Acerca del Ensayo

sobre las revoluciones políticas


Jacinto Medina Ruíz

JOSE MARIA SAMPER

 “ENSAYO SOBRE LAS REVOLUCIONES POLÍTICAS Y LAS CONDICIONES SOCIALES

DE LAS REPÚBLICAS COLOMBIANAS”

 

INTRODUCCIÓN

 En un intento introductorio al pensamiento de José María Samper y su ensayo “Sobre las revoluciones políticas y las condiciones sociales de las Repúblicas Colombianas”; hay que decir en primera instancia que la obra política de la Independencia y de los primeros decenios de la República había dejado incompleta la labor de construcción del Estado-nación, y por ello se quiere buscar autenticidad para la nación; de otra parte  los ejemplos y contraejemplos sacados de las experiencias europeas iban a asumir un papel considerable en el conflictivo debate sobre las modalidades de esa construcción nacional; hay un aparente rechazo de las influencias extranjeras; pero los orígenes del nacionalismo colombiano no es más que el europeísmo disfrazado de ideología nacional.

En la Colombia de la segunda mitad del siglo XIX, la progresiva constitución de un Estado-nación va acompañada de un creciente fenómeno de referencia a las naciones de Europa occidental, que se afirman como fuentes esenciales de inspiración del debate público. En esta labor se hace necesario hablar de  José María Samper, Rafael Núñez y Carlos Holguín quienes  encarnan tres etapas del discurso nacional sobre las naciones europeas como fuentes de modelos políticos útiles. Difusores de normas europeas, Samper, Núñez y Holguín se afirman al mismo tiempo como tres de los principales ideólogos de la nación. Sus respectivas trayectorias, tanto políticas como ideológicas ayudan a entender la estrecha articulación entre europeísmo decimonónico y el naciente nacionalismo.

A pesar de tener el presente trabajo una dirección concreta, el  pensamiento de José María Samper y su ensayo sobre las revoluciones políticas y las condiciones sociales de las Repúblicas Colombianas,  el análisis no se puede hacer suelto se requiere  de tres trayectorias, que representan cabalmente tres fases del discurso: José María Samper y el discurso de la mediación cultural; Rafael Núñez: el discurso de la maduración política en Europa.   Carlos Holguín: de los modelos europeos de orden público  a la ideología de la autenticidad nacional. Demuestran en conjunto  la manera como se construyó  el nacionalismo colombiano, como se dibuja a finales del siglo XIX, con carácter exclusivo, su búsqueda de autenticidad nacional y su aparente rechazo de las influencias exteriores. Construcción que se origina desde una cultura cosmopolita de las elites políticas, y se concibe, particularmente durante la Regeneración, como un instrumento que permita retardar la irrupción de las masas a la política nacional.

  

1. ANÁLISIS DEL AUTOR

 1.1. Perfil del autor

José María Samper Agudelo, humanista, literato, periodista y político tolimense (Honda, marzo 31 de 1828 - Anapoima, Cundinamarca, julio 22 de 1888). En Samper se expresa muy bien el carácter interdisciplinario y multifacético manifiesto en aquellos que participaron activamente en la vida política, económica y social del siglo XIX en Colombia. «A la par que sostenía en el diario polémicas de ordinario, ardientes -dice Carlos Martínez Silva- tenía tiempo, y serenidad de espíritu, y frescura de sentimientos para cultivar la poesía, para escribir dramas, comedias, novelas, retozones y maleantes cuadros de costumbres, obras didácticas de largo aliento, biografías y bocetos de personajes notables, disertaciones científicas, viajes, trabajos de crítica y de historia, etc.», y mientras hacía todo esto, se dedicaba algunas veces al comercio, al desempeño de cargos públicos, a asistir a juntas políticas y tertulias literarias y a mantener activa correspondencia. Esta diversidad de oficios y habilidades, Samper la explica no sólo como el resultado de las pasiones y aptitudes personales, sino también como el producto de las exigencias de la época. Según él, no había condiciones sociales para que el abogado, el médico o el ingeniero pudieran hacer fortuna o sostenerse: «El profesorado, el comercio, la agricultura y aun los puestos públicos -anota- son por lo común auxiliares casi necesarios de aquellas otras profesiones». Sin olvidar, por supuesto, la actitud que mantenía con respecto a la universalidad del conocimiento; cuando culminó sus estudios en jurisprudencia, Samper quiso continuar sin lograrlo los estudios en medicina, pues «tenía la convicción de que no era posible ser buen abogado, sin conocer la fisiología, la patología y la medicina legal, ni hábil literato en muchos ramos, sin poseer también la anatomía y la fisiología, así como la botánica y la química, la patología y otras ciencias médicas». Pero va a ser la actividad política donde mejor se exprese su confluencia de ideas y pensamientos.

El Samper liberal radical de mediados del siglo XIX llegó a las últimas décadas del siglo como un hombre más moderado y defensor de las ideas conservadoras. En un medio donde lo común era la inestabilidad política y social, los conflictos armados y la lucha de ideas y doctrinas radicalmente contrapuestas, «no es extraño -según Carlos Martínez- que los hombres llamados a la vida pública hayan tenido que desempeñar en ella diversidad de papeles, ejercitarse en todos los campos de la actividad humana, ensayarse e improvisarse en la política, en la administración, en la guerra, en el profesorado, en la magistratura; pasar bruscamente de una ocupación a otra; defenderse y atacar, ya con estas armas ya con aquéllas; habérselas hoy con un adversario antiguo, y mañana con el aliado y amigo de la víspera».

La prensa de la segunda mitad del siglo XIX es quizás el documento donde mejor quedó consignado su pensamiento político, social y literario. Bien sea como fundador, redactor o colaborador de periódicos, Samper dejó un sinnúmero de artículos en los que expuso no sólo sus ideas, sino también el carácter político de la época y en general de la vida social, económica y cultural. Tres etapas de su vida son decisivas en su quehacer periodístico: las reformas educativas de Mariano Ospina Rodríguez en 1842, las reformas liberales de medio siglo y el cambio de pensamiento y actitud en su vida personal, que se inició con una pausa política (su viaje a Europa en 1858) y continuó con su conversión religiosa y su nueva posición frente a los radicales y la Regeneración. José María Samper publicó su primer artículo en El Día, cuando era aún estudiante de jurisprudencia y sólo contaba 15 años. Allí Samper inició su trayectoria como publicista y crítico, censurando el plan de estudios de Mariano Ospina Rodríguez, cuyo objetivo principal era fomentar los estudios prácticos y afianzar la estabilidad política infundiendo amor y respeto a la moral, a la religión y a las leyes; además de sujetar a las universidades a extensos estudios y rigurosa disciplina a través del control de docentes, estudiantes y materias. Estas medidas produjeron reacciones de hostilidad como las expresadas por Samper en la prensa, donde expuso los resultados negativos y contraproducentes del plan, en el que el estudio a escondidas de las materias suprimidas y prohibidas sólo dejaba la formación de ideas «sin método, ni dirección, resultando de aquí la anarquía y la exageración». Entre 1845 y 1846 escribió para el periódico liberal y antigobiernista La Noche, donde atacó a los jesuitas. A partir de 1849 escribió una serie de artículos relacionados con las reformas liberales de medio siglo en los periódicos bogotanos donde el radicalismo exponía y sustentaba sus tesis. Colaboró en El suramericano, fundado y redactado por él en 1849; en La Reforma, en el cual trabajó conjuntamente con Salvador Camacho Roldán en 1851; en El Pasatiempo, del que se hizo cargo de la redacción en 1854; en El Tiempo, que fundó en 1855 con los Echeverrías; y en El Neogranadino, del cual tomó a su cuidado la redacción a finales de 1855, manteniendo en todos ellos vigorosas polémicas que tenían que ver con la expulsión de los jesuitas, el alza de derechos sobre los artículos extranjeros de consumo, el libre cambio, la federación, el problema de los artesanos, los proyectos de cambio de la Constitución, la defensa de los derechos civiles, la separación de la Iglesia y el Estado. Pero además de sus escritos periodísticos de contenido político, Samper redactó gran cantidad de artículos históricos, literarios y económicos. En El Sur-Americano, en El Tiempo y en El Neogranadino tenía a su cargo el editorial, el folletín, las variedades, la crónica interior y exterior, los artículos de fondo, de crítica y la sección literaria. Este primer momento de su consolidación como ensayista y de participación política en la prensa culminó con la cruzada que emprendió en 1856 contra la disciplina de la Iglesia neogranadina y la conducta del clero, hasta 1858, año en que viajó a Europa en compañía de su segunda esposa, Soledad Acosta, y de sus dos hijas.

Samper fue un constante crítico no sólo de sus actividades políticas y de su pensamiento histórico, sino también de su producción literaria y periodística; de éstas resaltó los excesos de la influencia francesa y la ignorancia inicial de la literatura española que tenía como resultado “el empobrecimiento del lenguaje y la invasión de pésimos galicismos,”. Sin negar, sin embargo, las influencias francesas que lo incitaron desde muy joven a escribir biografías, obras de historia, relatos de viajes y novelas descriptivas y de costumbres, reivindicó decididamente la presencia de la literatura española que tomó fuerza a partir de 1843 y que incidió notablemente en el costumbrismo, en el movimiento dramático y, sobre todo, en la poesía lírica. Anota Samper “es pertinente tributar en esta disertación retrospectiva un homenaje de admiración y de profunda gratitud a todos aquellos bardos pensadores que, cual preciosos lazos de unión entre la madre patria y nuestra república soberana hicieron con su ardiente soplo brotar de entre las cenizas amontonadas en el hogar colombiano por la guerra y el retraimiento, el fuego sagrado de la poesía y del amor a las letras castellanas”. En este proceso de creación, transformación y crítica de la vida religiosa, política y literaria de Samper, permanecen una serie de ideas, aptitudes y reflexiones que son trascendentales para la historia social y cultural del siglo XIX colombiano. En sus bocetos biográficos, dejó plasmado el carácter físico y moral de aquellos que participaron activamente en la vida militar, política y literaria después de la Independencia. En sus cuadros de costumbres y novelas descriptivas, Samper dejó consignada la cotidianidad de los pueblos y de los habitantes de las riberas del río Magdalena y la Sabana. La arquitectura, las costumbres religiosas, el mercado, el vestido y sobre todo la geografía fueron bellamente descritas a través de la historia del río Magdalena, y en particular de Honda. También en sus obras de teatro escritas entre 1855 y 1857: Las conspiraciones de septiembre, El hijo del pueblo, Dios corrige, no mata, Un alcalde a la antigua y dos primos a la moderna, Los aguinaldos y Percances de un empleo, Samper expresó las costumbres políticas de la localidad y el carácter de sus habitantes. Recurriendo a la sátira y a la ironía, describió los vicios, las actitudes y la cotidianidad económica y administrativa de la Sabana, los llanos, los pueblos del Alto Magdalena y Santa fe de Bogotá. En todo esto, dice Carlos Martínez, “distinguíanle un raro poder de asimilación y un don sagaz y flexible observación que le permitía sacar partido de cuanto leía y de cuanto veía de los hombres y de las cosas”. Samper se ejercitó también en la oratoria parlamentaria, académica y de honras fúnebres. La mayoría de sus discursos, casi todos improvisados en reuniones populares o en los debates parlamentarios, desgraciadamente no se conservan, pero sí se recuerda su entusiasmo y su excitación. Samper, agrega Martínez Silva, no era un orador parlamentario, fino, acerado y discreto, “era, pues, propiamente orador tribunicio y de la plaza pública, con todas las dotes necesarias para arrastrar y subyugar a la multitud”. Su polifacética imagen, enriquecida por una controvertida y cambiante visión de la política, la religión y la cultura, se extendió también hacia otras disciplinas. Samper respaldó su imagen como miembro de las Sociedades de Geografía Americana y de París, miembro honorario de la Academia de Bellas Letras de Chile, miembro correspondiente de la Real Academia Española y miembro del Instituto de Ciencias Morales y Políticas de Caracas.

 

1.2. Importancia del autor

José María Samper: el discurso de la mediación cultural

En 1858, José María Samper emprende su primer viaje a Europa. Fuera de un corto episodio como secretario de la legación granadina en París en 1861, Samper, entre 1858 y 1862 -fecha de su salida para Lima, donde iba a ser editor del periódico El Comercio-no tiene funciones oficiales y se consagra ante todo a conocer las sociedades europeas y a escribir sus consideraciones sobre ellas. Recorre a Francia, España, Inglaterra, Italia, Suiza, Alemania, Bélgica. Beneficiado de la red de contactos de su suegro, el general Joaquín Acosta, político, geógrafo e historiador que había vivido varios años en Europa al final de los años 1820 y en los años 1840, Samper escucha conferencias, asiste a sesiones parlamentarias, es admitido en numerosas sociedades científicas y salones literarios, visita fábricas, prisiones e instituciones caritativas.

Inspirado por esta actividad de observación de las sociedades europeas, Samper se dedica a una intensa labor periodística y literaria que presenta dos vertientes. En primer lugar, se consagra a analizar la experiencia política de su patria desde la Independencia y a redactar textos programáticos del liberalismo. Se destacan en esta producción el “Ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas”, un clásico de la literatura política colombiana, y “El programa de un liberal”, un texto dedicado en 1861 a la convención constituyente que iba a producir la Constitución de Rionegro. La segunda vertiente de sus trabajos de esa época la constituyen textos que describen las sociedades y los sistemas políticos europeos, a través de sus observaciones personales: “Los Viajes de un colombiano en Europa”, publicados en dos tomos en 1862, y su correspondencia publicada en periódicos, particularmente en El Comercio de Lima: “Cartas de un americano”, “Una despedida (párrafos de carta de un patriota americano)”. A pesar de su doble temática, los textos escritos por Samper durante su viaje a Europa presentan una gran coherencia. La observación de los regímenes políticos europeos y las propuestas programáticas para la construcción de un Estado nacional en Colombia aparecen íntimamente ligadas en su obra.

Un discurso de pedagogía nacionalista: la ideología del viaje civilizador

Con sus escritos de 1858-1862, Samper se impone como uno de los más importantes ideólogos del discurso liberal sobre Europa en el debate político colombiano, y como el principal exponente de la ideología del viaje civilizador. La relación de sus viajes, la publicación de sus observaciones sobre las naciones europeas, se justifica por el clásico propósito de ilustrar a sus compatriotas.

Viajo por mi patria, es decir con el solo fin de serle útil, y escribo para mis compatriotas los Hispano-colombianos . He creído que lo que importa más por el momento no es profundizar ciertos estudios, sino vulgarizar o generalizar nociones. A los pueblos de Hispano-colombiano les ha llegado todavía el momento de los estudios fuertes, por la sencilla razón de que la inmensa masa popular no tiene aún la noción general del progreso europeo. Hasta tanto que esa masa no haya recibido la infusión elemental de luz y fuerza que necesita para emprender su marcha (porque hoy no se marcha sino que se anda a tientas) el mejor servicio que se le pueda hacer es el de la simple vulgarización de las ideas elementales. Después vendrá el tiempo de los trabajos laboriosos y profundos.

La inmensa mayoría de los Hispano-colombianos no conoce, por falta de contacto íntimo con Europa, los rudimentos o las verdaderas condiciones del juego general de la política, las letras, la industria, el comercio, y todos los grandes intereses vinculados en Europa. De ahí provienen graves errores de apreciación, de imitación o de indiferencia que se revelan en la política, la literatura, la legislación y las manifestaciones económicas de Hispano-Colombia.

Desvanecer, si puedo, esos errores, dándole a la expresión de lo que me parece la verdad las formas simpáticas de lo pintoresco y el atractivo de una rápida, fiel y animada narración, tal es el objeto de estas páginas de impresiones.

 

1.3. Aportes del autor al problema planteado. Los orígenes del nacionalismo colombiano

 José María Samper, Rafael Núñez y Carlos Holguín encarnan tres etapas del discurso nacional sobre las naciones europeas como fuentes de modelos políticos útiles. Difusores de normas europeas, Samper, Núñez y Holguín se afirman al mismo tiempo como tres de los principales ideólogos de la nación. Sus respectivas trayectorias, tanto políticas como ideológicas ayudan a entender la estrecha articulación entre europeísmo decimonónico y el naciente nacionalismo.

Samper considerado como personaje Liberal Radical, de educación puramente romántica como toda su generación se nutre de las obras de Bernardino de Saint – Pierre y Chateubriand, de Lamartine, de Víctor Hugo y Alejandro Dumas, y otros escritores franceses. Pero lo que más le impresionó fueron las lecturas de Walter Scout, de él su  afición a escribir novelas,  las tempranas lecturas de Walter Scott, Víctor Hugo y Dumas fueron causa de su espíritu literario romántico.

Este hombre y escritor, también cambió su vida y oficio, es decir, pasó de la Literatura a la Política, escribió su primera novela "Martín Florez" pero en ella y en posteriores producciones opta por el romanticismo social (costumbrismo). A la edad de 16 años escribió su primera novela, la segunda escrita dos meses después, era verídica, como que pintaba a lo vivo costumbres domésticas y la tituló  "Los misterios de la casa de don Juan" por cuanto estaban de moda entonces Los Misterios de París y de todas las capitales posibles. Desde esta lógica, se puede afirmar que no había una perspectiva o concepción romántica insuperable, que en la práctica se hace evidente en Samper quien aún después de su ingreso a la política y en los lugares destacados en los que hizo nombre, continuó su producción literaria en verso y en prosa.

No es gratuito del todo el romanticismo y el pensamiento liberal que articulados y a su manera, en el pensamiento y expresiones de José María Samper, le atribuyan a él la denominación de Gólgotas a la facción Radical del Liberalismo. En un  discurso pronunciado en la Escuela Republicana manifiesta: "El Socialismo, señores, no es otra cosa que las lágrimas desprendidas de los ojos del Salvador en la cumbre gólgota." Samper dejó testimonio de la importancia y difusión del romanticismo, fue leído por la juventud y las mujeres,  con  agrado por lo que había cundido el romanticismo romántico en Colombia

Cuando Samper viaja a París, lleva una carta de presentación a Lamartine escrita por el ilustre profesor del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y pensador colombiano Ezequiel Rojas. En la ciudad Luz, Samper rinde homenaje al escritor francés y confiesa la admiración por su obra, no sólo personal, sino Colombiana y de "toda la América Española".

La mirada de Samper, desde su temprana juventud, se inclina hacia lo local, los paisajes y las costumbres, además de su formación lo  determinan en su visión, en su pensamiento  el conjunto de admirables objetos que me rodean: El Magdalena que contenía lo formidable, el Gualí que era risa líquida,   las arboledas, los huertos y los jardines de la ciudad, los cerros circunvecinos, los innumerables escombros de la ciudad en cuyo seno se abriga toda la elocuente melancolía del pasado.

Por último,  el romanticismo cumplió un papel importante en la formación y expresiones del pensamiento político y literario de una variada estirpe de intelectuales a partir de 1840 y, que de una forma u otra, con su producción, actitudes y trabajos contribuyeron con la difusión de la modernidad, las sociabilidades modernas y con elementos fundamentales para la formación de nuestra nacionalidad. Empero, las distintas élites regionales en la disputa por el poder del Estado, utilizaron o difundieron el pensamiento romántico como bien lo necesitaron a lo largo de un espacio temporal que se prolonga más allá de la segunda mitad del siglo XIX.

 

2. ANÁLISIS DEL MÉTODO EMPLEADO POR EL AUTOR

 El método seguido por Samper será muy semejante al acogido posteriormente por casi todos los escritores de la segunda mitad del siglo XIX que se ocuparon en la sociología colombiana y en examinar las causas de la inestabilidad política de la nación, de su pobreza económica y de sus escasos rendimientos culturales. El exa­men comparativo de las culturas latinas, en contraste con las anglosajonas, servirá como punto de partida para realizar un balance de la herencia española, balance que, si bien es verdad que nunca alcanza el clímax de la diatriba ni representa una versión de la leyenda negra, no por eso deja de implicar un veredicto poco favorable al legado socio-cultural hispánico.

 El hilo conductor de la reflexión será también la crítica a la organización económica establecida por España en América, pero esa crítica se ejercerá desde un punto de vista diferente y, podríamos decir, menos profundo. Todos los aspectos negativos de la política metropolitana y de las formas de vida que España trasmitió a las nuevas naciones, lo eran por el hecho de no haber desarrollado una robusta y equilibrada economía, pero las causas de esto no se buscarán en la misma estructura espiritual del tipo español y en los valores propios de su cultura, sino en sucesos de naturaleza política, más precisamente, en un hecho de muy escaso calado sociológico: en que España no practicó el liberalismo económico y político, al que se atribuía la casi totalidad de las conquistas políticas y culturales de los pueblos sajones.   "Si España, el noble país de nuestros progenitores, hubiera conquistado su libertad en 1812, se habría elevado al rango de gran potencia europea, y la práctica de las constituciones libres le habría inspirado un sentimiento de inteligente benevolencia, aceptando desde temprano nuestra emancipación como un hecho irrevocable y fecundo, del cual podía sacar un partido inmenso"

 Samper, como muchos de sus contemporáneos, aceptaba sin mayor crítica estos conceptos de "raza", "pueblos latinos", "pueblos sajones". Lleno de fe romántica en el individuo y de aversión a todo lo que en el Estado colonial había significado traba jurídica o burocrática a la iniciativa individual, samper establecía relaciones simples entre civilización y libre actividad del hombre individualmente considerado; entre acción del Estado y retroceso casi a etapas de barbarie, y sin mucha preocupación por las pruebas históricas, daba por sentado que la grandeza de los pueblos sajones se debía a la acción individual, mientras que las deficiencias de  los latinos eran debidas a la forma colectiva de su actuación y a la constante dirección que el Estado quería ejercer en sus actividades. Tan firme era en él esta convicción, que ni siquiera repara en las frecuentes contradicciones a que se ve conducido por la tenaz, presencia de los hechos, pues unas veces considera que los rasgos de la colonización española se debieron a condiciones raciales, "de los pueblos latinos", y otras declara que no se podía esperar otra política de los conquistadores y colonizadores, "porque ellos eran lo que su siglo los había hecho, y procedían según las nociones y el espíritu de una época sin elasticidad ni previsión en ciencia social y en arte de gobernar". Es decir, que no era la raza, sino el espíritu de la época, el responsable de lo que España había hecho en el Nuevo Continente.

  

3. UBICACIÓN DEL TEXTO

 3.1 Relación del texto con el contexto

 Para aproximarnos al contexto del escrito “Ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas”  debemos ubicarnos en la llamada reacción antipositivista y crítica de la ciencia, pues el positivismo significaba espíritu cientista, es decir, pretensión de reducir todo conocimiento al modelo de las ciencias de la naturaleza y confianza ilimitada en la posibilidad de  obtener soluciones científicas para todos los problemas humanos. Una fuerte reacción antipositivista comenzó a insinuarse en las dos últimas décadas del siglo XIX; la crítica al benthamismo y a todos los matices de la filosofía positiva se encarga de hacerla pensadores como Miguel Antonio Caro desde una posición de la filosofía clásica. La reacción antipositivista se prolongaría hasta finales de siglo y estaría a cargo del movimiento neotomista desarrollado en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Pero a su lado surgió otra tendencia cuyas ideas se nutrían del espíritu romántico y de la desilusión respecto del progreso científico en orden al mejoramiento moral del hombre, esta tendencia es la que representa en Colombia José María Samper y Rafael Núñez,

 José María Samper expresó sus ideas en su Filosofía en cartera, especie de diario filosófico en el cual trató  los más diversos temas de política, historia y filosofía en forma de aforismos y definiciones. Para Samper, todas las promesas del positivismo habían resultado fallidas, ni el progreso social y político, ni el mejoramiento del hombre, ni el conocimiento de los grandes secretos de la naturaleza, ni la paz perpetua, se habían logrado después de un siglo de desarrollo material, reconoce sí que la ciencia había traído enormes progresos técnicos peo que no había traído la fraternidad entre los hombres. Por lo tanto todo esta por resolver y ninguna solución, en ningún ramo científico satisface la realidad, la única luz con la que se iluminan las ruinas es la de la fe religiosa.

 La historia colombiana de mitad del siglo XIX no obstante los acontecimientos de la revolución emancipatoria había cambiado poco, era necesario inyectarle el dinamismo ruptural  y buscar la novedad así fuera en el contexto de la utopía, había que consolidar la nación, reestructurar el Estado, liberar definitivamente los individuos y las cosas, el pensamiento y las creencias, los ritos y los dichos. En las mentalidades del momento histórico objeto de estudio puede leerse que los acontecimientos de “Julio” habían de completarse, pues la República estaba por construirse. Fueron entonces los románticos los encargados  de llevar a cabo este proyecto, y es dentro de este contexto donde hay que ubicar el “Ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas”. La aportante obra de los románticos fue fuente ideológica de la Constitución de Rionegro y la delimitación del estado y la acción de la iglesia. La pretensión última de las mentalidades de mediados del siglo XIX era la de finiquitar los vestigios del pasado. Un aspecto muy importante tiene que ver con las ideas filosóficas que acompañaban el contexto del escrito, el positivismo, de ello la idea “El país necesita reconstruirse”. La necesidad de reorganización y re-orientación no tiene como punto de referencia la obra colonial, sino la obra de los radicales en el poder. Evaluar sus alcances, limitaciones y buscar alternativas orgánicas, será la labor de algunos positivistas como Núñez y que hizo praxis en el denominado movimiento de Regeneración.

 Cuando José María Samper publicó en Paris su “Ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas” en el año de 1861 hacía pocos años que el conde de Gobineau había publicado su Essai sur  l´inégalité des races humaines, donde afirmaba que la libertad personal  y el sentido de la eficacia de la personalidad  era patrimonio de los pueblos germanos, mientras los mediterráneos, griegos y latinos, los mestizos semíticos de origen helenístico, solo conocían la acción multitudinaria y colectiva. Gobineau decía: “Ahí solo se ven multitudes. El individuo no cuenta para nada, y a medida que la confusión aumenta  y que se complica más la mezcla étnica a la cual pertenece, el individuo se va eclipsando más”.

 

3.2 Relación de la obra con el pensamiento del autor

 Hacia  1853 José María Samper publica los “Apuntamientos para la historia de la Nueva Granada”, obra que es el primer esfuerzo de una historia nacional filosófica; toda la obra es un soplo de vida y libertad, es un intento  sistémico y filosófico de ordenar la historia, orientada a justificar las reformas sociales, políticas económicas y culturales. Para Samper entender la colonia es entender la emancipación, el  “Ensayo sobre las revoluciones políticas y la condición social de las repúblicas colombianas” está destinado al análisis de dicho fenómeno. Posteriormente publica: “Los partidos políticos en Colombia”, “Memorias académicas sobre la misión de la prensa y la historia del derecho constitucional de Colombia”, “Historia de un alma”, “Derecho Público interno de Colombia”, “Historia crítica del derecho constitucional colombiano desde 1810 hasta 1886”.

  

4. IDEAS FUNDAMENTALES QUE EXPONE EL TEXTO

 En el  ensayo “Sobre las revoluciones políticas y las condiciones sociales de las Repúblicas Colombianas”  publicado en París en 1861 José María Samper, hace réplica a los frecuentes juicios pesimistas  y adversos que los observadores europeos solían hacer sobre el porvenir social de los países americanos y traza un programa para las generaciones futuras del Continente.  En cuanto a lo primero hace un balance de la obra española en América en tres aspectos:

 En lo político

 La dominación exclusiva de los españoles europeos (con excepciones fenomenales) ocupando todos los empleos públicos de alguna significación, y sin radicarse en Colombia; con desprecio de las razas indígenas y mestizas y aun de los criollos. En su ensayo Samper critica la centralización absoluta y rigurosísima, en grandes virreinatos y capitanías generales que abarcaban regiones inmensas, de la misma forma critica los asuntos puramente administrativos; en tanto que la reglamentación y los negocios judiciales en última instancia dependían de la metrópoli.  En cuanto al poder de fiscalización da los calificativos de severos que impiden  toda manifestación de la prensa, de la opinión pública en .cualquiera vía, y mantenía procedimientos sumarios y terribles penas, sin ofrecer garantía alguna a la libertad individual.

 La clausura o reclusión de las colonias respecto del mundo exterior, en cuanto las relaciones no se limitasen a España o a las mismas colonias entre sí; y aun en tales casos bajo la restricción de mil formalidades que hacían casi imposible la locomoción en proporciones considerables. El sistema de ventas y privilegios en la concesión y el ejercicio de los empleos, unos vitalicios, otros de duración limitada, pero en todo caso accesibles solo a un número muy reducido de personas, poco interesadas, por otra parte, en la prosperidad de las comarcas donde servían.

 Los efectos de esas instituciones eran lamentables y complejos. Ausencia de patriotismo, de aptitudes especiales y de moralidad en los administradores; descontento general en los administrados; antagonismo y odio profundo entre unos y otros, miseria, inanición y estancamiento en los pueblos por falta de administración municipal activa, siendo tan reducidas las poblaciones y tan vastos e incomunicados los territorios: legislación empírica porque tenía origen en Madrid, muy lejana y tardía y siempre incompleta en sus disposiciones; incapacidad de los pueblos para educarse en la ciencia y el arte de la administración, por falta de vida política, hábitos funestos de esperarlo y reclamarlo todo del gobierno, sin la menor iniciativa popular o individual; ideas erróneas respecto al mundo exterior y aun de la metrópoli misma; en fin, interés permanente en las colonias por sacudir un yugo demasiado pesado y sin compensación, puesto que el régimen colonial no era más que una inmensa explotación.

 En lo social e intelectual

 La  instrucción pública descuidada y reducida a proporciones muy mezquinas y entrabada por la inquisición, la censura, el fanatismo y la superstición. Una población esencialmente inconólatra más bien que cristiana; pervertida por los ejemplos de mendicidad, de disipación en el juego y de soberbia en las costumbres de las clases privilegiadas; destinada por los cruzamientos de diversas y muy distintas razas a vivir bajo el ré­gimen de la igualdad, y sin embargo sujeta a instituciones abiertamente aristocráticas.

 La esclavitud como elemento constitutivo del trabajo, ya bajo la forma especial de la servidumbre del negrocosa- y sus descendientes, ya en la organización artificial de los resguardos de indígenas; organización socialista del peor carácter, que inmoviliza la propiedad de las tribus, estanca su desarrollo moral e intelectual, y suprime en la agricultura la ley de la personalidad activa, del interés y de la emulación'.

 El movimiento de la riqueza estancado también, respeto a las clases no-indígenas, mediante los mayorazgos, las vinculaciones y la inmensa concentración de las mejores y más valiosas propiedades bajo el dominio de manos muertas.

 En lo económico y fiscal

 El monopolio bajo todas las formas posibles o imaginables en el comercio exterior, en la industria, en la agricultura y la minería.  El abandono total de las más seguras fuentes de riqueza, en beneficio de la minería; funesto sistema que, agravando ciertos vicios en las costumbres, haciendo casi necesaria la conservación y el ensanche de la esclavitud, deteniendo el vuelo de la agricultura y la industria, y limitando la riqueza a los metales preciosos, suprimía en mucha parte la necesidad de buenas vías de comunicación, concentraba las fortunas en pocas manos y facilitaba su salida de las colonias, sin retornó de valores equivalentes y fecundantes.

 Si el escrito es una réplica, entonces viene la solución a la crítica: La necesidad suprema de Colombia es aniquilar las causas de sus males, creando una política colombiana, completando la  obra de la revolución, poniendo fin a las revueltas y las ambiciones, aniquilando el caudillismo, fundar la soberanía de la ley como forma de la soberanía individual y colectiva, poner en armonía la constitución política con la etnografía colombiana, Samper ve como los pueblos han perdido la noción de la ley sin adquirir la del Derecho y no es que en Colombia no haya leyes sino que las hay en abundancia pero sin darles tiempo para conocerlas y para que produzcan sus efectos. Ve los efectos de la personificación de la ley, la autoridad y la justicia cual es la carencia de libertad sólida en un mundo que se apoya en la ley. Lo que Colombia necesita es una legislación sencilla, clara, sobria y al alcance de los pueblos adolescentes, legislación que ha de ser cumplida y respetada en beneficio de la colectividad, que tenga la convicción de que los principios valen más que los hombres y que toda mejora de las condiciones sociales se obtiene tomando como referencia  la ley, se hace entonces necesario proclamar y hacer efectiva la completa libertad de religiones y de cultos, la separación del Estado y la Iglesia, la independencia del sacerdocio, alejado de las luchas políticas. Colombia necesita de la libertad absoluta de prensa ya que ella favorece la discusión, abre camino a la verdad y obliga a los partidos a ser leales y tolerantes.

 Colombia necesita reglamentar su vida en la democracia,  para ello los hombres deben estar resueltos a gobernar no desde el sentido popular y desde la lógica sino desde la libertad. El hombre de Estado no tiene la misión de crear intereses, necesidades y opiniones, sino  administrar de mejor modo posible los intereses creados por la sociedad y dar solución a las necesidades  reales y justas del pueblo.

 Samper traza a las sociedades futuras de Colombia tres grandes medios para estabilizar al país y son: la constitución de los poderes  públicos, establecer de forma clara las condiciones del sufragio y organizar el aparato militar. En lo primero cree que nuestra constitución sea centralista o federativa  no debe caer en la construcción de poderes unipersonales, ello origina el caudillismo y con él la pérdida de las libertades  por cuanto la democracia es el gobierno de la libertad de todos, de cada uno y para todos; por ello ha de ser de todos los partidos y de todas las opiniones en la proporción de sus fuerzas representativas.

 Colombia se estabiliza cuando se encuentre un sistema electoral que permita la coexistencia y la representación de los partidos en el gobierno de todas las tendencias; cuando exista la garantía en la organización de los poderes que permita la coexistencia y la mutua fiscalización, en general se requiere, estructurar adecuadamente el estado y madurez en lo político en cada uno de los ciudadanos

 Ha de reconocerse que lo que hoy esta pasando en Colombia es un juego de revoluciones y reacciones difícilmente comprendidas, es una lucha profunda y general  entre los gérmenes de la conquista, la muerte del sistema colonial y la necesidad de construir una nación que garantice los derechos a todos sus ciudadanos;  Samper en nombre de un liberalismo radical y romántico busca reinsertar el mundo colombiano a un mundo de civilización sustituyendo el pasado colonial  y el despotismo español. Pues la revolución  americana evidencia el progreso moral y político de la civilización. El problema radica en la falta de una pedagogía civilizadora en lo democrático y republicano que complete el espíritu de civilización de los pueblos americanos; pues las bases de la civilización colombiana no están del todo cimentadas porque la revolución no ha sido completada, completar la obra emancipadora  es el destino de la generación romántica. Porque los hombres de “julio” conquistaron la independencia, es decir la nacionalidad; pero la independencia no basta, el fin único  y necesario debe ser la libertad en su extensa significación.

  

5. ESTUDIO  CRÍTICO DEL TEXTO

 Resulta evidente que Samper se acerca a un diagnóstico  de muchas de las fallas de las sociedades fundadas por España en el Continente, pero su análisis resulta insostenible de  cara a una realidad histórica. Olvida que la característica más notable de América Latina con respecto al mundo noratlántico es su dependencia; la colonización inglesa por su parte tiene una fundamentación absoluta; la libertad. De otra parte ha de analizarse como dentro de una extensa cronología las instituciones básicas de América Latina “hacienda” infundieron patrones de comportamiento  social y actitudes que conducen a una revisión histórica pero no utilizando la comparación; la esclavitud minera por ejemplo impregnan mecanismos de explotación, elitismo y racismo; nepotismo , clientelismo y una tradición de derecho privado por encima del Derecho que puede llamarse de Gentes o en sentido moderno de Derechos Humanos. Su explicación se basa en dos premisas: la idea del contraste absoluto y desfavorable para la evolución de la obra española en América entre la forma de colonización sajona en  Norteamérica y la hispano-lusitana en el sur; aquí a Samper se le olvida que las razas eran distintas y las intenciones radicalmente diferentes; otro argumento tiene que ver  como la sociedad nació de un contrato entre individuos libres y espontáneamente y que todo lo que surge  de la acción espontánea del individuo guiado por sus intereses es bueno y todo lo que resulta de la actividad del Estado o del gobierno es malo.

 La crítica que se puede hacer al ensayo de Samper radica en la excesiva idealización de la colonización Sajona, sin tener en cuenta que todos los hombres que poblaron el territorio de los Estados Unidos fueron hombres libres que crearon una nación de pequeños propietarios, demócratas y tolerantes en lo político y religioso, de grandes posibilidades para el comercio, en cambio la colonización  del sur tuvo unas razones radicalmente colonialistas.  Que los acontecimientos de rompimiento de la estructura colonial en América Latina lego u conflicto sectorial y regional; bien es cierto que los movimientos de independencia tenían como finalidad acabar con el monopolio metropolitano la intención es meramente económica y por ende representa una lucha por la libertad económica; ello implicó ruptura con Europa, situación que aprovechó Estados Unidos a partir de 1793, al convertirse en socio de los países Latinos.

  

6. CONCLUSIONES

 samper  en su ensayo “Sobre las revoluciones políticas y las condiciones sociales de las Repúblicas Colombianas”;  utiliza el método sociológico para exa­minar  la inestabilidad política de la nación, su pobreza económica y de sus escasos rendimientos culturales con respecto a la cultura sajona; método que si estamos analizando textos filosóficos no tiene ningún rigor propio de esta ciencia. Es entonces un texto importante para el trabajo sociológico, pero no para el de la filosofía.

 La publicación del ensayo “Sobre las revoluciones políticas y las condiciones sociales de las Repúblicas Colombianas” obedece a cierta diferencia sostenidas con el conde de Gobineau con respecto a asuntos raciales; pero no obedece a una intención de hacer filosofía, ni historia de las ideas, menos de construir una mentalidad, sino que obedece como la mayoría de los textos a interés de ciertos “ilustrados” en un pueblo de completa ignorancia.

 Samper es de aquellos personajes que hacen literatura y que pasan luego al campo de la política por una necesidad de élite, pero puede leerse dentro de una necesidad real de construcción de nación, su idea de nación es de “hacienda” donde encontrará beneficio quien tiene esa hacienda pero no un colectivo como es el ideal de toda persona que piensa en el Estado.

 Con este texto llego a entender las causas de nuestra irracionalidad en lo político, primacía de  intereses personales de pequeño burgueses sobre la enorme muchedumbre desprotegida;  Sobre las revoluciones políticas y las condiciones sociales de las Repúblicas Colombianas” no es más que la expresión de unas mentes que se creyeron dueños de las Repúblicas y que aún siguen siéndolo sopena de la muerte, hambre y miseria del resto de republicanos; “al pueblo nunca le toca”.

  

BIBLIOGRAFÍA

 Jaramillo Uribe, Jaime. El pensamiento colombiano en el siglo XIX. Bogotá, Temis, 1963.

 Instituto Colombiano de Cultura. Manual de Historia de Colombia. Tomo III.  Ed. PROCULTURA S.A  1982.

 Stein,   Stanley. La herencia Colonial de América Latina. Ed. Siglo XXI.  Decimocuarta edición 1982.

 ORDOÑEZ, Montserrat. "Soledad Acosta de Samper: Una nueva lectura".  Bogotá, Fondo Cultural Cafetero, 1988.

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