Acerca de la Carta de Jamaica

Luz Esther Celis Márquez

 


 

 

Aproximarse al pensamiento de un hombre como Simón Bolívar, resulta complejo, no por su estilo,  ni por sus escritos en sí mismos, sino por el contexto donde sorbe, Bolívar sus ideas políticas. Es decir, los escritos de Bolívar, obedecen a una época, no son inocentes y por más de que uno trate de fiarse solamente en lo mencionado en los textos, cada frase, alude a un mundo, a un pensador, a una situación puntual.

 Son permanentes las alusiones contextuales, a la revolución francesa, a los vejámenes cometidos por España en contra de las colonias españolas, a los Estados Unidos, a la invasión napoleónica, entre otros.

 Por otra parte, Bolívar, es influenciado por los pensadores de  la ilustración francesa, hombres que ejercieron notable incidencia en las transformaciones del mundo occidental: Rousseau, Voltaire, Montesquieu, Diderot, entre otros.

 En  las siguientes líneas, procuraré, adentrarme, en el pensamiento de Bolívar y de forma especial, en el pensamiento de uno de sus escritos más relevantes: “La carta de Jamaica”, intentaré tener en cuenta, el contexto en el cual, nuestro pensador redacta sus ideas, para no caer en una lectura sesgada.

 

1. AUTOR Y CONTEXTO

 

1.1. Biografía de Simón Bolívar

 

Simón Bolívar procedía de familias tradicionales de la sociedad caraqueña. Los antepasados del libertador tuvieron destacadas participaciones, en el desarrollo político, económico y social de la vida colonial.

 Los padres del Libertador descendieron de Capitanes, General, Alcaldes, procuradores, regidores y gobernadores.

 

Los padres del Libertador.

 Su padre fue el Coronel Juan Vicente Bolívar y Ponce, nacido en la Victoria, el 15 de Octubre de 1.726 y su madre, Doña Maria Concepción Palacios y Blanco, nacida en Caracas el 9 de Diciembre de 1.758; ambos se casaron el primero de Diciembre de 1.775 en la ciudad de Caracas. El tenía 47 años de edad y ella apenas 15 años. Perteneciente ambos a la más rica nobleza criolla.

 El 24 de Julio de 1.783 marcaría el calendario de la historia un comienzo trascendental. Nació Bolívar.

 Simoncito creció como todos los niños de su rango social; mecido en los brazos de una esclava negra llamada Hipólita.

 Juan Vicente Bolívar y Ponce, padre de el Libertador, murió el 19 de Enero de 1.786, a la edad de 60 años y su esposa Maria de la Concepción Palacios de Bolívar, falleció después el 6 de Julio de 1.792, a la temprana edad de 34 años. De consiguiente, Simón Bolívar tenía apenas dos años y medio de edad cuando perdió a su padre y 9 cuando quedó huérfano al perder también a su Madre.

 Don Feliciano Palacios, padre de Doña María de la Concepción queda como tutor de los niños, pero murió al año siguiente. Después de la muerte del abuelo Simón quedó bajo el cuidado de su tío Carlos Palacios, quien se hace cargo de él y sus hermanos. El ambiente familiar termina desmoronándose con el casamiento de sus hermanas y la salida de Juan Vicente al cargo de otro tutor.

 Este cambio de ambiente influye sobre Simón, quien al poco tiempo huyó de la casa del tío y pretendió vivir en la casa de su hermana Maria Antonia. Esta dio origen a un pleito judicial entre su tutor y el matrimonio Clemente Bolívar; la pareja alegó todas las razones que le asistían a fin de que la Real Audiencia permitiera que el joven viniera con ellos, pero la Audiencia falló en favor del tío Carlos Palacios, y Simón debió obedecer, no sin antes dejar en claro su opinión sobre el hecho, la cual fue asentada en el expediente del juicio;  dijo, entre otras cosas "si a los esclavos se les permite cambiar de dueño cuando eran objeto de malos tratos, ¿Por qué no se le permite a él vivir con la gente que más le agradaba?; que el tribunal podía disponer de sus bienes, mas no de una persona.

A raíz de este incidente, el joven Simón ha sido confiado a Simón Rodríguez quien dirigía en esa época una escuela de primeras letras en Caracas. Pedagogo Liberal y excéntrico, de vasto pensamiento universalista, supo sembrar en el alma de su alumno el germen de las ideas nuevas "Usted formó mi corazón para la libertad, para la grandeza, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló” ; escribió Bolívar a su maestro Rodríguez muchos años más tarde. Otros de sus profesores que el célebre Andrés Bello, conocido como el maestro de América y el más grande humanista del continente.

 A los 14 años, Simón ingresó con el rango de Cadete en el batallón de milicias de Blancos de los Valles de Aragua, y un año más tarde era ascendido a Sub Teniente.

 Después dice Bolívar, fue enviado a Europa a estudiar idiomas extranjeros y a asistir a la Academia de San Fernando, en Madrid, para mejorar su aprendizaje de matemática. Allí en Madrid también tomó lecciones de esgrima, danza y equitación.

 

Viajes de Simón Bolívar.

 Cada uno de los viajes que Simón Bolívar realizó durante su juventud y su adultez, le ofreció un cúmulo de conocimiento sobre los valores culturales , sistemas políticos, criterios ideológicos, potencial humano y situaciones económicas. Esto le permitió el poder actuar y hablar de acuerdo a las circunstancias no en forma superficial sino precisa y objetivamente. El Libertador asigna a los viajes una importancia fundamental. En su vida tres viajes realizó Bolívar a Europa con motivos diversos, pero fácilmente con un solo fin: construcción de su personalidad, búsqueda y acumulación de experiencias, elaboración de un destino.

 Durante este primer viaje también conoce de su vida: María Teresa Rodríguez del Toro, con quien se casa luego de cumplir un sin número de requisitos entre lo que se encontraba el permiso del Rey. Una vez casado en 1.802 regresa a Venezuela su esposa, quien muere a los ocho meses victima de una grave enfermedad. Esto hace que Bolívar quede solo e inmerso en una profunda tristeza.

 

La Campaña Libertadora

 En 1.813 Comienza su extraordinaria campaña militar en la cual alterna victorias, hasta 1.818. En Mayo emprende la liberación de Venezuela con una campaña admirable desde la frontera del Táchira hasta Caracas, donde entra triunfante el 6 de Agosto. El 15 de Junio, en Trujillo dicta el decreto de Guerra a Muerte. El 14 de Octubre, la municipalidad de Caracas le confiere el título de Libertador y obtiene una gran Batalla de Sucre (5 de Diciembre) . El 2 de Enero: Asamblea Popular en Caracas, ante la cual rinde cuentas de sus actos.

 1.815: 6 de Septiembre escribe la famosa carta de Jamaica.

 1.816: En Haití, con el apoyo del Presidente Petión, organiza una expedición que sale de los cayos de San Luis y llega a la Isla de Margarita.

 2 de Junio: Decreta en Carúpano la libertad de los esclavos.

 1.817:  3 de Abril: llega al Río Orinoco.

 17 de Julio: Toma de Angostura.

 24 de Julio: Aclamado Jefe Supremo

 1.819:  17 de Febrero: Instalación del Congreso de Angostura.

 27 de Febrero: empieza la Campaña para Nueva Granada.

 5 de Julio: triunfo en Pantano de Vargas.

 7 de Agosto: Batalla de Boyacá y liberación de Bogotá.

 17 de Diciembre: el Congreso decreta la creación de la Gran Colombia y Bolívar es nombrado presidente.

 24 de Diciembre: sale hacia Nueva Granada.

 1.820:  Presidencia en Bogotá.

 1821: 24 de Junio resulta vencedor en las Sabanas de Carabobo, liberando así a Venezuela, de las fuerzas reales.

 29 de Junio entrada triunfal a Caracas.

 1.822:  7 de Abril derrota a los realistas en Bomboná liberando así a la Provincia de Pasto (Colombia)

 El 24 de Mayo, Sucre triunfa en Pichincha devolviendo la libertad a Ecuador. 16 de Junio conoce en Quito el gran amor de los últimos años de su vida: Manuelita Sáenz.

 1.823:  2 de Septiembre llega a Lima

 1.824:  1 de Febrero: el Congreso lo hace dictador en Marzo se enferma gravemente en Pativilea.

 Julio: Campaña libertadora por el Perú, viaja por los Andes.

 6 de Agosto: alcanza la victoria de Junín que inicia la liberación del Perú.

 7 de Diciembre: convocatoria desde Lima para el Congreso  de Panamá.

 7 de Diciembre: bajo las instrucciones de Bolívar, Sucre triunfa en Ayacucho (Perú) poniendo así sello definitivo a la libertad americana.

 1.825: Abril gira administrativa de los departamentos del Sur de Perú.

 16 de Mayo Creación de Bolivia.

 25 de Junio entrada en el Cuzco.

 1.826: Febrero vuelve a Lima.

 25 de Mayo: Mensaje al Congreso constituyente de Bolivia.

 22 de Junio instalación del Congreso de Panamá, convocado por el Libertador.

 14 de Noviembre: llega a Venezuela, de Bogota.

 1.828: Marzo:  se reúne en Ocaña (Colombia) una convención que se disuelve sin que los diversos partidos logren ponerse de acuerdo.

 13 de Junio: el pueblo de Bogotá lo aclama dictador

 1.830: el 17 de diciembre muere en la Ciudad de Santa Marta (Colombia) agobiado por una tisis. (TB)

  

1.2. Contexto.

 A finales del siglo XVIII empiezan a hacer crisis una serie de fuerzas que marcaban una aceleración en el paso de una cultura organizada en torno a los paradigmas de una sociedad agrícola, a un nuevo sistema de valores que, poco a poco, irían caracterizando a la sociedad industrial. La Revolución Francesa se erige como un poderoso símbolo en el campo político de la nueva visión social. Se trata también de un símbolo eficaz en dos dimensiones precisas: Por una parte, las demandas de una estructura social representativa que buscaba transformar de modo radical los privilegios de la nobleza; por otra parte, su fracaso inicial en Europa mostraba las dificultades que se encontrarían para superar las fuerzas reaccionarias dispuestas a defender el statu quo.

 Si profundizamos un poco más allá de las interpretaciones simplistas sobre las luchas por la independencia, especialmente a través de los intelectuales que iban modelando un posible discurso iberoamericano, sorprendemos una visión ya madura de la nueva ordenación social que se iniciaba. Es decir, se buscaban formas de superar la estructura que conformaba el mundo agrícola (autosuficiencia, organización social en torno a la familia o la hacienda, estratificación social, poder basado en la tenencia de la tierra, trabajo para el propio provecho, gamonalismo/feudalismo, etc.), para iniciar la transformación que luego caracterizaría el mundo industrializado (economía de mercado, trabajo de intercambio, surgimiento de la fábrica, uniformidad, especialización, profesionalismo, gobierno representativo, educación de las masas, etc.).

 La posición de Bolívar está igualmente anclada en este momento de transición: sin liberarse completamente del lastre de la tradición colonial, desea posicionar a Iberoamérica en el sendero de la nueva cultura social que se estaba gestando. Al mismo tiempo que buscaba restaurar a su clase privilegios que él creía legítimos y que correspondían al mundo que caducaba, su querella contra España era mucho más profunda y se originaba en una pregunta fundamental: “¿Podrá esta nación [España] hacer el comercio exclusivo de la mitad del mundo, sin manufacturas, sin producciones territoriales, sin artes, sin ciencias, sin política?” . España poseía, claro está, ciencia y política; pero eran una ciencia y política ancladas en el pasado. La España de Calos IV o Fernando VII era una España sin visión del futuro. España parecía ejemplificar lo caduco, y las cadenas que la unían con América impedían el progreso que articulaban los intelectuales y buscaban los próceres de la independencia.

 La independencia política de España se percibió como un modo de consolidar el poder local que de hecho ya tenían, los criollos,  pero se rechazaron los intentos de transformación social: gobierno local representativo, educación pública, liberación del comercio, reforma agraria, aplicación de las proclamas sobre la libertad de los esclavos.

 Con la premura de la lucha armada, Bolívar prestó más atención a la configuración de un gobierno al nivel supranacional que substituyera al colonial español. Pero a pesar de no ocuparse de la aplicación de sus proclamas al nivel local y mantener así el apoyo de la oligarquía en el conflicto armado, también sus intentos de formar gobiernos estables se frustraron. Los intereses de los criollos eran locales y cuando más regionales. Lejos de percibir en el concepto de Federación un modo superior de gobierno y de liberación humana, lo interpretaron como una posibilidad de consolidar su influencia local y regional; es decir, en lugar de verlo como proyección hacia un gobierno supranacional que uniera los múltiples intereses regionales, lo ensayaron como instrumento personal para conseguir y fortalecer su influencia a través de la autonomía local.

 Al ver a Bolívar como un hijo de su época, o sea,  una mente lúcida de vanguardia, pero formada en el antiguo régimen, podemos comprender su lucha, sus éxitos y también sus limitaciones. Y lo que es más importante en nuestra coyuntura actual, a través de los problemas que él y su tiempo confrontaron, aproximarnos a nuestra encrucijada actual. El objetivo de Bolívar había sido simple: la independencia de España y la forja de gobiernos estables. Próximo ya a su muerte, el 20 de enero de 1830, en un mensaje al Congreso de Colombia, reconoce con abatimiento haber triunfado únicamente en lo primero: “¡Conciudadanos! Me ruborizo al decirlo: la independencia es el único bien que hemos conseguido a costa de los demás” . Bolívar había visto fracasar sus proyectos y se sentía impotente: “esta inmensa revolución no la encadena nadie,” decía en julio de 1829 . Incluso su proyecto de federación de la Gran Colombia le parece insostenible y, para evitar una guerra civil a su muerte, propone “dividir el país con legalidad, en paz y en buena armonía” . Su carta al general Flores del 9 de noviembre de 1830 es de una amargura resignada: “La única cosa que se puede hacer en América es emigrar”. Predice entonces que los gobiernos pasarán a “tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas” .

 Su pensamiento y su proyecto político no pueden comprenderse sino en sintonía con las doctrinas que dieron nacimiento a los EE.UU. de Norteamérica y a la Revolución Francesa. Siempre creía en la democracia, su meta final fue esa, las continuas luchas para la creación de sociedades democráticas en la antigua América Española. Simón Bolívar predica con ejemplo la subordinación de la institución armada, majestad suprema del poder civil de entonces, sin embargo a pesar del mandato civil, siempre obedeció a la visión enana de ambiciones envilecidas, por ello nunca perdió dignidad. Tenia la fuerza, el prestigio, la autoridad moral y la suficiente razón para hacerlo, sin embargo, nunca lo hizo. Tomo siempre el camino de la obediencia institucional  y lo demuestra cuando entrega el mando a Sucre[1].

  

1.3.Método utilizado por Bolívar

 Bolívar es un historiador del futuro, con referencia a valores, esto es historiosofía; y precisamente ese es su método, realiza una simbiosis entre la historia y la filosofía. Es un gran conocedor empírico y teórico de las necesidades del pueblo latinoamericano, pero no se queda anclado allí en la mera historia y realidad sino que, por el contrario, busca por todos los medios transformar las condiciones paupérrimas y de subyugación en las que se encuentra su pueblo. Bolívar es un gran conocedor de la filosofía europea: Rousseau, Napoleón,  Montesquieu, Montaigne, Hobbes, Maquiavelo, de ella sorbe y extrae elementos republicanos, que le servirán para elaborar su plataforma política. Causas económicas, políticas, sociales, ideológicas, desfilan por su pensamiento antes de anticiparnos que la Americana española se dividiría en quince o más repúblicas Independientes; que México será una República representada por un Presidente vitalicio, si desempeña sus funciones con acierto y justicia o que traerá en caso contrario la Monarquía apoyada por el partido militar o aristocrático.

  

 2. ANÁLISIS CONCRETO DE LA “CARTA DE JAMAICA”

 

 2.1 Resumen y explicación de las principales ideas contenidas en la Carta de Jamaica”

 Bolívar tenía 32 años, cuando escribe esta carta. Se hallaba refugiado en Jamaica, sin un peso, sin ejército. En el exilio la palabra le sirvió como medio de propaganda y de apelación. Una vez más trató de convencer a los ingleses de que se beneficiarían con un comercio sin restricciones con una América libre. Las respuestas que recibió a estas tentativas dieron origen a uno de los testimonios más notables de su pensamiento político: La Carta de Jamaica[2].

 El 6 de septiembre de 1815, en Kingston, donde se hallaba asilado, Bolívar escribe la célebre Carta de Jamaica, dirigida a «un caballero de esta Isla», que resultó ser, según meticulosas investigaciones, Henry Cullen.

En esta profética carta, Bolívar analiza la situación de Venezuela y atisba el futuro de toda América con una fidelidad asombrosa, producto de sus claros conceptos sociológicos, por lo que ha sido llamado «el primer sociólogo americano de su tiempo».

 

Antecedentes de la Carta de Jamaica

 Era necesario en aquellos momentos, abrir perspectivas al movimiento de independencia; levantar el ánimo de los vacilantes y pesimistas del campo patriota, y al mismo tiempo, neutralizar en los posibles aliados extranjeros los efectos de la propaganda realista, disipar la mala impresión reinante en el exterior, explicar la justeza de la causa patriota; el origen de la guerra de independencia; las contradicciones entre las colonias y la metrópoli y las condiciones sociales y políticas favorables que constituían la base histórica del movimiento de independencia.

 El Libertador, una vez más en el exilio, vivía entonces los peores momentos de su azarosa vida política. Sin embargo, no perdió ni un momento la voluntad de continuar la lucha, ni la seguridad en el triunfo definitivo. Desde mayo había llegado a Kingston, capital de la isla de Jamaica, en donde se dedicó activamente a buscar auxilios, principalmente con el gobierno inglés, para continuar la lucha en Tierra Firme. El Libertador estaba convencido de la necesidad de la ayuda exterior para alcanzar la independencia. Lo mismo que lo estuvieron Miranda y Miguel José Sanz, la guerra no podía librarse sin armas, sin pertrechos, sin dinero para atender a los gastos del conflicto. Y tales elementos había que buscarlos en el exterior, pues las condiciones de atraso económico en que se encontraba Venezuela, no permitían ni siquiera pensar en obtenerlos dentro del país. Para continuar la guerra no había otra alternativa que recurrir a la ayuda de los países extranjeros, y de forma especial Inglaterra; Bolívar clama por la unión y por la colaboración de potencias extranjeras, quienes puedan reconocer a América, como un territorio libre, ello lo deja plasmado en la carta de Jamaica:

 Yo diré a usted lo que puede ponernos en aptitud de expulsar a los españoles, y de fundar un gobierno libre. Es la unión, ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos, sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones, aislada en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni auxilios militares y combatida por España que posee más elementos para la guerra, que cuantos furtivamente podemos adquirir”[3].

 Los auxilios que buscaba El Libertador eran armas, municiones y dinero para continuar la guerra. Bolívar calculaba que la independencia se podría fraguar inicialmente con seis u ocho mil fusiles, municiones correspondientes y quinientos mil duros para pagar los primeros meses de la campaña".

 Bolívar era consciente de que el auxilio que pedía a las potencias extranjeras, no era gratuito, por ello él  les ofrecía parte de las tierras libertadas como botín de recompensa, verbigracia el Istmo de Panamá.

 

Análisis de la carta de jamaica: o la carta profética

 Muchos elogios se han escrito para El Libertador en torno a la Carta de Jamaica, basándose unos en la claridad del análisis de los acontecimientos a que se refiere; a la certeza de las ideas sociales que expone; al conocimiento profundo de la realidad hispanoamericana que revela o a la facultad de prever el futuro de nuestros países. Se ha insistido tanto en este último aspecto, que a veces se olvidan otros no menos importantes o quedan opacados por la fascinación que produce el acierto con que El Libertador predijo entonces el futuro de los países de Hispanoamérica. Esto ha dado origen al nombre de "Carta Profética", como también se conoce el documento.

 Los aspectos más importantes de que trata la Carta de Jamaica, son los siguientes:

 1. Presenta un panorama general de la guerra de independencia a fines de 1815. Los realistas dominaban la mayor parte de sus antiguas colonias (Venezuela, Nueva Granada, Quito, Perú, Cuba, Puerto Rico). En Chile y México la situación no se había decidido; y sólo en el Río de La Plata habían triunfado los independientes.

El Libertador considera la revolución de independencia como un hecho irrevocable, que no podía volver atrás, y que a pesar de los fracasos sufridos, terminaría con la victoria definitiva de la causa independiente.

 

“El belicoso estado de las provincias del Río de la Plata ha purgado su territorio y conducido sus armas vencedoras al Alto Perú, conmoviendo a Arequipa, e inquietado a los realistas de Lima. Cerca de un millón de habitantes disfruta allí de su libertad....El reino de Chile, poblado de ochocientas mil almas, está lidian do contra sus enemigos que pretenden dominarlo......(..)”4.

 2. En la Carta de Jamaica, El Libertador critica duramente el sistema colonial y señala la incapacidad de España para seguir manteniendo su dominación en América.

En sus críticas al sistema colonial, El Libertador señala como aspectos negativos la conducta de los españoles con la población americana, desde las "barbaridades" cometidas contra los indígenas a partir del descubrimiento, hasta las "atrocidades" que hablan puesto en práctica durante la guerra de independencia. Y al denunciar estos hechos, El Libertador se apoyaba en testimonios de los propios españoles, entre otros el Padre Bartolomé de Las Casas, quien fuera uno de los primeros en denunciar el carácter inhumano de la colonización española.

 “Tres siglos ha —dice usted— que empezaron las barbaridades que los españoles cometieron en el grande hemisferio de Colón». Barbaridades que la presente edad ha rechazado como fabulosas, porque parecen superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas por los críticos modernos, si constantes y repetidos documentos no testificasen estas infaustas verdades” 5

 En cuanto a la incapacidad de España para mantener su dominio en las colonias, El Libertador emite juicios acertados sobre las condiciones económicas, sociales y políticas de la metrópoli que justificaban aún más el movimiento de independencia.

 "Que demencia la de nuestra enemiga, pretender reconquistar la América, sin marina, sin tesoro y casi sin soldados, pues los que tiene apenas son bastantes para retener a su propio pueblo en una violenta obediencia..." 6

 Según El Libertador, España no estaba en condiciones de atender el comercio de sus colonias. El comercio español fue en gran parte un comercio de comisión. Compraban las mercancías a otros países europeos y luego las revendían en sus colonias. Las consecuencias de este sistema fueron la escasez y los altos precios, y el desarrollo del contrabando, que en muchos casos fue superior al comercio legal. Todo esto tuvo su origen en la política económica de España, que durante siglos se orientó a la búsqueda de metales preciosos y su atesoramiento y al monopolio comercial, descuidando la industria y la manufactura.

 3. En la Carta de Jamaica, El Libertador hace un llamado a las naciones extranjeras para que ayuden a la independencia de las colonias españolas.

Las demandas de ayuda se dirigían, en primer término, a Inglaterra; y en segundo término, a los Estados Unidos. A Inglaterra, por su tradicional rivalidad con España por el control del comercio colonial. En muchas oportunidades Inglaterra trató de apoderarse de territorios coloniales españoles, y ayudó militar y económicamente a los colonos en sus intentos de independencia. Además, siendo Inglaterra la primera potencia industrial de su época, era la nación que con más propiedad podía servir las necesidades del comercio de los nuevos estados.

 A estas cuestiones relacionadas con la ayuda exterior se refería El Libertador en las siguientes frases de la Carta de Jamaica:

 "La Europa misma, por miras de sana política, debería haber preparado y ejecutado el proyecto de la independencia americana, no sólo porque el equilibrio del mundo así lo exige, sino porque éste es el medio legítimo y seguro de adquiriese establecimientos ultramarinos de comercio....... Sin embargo no sólo los europeos, pero hasta nuestros hermanos del norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda que por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos”7.

 No hay dudas que la independencia de las colonias españolas dependía en gran parte de la situación internacional, de la correlación de fuerzas entre las potencias europeas. Y la ayuda que buscaban los patriotas se justificaba, entre otras, por las siguientes razones: primero, por las ventajas recíprocas que obtendrían los nuevos países y las naciones que los ayudaran, las cuales iban a conseguir un amplio mercado para el comercio y la colocación de los productos de su industria; segundo, por la incapacidad económica y política de España para mantener aquel inmenso imperio colonial; y tercero, porque la formación de los nuevos estados significaría un factor importante para el equilibrio político internacional.

 4. La Carta de Jamaica es, sin duda, uno de los primeros documentos en los cuales se analizan las causas de la independencia hispanoamericana. Tales causas fueron, según El Libertador, las siguientes:

 a) Políticas: Los hispanoamericanos estaban privados de derechos políticos.

Los colonos, dentro del sistema español, carecían de lo que El Libertador llama "el derecho a ejercer la tiranía activa"8. Se les privaba del derecho elemental de gobernarse a sí mismos. El Libertador considera que ésta fue una de las causas de descontento que provocaron el rompimiento con España, el no haber podido los hispanoamericanos "siquiera manejar nuestros asuntos domésticos en nuestra administración interior". A este respecto, El Libertador dice en la Carta lo siguiente:

 "Estábamos abstraídos y ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del estado. Jamás éramos Virreyes, ni gobernadores, sino por causas muy extraordinarias; Arzobispos y Obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares sólo en calidad de subalternos; nobles sin privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados, ni financistas y casi ni aún comerciantes: todo en contravención directa de nuestras instituciones"9.

 Es importante observar que El Libertador reivindica estos derechos al gobierno y administración de las colonias para la clase de los criollos, a los cuales caracteriza como "naturales del país originarios de España"; "americanos por nacimiento que disputaban sus derechos a los indios y a los dominadores españoles"10. El Libertador hablaba a nombre de los criollos, quienes constituían la "sociedad nueva en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo vieja en los usos de la sociedad civil". La experiencia civil de que habla El Libertador no era la de los indios, ni siquiera la de los pardos, sino la de la oligarquía territorial que se formó al influjo de las luchas civiles de los cabildos, a través de las cuales se fueron definiendo sus intereses y su conciencia de clase.

b) Económicas: El monopolio comercial y las prohibiciones y restricciones económicas, que impedían el desarrollo de las colonias.

España mantuvo sus colonias como "coto cerrado" en beneficio de la economía peninsular. Se prohibió el comercio con otros países y se impuso estricta vigilancia para impedir el contrabando. Se prohibía el comercio entre las propias colonias. Se estableció un riguroso control de la navegación, mediante la autorización de ciertos puertos para el comercio. Además de esto, se prohibía la siembra de frutos europeos. Se prohibía establecer en las colonias fábricas de paños y otros artículos, para que tuvieran que ser comprados a los comerciantes peninsulares.

Toda esta política económica estaba dirigida a convertir la economía de las colonias en una economía complementaria de la economía española. A este respecto, El Libertador dice en la Carta lo siguiente:

  "Los americanos, en el sistema español... no ocupan otro lugar en la sociedad que el de siervos propios para el trabajo, y cuando más, el de simples consumidores, y aún esta parte coartada con restricciones chocantes: tales son las prohibiciones del cultivo de frutos de Europa, el estanco de las producciones que el rey monopoliza, el impedimento de la fábrica que la misma península no posee, los privilegios exclusivos del comercio hasta de los objetos de primera necesidad, las trabas entre provincias y provincias americanas, para que no se traten, entiendan ni negocien.."11.

 5. En la Carta de Jamaica, El Libertador predice el futuro de los países hispanoamericanos, y opina sobre la forma de gobierno que debían adoptar.

El futuro político de los países hispanoamericanos es objeto de la preocupación del Libertador, quien al respecto se plantea las siguientes cuestiones: ¿Debían las antiguas colonias unirse en un solo Estado? ¿Se organizarían repúblicas o monarquías?

 “El Libertador consideraba que en aquellos momentos no era posible unir todos los países hispanoamericanos en una sola nación, no porque no fuera partidario de la unificación de Hispano América, sino porque "climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América"12.

 En el mismo párrafo, escribe lo siguiente:

 "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan deformarse"13.

 El Libertador era partidario, pues, de la unidad de los países hispanoamericanos, ligados entre sí históricamente por el origen, la lengua, las costumbres, la religión.

 La paternidad de la idea de unir a América Española en un solo estado corresponde al Precursor Francisco de Miranda, quien en 1790 propuso formar con todas las colonias una monarquía bajo la autoridad de un Inca. En 1815, El Libertador descarta parcialmente estas ideas mirandinas: la vasta extensión del territorio, la diversidad de climas, el aislamiento de regiones tan distantes, y, en particular, los intereses opuestos de los grupos regionales, impedían llevar a cabo idea tan grandiosa. Era una idea más realizable, formar uniones regionales, unir secciones más pequeñas de aquel inmenso territorio y establecer lazos que ligaran las distintas porciones así organizadas. En los párrafos transcritos, encontramos un buen antecedente del Congreso de Panamá, convocado y reunido por El Libertador en 1826, como un intento para unir los países hispanoamericanos y asegurar su independencia.

 Y encontramos también un antecedente directo de la creación de la República de Colombia, realizada a partir de 1819 en el Congreso de Angostura. En efecto, El Libertador, al referirse al futuro de Venezuela y Nueva Granada, dice lo siguiente:

 "La Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan a convenirse en formar una república central, cuya capital sea Maracaibo, o una nueva ciudad que, con el nombre de Las Casas, en honor de este héroe de la filantropía, se funde entre los confines de ambos países...” 14

 Descartada, pues, la idea de un solo estado, El Libertador prevé la formación de 17 naciones en el territorio hispanoamericano; y difiere también de Miranda en la forma de gobierno que debían adoptar los nuevos estados. El Libertador era Partidario decidido del sistema republicano. Rechaza toda idea de crear monarquías en la América antes española. Según él, el sistema republicano está más de acuerdo con las necesidades de los nuevos estados.

 Las monarquías buscan el aumento del poder, la riqueza, la autoridad y a la conservación de estos objetos por medio de la guerra y la conquista contra sus vecinos. Los países hispanoamericanos, recién salidos de la colonia, necesitaban de un sistema político que los ayudara a superar el atraso institucional, la inexperiencia política, a lograr la paz y el progreso económico y social. Para estos fines, quería Bolívar que se establecieran repúblicas.

 El Libertador estuvo siempre en el centro de esta polémica sobre monarquía o república, que fue una de las más interesantes en el proceso ideológico de la independencia. El ejemplo norteamericano y la revolución francesa, ofrecían asideros sólidos en favor de la república; mientras, por otra parte, el supuesto atraso cultural, la ignorancia, falta de virtudes en el pueblo, fueron argumentos de quienes sostenían que nuestros pueblos eran incapaces de gobernarse por sí mismos, y, por tanto, inaptos para el gobierno republicano. Argumentaban, además, que las grandes potencias de Europa verían con mejores ojos la formación de monarquías América. Consecuente con sus ideas políticas, El Libertador pensaba que dentro de un régimen republicano sería más fácil elevar el nivel cultural y material de nuestros pueblos, sacarlos del atraso y lograr para ellos la paz necesaria para organizar sus instituciones y superar las devastaciones dejadas por la guerra. Pensaba, además, que la composición étnica, el carácter mestizo de nuestros pueblos, debía contar con un sistema de gobierno que estimulara la marcha hacia la igualdad social y la democracia.

 6. En la Carta de Jamaica, El Libertador se refiere al régimen político y a la naturaleza de los gobiernos que se debían adoptar en Hispanoamérica.

El Libertador rechaza el sistema federal de gobierno y se pronuncia a favor del centralismo. Considera que la América Española no estaba preparada para separarse de la metrópoli, y como consecuencia de la crisis ocurrida en la península, los americanos han pasado: 

 "Sin los conocimientos previos, ni la práctica de los negocios públicos, a desempeñar funciones de gobierno". "Las instituciones perfectamente representativas no son adecuadas a nuestro carácter, costumbres y luces actuales"15.

 Las instituciones de gobiernos liberales y perfectas se logran en sociedades civiles basadas en la justicia, la libertad y la igualdad, y nosotros estábamos distantes de poseer tales bienes cuando apenas recién salíamos de las cadenas. Por lo tanto, no estábamos en condiciones de practicar un gobierno perfecto como el federal. Para llegar a tanto, se necesitaba la práctica y la experiencia civil política de la cual carecíamos. Era preciso organizar los nacientes estados bajo un régimen político intermedio, a través del cual se pudiera lograr la unidad y formar los talentos y virtudes que se requieren para el ejercicio de sistemas populares de gobierno.

 "Los estados americanos ha menester de los cuidados de gobiernos paternales que curen las llagas y las heridas del despotismo y la guerra”16.

 La cuestión que se presentó ante Bolívar se refería al futuro de los pueblos sudamericanos. El análisis de la famosa Carta de Jamaica puede contribuir a aclarar su posición política. La revolución había fracasado. España había vencido. Si Morillo actuaba rápida y efectivamente podría establecerse el dominio español en el Nuevo Mundo. El interrogante que asaltaba entonces a Bolívar era el siguiente: ¿Existía algún porvenir para una América Libre? Este fue el primer punto que consideró Bolívar. En su opinión, el destino de Sudamérica estaba decidido. Al respecto escribió: “Los lazos que nos unían con España han sido rotos, el odio que la península ibérica nos inspira es mayor que el océano que nos separa; y un pueblo que ame la libertad será al fin libre”17.

 Lo dijo Bolívar: "Nosotros ni aún conservamos los vestigios de lo que fue en otro tiempo; no somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles. Americanos por nacimiento y europeos por derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los títulos de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición de los invasores; así nuestro caso es el más extraordinario y complicado”18.

  

2.2 Relación texto-contexto

 Después de la caída de la primera republica, Bolívar proclamó la necesidad de un gobierno fuerte y unificado en los Estados sudamericanos, En su Carta de Jamaica sostuvo con firmeza esta idea. Mientras nuestros compatriotas no adquieran el talento y las virtudes que adornan a nuestros hermanos del Norte, un sistema democrático radical, lejos de beneficiarnos, nos traerá la ruina. Desgraciadamente, no poseemos esos rasgos. “Estamos gobernados por la corrupción, que ha de aceptarse bajo el dominio de un país que se ha distinguido por la inflexibilidad, la ambición, la venganza y la avaricia”.

 Bolívar, antes había adoptado la ideología de la revolución francesa y ahora complementaba su ruptura con la tradición absolutista de España. Era jacobino19 de palabra y de alma.

Bolívar siguió siendo centralista: unidad, estabilidad y eficiencia. La republica del Bolívar sería de carácter conservador, basada en la dirección de hombres fuertes y de una élite moral. Deseaba unidad y libertad, por la unidad era para él más importante que la libertad política interior.

 Se empeñaba en lograr una dictadura y sin embargo la aborrecía al mismo tiempo. En Bolívar se combinaban el Realismo Anglosajon20 con el radicalismo francés21 de Rousseau.

 El deseo de Bolívar era conciliar la idea de la soberanía popular con el principio de la autoridad. La democracia en sus labios, la aristocracia en su corazón. Libertad sin licencia, autoridad sin abuso.

 Bolívar concebía un cuerpo legislativo compuesto por dos congresos. Tenia la idea de un senado hereditario comparable a la cámara de los Lores de Inglaterra, pero como en Sudamérica no había nobleza rediente, el senado estaría integrado por las familias ricas de las clases altas criollas. La segunda cámara debía elegirse libremente. El voto estaría condicionado como en el caso del modelo británico de un mínimo de propiedad.

 De este modo quedarían combinadas las ventajas de las formas constitucionales y se evitarían sus debilidades

  

2.3 Importancia de la Carta en relación con la obra completa de Bolívar

 Bolívar escribió muchos ensayos, donde dejaba entrever su postura filosófica y política, sin embargo, donde presenta su propuesta política de forma clara y contundente es en la Carta de Jamaica. A continuación reseñaré otros escritos de Bolívar, pero no poseen la carga política, filosófica y visionaria que posee, la Carta. Veamos a continuación algunos de los textos más importantes de la obra del libertador:

 

Los Siete Documentos esenciales de Simón Bolívar.

 Manifiesto de Cartagena (15 de Diciembre de 1.812)

 1. El Manifiesto de Cartagena es el primero de estos documentos capitales. Fue redactado cuando Bolívar tenía veintinueve años; se palpa allí la calidad notable de estadista que había en el. Analiza la causa de la caída de la Primera República, y propone vibrante una estrategia que dio materialmente resultado para la acometida que cristaliza, en la Segunda República, tras las épicas formadas de la Campaña Admirable.

 2. Manifiesto de Carúpano (7 de Septiembre de 1.814).

 El luminoso Manifiesto a Carúpano es una explicación del nuevo fracaso. Contiene un pensamiento claro sobre el colapso de la Revolución ésta se mantiene en la esfera simplemente política, atropellada por Boves y sus huestes. Insiste Bolívar en el carácter fratricida o "civil" de nuestra contenida emancipadora. Se despide con un compromiso solemne, el de regresar "Libertador o Muerto", sin escatimar sacrificios, como lo hará en 1.816. Su destino ya está marcado por la dedicación a la causa de la Independencia. Concluye con seguro optimismo, como que sabía de las enormes reservas morales del pueblo y conocía bien las suyas propias.

 3. Carta de Jamaica (6 de Septiembre de 1.815)

 Allí se asoma la penetrante inteligencia de Bolívar mostrando dotes proféticos; no tiene nada de mago, ni de brujo, es el juicio recto y certero de una mentalidad política coherente que con rigor y serenidad prevé el porvenir partiendo de los datos del presente. Responde Bolívar al señor Henry Cullen, un buen amigo de esta América difícil, interesado en conocer las causas de nuestras desventuras históricas. Es de notarse que Bolívar escribe en Kingston sin libro alguno de consulta y sin haber recorrido todavía los países del sur, no obstante tales carencias se atreve a adelantar vaticinios que se han cumplido con exactitud sorprendente.

 4. Discurso de Angostura (15 de Febrero de 1.819)

 Es el principal de los escritos bolivarianos. Compuesto en medio de azares de la campaña, ratifica el concepto, de el sabía abstraerse en medio de las más diversas circunstancias. Bolívar podía pensar y concentrarse en su trabajo intelectual así en el trágico fragor de las batallas como en el alegre bullido de las fiestas nada lo turbaba.

El Discurso de Angostura es producida cuando se está refundando la República en su tercera y definitiva. La estructura de esta pieza ejemplar: I Introducción, devolviendo el poder al pueblo, II examen del tiempo crítico que le ha tocado vivir; III presentación del proyecto de constitución, en esta tarea despliega Bolívar su plural saber social; derecho, política, historias; penetra en los dominios de la Sociología y de la filosofía, para fundamentar sus observaciones: IV el discurso prosiguen con una sintética cuenta de lo actuado hasta entonces, todo resumido en cuatro rubro: abolición de la esclavitud, reparto de tierra, Institución de la orden de los libertadores y ratificación del voto comprometido con la decisión de la patria a muerte: V luego hay una recomendación enfática sobre la deuda nacional, y concluye con la proyección inspirada y entusiasta hacia la Gran Colombia.

 5. Mensaje al Congreso de Colombia (25 de Mayo de 1.826)

 Es parecido en su intención y finalidad al de Angostura, enviado desde Lima con el correspondiente proyecto de constitución para la Nueva República que surge con su nombre, el mensaje contiene un comentario extenso de la República que surge con su nombre;  el mensaje contiene un comentario extenso de la Nueva Carta Fundamental, El Poder Electoral, El Poder Legislativo, Tricameral, la presidencia Vitalicia, El poder Judicial, La garantía y derecho Individuales. Son temas sucesivos de su perspicaz análisis.

 Concluye con un saludo emocionado a la Nueva Nación Meridional.

 6. Mensaje a la Convención de Ocaña (29 de Febrero de 1.828)

 Es el más dramático de los grandes escritos del Libertador. Encierra el reconocimiento de la frustración de sus sueños. Debe leerse y compararse con el Discurso de Angostura para medir la tremenda denuncia que en el último se hace. Todas las advertencias de Angostura en 1.819 fueron desatendidas y al cabo de nueve años la triste comprobación de la Quiebra Republicana. La propia Convención fracasaría y sus objetivos específicos y en breve debía asumir Bolívar la responsabilidad de la dictadura. A poco su propia vida estaría amenazada por los puñales de Septiembre.

 7. Mensaje al Congreso de Colombia.

 Allí está la palabra final de la vida pública de Bolívar que resume los últimos acontecimientos y presenta su renuncia del mando. Su balance último es categórico.

 Bolívar desarrolla en sus discursos más notables, de manera precisa, cuáles eran las cadenas que oprimían a los criollos. En el “Discurso de Angostura” las resume en dos: a) se les “había privado del goce y ejercicio de la tiranía activa” y b) por ello mismo no “[gozaban] de la consideración personal que inspira el brillo del poder a los ojos de la multitud” . En la llamada “Carta de Jamaica”, desarrolla ampliamente ambos puntos. En el primero se refiere a que “jamás éramos virreyes ni gobernantes, sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos, muy pocas; diplomáticos, nunca; militares, sólo en calidad de subalternos; [éramos] nobles, sin privilegios reales” . Las consecuencias que llevaban al segundo punto las juzga, igualmente, en función de la clase criolla, pues, nos dice, “si hubiéramos siquiera manejado nuestros asuntos domésticos en una administración interior [...], gozaríamos también de la consideración personal que impone a los ojos del pueblo cierto respeto maquinal que es tan necesario conservar en las revoluciones” .

  

2.4 Temáticas filosóficas en las que podemos hallar el pensamiento de Bolívar.

 Lo contagió La Revolución Francesa, proceso social y político acaecido en Francia entre 1789 y 1799, cuyas principales consecuencias fueron el derrocamiento de Luís XVI, perteneciente a la Casa Real de los Borbones, la abolición de la Monarquía en Francia y la proclamación de La I República, con final al Antiguo Régimen  de este país. Además tenemos las ideas de:

Enciclopedistas y liberales procedentes de Francia influyendo en los dirigentes independentistas.

 Otros de los problemas grandes  eran los abusos por los españoles, marginamiento de los criollos, además existía una grande ignorancia

 En Europa, Simón  Rodríguez encuentra a Bolívar abatido, atormentado por su drama personal y envuelto en una vida libertina llena de vicios y placeres. Es por ello que lo induce a leer las obras fundamentales de la literatura política y filosófica de la época, especialmente Montesquieu, Rousseau, Voltaire y los grandes enciclopedistas.   Es tiempo de grandes novedades en el escenario de las ideas y la política. Napoleón Bonaparte emprende un conjunto de guerras, las cuales cambian el mapa político e histórico de la época. Igualmente, las ideas de la Revolución Francesa cobran especial vigencia, y es en ese lugar y momento histórico en que el joven Simón Bolívar busca su rumbo.

La ilustración es el gran movimiento cultural de la liberación del espíritu humano, que se inicia con el Renacimiento, y llega a su culminación en el siglo XVIII con los enciclopedistas.

 La ilustración o el siglo de las luces, presenta el desarrollo del pensamiento filosófico de hombres como Jorge Berkeley (1685-1753); David Hume (1711-1776); Charles de Secondat, barón de Montesquieu (1689-1755); Francois Marie Arouet, llamado Voltaire (1694-1778); Jean Jaques Rousseau(1712-1778) ,etc

 El pensamiento ilustrado del siglo XVIII no sólo se expresaba directamente a través del escepticismo religioso y del deísmo, sino también de gran variedad de formas. Desde luego, los filósofos ilustrados no fueron todos del  mismo pensamiento; diferían en los intereses y en la intensidad. Sin embargo, en la mayor parte de ellos pueden encontrarse algunas tendencias generales del pensamiento:

 Los autores más emblemáticos de esta corriente ideológica fueron Voltaire, Rousseau y Montesquieu. Tuvieron gran influencia en las masas populares y muchas de sus ideas encontraron aplicación en las declaraciones de independencia de las colonias inglesas de Norteamérica, y en la revolución francesa.

 Voltaire es el gran enemigo de toda verdad establecida. En sus múltiples obras, se dedica sobre todo a atacar la autoridad de la iglesia y el absolutismo. Es partidario vehemente de  la tolerancia religiosa.

 Montesquieu, escribió, entre otras obras, “El espíritu de las Leyes”. Allí se expresa la teoría de que el gobierno debe dividirse en tres ramas, la legislativa, encomendada a un parlamento electo, la ejecutiva, en manos del rey y la judicial en manos de tribunales que castiguen a los violadores de las leyes.

 Jean Jaques Rousseau fue el más radical de todos. Entre sus obras destacan  El Emilio y El Contrato Social. En esta última establece que el Estado se forma debido a un contrato libremente establecido por todos sus miembros, de lo cual deriva soberanía del pueblo que puede encomendar su gobierno a alguien, pero que puede recuperarlo cuando así lo desee. Expresa la idea de que el hombre es bueno por naturaleza y que la sociedad humana es dañina.

  Estas nuevas ideas se difundieron rápidamente entre los elementos cultos de las clases burguesas, y en algunos sectores de las clases privilegiados, y hasta hubo ministros y monarcas que se inspiraron en ellas para realizar tímidas reformas a fin de evitar revoluciones violentas, esto fue lo que se conoció como despotismo ilustrado.

 Finalmente, en un significativo pasaje, él reconoció su deuda intelectual con la ilustración Francesa "Es verdad que yo no he aprendido la filosofía de Aristóteles ni los códigos del crimen y del error, pero el señor Molliens no ha ido tan profundo como yo en el estudio de Locke, Condillac, Buffon, Helvetius, Montesquieu,  y los clásicos de la antigüedad, sean los filósofos, historiadores, oradores o los poetas; así como los clásicos modernos de España, Francia, Italia y algunos de Inglaterra.

  

3.PROFUNDIZACION EN “LA CARTA A JAMAICA”

 

3.1. Otros planteamientos que abordan el tema de la Carta de Jamaica en relación con la unidad de América.

 

Aparte de Bolívar, existieron otros pensadores, que fraguaron la idea de una América libre y unida, entre ellos encontramos a Martí, Barreda y  Bilbao, en las líneas siguientes comentaremos, algunos pasajes de sus trabajos intelectuales.

 

3.1.1 José Martí: Nuestra América

 

Simón Rodríguez (1771-1854), Juan Bautista Alberdi (1810-1884) y José Martí (1853-1894) fueron personajes importantes que hicieron surgir con vigor focos colectivos de pensamiento que reclamaron no solo la identidad de un "nosotros", refiriéndose a la parte de Latinoamérica, con habla española y portuguesa, sino que abrieron la incipiente prospectiva de una lucha de liberación frente a la hegemonía de los Estados Unidos, buscando un futuro con mayor justicia social.

 José Martí

Martí (1853-1895)  poeta y político con conciencia continental. Es el poeta del compromiso y apóstol de la libertad, es el poeta de las masas

 Martí prefería hablar del término "Nuestra América" para referirse al pueblo que va "del Bravo a la Patagonia. Como partícipe del pensamiento moderno ilustrado hay en Martí un profunda preocupación por el hombre concreto, por su libertad, por su diario vivir. Hay también en él una formación cultural enciclopédica desde la cual sin apegarse a una corriente literaria, como el modernismo, crea nuevos esquemas y formas que renuevan la poesía. Pero sobre todo nos interesa destacar su pensamiento más allá de Cuba: América como una patria grande, en contraste y enfrentamiento contra Norteamérica, que se alza amenazadora y agresora del derecho internacional de los pueblos de América Latina. Desde este enfrentamiento, ¿cómo sueña Martí a América?

 "Lo que queda de América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza (...).

 El problema del independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu (...). Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica, y la montera de España (...), pero el pensamiento empieza a ser de América,... La salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de este generación"( Nuestra América) .

  ¿Cómo es esa América, que sueña Martí? La conciencia de Martí supera la frontera nacional, y  supera al continente y nos habla del universalidad del alma americana. Por eso, nos dice, "Nuestra América, que va del Río Bravo a Magallanes, "es una en el alma e intento", vencedora veloz de un pasado sofocante. Pero como crítico radical de los odios de raza y de los nacionalismo, nos afirma que la identidad del hombre es universal, y que el alma emana igual y eterna de los cuerpos diversos en forma y en color". Para Martí la solución de nuestros problemas está en la unión urgente del alma continental [ .Discurso pronunciado en la velada de la Sociedad Literaria Hispanoamericana el 28 de octubre de 1893, y publicado en Patria, Nueva York, el 4 de noviembre de 1893.

 

3.1.2 Gabino Barreda. Oración Cívica. 1865

 Parecería que para Barreda y demás colaboradores fueran inexistentes todos los otros graves problemas que tenía México: el latifundismo, el caciquismo blanco, la servidumbre y degradación indígena, el rudimentario primitivismo de las industrias, etc. Sin atender, en verdad, a casi ninguno de estos problemas en forma decidida, los educadores planteaban la radical transformación de un mundo ignorante  en un mundo positivista, como si ello fuera posible mediante golpes de la varita mágica. Por todas estas razones, la Reforma se limitó a la Preparatoria ciudadana en donde, si bien las contradicciones existían igualmente, aunque en menor escala, eran equilibradas por la obra activa de Barreda y el grupo de sus colaboradores. El mismo Barreda, en su informe de diciembre de 1869, reconoce esa tenaz oposición que afectaba directamente a la Escuela Preparatoria, institución ésta ‘que inaugura, dice, un porvenir muy lisonjero para la instrucción general...” Es posible que para un devoto de tal naturaleza del positivismo, como lo era él, fuera suficiente halago de su realización, el hecho que reconoce en su carta del 70: “Jamás en ninguna época, ni en ningún establecimiento, se habían estudiado en nuestro país de una manera tan completa y mucho menos tan práctica, las ciencias físicas y naturales como se ha hecho en la Escuela Preparatoria, durante los tres años que lleva de funcionar”.

 El mismo Barreda —que no era “político de intriga, era político filosófico”— había dicho en su Oración cívica de Guanajuato que era tan imposible en la actualidad que la política marchara sin apoyarse en la ciencia, como que la ciencia dejara de comprender en su dominio a la política y que “en el dominio de la inteligencia y en el campo de la verdadera filosofía, nada es heterogéneo y todo es solidario”.

 

3.1.3 Francisco Bilbao: Iniciativa de la América, idea de un congreso federal de las republicas.

 La unidad latinoamericana : En Europa, Francisco Bilbao se radicó en París y Bélgica, donde vivía su antiguo profesor, Edgard Quinet. Recorrió además algunas ciudades de Italia. En esta época publicó una serie de ensayos sobre la unidad política de Latinoamérica, con  base a la realidad social común de sus países. En 1856 publicó Movimiento Social de los Pueblos de la América Meridional e Iniciativa de la América.  Bilbao propuso la creación de un congreso federal que uniese todas las republicas de América Latina.

 

3.2 Comentarios a la Carta a Jamaica

 El programa de Bolívar comprendía la creación de 17 republicas libres. “los extremos del clima, las condiciones diferentes, los intereses opuestos y las variedades de las características dividen a América”. Sus últimas palabras indican que estaban dirigidas a Inglaterra.

 La Carta puede haber impresionado a los aventureros, soldados y luchadores que pronto cruzaron el Atlántico. Su importancia no reside en sus efectos inmediatos sino en su actitud hacia la realidad de la existencia americana y en su visión del futuro de América.

 ¿Cuál era la situación político-militar que había llevado a Bolívar a Jamaica? Recordemos que Bolívar invadió Venezuela con el propósito de restablecer la República, adaptándose a las líneas trazadas en el "Manifiesto de Cartagena": con decidida preferencia por un gobierno centralizado y fuerte, convicción que no lo abandonará jamás. Mas sus intentos de reconstruir la República fracasaron. De una parte, el sector civil de aquellos que Bolívar señaló como responsable del fracaso de la primera república no se mostró persuadido de que fuese necesario instaurar el despotismo para luchar contra la opresión; de otra parte, la reacción realista brotó en los campos, al calor de las luchas por la igualdad social y en contra de los criollos esclavistas, en la figura de José Tomás Boves, quien al frente de una legión de llaneros y esclavos arrolló las guarniciones y ejércitos republicanos y ocupó Caracas el 8 de julio de 1814, obligando a Bolívar, derrotado pese sus victorias en la primera batalla de Carabobo y en la de San Mateo, a abandonar la ciudad en retirada hacia el oriente del país, acompañado de numerosos civiles.

 ¿Quién era Bolívar en Jamaica? Un refugiado que se debatía entre las angustias de luchador reducido a la impotencia y las pequeñas miserias y traiciones —incluido un atentado contra su vida—, mientras su espíritu no cesaba de alentar un sólo propósito: la reanudación de la lucha.

 En la redacción de "La carta de Jamaica", Bolívar usa la técnica de retomar apartes de la carta de Henry Cullen para dar respuesta a las inquietudes de su corresponsal. Luego de una introducción donde se declara impotente para dar un concepto acerca de los destinos políticos del Nuevo Mundo y lamentar las grandes tropelías y crímenes cometidos por los españoles durante la Conquista, hace un balance de las diferentes regiones que componen la América, demostrando exactos conocimientos sobre la población.

A continuación hace una valoración casi profética de la campaña de pacificación en la que estaba empeñada la corona española, por medio del general Morillo y su poderoso ejército; y apunta juiciosamente que el epicentro del movimiento independentista debía ser la Nueva Granada, dadas las cualidades estratégicas de esa región de América.

 La carta de Jamaica, además de poseer un supuesto carácter profético constantemente promulgado, es un claro grito de libertad en contra de la opresión española. Las ideas de igualdad y fraternidad, claves en el modelo de democracia pluralista que desde entonces los colombianos han buscado consolidar, también se perciben claramente en ella. Siguiendo esta línea Bolívar fue uno de los primeros americanos en oponerse a la esclavitud. Su experiencia del exilio en Haití, donde conoció de cerca el problema, sería decisiva en este sentido.

Bolívar siempre había tratado de interesar a los británicos para que interviniesen a favor de la revolución. Bolívar intentó explicar a los ingleses que podrían ganar mucho con muy poco esfuerzo. Todo lo que se requería era de 20 0 30 mil cañones, un préstamo de un millón de libras esterlinas, 15 o 25 buques de guerra, municiones y unos cuantos voluntarios, como recompensa, Inglaterra obtendría la provincia de Panamá y Nicaragua. Entonces Inglaterra construiría canales, que unieran los dos océanos. Ese paso convertiría a este país en el centro del comercio mundial y aseguraría a Inglaterra la superioridad comercial en todos los tiempos.

 

3.3 Critica general al pensamiento de Bolívar

 Cuando Bolívar muere en Santa Marta, sus ideas, no solo el de "La Gran Colombia", sino de cómo ella debía ser gobernada fueron combatidas furiosamente por sus contemporáneos, quienes o no le entendieron, o tal vez, él no supo entenderles; el hecho es que Bolívar muere fugitivo, y proscrito por las leyes tanto venezolanas y colombianas.

 Con la disolución de la Gran Colombia, y durante los años que siguieron, se teje alrededor de la figura de Simón Bolívar una historia negra, aún cuando Bolívar nos da la "Libertad", se elogian a las figuras de aquellos quienes nos dieron la "Nacionalidad", o simplemente, se relega la figura del Padre de la Patria un poco al olvido; en esta "primera historia" no se habla más de unidad latinoamericana, prevaleciendo esa división territorial que la vieja España le impone a éstos sus nuevos territorios (divide y dominarás). Se extiende por Latinoamérica en el patriachiquitismo nos separa cada día más, y que nos ha hecho tan débiles ante el concierto de las naciones.

 Las referencias en los escritos de Bolívar, tanto en los que se refieren a la población negra como aquellas otras sobre la población de ascendencia precolombina, muestran un distanciamiento de clase y una falta de comprensión del papel que los grupos mayoritarios de la población iban a tener en el nuevo orden social. Sus juicios sobre la población negra fluctúan según el contexto del momento. En Jamaica, habla del esclavo como un ser “gozando, por decirlo así, de su inacción, de la hacienda de su señor y de una gran parte de los bienes de la libertad”. El esclavo, continúa Bolívar, “se considera en su estado natural, como un miembro de la familia de su amo, a quien ama y respeta” . Unos años antes, sin embargo, había expuesto una realidad distinta. En un documento que tituló “Manifiesto a las naciones del mundo”, se expresa en los siguientes términos: “Reventó en los valles de la costa al Este, la revolución de los negros, libres y esclavos, provocada, auxiliada y sostenida por los emisarios de Monteverde [general al mando de las tropas realistas]. Esta gente inhumana y atroz, cebándose en la sangre y bienes de los patriotas”

 En el caso de los habitantes de ascendencia precolombina, Bolívar muestra también una situación ambigua. Al nivel personal parece participar de la visión que caracteriza a la sociedad esclavista, al afirmar que “el colono español no oprime a su doméstico con trabajos excesivos: lo trata como a un compañero  o que “el indio es de un carácter apacible que sólo desea el reposo y la soledad” . Pero luego, cuado no se aceptan los designios que Bolívar tenía para una región, como sucedió en Perú, se expresa con palabras duras de desprecio, que muestran en última instancia su distanciamiento y desconocimiento del pueblo: “Los blancos [de Perú] tienen el carácter de los indios, y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio de moral que los guíe”

 

Originalidad del planteamiento de Bolívar:

 El hombre universal cuya grandeza lo colocó a la vanguardia de su generación en el mundo y grabó su nombre entre los grandes arquitectos y constructores para la posteridad de la época moderna. El americano integral que inscribió para  la historia de la nobleza humana, el gesto irrepetible antes y después de la gesta, cabalgando los inmensos territorios y fronteras de cinco naciones y no con el propósito de conquistar ni someter al vasallaje o sujetar a sus propias determinaciones de sometimientos a la sociedad, como siempre ha sucedido.  Inspirando su voluntad al sembrar de libertad, las extensas regiones del Continente Americano; Colombia fue una de ellas y eje de sus afectos y también de sus desvelos.

 A Bolívar también le debemos, para bien o para mal, el sistema presidencialista de gobierno que ha caracterizado a nuestro hemisferio. Así, de su modelo para una Constitución de Bolivia siempre se ha criticado un autoritarismo que se hace evidente en la propuesta de una presidencia vitalicia, pero esta propuesta se puede entender también como un realismo político que atendía a las circunstancias propias de las naciones recién liberadas.

 Lejos de ser un visionario que desde el comienzo previó cómo se desarrollaría la emancipación, Bolívar tuvo que vivir un largo aprendizaje a lo largo de su vida, aunque la historiografía tradicional se ha afanado en desconocer estas características al considerarlas una suerte de limitación a la figura mítica del héroe. Así se ve en los problemas que tuvo con los caudillos regionales, que primero se enfrentaron en una lucha interna que permitió la reconquista y luego desbarataron el sueño de integración regional. El asunto del caudillismo es clave para entender las dificultades que hoy vive el Estado colombiano en cuanto a clientelismo y formas de fuerza paraestatales a lo largo de buena parte del territorio nacional.

 Al principio Bolívar culpa de la reconquista a los caudillos pero al poco tiempo comienza a entender que son un poder que hay que tener en cuenta. Así, en el Manifiesto de Carúpano, Bolívar dice que es imposible aplicar literalmente las ideas del liberalismo europeo a la realidad americana y que es necesario el apoyo de las masas y sus caudillos para triunfar. Este desencanto y reconocimiento de la realidad propia de las naciones liberadas explica la insistencia cada vez más rotunda en la necesidad de un poder centralizado y unitario que a menudo es referido como el autoritarismo de Bolívar, pero que se parece más bien al tipo de gobierno presidencialista que ha predominado en Colombia y en toda la región suramericana.

 

Pensamiento político de Simón Bolívar

  Con Simón Bolívar acontece lo que con muchos grandes hombres, con retazos aislados de sus escritos se intenta probar su identificación con las posturas ideológicas más disímiles.  Pero una visión global de su pensamiento, tiene necesariamente que ir al análisis de los grandes ejes que articulan toda su formulación ideológico-política.  Y esto supone no solamente una revisión de los elementos integradores del pensamiento bolivariano, sino también el carácter de sus contradicciones.

  Uno de los rasgos más sobresalientes, y quizá el más original del pensamiento de Bolívar es que considera a Hispanoamérica en conjunto como objeto de su análisis.  El Libertador inaugura la visión de un subcontinente como sujeto de la acción histórica.  Antes existían colonias españolas en América, un “Imperio” colonial quizá; pero solo desde el ideario bolivariano encontramos perfectamente delineada una problemática hispanoamericana específica.  Y esto, al menos en dos direcciones fundamentales, la una como un esfuerzo por hallar la identidad común de todos nuestros pueblos, pese a sus diferencias y heterogeneidad.  La otra, complementaria a la primera como un intento de encontrar la distinción frente a Europa y Norteamérica.

  Muchos autores y líderes contemporáneos se esforzaron por encontrar la identidad histórica de sus comarcas.  Bolívar fue más allá, intentó abarcar toda Hispanoamérica como objeto de su consideración.  Esta ambiciosa visión de la realidad lo anticipó por décadas a sus coterráneos, pero significó al mismo tiempo que muchos de sus planes concretos carecieran de la viabilidad y solidez necesarias para ponerse en acto.

  El Libertador fue un estadista ambicioso en su programa, pero no un iluso.  Al contrario, puede establecerse que otro elemento fundamental de su pensamiento es el realismo.  Este debe entenderse desde diversos ángulos.  En primer lugar, Bolívar fue “realista” en la medida en que siempre trató de entender la realidad como es y no como se decía que debía ser.  Desde el Manifiesto de Cartagena hasta sus últimos escritos, su esfuerzo es el de dar con la naturaleza específica y última de nuestros pueblos. “No somos europeos ni indígenas” insistía, para luego hurgar en las raíces étnicas y culturales de la identidad mestiza.

  En segundo lugar, Bolívar fue un “realista” cuando propuso sus fórmulas de organización política de los nuevos países hispanoamericanos.  Las leyes solo son buenas, repetía, cuando contemplan la realidad concreta de los pueblos en que van a ser aplicadas.  Por ellos postulaba un “justo medio” entre los sistemas coloniales autocráticos y la democracia ideal, imposible al momento de la constitución de nuestra república.  Ya desde su Discurso de Angostura, incluyó varios elementos políticos que estabilizarían la vida de los nacientes estados.  En su mensaje a la Constituyente de Bolivia desarrolló con gran énfasis el tema: la realidad impone ciertas concesiones al antiguo régimen para ganar en estabilidad, para mantener la paz, la libertad sin límites es antecedente del despotismo.

  En tercer lugar, fue Bolívar “realista” como gobernante.  Es decir, que se vio atrapado por las urgencias de la realidad, frente a sus propios enunciados.  Su acto de proclamación dictatorial es elocuente.  No cabe duda ninguna de que al lanzarse a la ruptura de la Constitución y del régimen democrático propugnado por él, actuaba en la convicción de que salvaba al país.  Pero el hecho es que incurrió en una contradicción.  Y esta contradicción se hace todavía más evidente cuando se observa que el “realismo” de Bolívar, enfrentado al “utopismo” de sus adversarios, revela un conflicto más de fondo.  En efecto, al defender la democracia posible, frente a las formulas “Utópicas” de sus adversarios, Bolívar expresa su temor de la movilización popular, es decir la participación política ampliada.  Al denunciar a los “demagogos” y fomentadores de la “anarquía”, el Libertador pone las bases de ese discurso de “orden”, que ha caracterizado a la derecha hispanoamericana desde entonces hasta ahora.  El “realismo” bolivariano tiene pues claras connotaciones conservadoras.

  Otro elemento fundamental del pensamiento de Bolívar es su esfuerzo por hacer posible la democracia en Hispanoamérica; es decir… por construir sistemas políticos nuevos y a la vez estables en las nacientes repúblicas:  En realidad a esto dedicó su vida el Libertador:  Pero el esfuerzo puede ser considerado y medido desde varios ángulos.

 Bolívar creyó que una garantía esencial de la supervivencia de la democracia, era la vigencia del régimen unitario.  Consideraba que el federalismo podía ser perfecto, pero  era absolutamente inconveniente para Hispanoamérica.  Con ello trató de superar una lucha feroz que desangró al Continente por casi  cincuenta años.  Pero pese a la lucidez de sus pensamientos, es evidente que las fuerzas centrifugas locales y regionales pudieron más que la voluntad unitaria.  De allí que la derrota política del Libertador, fuese también el triunfo de las posturas federalistas y separatistas.

  En una época en que se daba una enorme incertidumbre sobre la conveniencia de adoptar uno u otro sistema de gobierno, Bolívar fue claro y tajante partidario de la República.  Sus argumentos para esa preferencia eran múltiples, pero quizá el más recurrente era que no existía en estas tierras ningún antecedente que soportara este sistema. Carecíamos, según el Libertador, de las tradiciones y hasta de las desigualdades necesarias para la existencia del aparato que rodea al monarca: familia real, nobleza, etc.  Todo, insiste varias veces nos lleva a adoptar la forma republicana.

  Sin embargo, Bolívar consideraba que era necesario mantener algunos rasgos del sistema monárquico; justamente aquellos que podían garantizar la estabilidad de los nuevos regímenes.  De allí su propuesta insistente de que una parte del Congreso represente un factor de continuidad, mediante la calidad vitalicia y hereditaria de los legisladores.  De allí también su defensa de un sistema político mixto en el que hubiera ciertas dignidades de elección, pero otras, entre ellas la Presidencia y la Vicepresidencia de la República de carácter vitalicio y con capacidad de transmisión por transferencia personal.  El Libertador pensaba que éstas eran necesarias limitaciones de la democracia, que garantizaban su vigencia y que permitían un equilibrio político en la etapa de transición entre la colonia y la “autentica” república.

  El que dentro de los partidarios del Libertador hubieran fervorosos entusiastas de la monarquía no era, pues, extraño.  En realidad, como se ha visto, si por un lado el bolivarianismo promovía la república, por otro se declaraba su enemigo.  Y esta contradicción se daba en la medida en que las élites gobernantes temían que la vigencia total del régimen republicano-democrático trajera consigo la movilización y participación de las mayorías populares, cuya presencia en la escena política se consideraba inconveniente y peligrosa.

  Lo dicho nos lleva a la revisión del concepto que Bolívar tiene sobre la participación, como eje del sistema democrático.  En realidad cuando el Libertador habla del origen del poder en la voluntad de los miembros de la sociedad, plantea la tesis de la soberanía popular.  Pero ese “pueblo” sujeto a la soberanía no es el mismo al hablar de la composición de la sociedad, o de su gobierno.

  En un primer momento el “pueblo” es para Bolívar toda la población de la república.  Está compuesta de blancos, criollos, mestizos, pardos, indígenas y negros.  Todos ellos por principios tendrían iguales derechos e igual garantía de participación.  En un segundo momento, empero, cuando se trató de definir el gobierno, es decir, de participar en la dirección de la sociedad, ese “pueblo” soberano se vio drásticamente reducido a los “notables”. Las masas se consideraban políticamente incapacitadas.

  Puede, y aún debe, argumentarse diciendo que en la práctica, la participación real no podía extenderse sino a unos pocos propietarios, soldados y clérigos.  En ese sentido Bolívar, el “realista” por excelencia, estaría una vez más hablando no del gobierno ideal, sino del mejor gobierno posible.  Pero todo ello nos lleva a ubicar al Libertador como hombre de su tiempo y como  ideólogo orgánico de una clase social usufructuaria de la Independencia y la formación de nuestras repúblicas.  En último análisis así el pensamiento como la practica política bolivarianos respondían a las demandas de las oligarquías criollas, para quienes la revuelta anticolonial no podía pasar a ser al mismo tiempo reforma social en beneficio de la mayoría popular.

  Pero sería empobrecedor el que nos quedáramos con esta visión sobre los principios políticos de Bolívar, aunque admitiéramos los grandes límites de la realidad contemporánea.  Junto a sus conceptos elitistas sobre la participación en el Gobierno, coexisten también sus postulados sobre la consolidación de las nacionalidades latinoamericanas.

  Para muchos de sus adversarios y detractores, es el autoritarismo y el centralismo el principal vicio y la más visible contradicción del pensamiento bolivariano.  Tenemos, sin embargo, que encontrar detrás de las propuestas autoritarias un intento de afirmación nacional, ausente de las propuestas localistas del gamonalismo pos-independentista.  El gobierno fuerte era una condición esencial para la vigencia del estado-nación.  Así lo entendía Bolívar.  Y esta vigencia del estado-nación no se consideraba solamente como una unificación represiva del territorio y la población, sino como un esfuerzo de integración étnica y cultural de los diversos grupos sociales que componían los países.  Difícil precisar el alcance real de este rasgo del pensamiento bolivariano, puesto que corremos el riesgo de poner en boca del Libertador, palabras que son del día de hoy; pero innegable la presencia de este elemento radicalmente progresista de su pensamiento.

 Así pues, si el filo monarquismo y el autoritarismo son, por una parte, la negación de la república liberal, y la declaración de incapacidad de las masas para participar en la escena política; por otra parte, esos son rasgos que reflejan la necesidad de ir consolidando, aunque fuera conflictivamente los estados nacionales hispanoamericanos.

  Bolívar pudo siempre ir más allá de las pugnas de poder local y de los conflictos regionales.  Ello nos trae de nuevo sobre las preocupaciones latinoamericanas.  Se dijo ya que para él Hispanoamérica era un conjunto y una unidad.  Pues bien, esta convicción se tradujo en renovados esfuerzos por concretar esa unidad en programas de integración política de los diversos países del continente.  Hay que recordar que uno de sus planteamientos claves fue siempre la creación de naciones grandes como la Gran Colombia, con capacidad de negociación y peso internacionales.  Por otra parte, el Libertador realizó reiterados esfuerzos por construir un organismo y un sistema de coordinación e integración del Subcontinente.  Estos esfuerzos estuvieron destinados al fracaso en términos inmediatos, pero pusieron las bases de un proceso que se ha ido concretando paulatinamente a lo largo de varias décadas.

  Por fin, hay un rasgo fundamental del pensamiento bolivariano en su concepción internacional, y es que la afirmación de la identidad hispanoamericana y de su unidad, se plantea como una garantía frente a la amenaza del creciente poder de los Estados Unidos.  En esto fue el Libertador un visionario.  Desde el principio advirtió el peligro que la república del norte representaba para la unidad y real independencia de las antiguas colonias españolas del sur.  Y la historia de nuestros pueblos le ha dado dolorosamente la razón.

 

4. VIGENCIA ACTUAL DEL  PENSADOR

Simón Bolívar mantuvo un claro pensamiento social, no solo revolucionario en sus tiempos, sino vigente en muchos aspectos hoy en día.  En su época, su forma de pensar, no gustó a las oligarquías dominantes, ni siquiera a los de su propia clase social; y esa parte de la personalidad del Héroe es la que una parte  pretende tapar (o pretender que no existió) y la otra tergiversar (desviándola a sus personales intereses), pero si mantenemos la historia dentro del concepto correcto de la misma y la verdad podremos encontrar a: "Simón Bolívar, el hombre", y entonces, esa raza de bronce, níspero y cocuiza... de mazapán y de greda... esa raza sin mancha, laborada sin prisa... dejará de sufrir, llorar y esperar por las reivindicaciones que les deben tantos siglos de inclemente explotación.

Hoy existe una amnesia general en lo social, que enerva o debilita el vigor colectivo y paraliza la capacidad de respuesta y también de reacción creadora, de nuestras gentes. Es indudable que este desconocimiento de nuestros principales pilares de conformación y establecimiento como nación, parecería ser que ignoramos nuestra identidad, que debilita sin reparos la potencialidad para la continuidad y poder edificar un mejor destino, de mejores perfiles, propios, auténticos caracterizado por las intransferibles identidades, extraídas de nuestra esencia popular.

 El rico pensamiento del Libertador Simón Bolívar P, sigue siendo inspiración y fuente de ideas, orientaciones y estímulos, cuando nos acercamos cada vez más al tercer milenio. Pienso que estamos en mora de renovar el compromiso de su empresa con la libertad y el bienestar de los pueblos, como meta de permanente vigencia. Hoy como ayer se impone la exigencia de convocar el pensamiento y la voluntad de los mejores colombianos para construir el futuro. Debemos trascender y superar de inmediato las diferencias que nos separan y echar de lado las pugnacidades que nos convierten, unos a otros, en irreconciliables bandos y más bien, enfrentar y proyectar unidos los retos que arrastramos de los problemas aun no resueltos del pasado y también los desafíos que el porvenir nos exige y que se nos viene encima con obligante vocación en el presente.

   ¿Cuanto tiempo ha pasado? Hemos agotado demasiadas energías en destruirnos y descalificarnos recíprocamente. La confusión, el escepticismo y la desconfianza que sentimos contra las instituciones democráticas, tienen su origen en esa manera tan encarnizada como estamos marcando el combate civil, en luchas estériles y en la pretensión de imponerle a la República los rumbos parciales, de corrientes sucesivamente predominantes, bien con las armas, bien con el voto. El sistema democrático demanda por igual, de las organizaciones políticas y de la sociedad civil, instrumentos que permitan el consenso sobre programas capaces de alcanzar el progreso y el bienestar. Es imperativo desistir de estas siembras de rencores que no puede producir otro futuro, que una cosecha de violencia y el retorno de un estado de anarquía que puede devorar las mejores posibilidades del futuro Colombiano.

 

Una América por hacer.

 ¿Qué sería de América Latina sin Simón Bolívar? El es para el continente lo que Cervantes para España: el representante de lo más conmovedoramente humano y genuino de sus gentes. La fuerza emblemática de una libertad y de una lucha ante la adversidad y contra las injusticias. La tenacidad de un hombre solo contra un mundo. El mismo se definió como el Hombre de las Dificultades. No es casualidad que desde el siglo pasado casi todos los revolucionarios (desde los anarquistas rusos o franceses, hasta poetas como Byron y José Martí) buscaran identificar sus destinos con Bolívar.

 Es que Bolívar encarna una tragedia, una derrota y un triunfo en medio de la interminable lucha por la justicia. Los campesinos sin tierra y los guerrilleros de América vocean su nombre. Los estudiantes lo llevan estampado en sus enseñas y banderas de protesta. Los patriotas de todas las tendencias lo evocan con reverencia. Allí está su mirada de dolorosa soledad en las escuelas, mirando a los niños harapientos o famélicos, como en un canto o un himno solemne: en todas partes como un dios cansado y vituperado, que cada día renace de sus fracasos. El sueño que nunca acaba. Una América que está todavía por hacer.

 

4.1 Opinión personal

 El Libertador es el personaje más importante en la historia de Colombia, porque fundó la Nación y porque sus ideales marcaron el destino del país. Pero su figura supera toda clasificación y es de trascendencia continental.

 Las bases del proceso que definiría para siempre la identidad de nuestro país fueron establecidas por Simón Bolívar. Sus ideas políticas se nutrieron de la Ilustración francesa e inglesa, pero también recibió una fuerte influencia del romanticismo. Se habla de Bolívar como un pensador político conservador en la medida en que criticó constantemente el ala radical del liberalismo de la Ilustración, el jacobinismo, según el cual a partir de la libre confluencia de intereses individuales se llega al bien general (hoy en día los críticos de la globalización retoman su figura como ejemplo de crítica al liberalismo salvaje). En sus escritos se perciben  los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.   

 No hay nadie más influyente en la historia de Colombia que Simón Bolívar. A mi modo de ver, Bolívar, ha sido, uno de los hombres egregios que ha dado a luz nuestra tierra, esta tierra latinoamericana, que tanto sufrió el yugo español y que tanto ha sido azotada por países foráneos, que solo han buscado sacar provecho y extraer toda la riqueza material, natural y humana de nuestro suelo.

Bolívar en la “Carta de Jamaica”,  demuestra que es un visionario, un analista, un pensador, que tiene en cuenta su entorno y busca proyectar soluciones. Bolívar se erige como un hombre lleno de valor que propende por la libertad y la unidad de los pueblos latinoamericanos. Este hombre se inmortalizo, porque en su vida de mortal, procuró tatuar en la historia su nombre, como aquel ser, que no descanso hasta la muerte por la emancipación de la tierra que lo vio nacer.

 

4.2 Bibliografía

 

 MASUR, Gerhard. Simón Bolívar. Bogotá: Printer. 1984. 596 p.

 AUTORES VARIOS, Benthamismo y AntiBenthamismo. Bogotá: Buho. 2004. 223 p.

 BOLIVAR, Simón. Pensamientos. Panamá: América. 1988. 384 p.

 AYALA POVEDA, Fernando. Manual de Literatura Colombiana. Bogotá: Educar. 1984. 409 p.

 ABAD Y QUIPO, Manuel. “Representación sobre la inmunidad personal del clero...” Pensamiento de la Ilustración. Edición de José Carlos Chiaramonte. Caracas: Ayacucho, 1979.

 Bolívar, Simón. [1812] “Manifiesto de Cartagena.” Escritos políticos. Madrid: Alianza Editorial, 1975.

 ______. [1815] “Contestación de un Americano Meridional a un caballero de esta isla.” Escritos políticos. Madrid: Alianza Editorial, 1975.

 ______. [1815a] “Carta al editor de la Gaceta Real de Jamaica.” Escritos políticos. Madrid: Alianza Editorial, 1975.

 ______. [1819] “Discurso de Angostura.” Escritos políticos. Madrid: Alianza Editorial, 1975.

 ______. [1825] “Discurso ante el Congreso Constituyente de Bolivia.” Escritos políticos. Madrid: Alianza Editorial, 1975.

 ______. [1992] Simón Bolívar, fundamental. Edición de Germán Correa Damas. 2 vols. Caracas: Monte Ávila, 1992.

 


[1]VEASE.  MASUR, Gerhard. Simón Bolívar. Bogotá: Printer. 1984.596 p.

[2] MASUR, Gerhard. Simón Bolívar. Bogotá: Printer. 1984. 596 p.

[3]Carta de Jamaica En  WWW. Simonbolivar.edu.ve. p.14

4 Ibid., p. 2 .

5 Ibid., p.1

6 Ibid., p.4

7 Ibid., p. 4

8 Ibid., p..6

9 Ibid., p. 7

10 Ibid., p. 7

11 Ibid., p. 6

12 Ibid., p. 12

13 Ibid., p. 12

14 Ibid., p. 11

15 Ibid., p. 7

16 Ibid., p. 9

17 Ibid., p. 232

18 Bolívar, Simón. Discurso de Angostura, 15/02-1819. Fuente: Universidad de los Andes.

19 Jacobinos, nombre que recibían los miembros del club radical francés que dirigió la vida política del país durante la Revolución Francesa. Fue fundado en 1789 como una Sociedad de Amigos de la Constituyente (sus miembros eran diputados de la Asamblea Constituyente); su apelativo tiene su origen en el lugar de reunión del club, un antiguo monasterio dominico (orden que recibió el apelativo popular de jacobina) de París. El conde de Mirabeau y Maximilien Robespierre, líderes revolucionarios, no tardaron en hacerse miembros de esta organización; este último llegó a ser su presidente. El club estuvo a favor de la implantación de una monarquía constitucional en sus primeros momentos, pero cuando Luis XVI intentó huir del país en 1791, los jacobinos rechazaron cualquier sistema de gobierno monárquico. El apogeo de su poder coincidió con la formación de la Convención Nacional, la asamblea de representantes francesa desde 1792 hasta 1795: la Convención no emprendía ninguna acción que no hubiera sido previamente discutida en las reuniones de los jacobinos. Los sectores extremistas tomaron el control del grupo durante este periodo. Hundieron al país en el Reinado del Terror haciendo uso de su poder en el Comité de Salvación Pública, y reprimieron toda oposición al gobierno con una violencia implacable. Los jacobinos exigieron la ejecución del Rey, eliminaron a los girondinos, un sector moderado, y enviaron a la guillotina a miles de sus adversarios. Esta organización perdió gran parte de su poder con la caída de Robespierre, y el 11 de noviembre de 1794 la Convención la declaró ilegal.

20 Realismo (filosofía), en filosofía, término utilizado para dos orientaciones doctrinales distintas de la epistemología. En la filosofía moderna, el término realismo se aplica a la doctrina que manifiesta que los objetos comunes percibidos por los sentidos, como mesas y sillas, tienen una existencia independiente del propio ser percibido. En este sentido, es contrario al idealismo de filósofos como George Berkeley o Immanuel Kant. En su forma extrema, llamado a veces realismo ingenuo, se piensa que las cosas percibidas por los sentidos son en rigor lo que parecen ser. En versiones más complejas, a veces denominadas como realismo crítico, se da alguna explicación de la relación entre el objeto y el observador que tiene en cuenta la posibilidad de que tengan lugar ilusiones, alucinaciones y otros errores de la percepción.

21 Radicalismo, miembros de un movimiento que defiende el cambio extremo de instituciones sociales y políticas. El término se utilizó por primera vez en sentido político en Inglaterra, cuando el estadista británico Charles James Fox pidió una reforma radical que extendiera el derecho de voto al sufragio universal.

 

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