El resentimiento
es una autointoxicación psíquica, un envenenamiento de nuestro interior que depende de nosotros mismos.

 

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Bibliografia

El resentimiento

Para Max Scheller el resentimiento es una autointoxicación psíquica, un envenenamiento de nuestro interior que depende de nosotros mismos.

Unas veces la causa viene de una acción directa contra mí, otras veces de una omisión, al no haber recibido la respuesta que esperaba, y también puede ser debida a las circunstancias, como una determinada condición social, profesional, física o de cualquier otra índole. Pero en cualquier caso es preciso que el daño sea percibido por el sujeto como real, aunque la percepción no obedezca exactamente a la realidad, siendo exagerada o incluso distorsionada.

Es una respuesta emocional mantenida en el tiempo a una agresión percibida como real, aunque exactamente no lo sea. Esta respuesta consiste en un sentirse dolido y no olvidar. Observamos que lo esencial no es la ofensa sino la respuesta.

La próxima semana hablaremos de una serie de actitudes enlazadas nos ofrecen la solución al resentimiento.

Una serie de actitudes concatenadas que nos ofrecen la solución al resentimiento.

Caridad de pensamiento

Aunque por su nombre parece pertenecer al área intelectiva, en realidad su campo de acción se encuentra en la dimensión espiritual; su cometido es sensibilizar el área afectiva de la personalidad. La caridad de pensamiento va disolviendo la dureza de corazón, va transformando un corazón duro en un corazón sensible. La caridad de pensamiento es un don de Dios que debemos pedirle y que debemos reconocer cuando nos es otorgado.

En cuántas ocasiones las personas hacemos esfuerzos para no dañar al otro, cuántas veces controlamos nuestra afectividad o nuestro instinto para no responder inadecuadamente. Este tipo de actitud, si bien es adecuada no es la más adecuada. Y no lo es, entre otros motivos, porque produce ansiedad o eleva la ya existente. ¿Qué necesidad hay de contenerse o de aguantar tanto? ¿Por qué tanto esfuerzo? ¿Será, quizá, que estamos manteniendo nuestro orgullo?

No hagamos tanto esfuerzo, obremos con más sencillez, actuemos como si realmente no hubiéramos sido ofendidos. No se trata de dar soluciones a la tensión o a la ofensa sino que es más hábil e inteligente, conseguir que no se produzca el daño inicial.

Para lograr lo anterior es útil disponer permanentemente de una actitud de comprensión hacia el otro, poniéndonos en su lugar. Si lo pensamos con un mínimo detenimiento, casi todas las actitudes y conductas humanas tienen una explicación. Además quien actúa mal tiene un problema. Si hemos sido agredidos, el problema es del agresor porque es quien ha actuado mal. Si el otro ha obrado inadecuadamente, la consideración debe llevarnos no solo a la comprensión, sino al perdón y aún más, a tenderle la mano porque necesita ayuda y además, posiblemente, nuestra ayuda. Y digo nuestra ayuda porque necesita a quien puede ofrecerle la solución. ¿Cómo me atrevo a decir que nosotros podemos ofrecerle la solución? Porque la solución no está en nosotros pero sí está en Dios y nosotros somos su instrumento. No en vano se llama caridad de pensamiento

Caridad no es solidaridad ni filantropía ni altruismo. Es más. Es el amor de Dios habitando en el corazón del hombre. De esta manera el amor es más puro puesto que es amor de Dios.

Vemos, pues, como la caridad de pensamiento tiene dos direcciones. Hacia nosotros y hacia el otro. Hacia nosotros establece una barrera protectora para no sentirnos heridos –al intentar comprender al otro- y por lo tanto aleja el resentimiento. Hacia el otro, es el primer eslabón para otorgarle el perdón.

Inteligencia

Una de las funciones de la inteligencia es conseguir el dominio de la racional sobre lo sensible. No se trata de un dominio despótico e inflexible sino un dominio inteligente. No se debe someter lo sensible pues lo afectivo es bueno en sí mismo. Lo racional es de orden superior a lo sensible y debe controlar a éste pero en ocasiones debe permitirle su libre expresión e incluso debe fomentar la expresión y manifestación sensible.

En el tema que nos ocupa, la inteligencia debe realizar el análisis y comprensión de las causas que han provocado la ofensa y el posterior resentimiento, buscando los motivos que puedan atenuar o incluso eximir la responsabilidad del ofensor. En ocasiones su voluntad no ha sido producir un daño y en otras no ha actuado con plenitud de conocimiento.

Voluntad

Mediante la voluntad decidimos retener la agresión en nuestro interior o dejarla pasar sin que nos perjudique. Es decir, gracias a la intervención de la voluntad elegimos quedar resentidos o libres. No se confunda con negligencia. Una actuación negligente comporta no tomar conciencia de la acción que nos ha dañado. Sería negligente no analizar las causas que le han llevado a dicha acción porque de esta manera impedimos estimularle en su corrección. Por el contrario, una acción responsable conlleva el análisis de las causas pero no un volver a sentir o lo que es igual, “re-sentir”. Es decir, el análisis es adecuado pero el volver a sentir no lo es. Lo anterior permitirá impedir que nada ni nadie perturbe la necesaria paz interior y por otro lado debemos ser plenamente conscientes de que nadie puede herirnos sin nuestro consentimiento.

Perdón

Así como el resentimiento pertenece al área afectiva, el perdón se encuadra en el área de la voluntad, es decir, en una zona superior cual es la intelectiva. Conviene distinguir entre disculpar y perdonar. Disculpar es más sencillo pues uno mismo percibe que no ha existido intencionalidad en producir el daño, que ha sido un acto totalmente involuntario. Perdonar es un acto esencial de amor, de lo contrario no se entendería el amor a los enemigos. Es uno de los misterios del cristianismo, no se entiende desde la sola óptica humana, pero se entiende perfectamente gracias al testimonio de Cristo.

Conclusión

Vemos, pues, que el resentimiento anida en el área afectiva y tanto más cuando ésta no ha sido iluminada por la dimensión espiritual o controlada por la racional. En sentido contrario, son las áreas superiores del ser humano, espiritual y racional, las que procuran la curación del resentimiento

fte.LA TERAPIA DEL PERDÓN EN UNA SOCIEDAD ENDURECIDA JULIO LORENZO REGODr. Julio Lorenzo Rego. Miembro del Cuerpo Nacional de Médicos Forenses