Terapeuta de Parejas Barcelona



Orgasmos mentales (sí, se puede conseguir solo pensando)

Algunos pueden disfrutar del sexo prescindiendo de su cuerpo y con el único uso de la mente. Ya hay gurús que entrenan en esas técnicas y especialistas famosas como Lady Gaga.

RITA ABUNDANCIA | 23 JUNIO, 2015 | 07:17 H
orgasmos mentales keira
Etiquetas: sexo

"Media hora de ejercicio físico y diez segundos de placer". Es la definición más triste de sexo que oí un día de boca de un conocido. El placer supremo, el motor que mueve el mundo, el detonante de tantas pasiones, la razón por la que muchos se condenaban al fuego eterno, –ya no, desde que el Papa ha reconocido que el infierno no existe y es solo una metáfora– es, simple y llanamente, una secuencia gimnástica con mínimos resultados.

Pero mientras unos necesitan invertir muchos minutos y energía en llegar al calentamiento global, a otros les resulta más sencillo. Es más, pueden hacerlo, incluso,prescindiendo de la actividad física y atajar, para llegar al orgasmo, con el único trabajo de sus neuronas: pensando, recreando, fantaseando o imaginando. Nada nuevo bajo el sol porque la cosa puede ir todavía a más, sin requerir siquiera del funcionamiento de nuestra cabeza, tan solo con nuestro inconsciente, que es lo que le pasa a esa afortunada franja de la población que experimenta orgasmos cuando está durmiendo.

El neurosexo está particularmente interesado en que lleguemos al clímax sin estimulación genital, de la misma forma que los sex exercices intentan no solo que corramos en la cinta del gimnasio, sino que nos corramos en ella –lo que se ha pasado a llamar coreorgasm– mediante una serie de practicas físicas, en un intento por separar cuerpo y mente. Barry Komisaruk es uno de los que más ha estudiado esta faceta de la sexualidad con experimentos en los que las mujeres llegan al clímax de diferentes maneras. Algunas solo pensando, otras con la combinación de ejercicios de respiración o ejercicios pélvicos más fantasías. Con lo cual ya está interviniendo la parte física de alguna manera. Barbara Carrellas autora del libro Ectasy is Necessary: A Practical Guide, es una coach sexual que vive en Nueva York y que enseña a llegar al clímax de una forma distinta; mediante ejercicios respiratorios y movimientos pélvicos. Su máxima es “dejemos de llamar al orgasmo algo que ocurre solo cuando estimulamos los órganos sexuales”. Y dentro de esta tendencia de “mira mamá, sin manos”, Lady Gaga es experta y ya ha reconocido su habilidad para “pensar orgasmos”.

Pero si hay algún campo en el que sea difícil separar sensaciones corporales de pensamientos, es en el sexo, porque aunque uno decida utilizar solo la materia gris de su cerebro para llegar al orgasmo, lo más probable es que en ese proceso de excitación mental le siga, inevitablemente, todo el cuerpo. Y si opta, como la gran mayoría, por usar la parte de su anatomía que empieza de cintura para abajo, es imprescindible que el cerebro se una a la fiesta para que esta acabe con fuegos artificiales. En 1992 Odgen, Whipple y Komisaruk realizaron experiencias medidas en laboratorio y llegaron a la conclusión de que el orgasmo mental, genera la misma respuesta física que cualquier otro: aumento de la presión sanguínea, aceleración del corazón, dilatación de las pupilas, etc.

Las personas que nunca han tenido problema para experimentar la petite morte puede que no hayan reparado en el mecanismo de este proceso, pero los menos afortunados –en su mayoría mujeres, pero cada vez más hombres– están más al tanto de esta sutil colaboración entre cabeza y cuerpo, que deben procurar para tener éxito. Según Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, “la escuela canadiense de sexología hace una diferencia entre orgasto y orgasmo, y el primer vocablo se utiliza para definir ese conjunto de sensaciones físicas que experimentamos, antes de llegar al segundo término. Un ejercicio que le ponemos a las mujeres que llegan a la consulta porque no experimentan el clímax, es que sientan un orgasto. Cuando ya han llegado a esa fase y empiezan a reconocer ciertos estímulos físicos, incorporamos la mente y les pedimos que además se imaginen situaciones o recreen fantasías sexuales. Incluso, en ocasiones, le pedimos que se imaginen un orgasmo, que lo finjan –todos hemos visto en las películas a personas en esa situación y podemos imitarlas–. En la consulta trabajamos mucho con las fantasías y hemos constatado que cuando a una persona le cuesta tenerlas es que hay un problema detrás”.

La mayor parte de los casos de anorgasmia son porque la cabeza nos juega una mala pasada y porque, aunque nuestro cuerpo puede responder a los estímulos físicos, no llega a establecerse esa conexión cuerpo-mente. “Generalmente esto ocurre en las personas que controlan demasiado y que les cuesta dejarse llevar”, comenta Molero. Pero, ¿no habíamos quedado en que la cabeza era parte esencial para llegar al final? La pregunta del millón sería en este caso, ¿qué grado de implicación mental es necesario y cuál es excesivo para llegar a tocar el cielo? “Una respuesta podría ser: pensamientos eróticos sí, preocupaciones no. Jugar sí, pensar no. Fantasear o recrear sí, racionalizar no”, afirma esta sexóloga.

Lady Gaga

Lady Gaga, una experta en los orgasmos mentales.

Getty

Hace algún tiempo se llevó a cabo un estudio dirigido por Pascual De Sutter, profesor de sexología de la Universidad de Louvain, en Bélgica, entre 251 mujeres de entre 18 y 67 años. Las que llegaban al orgasmo más fácilmente tenían una gran facilidad para tener pensamientos eróticos; mientras que las que les costaba experimentar el clímax, fantaseaban menos o utilizaban su mente en otras cosas como preocupaciones, tareas que debían hacer después, trabajo, etc.

Cabe también preguntarse por qué demonios alguien podría estar interesado en tener un orgasmo solo con la cabeza, a no ser que sea alérgico al ejercicio físico o mantenga una insana relación con su cuerpo. Particularmente lo que más me gusta del sexo es la parte física, la piel, el contacto, el sudor y los fluidos, y creo que invertimos demasiadas horas con nosotros mismos y con nuestras cabezas para tratar ahora de ponernos como meta el auto sexo que no pase por los genitales. Según reconoce Francisca Molero, “yo creo que lo importante es integrar. No somos un cuerpo y una mente somos un conjunto global y cuanto más conectado esté todo, mejor funcionará. En sexología una de las máximas es la integración”.

Existe también algo que empieza a denominarse como “orgasmo cerebral”, aunque en realidad tiene poco que ver con la dimensión erótica. Su auténtico nombre es ASMR, las siglas en inglés para el término Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma. Las personas que experimentan esta sensación la describen como algo extremadamente relajante, que generalmente empieza con un hormigueo o cosquilleo en la cabeza y que va extendiéndose por la columna vertebral. Se siente como si se inyectasen pequeñas dosis de placer por todo el cuerpo que van en aumento hasta llegar a un estado de gran placidez. Las personas no tienen pensamientos eróticos ni se sienten excitadas sexualmente y además, esta experiencia dura más que un orgasmo, en ocasiones minutos. El desencadenante de este estado puede ser cualquier cosa: una persona, una imagen, un sonido la observación de una determinada actividad. La red se ha inundado de foros de reunión, comunidades y vídeos especialmente preparados para que los ASMR –parece ser que se nace con esta cualidad y no se puede adquirir– puedan tener su descarga de placer. Mientras muchos lo califican de frikismo, otros tratan de buscar su base científica. María, una rusa, es la gurú de este tipo de vídeos, en los que sale susurrando o haciendo diversas cosas con la mano, en principio tan poco excitantes como doblar toallas, pero parece ser que los disparadores o detonantes que con más frecuencia se asocian al ASMR son manualidades, manejo o manipulación de objetos o labores de atención a otras personas, como cortes de pelo, lavados y hasta exámenes médicos. Los 400 episodios de The Joy of Painting, un programa norteamericano dedicado a la pintura al óleo también causan furor. En ellos el pintor paisajista Bob Ross, que murió en 1995, enseña al público las técnicas de pintura mientras habla casi en susurros y muy despacio. Curiosamente, el programa tuvo mucho éxito y enganchó a un público muy numeroso, no siempre interesado en la pintura.




Impotencia Sexual

És la incapacitat d'aconseguir o mantenir l'erecció i aquesta afecta al 20% dels homes, segons el sexòleg Lleó Gindín, i la mitjana d'edat és de 55 anys.Gindín explica que pot haver altres factors associats: diabetis, hipertensió, colesterol elevat, sobrepès, alcoholisme. I remarca que "de vegades és un sentinella d'una malaltia cardiovascular".

Isabel Boschi, de la Federació Sexològica Argentina, en canvi, diu que "en la majoria dels casos no hi ha causes orgàniques. Els homes arriben a la consulta amb un sexòleg després de ser derivats per l'uròleg. Potser mai hagin aconseguit una erecció o que la perdin, tant abans com durant la penetració. la nostra tasca és ensenyar tècniques de relaxació i exercicis per mantenir l'erecció. els homes majors de 45 anys poden tenir dues contres: els reflexos més lents i la rutina, perquè potser no troben el mateix estímul que si estiguessin amb una parella nova. Es recomana que la dona estimuli els genitals de l'home ".

Falta de desig

Es tracta d'una pèrdua d'interès d'involucrar-se en una activitat sexual sent una de les preocupacions més freqüents en l'actualitat, especialment en dones, i les causes poden ser tant psicològiques com físiques, vinculades a l'excés de treball o la manca d'intimitat en les parelles.


Tenen origen en frustracions anteriors com problemes d'erecció, experiències de dolor físic o d'impossibilitat d'arribar a tenir un orgasme, l'avorriment de la rutina, també poden tenir origen en una depressió, en el període postpart, experiències sexuals traumàtiques, abús sexual a la infància, excés de treball, estrès, problemes hormonals, testosterona en l'home, prolactina en la dona, etc.
Tots aquests factors provoquen resistència a la trobada sexual per evitar una nova frustració i així es va creant un cercle viciós el qual és cada vegada més difícil de trencar.


Adicció al sexe

Aquesta es caracteritza per una freqüent estimulació genital que va acompanyada per sentiments de malestar i culpa.
Es considera una ADDICCIÓ AL SEXE el desordre en el qual el comportament causa incomoditat o impedeix funcionar bé socialment.
Els addictes al sexe poden tenir problemes laborals, familiars, econòmics i socials. El seu desig sexual compulsiu els obliga a acudir freqüentment a ser satisfets no importa com, comprar articles pornogràfics, utilitzar el seu temps en trucades a línies eròtiques i / o mantenir relacions sexuals amb desconeguts (fins i tot sense protecció), fent del sexe, el motor del seu vida.



Depresió en la parella

La relació entre la depressió i la dinà-
mica relacional de la parella ha estat objecte
de diversos treballs tant a nivell teòric com
empíric. A nivell teòric, en l'àmbit espanyol
destaquen les aportacions de Linares
(1996), i Linares i Camp (2000). A nivell
internacional, hi ha estudis que suggereixen
la relació entre els símptomes depressius i
els problemes de parella (Pettit i Joiner, 2006;
WHISMAN, 2001), o el nivell de crítiques per
part de la parella cap al pacient (Hooley,
Orley i Teasdale, 1986; Okasha et al., 1994),
així com la relació entre recuperació i el
increment del suport i de la intimitat amb
la parella (Goering, Lencee i Freeman, 1992).
Totes aquestes relacions, així com els resultats
d'estudis clínics d'eficàcia (per exemple,
Leff et al., 2000) suggereixen que la teràpia
de parella pot jugar un paper rellevant en
el tractament de la depressió.


En aquest treball presentem un estudi
de cas únic observacional en què s'empra
la teràpia sistèmica de parella, sobre la base del
manual de Jones i Asen (2000) utilitzat en
l'estudi de Londres, el que permet il·lustrar
el potencial clínic d'aquest enfocament. en els
últims 20 anys s'ha produït un ressorgiment
d'aquest tipus d'estudis (Roussos,
2007) i ha investigadors clínics que es
s'oposen a la visió reduccionista que durant
molt de temps s'ha tingut dels estudis de
cas únic (Jones, 1993; Jones, Ghannam,
Nigg i Dyer, 1993). L'estudi de casos
permet, entre altres coses, l'exemplificació
dels conceptes teòrics abstractes, l'entrenament
de professionals, la producció de
noves idees i tendències de pensament
a més de ser una modalitat d'estudi
empíric de ple dret.

L'estudi de Londres sobre la teràpia
sistèmica de parella de la depressió
Les troballes de Leff, Kuipers, Berkowitz,
Eberleinfries i Sturgeon (1982) sobre
Emoció Expressada (EE), en famílies de persones
amb diagnòstic d'esquizofrènia van ser
d'interès per al desenvolupament del Assaig
de Londres d'Intervenció en la Depressió
(ELID; Leff et al., 2000). En aquest últim es
buscava determinar si la disminució de la
EE de la parella podia influir positivament
en la reducció de la simptomatologia depressiva
del Pacient Identificat (PI). així doncs
van realitzar un estudi comparatiu sobre la
eficàcia de tres tipus de teràpia aplicats
en la depressió: Teràpia Cognitiva (format
individual), Teràpia Sistèmica de Parella
(TSP) i fàrmacs antidepressius. totes les
condicions de tractament disposaven d'un
protocol en el qual es va definir l'abordatge
terapèutic. Jones i Asen (2000), després de diversos
ajustos, van redactar el manual per a la condició
TSP.



En aquests anys s'han produït molts canvis. sinó
tenim en compte la seva importància per a la teràpia de parella, estarem molt lluny de poder ajudar a trobar solucions.
Vivim en una època en què han desaparegut els rituals. La manca de
rituals ens exposen més a l'aïllament social ia la alineació amb 
mateix. Els rituals van ordenant (per ritus de passatge) les etapes de la nostra vida. Les celebracions (matrimonials, d'avanç d'edat, de mort,
etc.) ens ajuden a elaborar el dolor en un duel, o l'ansietat d'una
nova situació. Els rituals diferencien etapes vitals per passar a la
adultesa, i en el món occidental, sobre el final d'aquest segle, s'han
oblidat.

La manca de rituals fa tan llegit el duel d'una separació
matrimonial. Hi ha un ritual per al casament i això permet que sigui
publicat i es conegui. Igual es fa amb la mort. No hi ha ritual per a una separació i el dol es alenteix. moltes parelles té grans dificultats per duels no ritualitzats, no elaborats de parelles anteriors. És tasca del terapeuta reconsiderar en la teràpia amb tècniques adequades, la implementació necessària per omplir el buit que han deixat aquestes faltes i l'actualització d'aquests rituals.

Tampoc hi ha rituals en molts casos per a les noves situacions de
parella. S'han perdut en gran part els ritus sexuals d'entrada a la
adolescència, de la iniciació sexual, de conquesta, de seducció, de
rebuig, del bo i del dolent. La gent més que en altres èpoques
accedeix a la consulta preguntant si és normal el que fa, perquè no
ha pautes en què recolzar-se, ni que se li indiquin.

Produeix això la creença que tot val, el que és al seu torn un gran
productor d'ansietat, ja que cada descobriment no se sap si es
centra o no en principis sexualment acceptables per a la societat.
Veiem parelles en què les relacions sexuals són un reforçador
negatiu, que es repeteixen només perquè baixa la situació aversiva de
ansietat. El terapeuta en molts casos, és qui ha d'ajudar a
consultante a reubicar en un escala de valors que s'estan
desdibuixant. ¿I que passa quan no s'arriba o s'ha perdut l'harmonia
sexual? Apareixen les disfuncions: que tenen a veure amb diferents
motius, amb diferents edats o situacions de la vida.

Les disfuncions, les tan conegudes anorgàsmia, disfunció del desig,
ejaculació precoç, disfunció erèctil, etc. tenen en la majoria de les
vegades poca connexió amb l'orgànic, o amb les causes profundes de les que parla Helen Kaplan.Sabem que les funcions autònomes han de romandre lliures d'un control conscient per desenvolupar-se amb naturalitat. Per gaudir bé del sexe cal estar en condicions de suspendre tot pensament automàtic negatiu o simplement destructiu i abandonar-se a la experiència eròtica. Els que es mostren ansiosos manté un control tens sobre les seves emocions i observen les seves reaccions sexuals. 

Això és el que en Master i Jonson denominen "rol espectador" en sexualitat i aquesta comprovat que exerceix un efecte destructor en la mateixa.
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