Acerca de "Nuestra américa"


Gustavo Nova Nova

JOSÉ JULIÁN MARTÍ PÉREZ:

"NUESTRA AMÉRICA"


 

 

1. AUTOR Y CONTEXTO

 

1.1. Biografía de José Martí

 

“El que haya nacido en América debe

 conocer a sus héroes y entre ellos ocupa

 un lugar José Martí”[1].

 

José Julián Martí y Pérez nació el 28 de enero de 1853 en la Habana Cuba. Hijo de Mariano Martí y Leonor Pérez, hizo sus estudios básicos en el Colegio San Anacleto y en la Escuela Municipal de Varones de La Habana. Desde muy joven cultivó ideales independentistas que lo llevarón muy pronto a ser sacado de su país, por esta razón no pudo continuar sus estudios en la Habana y fue solo hasta 1873 mientras estaba en presidio que logró cursar su bachillerato al mismo tiempo sus estudios universitarios en Derecho y Filosofía y letras en la Universidad de Zaragoza y en la Universidad Central  de Madrid. Aunque era hijo de Cuba, gracias a la nacionalidad de sus padres, española, él también goza de ella. Martí al luchar por la libertad de su pueblo a la vez se ponía en contra de su sangre y de su otra patria, pero su lucha no era en contar de España, era a favor de la libertad y la igualdad.

 

El 27 de junio de 1874 recibió el título de bachiller y el 24 de octubre el título de Licenciado en Filosofía y Letras. Es reconocido por haber sido un importante apoyo como animador de la revolución en contra de los colonizadores. Hoy recordado por muchos como padre de la república cubana.

 

“Apóstol de la Libertad se le ha denominado a este pensador y activista cubano, cuya  vida sólo se entiende en función de sus dos grandes pasiones: la libertad de su país y la realidad latinoamericana”[2].

 

Martí como hombre público se pronunció sobre los diversos temas y la coyuntura de su época y por medio de sus escritos y cartas dirigidas a directores de la prensa y al pueblo como tal, vislumbró los hechos y previno de futuros males porque siempre estuvo atento a los cambios. Gracias a estas características no pasó desapercibido y generó opinión pública e influyó en su país.

 

Durante el movimiento revolucionario de 1868 apoyó la revolución y después del Grito de Yara comenzó a propagar el sentido independentista de Cuba a través de sus escritos que fueron publicados en periódicos y revistas escolares, estos hechos lo pusieron en vilo ante las autoridades colonialistas que finalmente decidieron ponerlo preso y el 4 de marzo de 1870 fue condenado por un Consejo de Guerra a seis años de prisión, donde tuvo que realizar trabajos forzados; sin embargo en su cautiverio se enfermó gravemente y al poco tiempo, por gestión de su padre, fue indultado y deportado a la Isla de Pinos de España, donde estuvo hasta el 15 de enero de 1871 cuando partió con rumbo a Cádiz.

 

Estando en Madrid en 1871 publicó el escrito “El presidio político en Cuba” donde presentó los horrores de la cárcel y la opresión colonial. Después viajó a otros países europeos donde existía una población  más ilustrada que le permitió adquirir conocimientos modernistas que le permitieron comparar la situación que estaba viviendo Cuba.

 

En los años que vivió fuera de Cuba escribió sus primeros poemas por los que es reconocido como uno de los iniciadores del modernismo Latinoamericano. 

 

En 1875 viajó a México donde luego contrajo matrimonio con Carmen de Sayas Bazan en 1877 y aprovechando la amnistía otorgada tras el pacto del Zanjón, regresó a Cuba el 27 de julio de 1878 donde continuó su labor a favor de la libertad de la isla dándole oportunidad con esto al gobierno para que un año después, fuera nuevamente deportado a España por presunta traición y conspiración. Fue así que decidió viajar a Venezuela donde creó una revista que no llegó sino hasta su segundo número.

 

A mediados de 1880 viajó a Nueva York y se vinculó al comité que apoyaba la revolución cubana. Gracias a esto consigue en 1892 crear y aprobar los estatutos del partido revolucionario cubano, junto a Antonio Maceo[3] y Máximo Gómez[4] con quienes decidió el plan de acción para combatir el régimen español que a su vez puso las bases que permitieron la constitución de un gobierno inmensamente patriota capaz de estructurar un programa de liberación.

 

En abril de 1895 desembarcó con los frentes revolucionarios y durante el primer enfrentamiento con las tropas españolas, murió el 19 de mayo en Boca de Dos Ríos (Cuna) como héroe nacional de Cuba y líder espiritual en un combate. Su muerte que fue tan temprana en lugar de acabar con el anhelo revolucionario hace pasar a Martí de líder político a líder espiritual del pueblo.

  

1.2. Contexto

 

Durante el siglo XIX Cuba se caracterizó por vivir constantes enfrentamientos contra las políticas impuestas por los colonizadores españoles, porque la gran mayoría de países de América ya se habían liberado marcando un camino a los pueblos, aún oprimidos bajo el yugo de los conquistadores y se estaban constituyendo como repúblicas independientes y ella, con el paso del tiempo parecía que no iba a lograr conseguir la independencia de España.

 

La filosofía del siglo XVIII y principios del siglo XIX, sufre un duro golpe en la Escolástica, en Cuba principalmente con José Agustín Caballero y su obra “Filosofía Electiva”.

El siglo XIX se caracterizó porque fue una época de grandes traumatismos políticos y sociales en los países americanos, porque en la gran mayoría de ellos, se estaban terminando de librar las batallas independentistas y se estaba conjugando la emancipación que daría como fruto la constitución de Repúblicas independientes.

En estos intentos de consolidación de la nación cubana nace José Martí y sería él el que, con más arrojo y gallardía, presentaría a cuba un nuevo panorama en el que la libertad no solo se hacía posible sino que efectivamente se hizo.

 

Su vida se desenvolvió en tiempos del Anexionismo[5] y el reformismo que da paso a las insurrecciones negras y trata de dar una solución pacífica al conflicto, sin lograr nada favorable para la libertad que se buscaba.

 

En la segunda mitad del siglo XIX, Cuba empezó a evolucionar en su cultura y se dejó influenciar por la europea dando como resultado la consolidación de movimientos reformistas que despertaron en gran medida el interés de libertad, gracias a los cuales se formó la personalidad de José Martí.

 

Pese a que en 1866, fracasó el movimiento reformista se consiguió la libertad de prensa que permitió a todos los cubanos aumentar su amor patriótico y su sentido nacionalista porque se empezaron a escribir revistas y periódicos que abrieron el sendero a la escritura con la cual se resaltó la importancia de la educación, que fomentó la ilustración de algunos y luego la ilustración de las masas que son las que se lanzan a la lucha ideológica y armada por la independencia.

 

A finales de siglo XIX, con José Martí se consolidó un grupo de ilustrados que empezó a desarrollar sus ideas en contra de la opresión colonialista y el mal manejo que estaban dando los españoles a todos los recursos de Cuba. Ellos se convirtieron en la voz del pueblo oprimido que deseaba salir de la opresión y disfrutar de la libertad que España les había negado desde el siglo XV.

 

Todos estos acontecimientos, hacen vislumbrar, cómo la vida de José Martí se desarrolló en un ambiente donde se respiraba revolución. Ambiente en el que según los españoles se debía atacar a todos los que no estuvieran de acuerdo con sus decisiones.

 

“Al liberal lo tienen por revolucionario; al constitucional, por republicano y al moderado por insurgente, y como no hay garantías legales a uno de este atropellamiento inicia la sospecha hasta para atraer persecuciones, sordas primero y eficaces y tremendas enseguida (...)”[6].

 

Todos estos momentos y entre ellos la crisis económica que sufre la isla en 1867,  no frenan los bríos revolucionarios sino que antes bien, los atizaron para llegar a la guerra de los diez años, que fue el suceso principal que abarcó gran parte de la vida de Martí (1868-1878) y podríamos decir, su primera motivación revolucionaria ya que fue en esta Guerra, donde se empezó a vislumbrar un nuevo líder de la revolución, pues sin importar su corta edad apoyó con gran fervor las ideas de la revolución.

 

La guerra de los diez años finalizó con un pacto, conocido con el nombre de “Pacto de Zanjón” que puso fin al enfrentamiento. Para el cumplimiento de ese pacto se dio un plazo de seis años (1880-1886) marcando el inicio de la clase obrera que constituiría aún más frentes de liberación y oposición porque el descontento continuaba, ya que las promesas no se cumplían, entre ellas el inicio de la abolición de la esclavitud y aunque se pregonaba la paz, el gobierno colonial mantenía la represión contra el pueblo y  continuaba explotando las riquezas.

 

De esta guerra que fue conocida también como la Guerra Grande, se dio paso a la Guerra Chiquita entre 1879 y 1880 encabezada por el general Calixto García.

En medio de esta guerra y estando Martí fuera de su tierra natal, en 1873 Cuba se proclama República y Martí publica un ensayo titulado “La Republica Española Ante la Revolución Cubana”.

 

En 1878 fue creado el comité revolucionario Cubano de Nueva York, en el que no sólo participó José Martí sino que fue delegado como miembro en la Habana de este comité, pero su estadía en cuba fue muy corta debido a su nueva deportación.

 

En el año de 1891 se empezó a preparar la Guerra de independencia encabezada por José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez y en 1892 el Partido Revolucionario cubano aprobó sus estatutos secretos escritos por Martí que permitieron, ya finalizando el siglo XIX, el inicio de la revolución cubana.

 

Hacia 1888 se abolió la esclavitud Cuba, pero esta medida, no trajo consigo ninguna mejora social para los antiguos esclavos y para sus hijos, la mayoría pasó a la condición de peones agrícolas mal pagados y sin acceso a la educación ni a servicios de salud; otros engrosaron el pequeño campesinado, o emigraron a las ciudades en busca de empleo en los puertos y la industria, hicieron los trabajos más o probaron suerte en oficios modestos.

 

No solo Cuba fue protagonista de grandes hechos sino que la gran parte de América se encontraba en un proceso de transformación que se desarrolló a pasos agigantados. Estados Unidos fue uno de los que avanzó con más rapidez y logró abrir nuevas fronteras, mientras que se desarrollaba la guerra del pacífico. En Estados Unidos hacia 1863 se proclamó oficialmente la libertad de los esclavos mientras que en Sudamérica se crearon los Estados Unidos de Colombia y quince años después se inició la construcción del canal de Panamá.

 

El Syllabus escrito por Pio IX en 1864, donde presenta una crítica a lo que la Iglesia considera los grandes errores de esos tiempos, como son Panteísmo, Naturalismo y Racionalismo absoluto. Además da una muestra de su pensamiento acerca de los sucesos que ocurren en el mundo entre ellos la calidad de las personas que hacen parte de la Iglesia y lo referente a la parte civil que es tocante también a la Iglesia.

 

Uno de los sucesos más importantes que surge en la última década del siglo XIX es la Rerum Novarum, carta de la Iglesia que habla principalmente de la cuestión obrera, de la opresión de los medios de producción y de la justicia laboral, los peligros que se estaban desatando por las ideas liberales y la rápida industrialización que ensanchaba cada vez más la brecha entre ricos y pobres.

 

Durante la vida de Martí no solo se presentaron sucesos económicos y políticos, el mundo estaba cambiando y esto se demostró a través del modelo económico y social que el mundo estaba asumiendo, la ciencia y la tecnología también tuvieron un gran influjo en la segunda mitad del siglo XIX, en la parte científica se descubrieron vacunas como la de la rabia, nació el teléfono, el micrófono, el fonógrafo, la lámpara eléctrica, los rayos X y en el año en que Martí murió, surgió uno de los grandes inventos de la actualidad la cinematografía con los hermanos Lumiere en Francia que permitiría vislumbrar el nuevo siglo como siglo de modernidad y tecnología.

 

Por otro lado las ideas políticas estaban en furor y se engrandecían para el mundo las ideas socialistas, comunistas y en algunos lugares el anarquismo se presentaba no sólo como un camino de organización sino como la motivación a la lucha y la revolución de clases. Fue en esta época en que se empezaron a desarrollar las ideas de Karl Marx presentes en su ideario comunista y luego en la teoría del Capital 1879.

  

1.3. Método por el cual el autor nos quiere llevar y demostrar la certeza de sus aseveraciones

 

El modernismo da al hombre una nueva visión del yo, en esta trayectoria el hombre pasa de ser tomado como colectividad para ser tomado-asumido como persona, de allí que surge un sentido de autoafirmación que sostiene e impulsa el movimiento emancipatorio en la totalidad de la América dominada por la colonización.

 

Sin embargo, este tener en cuenta a la persona como centro de la revolución no quiere decir que se llegue a un personalismo, por el contrario, este se debe evitar al máximo, porque no importa tanto la persona como ser individual sino la liberación y la República. La persona importa en cuanto ama la libertad y representa los intereses del pueblo.

 

“La revolución no busca el predominio de una clase social sobre otra sino el pleno goce individual de los derechos legítimos del hombre en un país nuevo”[7].

 

La tarea fue siempre resaltar el valor del líder que debe estar atento para servir a los intereses del pueblo, más que a sus propios intereses, gran daño que sigue carcomiendo a toda la tierra colonizada y neocolonizada.

 

“Sabemos que el poder está en todos; que hemos dado a un representante activo su representación, pero que nos quedamos con su sustancia; que el representante va y viene por donde lo vemos, y le oímos y le preguntamos, y no goza de más autoridad que la que le quisimos dar, y la que cada uno de nosotros puede proponer que se le merme o se le quite; que estamos en una obra humana de cariño, de libertad y de razón”[8].

 

El punto de vista de Martí tiende a profesar un amor por la cultura propia y a criticar directamente la copia de Europa que nos quieren hacer, sin embargo también muestra su negativa ante Estados Unidos y el apoyo que este quiere brindar a países como México y Cuba.

 

Martí desde su erudición busca sentar bases para que la guerra revolucionaria, no sea un baño de sangre sino que sea una guerra culta, democrática, justa, sólida, emancipadora para bien de Cuba, América y el Mundo. Quiere la libertad  no el cambio de opresor y esa libertad surge de la propia naturaleza del hombre.

 

No hay batalla  entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza” (falsa erudición: modelos impuestos desde fuera. Naturaleza: lo que surge del hombre)”[9]

 

Donde se rescate el amor por lo propio y se vea con ojos buenos nuestra cultura, nuestro sentir, el sentir americano de un pueblo sediento de libertad.

 

 “La universidad europea ha de ceder a la universidad americana la historia de América, de los Incas, acá, ha de enseñarse la de dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria (...) injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas republicas americanas”[10].

 

Los discursos de Martí, también hacen denotar una persona cercana a la religión que la ve provechosa siempre y cuando, ésta se forje desde principios y valores humanos que les permita a los hombres ser santos por medio de su entrega religiosa.

 

“Lo esencial de la fe en Dios, es la claridad que nos conduce y alegra”[11].

 

Se vale en su discurso del uso del lenguaje religioso tolerante para defender la legitimidad de la causa, además, lucha por la igualdad en todo el sentido que esta implica, un ejemplo de ella es su lucha contra el esclavismo.

  

 

2. ANÁLISIS CONCRETO DEL TEXTO NUESTRA AMÉRICA

 

2.1. Resumen y explicación de las principales ideas contenidas en el texto

 

Nuestra América texto escrito el 10 de enero de 1891, publicado en la revista Ilustrada de Nueva York.

 

Martí nos deja conocer sus diversas facetas como escritor, entrelaza el poder de la prosa con el de su poesía mientras habla de la naturaleza, de la tierra y de la siembra, da a conocer a través de sus palabras el inmenso amor que profesa por ella.

 

Escribe en su texto Nuestra América un resumen de los variados acontecimientos que él mismo a lo largo de varios años viene afrontando y vislumbra un nuevo orden universal, en el cual, quiere que Cuba y toda su América sean protagonistas.

 

Descubre varios tipos de personajes que hacen parte del momento actual, donde descubre como los más poderosos anhelan tener más poder, sin tener en cuenta en lo más mínimo lo que influyan sus decisiones en los otros, olvidando los signos de los tiempos de los cuales es constante inquisidor.

 

Critica a aquellos que piensan sólo en ellos mismos y recuerda que la guerra, de la cual es uno de los mayores protagonistas, es por la libertad, no solo contra los colonialistas sino también contra los norteamericanos que buscan dominar y sólo piensan en su bienestar. Es fuerte  en sus apreciaciones y habla con un tinte poético que deja percibir la eficacia y la sutileza de su pluma a la vez que su certeza y criterio liberador.

 

Motiva a todos los americanos sin importar su raza, credo o condición social, asiste a reuniones políticas en diferentes países y sus discursos se cargan de amor a la patria, amor que quiere transmitir a los suyos, para que recuerden que su primera madre es la tierra que los dio a luz y los ha visto crecer, y que esto los hace hermanos; con el fin de fortalecer la gran familia que conforma Nuestra América que tiene grandes casas plagadas de hermosas montañas y preciosos frutos. Es así como Martí devela su amor por el pueblo, por la tierra, por la libertad que tan esquiva ha estado a los pueblos de la América y que tan pronto como está llegando se está yendo en manos de otro nuevo dictador.

 

Por eso, manifiesta su inconformidad hacia aquellos que, no solo no se portan como hijos de una misma madre y como hermanos de una misma sangre, sino que reprocha su falta de decencia y ese amor desmedido y ansia de poder que han manifestado, al ponerse del otro lado de la barrera.

 

Recuerda a los americanos que la lucha de la cual es protagonista en esos momentos él y con él su pueblo, no es una lucha inventada, sino que tiene sus raíces en los años y siglos pasados cuando se han levantado en contra del opresor y que son muchas las vidas y mucha la sangre que se ha derramado para poder lograr que algunos tengan ahora su statu quo.

 

Su lucha es por la búsqueda de una política capaz de reconocer el derecho de las diversas comunidades, su anhelo libertador, traspasa las fronteras de la raza o el nivel social, su motivación es dar al pueblo la igualdad que se merece porque hombre es hombre, reanima y motiva a sobrevivir y perpetuarse a la sociedad ofreciendo una vida digna y por ende la satisfacción de las necesidades básicas y esto lo deben buscar todos bajo una misma bandera. Para lograrlo es necesario tener en la cuenta la riqueza de cada cultura para impulsar una nación multicultural y esto se logra, según Martí, cuando se es una “sociedad política” que reconoce como iguales a todas las comunidades y las trata con respeto y tolerancia.

 

Martí, piensa un Estado capaz de permitir la participación de la diversidad en la vida pública y la política nacional; neutro ante los diversos aspectos que le permiten  convertirse en una entidad construida a partir del pacto entre las diversas culturas, reconoce el valor propio de los otros, el valor de la historia de los pueblos, de las tradiciones no solo cubanas, sino también americanas y universales. Así como su  amor no se centra solo en Cuba pues amplia las fronteras para darle una dimensión americana que motiva, a tomar en los brazos a los pobres (porque el hombre se hace libre por su responsabilidad con los más débiles); a que los estudiantes se fijen en su propia tierra y los gobernantes en su propio pueblo. De tal manera es que clama por una educación propia latinoamericanista y antiimperialista que no desconozca lo valioso de lo universal.

 

Su discurso no solo abraca el orden político y social en sus partes predominantes, va más allá para criticar la educación que están recibiendo los nuevos gobernantes, hijos de la tierra, hijos de los hombres de la tierra, pero educados para gobernar naciones que no se parecen en lo más mínimo a las naciones del otro costado del océano.

 

“En la carrera política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país.”[12]

 

Es de esta manera que vislumbra una América que se está haciendo más grande, haciendo alusión al verdadero gobernante, que es aquel que se guía con los signos de los tiempos en su propia tierra y que busca crear instituciones propias que den respuestas a problemas propios. Alaba a aquellos gobernantes que se centran en su pueblo antes que mirar los paradigmas impuestos desde fuera. Es necesario que el gobernante este inmenso en su cultura y la ame.

 

“Gobernante, en un pueblo nuevo, quiero decir creador”[13]

 

Recuerda que el pueblo aunque en ocasiones débil en su parte intelectual es fuerte en su talante revolucionario y es por ello que necesita de buenos gobernantes que le guíen de buena manera hacia la consecución de ideales más cercanos al pueblo, de ahí, que conocer al pueblo y sus necesidades reales hacen que exista un pueblo más libre de tiranías y tiranos, de opresión y opresores, y esto solo se logra cuando cada uno de los actores reconozca el papel del cual

 

Antes el pueblo era una mezcla de varias culturas que no daban una forma sólida al hombre americano, éramos una pluricultura de los otros, ahora somos hombres reales, afirma José Martí, buscando soluciones reales para una América que se encuentra en procesos de reconocimiento y en este proceso deben intervenir todos los americanos.

 

“El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu”[14].

 

La colonia ha continuado viviendo en la América y continua con aquellos que siguen sus mismos ideales, los tiempos que se viven deben afrontarse con fuerza y espíritu revolucionario, empuñando las armas que darán la libertad a los hombres.

 

La América de la cual era Martí habitante era una desdibujada mancha que se pintaba de los colores que no le eran propios y asumía los modelos que no se amoldaban a los ideales, de ahí la critica profunda que hace José a toda la manipulación y dominio que provenía del extranjero y no se fijaba e las verdaderas razones que el pueblo buscaba, Martí pinta con palabras el retrato de los indios, negros, campesinos, que como habitantes de las tierras eran los grandes protagonistas del suceso revolucionario, se vislumbra una inteligencia implícita que se devela en la búsqueda de soluciones propias para problemas propios y empieza a entender que la salvación del pueblo no se encuentra en imitar a los otros, sino en reconocer el valor de sí mismos y la cultura propia.

 

Aunque el pensamiento de Martí era grande, en ocasiones sus sueños eran más grandiosos que los propios alcances de la realidad, sus escritos que creaban controversia, como ocurrió en Venezuela, tenían un tinte en ocasiones utópico. Ya anteriormente Bolívar mencionaba su anhelo republicano, pero con los pies en la tierra.

  

Ya Juan Egaña hablando con Bolívar daba su punto de vista decía: “Estamos unidos por los vínculos de sangre, idioma, relaciones, leyes, costumbres y religión” a lo que Bolívar respondía “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo.”

 

La creación es la novedad, se debe ser creador en un pueblo que se ha pasado imitando modelos extranjeros, sin importar los problemas que esto conlleve, acomodándose a las necesidades que se tienen con los elementos que se poseen para dar respuesta.

 

Es necesario revitalizar la fuerza de los corazones que ansían la libertad, sin olvidar que es necesario ayudar a los pobres y desamparados, criticando y a la vez fortaleciendo el poder de la República y sus habitantes, este volver a lo propio, no solo debe ser un mínimo aspecto, sino que debe abarcar toda la pluridimensionalidad de los hombres, que deben estar cada vez más inmersos en su propia cultura.

 

Sin embargo cada pueblo en su unidad es a la vez diferente y esto se demuestra en sus modos de gobierno, la variedad de sus climas y la distinción de sus gentes, y esto a la vez que es una virtud es un problema que puede recaer contra Nuestra América, los países que fueron liberados por la fuerza de las armas, ahora se están dejando dominar por armas.

 

La grandeza de América debe mostrarse tal y como es, reconoce las variadas riquezas que el pueblo americano, casi en su mayoría liberado, posee, por ello sabe que debe contar con hombres que le formen y cultiven en ella las virtudes que le den grandeza y fortaleza; es decir los gobernantes honestos, virtuosos, como ya antes lo ha mencionado, pues sabe que aunque algunos gozan con la opresión, como los mercaderes y los propietarios de grandes tierra, son la mayoría, sobre todo los pobres y esclavos, los que sufren las inclemencias del azote del mal hace aquel hombre que exalta lo malo y oculta lo bueno de sí, eso pasa con Nuestra América ha de mostrarse grande como es.

 

Finaliza su discurso recordando al pueblo que América tiene aún variados peligros: el enemigo inmerso, el lujo, la soberbia y Estados Unidos y América debe estar preparada y unirse para no doblegarse ante los otros que tienen distinta lengua, distinto pensamiento, distinta visión del futuro. Debemos recordar que él no odiaba a Estados Unidos, antes bien le reconocía sus virtudes, lo valiosos de algunas de sus instituciones, la oportunidad de la prensa y otros puntos, lo poco positivo de su imperialismo que empezaba a reinar era lo que preocupaba a Martí,

  

2.2. Relación texto – contexto

 

La principal motivación para la realización del texto “Nuestra América” fue la crisis que Cuba vivió a finales del siglo XIX y la unión de varios hombres que ya se habían levantado en contra de los españoles. Este fue el aliento que recibió Martí y la motivación para hablar de su América, como ya había hablado de su Cuba, porque se había apropiado de un sentir y dejaba más que su razón en pro de la causa liberadora.

La sociedad del siglo XIX, con todo y los beneficios que ya habían obtenido los negros, seguía siendo clasista, esto se traducía en una utilización racista y segregacionista de los diversos medios.

Lo que sí puede deducirse de esta situación es que los negros y las clases más humildes se vieron sometidos a una imposición de los patrones visuales de las clases poderosas mediante la producción fotográfica que difundía tales patrones.

Esto reproduce el mismo proceso mediante el cual los negros de origen africano habían asumido la transculturación en Cuba: aparente subordinación a la cultura europea cuando en verdad lo que se estaba haciendo era un enmascaramiento de la cultura africana.

 

Martí, como varios de los autores cubanos, actuó como profeta al anunciar lo que podía pasar a la América que se hallaba debajo del norte y denunció los sucesos que podían llevar a un nuevo estilo de colonización.

 

“En vista de tantos males, que España no ha sabido ni ha querido remediar, los pacíficos, los ilustrados, los mansos hijos de Cuba, nos hemos visto forzados a alistarnos en las filas de los conspiradores y enarbolar la bandera terrorífica de la revolución, porque sin revolución señores, no hay patria posible, sin revolución no hay honor para los cubanos, sin revolución no hay derechos posibles, sin revolución no hay virtudes ni honor para los cubanos, y vale mil veces más perecer en una revolución gloriosa que vivir arrastrados en el cieno de la esclavitud”[15].

 

José Martí, a través de sus variados escritos y discursos, desarrolló los argumentos por los cuales Cuba demandó su independencia. Reclamó a España afirmando a su vez que “No puede ser libre quien no da libertad”. “Cuba quiere ser libre, y se hará libre en la medida en que se sigan cultivando en los cubanos valores como la dignidad, que es uno de los puntos claves en la motivación revolucionaria, así como la igualdad, por la que deben luchar todos los cubanos y los americanos, y la justicia, que apela a la voluntad de libertad del pueblo cubano y al derecho y dignidad de la humanidad”.

 

“Fue Martí, pues, singular personalidad que aspiro a la redención humana a través de una guerra de liberación nacional, cuyos amores fueron Cuba y nuestra América, que hizo de la dignidad y el sentido de sacrificio su manera de obrar en la vida, que se propuso, en fin, nada más y nada menos que alterar el curso de la historia contemporánea de nuestra propia historia”[16].

 

El autor de Nuestra América, contaba con un pueblo consciente de sus derechos, dispuesto a dar la vida por la libertad, su ideal político fue la integridad nacional que comprendía la recuperación de la independencia y la dignidad de Cuba.

 

Fue motivador en la misma medida en que había sido afectado directamente por los Españoles, pero mostró coraje para pelear, trató de dar respuesta al problema actual.

 

“Allí donde se es más esclavo, se es también más libre: allí donde se tiene encadenado el cuerpo brota sin cadenas el corazón. Y mis grillos eran demasiado fuertes para que no fuesen Lazos muy estrechos, que unieran pronto nuestras almas”[17].

 

 “Si sufrir es morir para la alegría, en cambio es nacer para la vida del bien. Gracias para los que me han hecho sufrir tanto. Gracias para los que arrancaron de mi frente la corona de la inocencia, colgando de mis hombros la túnica del firme, del enérgico, del fuerte varón.”[18].

 

Las variadas escenas que Martí vivió en los Estados Unidos son otra de las circunstancias que le hicieron tomar partido en la motivación para el pueblo y la prevención de lo que podía pasar. Por eso, se trazó el propósito de frenar la expansión política, económica y territorial de los Estados Unidos, “el nuevo imperialismo que avanza lentamente hacia el sur del continente”.

 

Sin embargo el proceso de liberación fue tronchado por la intervención de los EE.UU., en su debut en el escenario mundial como potencia imperialista. Esa intromisión en el destino de Cuba aplazó un proyecto emancipatorio que desde su misma raíz había concebido la descolonización junto a la lucha por la justicia social, planteada por Martí.

  

2.3. Importancia de la obra con respecto a la obra completa del autor

 

José Martí, en su documento “Nuestra América” nos da un resumen a grosso modo de las variadas políticas que desde siempre ha concebido como propias. Muestra al pueblo cubano que es posible luchar por la Independencia y que no está solo, escribe a sus coterráneos teniendo en cuenta toda la situación de conflicto por la que atraviesa el continente americano y  encamina a pasos acelerados hacia la libertad.

 

Presenta un resumen de las ideas que lo han caracterizado y vislumbra males que ya ha narrado a través de otros de sus escritos, promueve una integración americana, como aquella con la que soñó Simón Bolívar en la Gran Colombia y otros grandes de épocas pasadas y recientes para él, sin dejar cabos sueltos, criticando fuertemente a aquellos que no aman a su propia madre, que no aman a su propia tierra.

 

Profundiza en el hecho de la unidad y recuerda a los americanos que el hombre como tal, es más que blanco o negro o cubano y que la dignidad humana excede las diferencias del color de la piel, antes bien proclama una unidad en la que no se conciban diferencias de tal tipo, pues el hombre no se diferencia por lo que se ve de él, sino por las acciones que lo caracterizan ante los otros, pues ha visto, desde sus primeros años de vida, en los cultivos de caña el trato a los esclavos y la diferencia que se les da, por eso, valora a los hombres diferenciando a los que aman y fundan de aquellos que odian y se encargar de destruir.

 

 “El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos… Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad… Insistir en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la individual, que están en el mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común[19].

  

2.4. Líneas filosóficas en que podemos encontrar a José Martí

 

La filosofía del siglo XVIII y XIX en América se resalta porque tiene un objeto social y político, busca al igual una de las finalidades del hombre "alcanzar la felicidad" y esa felicidad sólo se alcanza buscando la libertad.

 

El discurso de Martí, se desenvuelve a través de la ontología y la axiología porque demuestra su profunda preocupación por las personas y hace centro de toda su obra al ser humano, sus planteamientos acerca de los valores se trata de una filosofía en función del hombre que se preocupa por encontrar y cultivar los valores en la conducta del hombre, como medio de ascensión humana, pues predica la necesidad de fomentar verdadera humanidad en el hombre para que en su proceso como ser integral se fortalezca y fortalezca una cultura axiológica, que va a ser útil no solo para sí mismo sino también para la sociedad.

 

Sin embargo, toda su obra se encuentra tocada por variadas orientaciones  filosóficas que le dan una coyuntura a sus escritos, que como ya sabemos son de diferente índole.

 

Es llamado Maestro porque su interés principal es enseñar al pueblo, de allí que en sus matices se vea la pedagogía y la ética como elementos esenciales del proceso de enseñanza-aprendizaje del cual es protagonista.

 

Martí muestra a lo largo de su obra un contacto directo con la naturaleza, se refiere a la tierra como su madre, se une al universo y describe con sutileza su relación con el universo, en sus versos se denota una “sensibilidad cósmica, se siente allí un espíritu atraído por la Naturaleza, ganoso de descansar de los hombres...”[20]

 

En esta cosmovisión martiana se descubre no sólo una idea metafísica sino la espiritualidad del hombre como eje de capital importancia, como agente histórico-cultural, donde lo material y lo espiritual constituyen una unidad inseparable. Tanto es su ímpetu en este aspecto que defiende una filosofía que no separe lo ideal y lo material, el hombre es para Martí un ser activo, hacedor de historia y cultura y condicionado socio históricamente.

 

Es este Maestro, un creador cuya vida y obra se precisa en la búsqueda de la ascensión humana, que se preocupa antes de la riqueza económica en la riqueza espiritual del hombre que resalta la axiología (los valores) como la base del cultivo humano. Muestra al hombre (sujeto principal de su obra), como sujeto socio-cultural, penetra en una filosofía social y dentro de esta, redescubre la concepción del universo.  En la naturaleza que trabaja con gran ahínco integra todos los aspectos posibles desde el espiritual hasta el material.

 

En el aspecto gnoseológico es un preocupado por el conocimiento. Afirma que el aspecto sensorial que hace parte del hombre siendo diferente junto a la parte racional, se hacen uno solo.

 

El proceso de los escritos de Martí es evolutivo al igual que la misma filosofía. La filosofía que realiza es práctica, en cierta medida se puede comprobar por medio del hacer humano, donde cada suceso toca directamente al hombre, miembro de una sociedad inmersa en una cultura y a su vez hacedora de historia.

 

A través de su trabajo filosófico, busca formar un hombre capaz de cultivar lo bello (estética), lo intelectual (racional), obrar lo bueno (ética) y capaz de vivir con los otros (social) siendo una persona útil para la sociedad. Es decir empieza a ver al hombre desde su pluridimensionalidad y a darle un sentido político a la historia de su Cuba.

 

“Política, ética y estética y sus sistemas de conocimiento y valor que les son consustanciales, tematizados en Martí en una concepción integradora de la cultura, dan expresión unitaria a su discurso y lo dotan de modos apropiados y métodos idóneos para aprehender el objeto en su dinámica y concreción”[21].

 

Podríamos decir que antes que filosofo José Martí practica un modelo de filosofar que puede servir como orientación para un trabajo actual en la filosofía latinoamericana, tendiente a “desarrollar hoy en la "filosofía latinoamericana" una filosofía política concreta que reclame la consecuente aplicación de todos los derechos humanos en todos los hombres y en todos los lugares del planeta”[22], la insistencia de Martí en la razón que no debe ser de unos o de otros sino universal y lo tendiente a una moral cívica que atienda tanto al fomento de la libertad individual y social.

  

3. PROFUNDIZACIÓN EN EL TEXTO

 

 

3.1. Otros planteamientos que apunten hacia la misma línea

 

Las ideas de Martí denotan un hombre apasionado por la libertad, la igualdad y la dignidad de los hombres y los pueblos, no dista mucho de ejemplos anteriores en la emancipación.

 

Por medio de su filosofía nos deja descubrir que es un amante de la axiología y nos recuerda de tal manera a todos aquellos autores, actuantes en el movimiento emancipatorio, que tratan de mostrar a los pueblos que solo a través de la práctica de una buena moral se logra un gran gobierno.

 

“José Martí al igual que Simón Bolívar y otros grandes de la historia de América, comprendió que era necesaria la solidaridad latinoamericana y se propuso también luchar  por la independencia de puerto Rico: se  dio a la tarea de recabar el apoyo de todos los pueblos del continente”[23].

 

3.1.1. Simón Bolívar. Carta de Jamaica. 1815

 

Simón Bolívar, da con sus escritos respuesta a varias preguntas de las que en ese momento histórico surgen en el continente, nos muestra su forma de pensar ante los sucesos y se compromete con el pensamiento emancipatorio.

 

En la carta de Jamaica se recrimina el daño, las “barbaridades” cometidas por los invasores a las nuevas tierras y sus habitantes, dando como un hecho la separación definitiva de España, mostrando como las armas de los americanos desde Chile hasta México (sin excepciones), siguen buscando con ansia la libertad.

 

Insta a recordar, a mantener perenne el recuerdo y estar atentos y dispuestos a la lucha, y que es necesario adoptar nuevas facultades dejando de lado los vicios contraídos bajo el gobierno español.

 

“La posición de los moradores del hemisferio americano ha sido, por siglos, puramente pasiva: su existencia política era nula. Nosotros estábamos en un grado todavía más bajo de la servidumbre, y por lo mismo con más dificultad para elevarnos al goce de la libertad”[24]

 

Martí no se aleja del pensamiento de Bolívar, la diferencia es que este sabe que es un sueño utópico hacer de todo un hemisferio una sola nación, ya que las circunstancias nos hacen diferentes.

 

Se resalta en su discurso y en varios discursos del movimiento emancipatorio la motivación constante a tomar la mejor de las opciones, teniendo como eje principal “La fuerza de la moral” que es la única capaz de llevarnos a las virtudes y relatos que conduzcan la gloria.

 

3.1.2. Gabino Barreda. Oración Cívica. 1865

 

Barreda presenta una visión que nos ayuda a vislumbrar como existe un hilo conductor que revela el trasfondo de los hechos que trazan la historia y ellos pueden darnos una lección que deje de lado el menosprecio de los diferentes eventos, puesto que los hechos que llevan a que un suceso van enfilados hacia la consecución de un ideal.

 

Divisa Barreda a los Estados Unidos y la realidad que este poco a poco empieza a desarrollar. Muestra como Estados Unidos sirve y a la vez se sirve de los demás para lograr victorias que al final serán más significativas para ellos, cuestión que Martí rechazaba fuertemente:

 

Una comunidad que tiene una tradición cultivada a lo largo de variadas generaciones y que comparte una lengua, una historia, valores, creencias, instituciones y prácticas (educativas, religiosas, tecnológicas, etc.): mantiene expectativas y se propone desarrollar un proyecto común”[25]

 

El multiculturalismo, como concepto normativo, justifica el derecho a la diferencia (preservarse, florecer, revolucionar, etc.) a su vez justifica el derecho a la participación activa en la construcción de la nación a la que pertenece cada cultura.

 

3.1.3. Francisco Bilbao. Iniciativa de la América, idea de un congreso federal de las repúblicas

 

La Idea bolivariana de una confederación de pueblos latinoamericanos para impedir que sigan cayendo “fragmentos de América en las mandíbulas sajonas del boa magnetizador, que desenvuelve sus anillos tortuosos ayer Texas, después el norte de México y el pacifico saludan un nuevo amo” Bilbao llega a exclamar estas palabras, que tanto recuerdan a lo que escribirá Martí en 1889: “ Ha llegado el momento histórico de la unidad de la América del sur; se abre la segunda campaña que la independencia conquistada agrega la asociación de nuestro pueblos”

 

Se acerca a las ideas de una patria americana en la que cada uno de los que viven en ella sean los protagonistas del cambio

  

3.2. Originalidad, novedad que encontramos en José Martí

 

Ser novedoso en un mundo cambiante lleno de nuevas ideas liberalistas, no es fácil, es necesario dar puntos de vista claros acerca de lo que se quiere hablar, conocer la realidad del otro para departir de lo que éste puede hacer. Martí es un gran maestro en este arte, conoce desde dentro las realidades y por eso con su voz de padre y profeta tiende por medio de su obra a salvaguardar a los suyos, que son todos los americanos asediados desde siglos atrás por los colonizadores y han empezado a ser cercados ahora por un nuevo enemigo.

 

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas.”[26]

 

El apóstol es uno de los primeros en vislumbrar la nueva colonización y en afirmar que con la independencia de Cuba se impedirá que se extiendan por las Antillas los  Estados Unidos.

 

 “Martí ha comprendido que el carácter expansivo y dominador que estados unidos venía desempeñando respecto a Cuba y a México es el mismo que podría luego ejercer en relación con la totalidad de lo que ya denomina Nuestra América”[27].

 

Esto se demuestra no solo por medio de sus comparaciones, sus cartas o sus escritos periodísticos, es claro y contundente, por ejemplo, cuando escribe sus últimas cartas, ya presiente su muerte, advierte de los intereses de Estados Unidos de apropiarse de la isla e insta a luchar porque no se pase de una dependencia a otra.

 

Martí vislumbra una nueva forma de imperialismo, “Me asusta este crecimiento extraordinario, natural y espontáneo de los Estados Unidos”[28]. Ve en EE.UU. el nuevo opresor y proclama una búsqueda del “equilibrio del mundo”, que sólo se logrará llevando a cabo la primera liberación. Involucra a todo el pueblo en la pelea por la libertad, motiva constantemente a la unión de América para lograr grandes cosas. Habla constantemente sobre el peligro que EE.UU. trae consigo pues se ha acercado a las realidades que allí viven, partiendo desde las injusticias contra las razas hasta llegar a los comerciantes estaunidenses que presentan unas infinitas ansias de dinero y de poder, afirma que la historia de los dirigentes de las grandes empresas yanquis (ferrocarriles y huelguistas) está cargada de sangre y fuego.

 

Esta visión del futuro, novedad que da a luz para el mundo la descubren otros pensadores de épocas más recientes que ven en Martí, un maestro no solo para los letrados e ilustrados, sino para todos aquellos a los que llegará su mensaje.

 

“Pronosticó con anticipación, ochenta años antes que Mlijan Djilas, la formación de una nueva clase, necesitada de mantener su predominio no solamente de las funciones políticas del Estado sino también de las económicas y sociales, creando el totalitarismo.

El hombre que ahora quiere que el Estado cuide de él, decía Martí, tendrá que trabajar en todo aquello que le mande el Estado. De ser siervo de si mismo, pasará a ser esclavo del Estado. Esclavo es aquél que trabaja para que otro que tiene dominio sobre él, le obligue a sus conveniencias. Y como los funcionarios son seres humanos y por tanto abusadores, soberbios y ambiciosos, serán estos que se apoderen de todo”[29].

 

El pensamiento de José Martí se hizo grande y llego a matizar los bríos revolucionarios del siglo XX donde encontramos un gran protagonista estudioso del apóstol.

 “El Ché abrazó en su lucha por las naciones latinoamericanas las ideas de libertad, impulsadas por los mambises del siglo XIX. De ellos, Martí fue para él la expresión más acabada como ejemplo.

Martí significó mucho más que un cubano para el Ché, era el americano que supo entregarles a todas las naciones del continente, la voz permanente de los pueblos, la oratoria incorporada a la expresión necesaria de la integración de la América toda.

“La Revolución… ha entrado en Cuba en un nuevo período de guerra, en virtud del orden y acuerdo del Partido Revolucionario Cubano” – fueron esas las palabras iniciales del Manifiesto de Montecristi, firmadas por Martí el 25 de marzo de 1895-. El Ché las hizo suyas, las enarboló como enseñanza por las diferentes naciones, donde llevó su pedagogía de guerrilla. En sus escritos yacen las coincidencias de este pensamiento, en sus andanzas libertarias se conserva el patrimonio y pensamiento revolucionario de ambos próceres”[30].

  

3.3. Otras interpretaciones o críticas al texto

 

3.3.1. De las dos Américas - Pedro Pablo Rodríguez

 

Martí mantiene una tarea antiimperialista y de liberación nacional, manteniendo un  concepto de unidad continental. Se acerca a la realidad de los Estados unidos que  marchaba hacía el encuentro dominador con América latina.

Nuestra América es un  ajuste de cuentas  con el liberalismo  y con el positivismo. Muestra como se cae al caudillismo y a la tiranía, y la falta de descubrir al hombre natural insistía de tal manera en que era necesario crear un modelo propio.

Una y otra vez contrapone Martí los factores y los  portadores de lo auténtico frente al “libro importado” los  letrados artificiales” y el “criollo exótico”; frente a los cultos  que nos han aprendido al arte del gobierno de sus pueblos.

 

Para el cubano era imprescindible crear una cultura propia, basada en los factores reales de Latinoamérica,  en su  hombre natural.

 

De ahí en adelante asumió su tarea política con mucho más fervor, con base organizativa sobre la justicia social y las unidades de los pueblos. 

 

3.3.2. Introducción a José Martí - Fernando Fernández Retama

 

 Las guerras de liberación nacional son una muestra de la confianza en lo propio, como necesidad de enfatizarlo ante lo traído de fuera, nuestra América es la afirmación de tales ideas.

 

“Martí es un demócrata revolucionario que no ignora las grandes realizaciones de los países metropolitanos, pero que tampoco desconoce -como que los siente en la carne propia- sus limitaciones y crímenes. Y puesto a crear un país nuevo, zafado de la tutela de esas naciones, Martí desea incorporar a ese país, por una parte todo lo que se acomode a su espíritu; y por otra, todo lo vivo de las creaciones de esos pueblos metropolitanos, mientras desecha todo lo muerto o nocivo en ellos”[31].

 

Martí puede ser el primero en vislumbrar, el peligro que se cierne en lo tocante a los Estados Unidos, que crecen de una manera rápida, resalta a través de sus ideas un camino que conduce a las desigualdades e injusticias.

  

3.4. Crítica general de la obra

 

El Apóstol como es conocido José Martí, realiza una gran labor en el sentido de la crítica. Esto se demuestra en sus escritos de carácter periodístico y literario, su obra es amplia y pasa del escrito político al verso apasionado, sus obras son publicadas en revistas y periódicos de la época, ya que él se caracterizaba también por su estilo periodístico.

 

Podemos decir que martí es un Maestro en la medida en que se encarga de enseñar a su pueblo lo que éste debe saber y busca a través de sus escritos liberar al hombre cubano para así liberar al hombre americano.

 

José Martí plasma en sus escritos una invitación a evitar el imperialismo norteamericano. Su basta obra inicia con algunos escritos revolucionarios escolares. Primero en contra del opresor y luego Se habla de una guerra ideológica, emancipación mental, metáfora las armas debajo de la almohada.

 

Martí busca que amemos lo propio y nos olvidemos de extranjerismos y por eso uno de los mensajes más claros que deja a través de sus escritos es América puede contar con Cuba. Cuba cuenta con el resto de América”.

El fenómeno religioso juega un papel relevante en la búsqueda de la identidad latinoamericana, Martí no se encuentra ajeno a esto. Se produce un tipo de representación en la que el sujeto religioso recurre a lo mágico-mítico para explicar su propia existencia y la de los objetos naturales que lo rodean, llevándolos en muchos casos a convertir sus imágenes en ídolos.

Presenta una recurrencia a la religión como elemento cultural que revela un determinado grado de sincretismo que ha caracterizado al ser latinoamericano desde  la conquista que exige una ruptura con la cultura  opresiva a la defensa del yo cultural.

 

Martí es un pedagogo en la medida en que enseña al pueblo por medio de sus escritos orientados hacia la revolución y cargados de variados sentimientos, en los que se devela un amante de la naturaleza en sus diversas expresiones.

 

“Hay, sin duda alguna una filosofía encauzada como programa pedagógico, suscitador de acción comunicativa, en pos de la formación humana, a través, fundamentalmente de los valores”[32].

“Se trata de un fundador, empeñado en la búsqueda de la ley de la ascensión humana, de la riqueza espiritual del hombre. Y encuentra en la axiología, en los valores, la base del cultivo humano”[33].

 

Pero esos valores no puestos como ejemplo sino como verdaderas vivencias, que llevan al hombre a su crecimiento racional, cultural y humano, con el fin de preparar el ideal revolucionario para su pueblo, para Nuestra América. Sus intereses se enfocan en la ascensión humana, el progreso socio cultural y su naturaleza ético moral.

 

“Martí produce un viraje revolucionario en los conceptos e ideas políticas de su tiempo cubano y americano, incluyendo la tabla de valores conque juzga y piensa la realidad, también en la esfera de la estética, en relación estrecha con la ética, muestra originalidad y creación”[34].

 

El motivo central de toda su obra es el hombre como tal, en toda su pluridimensionalidad, donde el tópico más importante a tener en cuenta es la dignidad, equidad y solidaridad humana para llegar a una verdadera conciencia y convivencia social.

 

“(…) una cultura de los valores, imprescindibles para la convivencia social y para el propio despliegue de las energías creadoras que el hombre lleva en si y desarrolla en función de la sociedad”[35].

 

Se interesó en hablar del hombre y los acontecimientos que a él le atañían, sus valores, el universo en que se desarrollaba y la acción humana en los diversos acontecimientos, en que este llegue a una ascensión que lleva a los hombres a un progreso socio-cultural, como medio fundamental para realizar sus fines y como maestro y hombre fundador, no sólo critica el mal, sino además y sobre todo proclama el bien y lo cultiva para que prevalezca. 

Su discurso no se centra en un hombre. Antes bien se amplia a todos los hombres de los distintos orbes, donde por medio de sus palabras habla de los valores que le sirven de cauces de realización humana.

Su estilo se vislumbra trabajando a partir de los signos de los tiempos, no escribe simplemente del pasado o del futuro, es actual histórico-cultural, reconoce que aunque los valores y actitudes positivas son las mismas, se transfiguran para volverse actuales. La tradición es otro de los recursos que Martí valora, afirmando que es viviente raíz para insertarse a lo universal.

En sus escritos se marcan fuertemente sus convicciones ideo políticas que viran hacia lo más grande dentro de las concepciones. El tema de la libertad es un panorama especial y propio en José Martí, sacrifica su propia vida para conseguir la libertad de su pueblo, no sin antes estar de acuerdo en ello como ya lo había escrito en sus cartas.

"…Así es la libertad la esencia de la vida. Cuanto sin ella se hace es imperfecto, mientras en mayor grado se la goce, con más flor y fruto se vive. Es la condición ineludible de toda obra útil. Esto, que en todo es cierto, ¿cómo no ha de serlo en el comercio y en la industria? … La protección ahoga la industria… altera y descalabra las leyes del comercio… Sólo la libertad trae consigo la paz y la riqueza".

 

Es así como por medio de sus escritos se plasma un empedernido por la libertad, escribe a los niños en lenguaje de niños y a los hombre s escribe en lenguaje de hombres, pasa su vida en una constante lucha por salir de la opresión.

 

"Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía....Un hombre que obedece a un mal gobierno, no es un hombre honrado."

 

Martí presenta en sus escritos un profundo sentimiento en el que las metáforas juegan un papel relevante, ya que habla de la naturaleza no solo como un elemento para que el hombre se alimente, sino que aquí toma un sentido protagónico y se da el gusto de servir deslumbrando.

Habla a través de toda su obra de aquellos sucesos que hacen parte fundamental de la vida del hombre, que obviamente no se desligan de su ser y hacer. La vida y la muerte ocupan un importante lugar porque permiten la realización humana con optimismo. No olvida que el hombre tiene mucho de paloma y de fiera, que está en correspondencia con su visión del hombre y sus credos. A la muerte la concibe como tránsito, como momento de la propia existencia, pero valiosa y útil cuando se ha cumplido con el deber dignamente y en pos de valores ennoblecedores y humanos.

Marcado por su visión del mundo y del hombre, por la experiencia colonizadora por su sabiduría política, traza caminos, crea confianza, cultiva razón y sentimiento y prepara conciencia para realizar el ideal de la nación que le permite fundar una cultura con alma política y un carácter nacional patriótico capaz de estructurar un programa de liberación nacional, sobre bases nuevas.

Su obra es ampliamente cultural pero tiene inmersa la política, se preocupa desde siempre en conseguir que su patria sea una República floreciente que esté constituida sobre bases de ética y moral, no solo para sus gobernantes, sino también para el pueblo.

Martí se pronuncia sobre el socialismo y decía “Esa futura esclavitud es el socialismo”, que le quitaría al pueblo parte de su libertad, ya que los funcionarios tendrían más privilegios y se dejarían de lado los intereses comunes.

 

“Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio”.

 

El hombre debe procurar conservar su libertad, trabajar para si mismo y para los suyos. Por eso Martí es profundamente político al comprender el arte de dirigir, como un encargo social por el bien de todos y no como un medio de obtener poder y dominación sobre el pueblo.

 

Para él la cultura, es el resultado y despliegue de la actividad de las grandes masas al igual que los valores que son un  proceso social.

 

Sus ideales se descubren a través de sus escritos, donde busca consolidar un pueblo que busca una patria para todos y para el bien de todos.

 

“Hay algo que está por encima de todas las razones: es la razón del corazón, es la razón de la fe, es la convicción de que el derecho y la justicia están con uno. Y son esos ideales los que logran prender la llama de los pueblos, de la rebeldía de los pueblos".

 

El apóstol procura no dejar cabos sueltos de ahí su profundo sentido educativo del que es protagonista y promueve cambios y  renovación pedagógica.

  

 

4. CONCLUSIONES GENERALES

 

 

4.1. Valor actual del problema planteado y de la solución propuesta

 

Cada autor acorde a su vivencia, a su contexto crea respuestas que puedan dar solución a los problemas actuales, sin embargo, varios de ellos vislumbran el futuro de una manera casi mágica, entre ellos podemos mencionar a José Julián Martí. Pero ¿en qué se basa esa visión del futuro de la que hablamos hoy?

 

La vivencia cercana de Martí a las variadas realidades le permitió reconocer que el imperialismo no moría con España y que venía uno más fuerte para apoderarse de manera diferente del centro y del sur de su América amada.

 

Martí es propiciador con sus palabras de una integración multicultural que, antes que llenarse de cuestiones extranjeras, parte de la identidad propia.

 

“El proceso de multiculturalidad debe ser un proceso compartido y construido, visto desde los variables puntos de vista y en pro de sociedades progresistas que no olviden su verdadera identidad social; tomando en cuenta los valores éticos, los esquemas epistemológicos y la dignidad humana”.

 

Con su vivencia en EE.UU. durante varios años reconoció a través de diversas circunstancias que los yanquis estaban en busca del poder.

  

4.2. Aportes personales

 

Pienso que una mente brillante como la de José Martí debe ser recordada constantemente, en medio de realidades que presentan cada vez más el dominio y poderío del imperialista norteamericano.

 

En medio de las políticas internacionales, los tratados económicos y las organizaciones de servicio internacional es importante refrescar las propuestas liberacionistas de José Julián Martí ya que estás instituciones que gozan de poder económico cada vez más oprimen a los pueblos, mal llamados tercermundistas, porque dependen de sus directrices.

 

José Martí, debe ser no sólo recordado, sino que su pensamiento debe ser cada vez más profundizado por los nuevos académicos y personas que deseen influir políticamente en los rumbos de estos países latinoamericanos.

 

Ya que el pensamiento de Martí fue pionero y se consolidó en punto de reflexión debe ser visto y profundizado con respeto, porque enmarca el sentir de la nueva Filosofía Latinoamericana.

 

La historia de un personaje y su valor se da gracias al contexto en el cual se enmarque su vida y por ende en su influencia en los hechos de trascendencia de su tiempo, Martí fue protagonista de la revolución cubana desde sus inicios en el Grito de Yara hasta nuestros días, porque sus ideas motivan a los pueblos acuciosos de libertad.

 

José Julián Martí fue motivador de su pueblo, haciendo frente a la España militarista y opresora, fue un hombre que siendo intelectualmente rico, dirigió la afrenta sin miedo y reconoció con ardor de corazón que en cualquier momento podía entregar su vida por la causa liberadora, siendo esta más pronto que tarde.

 

Martí fue guía para la revolución cubana y sentó las bases políticas para una revolución que buscó exaltar al hombre como tal sin importar su raza, su color de piel, teniendo en cuenta lo que es en esencia cada ser humano.

 

Martí fue un pensador que abrió las puertas para una nueva percepción del peligro que EE.UU., traía para nuestra América, describiendo a través de sus cartas y diversos escritos los peligros que un pueblo ansioso de poder podía traer para patrias aún no consolidadas.

 

A través de sus escritos, se hizo protagonista de la historia y fue creador de allí, que se le diera a lo largo de su vida variados títulos: Maestro, Apóstol, poeta americano y líder espiritual.

 

Juzgó, motivó, impregnó y elaboró la revolución cubana. Defendió la libertad americana, como un derecho y un deber, expresó su pensar profundo y su aprensión hacía aquellos que se habían visto motivados por el poder y el dinero, antes que por los valores de la revolución, la libertad, la igualdad y la justicia.

 

El discurso intitulado Nuestra América es trazado por Martí con riqueza literaria y hasta poética para criticar entre otros al imperialismo norteamericano, “su larga permanencia en los Estados Unidos lo llevó a analizar los contenidos reales de la “democracia” norteamericana y comprenderle carácter expansionista que ya predominaba en los círculos gubernamentales (…), José Martí abogó sin descanso por hacer realidad la hora de la “segunda independencia”, e impedir con esto la expansión de los Estados Unidos”[36]. Martí tiene clara conciencia del fenómeno norteamericano, por lo tanto sostiene que la responsabilidad histórica de quienes se deben defender ante este embate consiste en hacer de América un continente para los americanos sólo “del Bravo a Magallanes”; así la invención de un Continente será propia y no una imitación irracional que no conduce más que a la pérdida y carencia de conocimiento sobre la propia realidad, condición y situación.

 

En Martí encontramos un creyente en América, su credo se compone de la estrategia política basada en la autocrítica, en quienes “leen para aplicar, pero no para copiar”[37], porque el Continente entero debe gobernarse a sí mismo, no aprendiendo de los libros ni en teorías extrañas queriendo ser asumidas sin conocer primero lo que es propio. “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quines van a pelear juntos”[38]. América se encuentra en el pensamiento y en el accionar mismo de Martí, su vida fue consecuente con sus ideales reflejados en el compromiso del artista, el militante independentista, antiimperialista, hasta el punto de terminar muerto a tiros en Dos Ríos.

 

Para Martí la aceptación de las condiciones históricas, sociales, culturales de América significa la búsqueda y encuentro de sí misma para poderse gobernar desde la discrepancia y la contradicción, desde la no existencia de razas, de lo indio con cabeza blanca y rasgos criollos: “Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones”[39], a la existencia de una América propia, a la legitimación de nuestra historia que identifica al hombre universal: “¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!” [40].

 

El pueblo toma un papel protagónico a pesar de su indiscutible “incultura”, que es eficaz a la hora de tomar acciones: “En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con la mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella”[41]. Este llamado a la revolución y a la lucha coadyuva para que los pueblos tengan la posibilidad de participación directa por ser el objeto mismo sobre el que recaen las acciones y decisiones del gobierno. A la vez que reta a los gobernantes para que sean políticos nacionales, autóctonos y no exóticos, o foráneos con ideas muy bien teorizadas sobre experiencias políticas ajenas a las nuestras.

 

Martí piensa en América india, blanca, negra, mestiza, criolla, inculta, oprimida, imitadora, pero mirando hacia la humanidad de América Nueva, que asuma su pasado pero no lo añore con la nostalgia de haberlo perdido, sufrido o llorado, América en Martí es llamada a la creación partiendo de las condiciones y especificidad que el devenir de la historia generó para nuestro continente:

 

Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella[42].

 

Los alzamientos de Carlos Manuel de Céspedes iniciados en 1868 y terminados en 1878 con la denominada “Paz del Zanjón” señalan el camino hacia la independencia que termina en 1898 a propósito de la guerra hispano – estadounidense, en la que Cuba adquiere autonomía respecto de España, pero esta recién e inaugurada independencia se aúna a una nueva política del expansionismo de los Estados Unidos.

 

Para terminar señalaremos en Martí la advertencia de su clara conciencia sobre lo que significa para nuestro tiempo la política imperialista del país del Norte.

 

Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o el que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa, o la discordia parricida de nuestra América…”[43]

  

4.3. Bibliografía del autor

 

-         Obras Completas. La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1963-1973.

-         Obras Completas. Edición Crítica. La Habana: Centro de Estudios Martianos, 2000-2003.

-         Obras Completas. La Habana: Editorial Lex, 1953.

-         Obras Completas. La Habana: Editorial Trópico, 1936-1953.

-         La Gran Enciclopedia Martiana. Ed. de Ramón Cernuda. Miami: Editorial Martiana, 1978.

 

Trabajos individuales, antologías y compilaciones.

 

-         Antología Mayor. Selección, introducción y notas de Carlos Ripoll. Nueva York: Editorial Dos Ríos, 1995.

-         José Martí. Antología Crítica. Eds. Susana Redondo de Feldman y Anthony Tudisco. New York: Las Américas Publishing, 1968.

-         Poesía Completa. Ed. de Carlos Javier Morales. Madrid: Alianza Editorial, 1995.

-         Versos. Estudio preliminar, selección y notas de Eugenio Florit. Nueva York: Las Américas Pub., 1967.

-         Pensamientos y versos de Martí. Edición de Luis C. Villaverde. New York: Senda Nueva de Ediciones, 1991.

-         Amistad funesta. Lucía Jerez. Ed. de Carlos Javier Morales. Madrid: Cátedra, 1994.

-         La Edad de Oro. Edición Crítica de Eduardo Lolo. Miami: Ediciones Universal, 2001.

-         Discursos, documentos y cartas. Selección por Alberto J. Varona. Miami: San Lázaro Graphics, 1992.

-         Escritos desconocidos de José Martí. Recopilación, prólogo y notas de Carlos Ripoll. New York: Eliseo Torres & Sons, 1971.

-         Nuevos escritos desconocidos de José Martí. Presentación y notas de Carlos Ripoll. Nueva York: Editorial Dos Ríos, 1998.

-         Seis crónicas inéditas de José Martí. Edición de Carlos Ripoll y Manuel A. Tellechea. Nueva York: Editorial Dos Ríos, 1997.

-         Versos sencillos/Simple Verses. Traducción de Manuel A. Tellechea. Houston (TX): Arte Público Press, 1997.

-         Ensayos y crónicas. Edición de José Olivio Jiménez. Madrid: Anaya & Mario Muchnik, 1995.

-         Los Zapaticos de Rosa. Versión al inglés, introducción y notas de Leopoldo Barroso. New York: Senda Nueva de Ediciones, 1990.

-         Cartas a Manuel Mercado. Prólogo de Francisco Monterde. México: UNAM, 1964.

-         Discursos selectos de Martí. Recopilados por Mario Cobas Reyes. Miami: SI, 1977.

-         Ismaelillo. La Edad de Oro. Versos Sencillos. Prólogo de Raimundo Lazo. México: Porrúa, 1980.

-         Martí y Puerto Rico. Prólogo, selección y notas de Carlos Alberto Montaner. Río Piedras, PR: Editorial San Juan, 1970.

  

4.4. Bibliografía sobre el autor

 

-         ESPINA Antonio, Un autor en un libro, compañía bibliográfica española, S.A., Madrid, 1969.

-         ESPINA Pérez Darío, Biografía de José Martí en 221 décimas, frente de afirmación hispanista, A.C., México. 2001.

-         FERNÁNDEZ RETAMAR, Fernando Introducción a José Martí, Centro de estudios Martíanos, la Habana, 1978.

-         LAVIANA CUETOS, María Luisa, José Martí, ediciones de Cultura hispánica, 1988.

-         MÁRQUEZ Sterling, Carlos, Biografía de José Martí. Editor Pareja Montaña. España 1973.

  

4.5. Bibliografía general

 

-         ARMENTA, María Inés y otros, Protagonistas del mundo, Terranova editores, 1991.

-         GIDDENS, Anthony, Modernidad e identidad del yo, Conferencia en Costa Rica, 1985.

-         LE RIVEREND, Julio, Breve historia de Cuba, ediciones de Ciencias sociales, la Habana 1999.

-         MÁRQUEZ STERLING, Carlos, Historia de Cuba desde Cristóbal colon hasta Fidel castro, América publishing company, 1969.

-         NAVARRO JARABA, Wilfrido, refresquemos la memoria, Casa editorial Antillas Ltda., Colombia, 2004.

-         RODRÍGUEZ, Pedro Pablo, De las dos Américas, Centro de estudios Martíanos, 2002.

-         TOLEDO Sandé Luis. Cesto de llamas. Ed, de ciencias sociales. La Habana. 2000.

-         GONZÁLEZ Patricio Rolando. El deber de Cuba. Ed. Pablo de la Torriente. La Habana. 1995.

-         FORNET-BETANCOURT, Raúl, José Martí, http://www.ensayistas.org/filosofos/cuba/marti/marti13.htm

-         AUTORES VARIOS. Gran enciclopedia Martíana. Ed. De cultura cubana. La Habana. 1977.

-         PUPO Pupo, Rigoberto, La filosofía de José Martí según Medardo Vitier, Colección pensadores Cubanos de hoy, http://www.filosofia. cu/contemp/pupo007.htm.

 


NOTAS:


[1] ESPINA Pérez Darío. Biografía de José Martí en 221 décimas, frente de afirmación hispanista, A.C., México. 2001.

[2] AUTORES VARIOS, Diccionario de Filosofía. Con temas y autores latinoamericanos. Ed. El Buho. Bogotá. 2000. Pág, 156.

[3] Militar cubano, comandante de las tropas rebeldes de oriente, que se une en pro de la independencia de Cuba para morir finalmente en la batalla de San Pedro.

[4] Militar cubano de origen dominicano, que se une a los movimientos de la emancipación cubana, consolida la independencia cubana en 1899, ayuda a redactar la constitución y muere en la habana en 1905.

[5] La venta de grandes cantidades de azúcar por parte de los terratenientes de Cuba a los norteamericanos les hace pensar que es favorable unirse a ellos por tal factor, sin embargo de parte de los norteamericanos especialmente aquellos ricos que vivían en la parte baja de Estados Unidos, ven esta como una oportunidad para reforzar la esclavitud. Sin embargo otros tantos mantenían su brazo fuerte pues no querían ceder y cambiar de opresor. 

[6] MÁRQUEZ STERLING, Carlos, Historia de Cuba desde Cristóbal colon hasta Fidel castro, América publishing company, 1969. Pág. 140.

[7] Obras Completas Tomo 3, Pág. 139.

[8] Ibídem, Tomo 2, Pág. 278.

[9] MARTI, José. Nuestra América. [en línea] «sine loco» © Rincón Castellano www.rinconcastellano.com s.f. [citado en 2005-08-10] Formato html. Disponible en Internet: http://www.rinconcastellano.com/biblio/documentos/marti_nuestraamerica.html

[10] FERNÁNDEZ RETAMAR, Fernando, Introducción a José Martí, Centro de estudios Martíanos, la Habana, 1978.

 

[11] AUTORES VARIOS. Gran enciclopedia Martíana. Ed. De cultura cubana. La Habana. 1977.

[12] MARTI, José. Nuestra América. op. cit.

[13] Ibídem.

[14] Ibídem.

[15] ESTENGER Rafael, tomado de MÁRQUEZ STERLING, Carlos, Historia de Cuba desde Cristóbal colon hasta Fidel castro, América publishing company, 1969. Pág. 138.

[16] RODRÍGUEZ, Pedro Pablo, De las dos Américas, Centro de estudios Martíanos, 2002. Pág. 12.

[17] Obras completas, Tomo 4, Pág. 353.

[18] Ibídem.

[19] Ibídem, Tomo 2. Pág. 298.

[20] PUPO Pupo, Rigoberto, La filosofía de José Martí según Medardo Vitier, Colección pensadores Cubanos de hoy, http://www.filosofia.cu/contemp/pupo007.htm.

[21] Ibídem.

[22] FORNET-BETANCOURT, Raúl, José Martí, http://www.ensayistas.org/filosofos/cuba/marti/marti13.htm

 

 

[23] LE RIVEREND BROSONE, Julio, Breve  historia de Cuba, La Habana 1912. Pág. 65.

[24] BOLÍVAR, Simón, Carta de jamaica.

[25] AUTORES VARIOS. Biblioteca Americana de Ensayo, Multiculturalismo y Pluralismo.

[26] Obras completas Tomo 4, Pág. 168.

[27] GONZÁLEZ Patricio Rolando. El deber de Cuba. Ed. Pablo de la Torriente. La Habana. 1995. Pág., 6.

[28] MÁRQUEZ Sterling Carlos. José Martí. Ed. Porrúa, México. 1998. Pág., 132.

[29] Ibidem, Pág. 135.

[30] Texto de Oscar Ignacio Ruano Chávez.

 

[31] FERNÁNDEZ RETAMAR, Fernando Introducción a José Martí, Centro de estudios Martíanos, la Habana, 1978. Pág. 49.

[32] PUPO Pupo, Rigoberto, La filosofía de José Martí según Medardo Vitier, Colección pensadores Cubanos de hoy, http://www.filosofia.cu/contemp/pupo007.htm. Pág. 3.

[33] Ibídem,  Pág. 4.

[34] Ibídem,  Pág. 4.

[35] Ibidem, Pág. 7.

[36] TORRES CUEVAS, Eduardo y LOYOLA VEGA, Oscar. Historia de Cuba. 1492 – 1898. Formación y liberación de la Nación. 2 ed. La Habana : Pueblo y Educación, 2002. p. 337.

[37] MARTI, José. Nuestra América. Op. Cit.

[38] Ibidem.

[39] Ibidem.

[40] Ibidem.

[41] Ibídem.

[42] Ibídem.

[43] Ibídem.

 

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