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Léxico / Lexicon
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Textus Receptus Stephanus 1550
παυλος δουλος ιησου χριστου κλητος αποστολος αφωρισμενος εις ευαγγελιον θεου

Vulgata
Paulus servus Christi Iesu vocatus apostolus segregatus in evangelium Dei

Almeida Revista e Atualizada
Paulo, servo de Jesus Cristo, chamado para ser apóstolo, separado para o evangelho de Deus 

La Nuova Diodati
Paolo, servo di Gesú Cristo, chiamato ad essere apostolo, appartato per l'evangelo di Dio,

Luther Bibel 1545
Paulus, ein Knecht Jesu Christi, berufen zum Apostel, ausgesondert, zu predigen das Evangelium Gottes,


Pablo
Pablo seguía una antigua costumbre cuando puso su nombre como el autor en los saludos introductorios. Otros ejemplos de esto se pueden ver en Josefo, Antigüedades xvi. 6. 3-4; Hechos 23:26; 1 Mac. 11:30, 32.

Son escasos los detalles biográficos directos, pero las referencias indirectas permiten reconstruir con cierta seguridad los primeros años de la carrera de Pablo.

Las Escrituras no dicen nada acerca de sus padres, excepto una mención pasajera a su madre (Gál. 1:15) y de referencias generales sus antepasados hebreos (Hechos 24:14; Gál. 1:14; 
2 Tim. 1:3).

Según Hechos 23:16 no era hijo único, pues allí aparece "el hijo de la hermana de Pablo". Es posible que su familia lo consideró un apóstata cuando se convirtió al cristianismo y rompió toda relación con él (Fil. 3:8), y que este hecho le hiciera penoso hablar de los suyos, aunque por Rom. 16:7 podría entenderse que algunos de sus parientes eran cristianos.

Una tradición del siglo II, registrada por primera vez por Jerónimo, afirma que los padres de Saulo vivieron originalmente en Giscala de Galilea. Dice también que alrededor del año 4 a. C. fueron llevados como esclavos a Tarso, principal ciudad de Cilicia en el Asia Menor, donde finalmente obtuvieron su libertad, prosperaron y se hicieron ciudadanos romanos. Más tarde les nació allí un hijo, Saulo.

La vida de Saulo comenzó en Tarso (Hechos 22:3), donde al octavo día fue circuncidado (Fil. 3:5) y, según la costumbre, recibió su nombre. Puesto que era de la tribu de Benjamín (Rom. 11:1; Fil. 3:5), pudo haber recibido el nombre de Saulo en honor del primer rey de Israel, también de esa tribu.

Desde su nacimiento tuvo ciertos privilegios envidiables. Era ciudadano romano de nacimiento (Hechos 22:28). En el siglo I d. C. la ciudadanía romana era muy codiciable, y es probable que la familia de Saulo fuera de cierta alcurnia y de una riqueza más que común. El poseedor de tal ciudadanía tenía amplia razón para enorgullecerse, y naturalmente sentiría afecto por el Imperio Romano.

Además, Saulo era leal a su propia y distinguida ciudad; era ciudadano de Tarso (Hechos 21:39). Esto significa que no sólo residía allí, sino que poseía derechos de ciudadano. Es probable que tuviera este privilegio por servicios prestados por su familia a la ciudad.

Pero por encima de estos privilegios sociales, Saulo valoraba su herencia racial y religiosa. Se gloriaba describiéndose como "hebreo de hebreos" (Fil.3:5; cf. 2 Cor. 11:22), y era celoso de las tradiciones de sus antepasados.

Este orgullo era plenamente compatible con el que sentía por su ciudadanía, tanto romana como de Tarso, porque hasta el año 70 d. C., cuando Vespasiano abolió los derechos legales de los judíos, ellos podían conservar su nacionalidad peculiar, aun dentro del ambiente de la Roma pagana.

A esta satisfacción de trasfondo religioso, Saulo añadía un orgullo especial por ser fariseo. Vivía como fariseo, "conforme a la más rigurosa secta" de la religión judía (Hechos 26:5; cf. Hechos 23:6; Fil. 3:5).

Algunos comentadores sugieren que este fariseísmo fue heredado de su padre; pero es igualmente posible que se hiciera fariseo por causa de su educación bajo la tutela de Gamaliel. Cuando era aún joven, quizá a los 12 años, Saulo fue enviado a Jerusalén (Hechos 26:4) para ser educado por el famoso Gamaliel I (cap. 22:3).
Fue instruido "estrictamente conforme a la ley", "creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas", llegando a ser "celoso de Dios", y "mucho más celoso de las tradiciones de" sus "padres" (Hechos 22:3; 24:14; Gál. 1:14).

Parece que llegó a ser un partidario más fanático de su secta que su mismo maestro. De este modo puso el fundamento para su futura y enérgica cruzada contra la iglesia cristiana (Hechos 8:1, 3; 22:4-5; 26:9-12). Con este trasfondo y dentro de estos antecedentes, Saulo se introduce en el relato del libro de Hechos (cap. 7:58). Como miembro celoso de la secta más estricta del judaísmo, presenta su apoyo y da asentimiento con su presencia a la muerte de Esteban, quien parece condenar al judaísmo.

Su presencia sugiere que Saulo había seguido viviendo en Jerusalén; por lo tanto, estaría bien enterado del ministerio y de la muerte de Cristo, y del posterior testimonio apostólico cada vez más poderoso. Pero puesto que menciona sólo su encuentro sobrenatural con Jesús en el camino a Damasco (Hechos 22:7-8; 26:14-15; 1 Cor. 15: 8), es poco probable que alguna vez lo hubiera visto personalmente. Con todo, Saulo estaba bien preparado para ser perseguidor de los cristianos, y no hay nada de extraño en que hubiera participado en la muerte del primer mártir.

Se ha debatido mucho en cuanto al cambio de nombre que ocurre a la mitad del libro de Hechos.

Se habla de "Saulo, que también es Pablo" (Hechos 13:9). ¿Porqué habría de presentarse allí un segundo nombre cuando se ha empleado el nombre "Saulo" 18 veces (cap. 7: 58 a 13: 9)?

Desde los días de Jerónimo el nuevo nombre se ha relacionado con el de Sergio Paulo, procónsul de Chipre. Se ha sugerido que Saulo tomó el nombre de Pablo en esa ocasión en honor a la conversión del procónsul al cristianismo. Tal explicación parece poco probable, porque hay razones de peso para suponer que Saulo tuvo desde su infancia más de un nombre.

Saulo nació en un mundo políglota; en una población heterogénea que hablaba una multitud de idiomas diferentes, pero cada grupo tenía su lengua vernácula. Por encima de todo, estaba el griego, lengua franca del mundo civilizado, y el latín, idioma oficial del Imperio Romano. Por esto muchas personas hablaban griego y latín, además de su lengua vernácula.

Por esta razón muchos tenían más de un nombre o quizá diferentes formas del mismo nombre, según el idioma o la sociedad en que se lo usara. En otros casos tenían nombres sin relación lingüística entre sí; es decir, no eran traducciones de un idiomaa otro.

En el caso de Saulo, puede haber pasado lo siguiente: cuando fue circuncidado recibió un nombre judío, Saulo, pero como vivía en una comunidad gentil se le dio también un nombre latino relativamente común: Paulus. Pueden señalarse muchos casos de personas que tuvieron dos nombres: Beltsasar-Daniel, Ester-Hadasa, Juan Marcos (ver Hechos 1:23; 13:1; Col. 4:11).

Lucas muestra que sabía que el apóstol tenía dos nombres: Saulo y Pablo. Antes de Hechos 13:9 lo describe dentro de un ambiente mayormente hebreo, y por lo tanto ha usado su nombre hebreo, Saulo. Posteriormente (Hechos 13:9), Lucas lo ve frente a frente con un funcionario romano, quien naturalmente le habría preguntado su nombre, su procedencia, etc.

Un ciudadano romano no habría respondido: "Soy Saulo, fariseo de Jerusalén", sino "Soy Pablo, ciudadano romano de Tarso". Por lo tanto, el uso del segundo nombre del protagonista del relato de Lucas es sumamente apropiado dentro de las circunstancias, y casi no necesita ninguna otra explicación.

De aquí en adelante, Lucas emplea el nombre gentil, excepto en tres referencias al Saulo de tiempos pasados (cap. 22: 7, 13; 26: 14), lo que muestra con cuánta precisión Lucas registró los discursos de Pablo.

Esto es muy apropiado, porque el ministerio del apóstol en la segunda mitad del libro de Hechos fue casi enteramente en medio de los gentiles. De esa manera el nombre de Pablo está entretejido con su misión para los gentiles. Esto está corroborado por el uso casi invariable del nombre de Pablo en sus epístolas (Rom. 1:1; 1 Cor. 1:1, 12; 2 Cor. 1:1; Gál. 1:1; 5:2; Col. 1:1; 4: 18; etc.).

Otra interpretación merece ser considerada. La palabra latina paulus, cuyo equivalente griego es παυλος paulos significa "pequeño" o "chico", y se ha interpretado como una descripción de la estatura de Saulo. Esta idea tiene el apoyo del libro apócrifo de Hechos de Pablo y Tecla, que data aproximadamentede 160-180 d. C., y aunque no es digno de confianza quizá refleje una tradición genuina referente a la apariencia personal del gran apóstol.

El pasaje en cuestión dice que Pablo era:

"Un hombre pequeño de estatura, calvo, estevado, fornido, cejijunto, de nariz bastante larga, lleno de gracia, pues algunas veces parecía ser un hombre y otras veces tenía el rostro de un ángel".

Sin embargo, debe reconocerse que esta explicación requiere que se acepte que Pablo recibió ese nombre cuando era grande, una vez que se destacaron sus características físicas.

Sea cual fuere el origen del segundo nombre del apóstol, era un nombre romano muy apropiado para su propósito final de llevar el Evangelio a la capital imperial (Hechos 19: 21; Romanos 1: 15). Además, cuando Lucas presenta el tema central de su libro - el ministerio de Pablo para los gentiles -, usa siempre el nombre romano del apóstol.

Siervo
δουλος [doulos] Lit.: "esclavo".

Un esclavo es una persona considerada propiedad de otra y completamente bajo su control. La práctica de tener esclavos comenzó en tiempos muy antiguos. Abrahán, de acuerdo con su época, los tuvo (Gén. 15:3); José fue vendido como siervo (literalmente "esclavo", Sal. 105:17) e Israel fue una nación esclavizada en Egipto (Deut. 16:12; 24:18, 22; etc.).

Los esclavos eran comunes en la Mesopotamia, donde se los podía comprar por unos 40 siclos; por ello, muchos ciudadanos los adquirían para las tareas domésticas y agrícolas. En Egipto, sin embargo, eran menos numerosos y los tenían mayormente sólo los ricos, aunque a veces también los veteranos de guerra, que los recibían como recompensa por su valor.

A un esclavo se lo podía adquirir por la guerra (cƒ 2 Rey. 5:2) o por compra (Ex. 12:44), a veces como pago de una deuda (2 Rey 4:1; cf. Lev. 25:39); podía nacer como esclavo en la casa de su amo (Gén. 15:3), o podía recibirse como herencia (Lev. 25:46). A un esclavo hebreo sólo se le podía exigir que trabajara 6 años (Ex. 21:2), una ley que no siempre se observaba (Jer. 34:8-11).

Cuando un esclavo era libertado, la esposa esclava que se le había dado y los hijos que le habían nacido quedaban como propiedad del amo (Ex. 21:2-4). El esclavo podía, si deseaba, quedar como tal a perpetuidad, en cuyo caso el amo perforaba su oreja con una lezna como señal de servidumbre (Ex. 21:5, 6).

Un siervo capaz y de talento podía avanzar a una posición de importancia (Prov. 17:2; cƒ Sal. 105:17-21; Gén. 41:42-44).

Un dueño era castigado por matar a un esclavo (Ex. 21:20), y un esclavo debía ser libertado en ciertos casos de pérdida de miembros del cuerpo (Ex. 21:26). Un siervo que hubiera escapado no debía ser devuelto a la fuerza a su amo (Deut. 23:15).

Algunas veces un hombre vendía a su hija como esclava (Ex. 21:7) para transformarse en concubina o esposa secundaria. De acuerdo con Herodoto, esta era una práctica regular entre los tracios. Salomón transformó en esclavos a los cananeos que sobrevivieron en la tierra, pero no a los israelitas (1 Rey. 9:21, 22).

Bajo una antigua ley romana el esclavo estaba a merced absoluta de su amo, para vida o para muerte. No podía apelar a las cortes civiles, ni poseer propiedades, pero estaba sujeto al menor capricho de su dueño. Como resultado, muchos sufrieron una pesada servidumbre. En una ocasión, cuando un senador romano fue asesinado por un esclavo, su muerte fue vengada con la matanza de los 400 que tenía la familia.

Sin embargo, algunos amos trataban a sus esclavos con gran consideración (cƒ Luc. 7:2). Aparentemente había cristianos que poseían esclavos en tiempos de Pablo (Ef. 6:5-9).

Onésimo (Filem. 10-16) era un esclavo que había huido, pero quien, gracias al esfuerzo de Pablo, se había convertido en Roma y había sido enviado por éste de regreso a su amo en Colosas.

Se aconsejaba al esclavo cristiano a no desalentarse por su esclavitud física (1 Cor. 7:20-22; cƒ 1 Tim. 6:1, 2). A la vista de Dios, el alma de un esclavo es tan preciosa como la de un hombre libre (Gál. 3:28).

Que en el AT se reconozca y reglamente la esclavitud se debe entender contra el telón de fondo de la inmadurez de los hebreos y el bajísimo nivel del paganismo que los rodeaba. Dios trató con generosidad a su pueblo en los tiempos de su ignorancia. Pero esto hace surgir una pregunta con respecto a por qué el cristianismo no abolió la esclavitud de entrada.

Jesús estableció una nueva regla con respecto al divorcio y al nuevo casamiento para sustituir la que se encuentra en la ley mosaica, que había sido adaptada a la "dureza de vuestros corazones" (Mat. 19:8; Mar. 10:5), pero no dio nuevas instrucciones con respecto a la esclavitud. ¿Se sigue, entonces, que Jesús aprobó la esclavitud porque en el NT no hay un "Moisés os dijo . . . pero yo os digo" también sobre este tema? De ninguna manera.

No se nos dice específicamente por qué Jesús guardó silencio sobre el tema de la esclavitud o de la poligamia, o por qué Pablo envió a Onésimo para que volviera a casa de su amo con un pedido, no una orden, de recibir al fugitivo "no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado" (Filem. 16).

Pero es claro que Jesús estableció principios que, si fueran aplicados, resultarían en la eliminación de los males sociales mediante la regeneración de los individuos que componen la sociedad. La sencilla observancia de la regla de oro evitaría la esclavitud de seres humanos: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" Mateo 7:12).

Los que critican a la iglesia primitiva por no atacar de frente los males sociales de su época - como la esclavitud, el abandono de los niños no deseados, y otros males difundidos -, deberían considerar que la función del evangelio es básicamente curar el mal del pecado. Una vez que se realiza la cura, los síntomas desaparecen.

Además, si la iglesia naciente hubiera atacado el sistema social como tal, nunca hubiera tenido tiempo ni fuerzas para hacer alguna otra cosa, y probablemente habría sido aplastada completamente al intentarlo.

Westcott-Hort 1881
παυλος δουλος ιησου χριστου κλητος αποστολος αφωρισμενος εις ευαγγελιον θεου

Reina-Valera 1960
Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios

King James Version
Paul, a servant of Jesus Christ, called [to be] an apostle, separated unto the gospel of God

La Bible du Semeur
Cette lettre vous est adressée par Paul, serviteur de Jésus-Christ, appelé à être apôtre et choisi pour proclamer la Bonne Nouvelle de la part de Dieu.

Russian Synodal Version
Павел, раб Иисуса Христа, призванный Апостол, избранный к благовестию Божию,


El término puede aplicarse a los funcionarios de la corte como siervos del rey (Gén. 41:10; Ex. 7:10, 20; etc.), o a alguien que de alguna manera tiene relación de dependencia con otra persona (Daniel 1:12, 13).

Cuando un inferior se dirige cortésmente a un superior, a menudo se puede referir a sí mismo como siervo, para expresar sumisión (Gén. 50:18, 2 Rey 1:13; Luc. 2:29; Hech. 4:29).

A los que adoran y sirven al verdadero Dios como súbditos suyos, se los llama siervos del Señor (Gén. 19:19; 1 Sam. 3:10; Apo. 1:1; 22:6), y especialmente a sus representantes y voceros escogidos (1 Rey. 8:56; 2 Rey. 9:7; Daniel 9:6).

De particular interés es la expresión "mi siervo" o sus equivalentes, tal como aparecen en los capítulos 41-66 de Isaías, donde a menudo se refiere a Israel como el "siervo" de Dios, a quien él "escogió" (41:8, 9). 

Isaías ve a la nación desempeñando su papel en el marco de la relación de pacto con el Señor, particularmente con respecto al propósito de Dios para ese pueblo después del cautiverio babilónico (41:9).

Al obrar como sus "testigos" (43:10) debían conocer y comprender la voluntad del Señor para poder dar testimonio de él ante las naciones circundantes. Dios derramaría su Espíritu sobre ellos con el fin de capacitarlos para que lo hicieran eficazmente (44:1-3). El Señor redimiría de Babilonia a su "siervo" Jacob y a sus descendientes, los llevaría de nuevo a su propia tierra (65:9), los bendeciría (65:13-15) y sería glorificado en ellos (49:3). En caso de serle fieles, los defendería de sus enemigos (cf 54:15-17).

En un sentido especial, el Mesías en persona sería el "siervo" de Jehová, que completaría la restauración espiritual y la glorificación de Israel (lsaias 42:1-4). El es el siervo sufriente de los capítulos 52:13-53:12. Al dar testimonio Israel ante las naciones, muchos llegarían a adorar al verdadero Dios, y por esto mismo se convertirían en sus "siervos" (56:6).

Los modernos expositores judíos generalmente atribuyen a Israel todos los comentarios acerca del "siervo de Jehová" que aparecen en los capítulos 41-66, por ser el pueblo elegido de Dios. Sin embargo, los expositores judíos más antiguos - el Tárgum de Isaías, por ejemplo - aplican al Mesías los capítulos 52:13-53:12. La mayoría de los eruditos judíos que contribuyeron a componer el Midrás, también le aplicaron estos pasajes al futuro Mesías.


Siervo de Jesucristo
La crucifixión era un método característico de ejecución romana y que nunca se aplicaba a ciudadanos romanos, pues esta forma de castigo se reservaba para las personas más despreciadas: los δουλος [doulos], los peores criminales y los no romanos.

Por esto, y por lo que hemos considerado a respecto de los esclavos, algunos se avergonzarían de definirse como siervos.

Pero Pablo usa con frecuencia el término δουλος doulos ("siervo" - "esclavo") para expresar su relación con Cristo como creyente en él:

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10)

“Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (Filipenses 1:1).

“Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad” (Tito 1:1).

Pablo reconocía que los cristianos pertenecen a Cristo por haber sido comprados:

"Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6: 20).

"Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo [δουλος doulos], liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo [δουλος doulos] es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos [δουλος doulos], de los hombres" 1 Cor. 7:22, 23).

"en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Efe. 1:7).

"sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación" (1 Pedro 1:18-19).

Y con frecuencia aplicaba el sustantivo δουλος doulos a los creyentes:
"Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna" (Rom. 6: 22; 1 Cor. 7:22)

"no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios" (Efe. 6:6).

"Siervo de Jesucristo"
No es un nombre del cual debemos avergonzarnos. Debiéramos reconocer con gozo que somos la posesión comprada de Cristo y entregarnos a su voluntad. 

Esa clase de servicio absoluto es verdadera libertad (1 Cor. 7:22; Gál. 4:7), porque cuanto más sujetos estamos a la autoridad de Cristo tanto más libres estamos del yugo de los hombres (1 Cor. 7:23).

La importancia del siervo deriva de la dignidad de aquel a quien sirve. Pablo servía al Señor Jesucristo. Está al alcance de todos el servir al mismo Amo.

"¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis? (Rom. 6:16).

Hasta el mismo empleado del hogar que se entrega al Señor es siervo del Señor, y no del hombre.

"Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís" (Col. 3:22-24).

κλητος [klêtos] Adj. verbal: "convocado", "llamado", "invitado".

αφωρισμενος [aphôrismenos] - Perfecto del Participio Pasivo, nom. sing. masc. del Verbo αφωριζω [aphôrizô] (de απο [apo] "de", "desde" y οριζω [horizô] "delimitar""separar de otros mediante
un límite". Pablo se refiere aquí a la experiencia que tuvo en el camino a Damasco.

Dos veces en la voz pasiva:
Aquí  y en 2 Corintios 6:17 "Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos [αφορισθητε aphoristhête - Aoristo del Imperativo Pasivo, 2ª pl. (lit: "sean ustedes separados")], dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré". Es una cita de Isaías 52:11. En la LXX, la palabra es la misma .

Ocho veces en la voz activa:
Mateo 13:49 
"Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán [αφοριουσιν aphoriousin - Futuro del Indicativo Activo, 3ª pl.] a los malos de entre los justos".

Mateo 25: 32 
"y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará [αφορισει aphorisei - Futuro del Indicativo Activo, 3ª sing.] los unos de los otros, como aparta [αφοριζει aphorizei -Presente del Indicativo Activo, 3ª sing.] el pastor las ovejas de los cabritos".

Lucas 6: 22 
"Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí [αφορισωσιν aphorisôsin - Aoristo del Subjuntivo Activo, 3ª pl.], y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre".

Hechos 13: 2 
"Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme (αφορισατε [aphorisate]) - Aoristo del Imperfecto Activo, 2ª pl.] a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado".

Hechos 19: 9 
"Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó [αφωρισεν aphôrisen - Aoristo del Indicativo Activo, 3ª sing.] a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tirano".

Gálatas 1: 15 
"Pero cuando agradó a Dios, que me apartó [αφορισας aphorisas - Aoristo del Participio Activo, nom. sing. masc.] desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia". (La misma forma griega del verbo -αφορισας aphorisas- es usada en Levítico 20: 26, LXX, para describir al pueblo de Dios separado del mundo: "Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos").

Gálatas 2: 12 
"Pues antes que viniesen algunos de parte 
de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba (αφωριζεν [aphôrizen] Imperfecto del Indicativo Activo, 3ª sing.), porque tenía miedo de los de la circuncisión".

Evangelio
ευαγγελιον [euaggelion]- palabra compuesta: "bueno" y "mensaje" o "noticias": "buena noticia".

Tyndale (1525) entendía que las palabras 
εις ευαγγελιον [eis euaggelion] significaban "para predicar el Evangelio". 
Su interpretación ha sido imitada por una cantidad de traductores modernos. Otros prefieren dejar la frase en forma ambigua. Entiendo que esta expresión (εις ευαγγελιον [eis euaggelion]) significa: "por o con el evangelio".

La palabra ευαγγελιον [euaggelion] fue originalmente un término para dar las noticias de una victoria, especialmente en conexión con una batalla. 

Un mensajero que traía buenas nuevas de una batalla levantaba su brazo derecho, pronunciaba la palabra como un saludo, y todos sabían que el resultado había sido bueno antes de conocer cualquiera de los detalles.

La palabra se usó también en conexión con los grandes eventos y ritos religiosos en el culto imperial romano. Siendo que el emperador era considerado como un ser divino, los grandes eventos y rituales de su reinado influirían en la disposición de las fuerzas, tanto naturales como espirituales.

El término ευαγγελιον [euaggelion] se usó para anunciar la ascensión al trono de un nuevo emperador, por eso se consideraba como la introducción de una era de paz y prosperidad para el mundo. 

Puesto que la gente creía que el emperador tenía poder para controlar las fuerzas malignas del universo, una ceremonia de inauguración del reinado se señalaba como una victoria.

Los cristianos (algunos piensan que esta fue una obra particular de Pablo) tomaron este término para indicar la victoria y la promesa de las buenas cosas por venir, y lo llenaron con un significado aún mayor.

La explicación más clara de esto en un sólo pasaje se encuentra justamente aquí en Rom. 1: 1-5.

"Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para [por] el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para [por] la obediencia a [de] la fe en todas las naciones por amor de su nombre".

Aquí Pablo, después de declarar que ha sido "apartadopor el evangelio (es decir por la proclamación divina de la buenas nuevas de la victoria de Jesucristo en el camino a Damasco) pasa a describir el significado del evangelio: Fue prometido con anterioridad por los profetas, cumplido en la persona del Hijo de Dios, quien en el lado humano descendía de David, y fue declarado Hijo de Dios por el poder de la resurrección de los muertos. Él ahora es Jesús, nuestro Señor (ascendido al cielo y entronizado), y a través de él hemos recibido gracia y misericordia.


Evangelio de Dios 
ευαγγελιον θεου [euaggelion theou]

En griego (como en español y otros idiomas) estas palabras pueden significar:

(1) El evangelio que se origina en Dios.
(2) El evangelio a respecto de Dios.