USO ADECUADO DE LA GUADUA

 
PRESERVACIÓN Y USO ADECUADO DE LA GUADUA
 
Aspectos para lograr una durabilidad, resistencia y permanencia de los productos elaborados con Guadua.
La preparación de la guadua se inicia con el corte apropiado del tallo, teniendo en cuenta su edad y grado de lignificación (madurez), del cual depende su resistencia física y su máxima dureza, que la adquiere entre los 4 y 6 años de edad, lo que ha sido comprobado experimentalmente.
La sabiduría campesina recomienda métodos de preservación natural que con el tiempo se han confrontado con la investigación aplicada. Se trata de las observaciones de campo que demuestran la relación entre el contenido de agua en los tallos de guadua y las fases de la luna. Por ello se recomienda efectuar el corte en época de menguante o fase oscura y preferiblemente a la madrugada entre las 3:00 am y las 5:00 am, cuando hay menor luminosidad y lógicamente poca circulación de líquidos al interior de la planta, es decir, antes de iniciarse la función de fotosíntesis.

 Después de cortado el tallo de guadua también se recomienda someterlo al proceso de "curado" para garantizar mayor durabilidad y disminuir la vulnerabilidad frente a los insectos xilófagos. Consiste básicamente en dejar en pie el tallo después de cortado, recostado sobre las demás guaduas de tal manera que se escurra la savia compuesta de agua, azúcares y almidones. En estas condiciones se deja el tallo por un lapso de 20 a 30 días, tiempo durante el cual descarga los líquidos y los carbohidratos restantes se convierten en fenoles y alcoholes.

 El tratamiento de la guadua con persevantes consiste en la aplicación apropiada de sustancias químicas o inmunizantes preferiblemente biodegradables y solubles en agua, con el objetivo de protegerla de hongos o insectos xilófagos, así como de la putrefacción, dándole por consiguiente mayor durabilidad. Las guaduas que se han de tratar con persevantes, deben estar completamente secas para lograr la penetración apropiada y obtener mayor efectividad de los fungicidas e insecticidas.

 Al elaborar productos o construir viviendas, no deben emplearse secciones de guadua que hayan sido atacadas por insectos o por hongos, que presenten señales de pudrición, que tengan rajaduras o fisuras longitudinales o transversales, pues estas se prolongarán con el tiempo.

 La tendencia que la guadua tiene a rajarse limita el uso de clavos o puntillas. Actualmente se recomienda asegurar las uniones con pegantes o pasadores de macana si se trata de muebles o con tornillos y pernos preferiblemente si se trata de vivienda, los cuales se introducen en la guadua una vez se ha perforado con la ayuda de un taladro.

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