka en persona, que siempre las había visto en la tele y que, la verdad, no esperaba encontrarme con una en Menorca.

Pasó otra chica por allí. Alternativa ella. Un poco jipi, un poco panki. Y estuvimos comentando un ratillo lo del burka. Que si burka sí, que si burka no... Al final, convinimos que ninguna mujer debería ser obligada a llevarlo, y que el origen del problema se encuentra en los gobiernos autoritarios y radicales, y en sus desastrosos sistemas educativos. En lo que no nos pusimos de acuerdo fue en el lugar en el que habría que situar el burka en el ranking mundial de problemas.

Luego me encontré a dos llorando y me acerqué para ver qué les pasaba.

Tenían liada una llantera... Buaaa! Buaaa!  Y lo que yo les dije: "mira... el dolor es físico y no hay más remedio que capearlo como se pueda, pero el sufrimiento psicológico ese que tenéis es totalmente voluntario. Vosotras sabreís..."

"Qué gafas más guapas llevas", le dije a esta. La ví así como modernilla y tal, pero a la que le di un poco de confianza, la tía se puso a rajar de los vecinos que no veas.

Que si a esa la han dejado por otra...

Que si la otra parejica nos tiene aburríos con los chiquillos maleducaos que tienen... Y ya, harto de rollos de puertas y ventanas, me fui a acostarme.

Lo que pasa es que, al día siguiente, ya sin efectos de pomadas, las puertas y las ventanas me seguían hablando.

-¡Oooye! - me dijo una al día siguiente.
Yo hice como que no la escuchaba, porque claro, ya sin los efectos de la pomada... aquello no era normal.
-No te hagas el loco, que me he enterado que anoche estuviste por ahí con unas y con otras. ¿Te gusta mi peinado?
Miré a Toñi y comprobé que ella no escuchaba nada, así que aprovechando que entraba en una tienda le respondí.
-Tu peinado me gusta, pero lo que me encandila es tu sonrisa, con esos dientes tan blancos.
-Gracias, guapetón.
Continué andando un poco acojonado, la verdad. "A ver por donde me salen estas", pensé.

"Pues no que me está sacando la lengua. Será...", me dije.

Al final acabé por decirle a Toñi que las puertas y las ventanas... me "decían" algo, y que quería fotografiarlas. Y con la excusa, cuando alguna de ellas me decía algo, me quedaba rezagado recreándome sacándoles fotos hasta que Toñi se alejaba un poco, y así podía hablar con ellas.

Esta me contó que era sevillana y estaba echando la temporada en las Baleares bailando y cantando.
-Me lo he imaginado. Cuando te he visto con el moño... me he dicho: ésta, andaluza.

Ésta, en cambio, me dijo que venía del norte.
-Estoy pasando unas calores... - me dijo.
-Yo creo que con un buen abanico te podías haber aliviado el calor. Enchufarte ese pedazo de aparato de aire acondicionado en toda la cara lo veo un poco exagerado.

-En boca cerrada no entran moscas - le dije a ésta.

Y ésta fue su respuesta.
-Bueno, allá tú - le dije.

Ésta tan bonita, y con ese peinado tan chic, al verme se escondió.
-¿Por qué te escondes, si eres la ventana más guapa que he visto?

Luego lo comprendí. "Tanta tontuna con las banderas, y no te das cuenta de lo realmente importante: los pedazo de cuernos que llevas", pensé al ver a ésta.

A ésta la pillé ya con el traje de novia puesto y traté de advertirla.
-Piénsatelo bien. ¿Tú has visto que en las cajetillas de tabaco pone: "fumar perjudica seriamente la salud"? Pues con las bodas por la iglesia está pasando algo parecido.

Le comenté que al pasar por la puerta de la iglesia de Santa María había visto la señal de peligro porque habían sacado una Ley que les obligaba a advertir a l@s pardill@s, pero no me creyó.

También me encontré al Rey Ventano asomado a la torre de su castillo. No le quise decir que había conocido a su hija por las calles de Mahón por si acaso metía la pata.

-Ricitos, te veo un poco abandonada... - le dije a ésta.
-Ya...  si ya me lo decía mi madre: "no te vayas con ese, que te va a dar mala vida". Y cuánta razón tenía. Y cuánto me jode reconocérselo.

Esta jipi me enseñó el puestecillo que tenía montado, y me dijo que me fijara en los pendientes de la gente, que muchos los había diseñado ella.

 
 
 

 

Me fui fijando y, efectivamente, muchos eran suyos. Bueno, los pedazo de jinetes que llevaba la última... no creo.

¿Y A QUE NO TE IMAGINAS LO QUE ME DIJO ÉSTA?


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amistad).

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