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Cómo la decoración influye en nuestra vida sexual

¿Y si el interiorismo del dormitorio tuviera su influencia en lo que pasa dentro de él? Arquitectos y expertos en 'feng shui' dicen que sí.

RITA ABUNDANCIA | 27 OCTUBRE, 2015 | 07:40 H
dentro
Foto: You're the worst
Etiquetas: sexo

Generalmente, la culpa de nuestro pobre desempeño sexual o la ausencia del mismo, la tiene casi siempre nuestra pareja –o a la falta de ésta–, el estrés, el trabajo, el jefe, el cansancio, el paso de los años, los kilos de más –y los de menos–, los hijos, los suegros, las navidades, la falta de sueño, el dormir demasiado, los nuevos proyectos, el no tener ninguno… Las mujeres, además, tenemos una gran cantera donde buscar la causa última, que es la de los cambios hormonales que nos persiguen durante gran parte de nuestra existencia.

Muy pocas veces consideramos el entorno, el escenario donde deberían tener lugar secuencias de cine porno y donde lo que pasa es, tristemente, apto para todos los públicos, como el culpable. Es decir, la decoración y el espacio como elemento potenciador o inhibidor de la libido, el deseo y hasta la lujuria. Pensamos que lo esencial es el menú, despreciando la importancia del mantel, la vajilla, las copas, la luz o la cubertería, que contribuyen, y mucho, a hacer que un carpaccio sea algo exquisito o que parezca que estamos en una carnicería devorando carroña. Con el sexo pasa lo mismo, por eso a la eterna pregunta de ¿en tu casa o en la mía?, cuando la cosa pasaba a mayores, yo casi siempre contesto que la cama la pongo yo; no tanto por un afán hospitalario o de desprendimiento, sino para ahorrarme la terrible visión de sábanas que, tras años sin pasar por la lavadora, adquieren vida propia; alfombras con una saludable y abundante flora bacteriana y cuatros de baño en los que uno entra pero no tiene la completa seguridad de que pueda salir de ellos con vida. Todos hemos tenido sexo en lugares incómodos e improvisados, pero si se trata de pasar la noche, es mejor hacerlo a buen recaudo. De la misma manera que podemos comer algo en la calle que nos resulte delicioso, pero cuando se trata de sentarse en un restaurante, la cosa cambia.


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Fíjense si el escenario es importante, también para el sexo, que el arquitecto japonés Rintaro Kikuchi, cree que ahí está la causa de que sus compatriotas tengan una anémica, cuando no inexistente, vida sexual y ha diseñado un apartamento especialmente pensado para incrementar la libido de sus dueños o inquilinos. Según Rintaro, la razón por la cual casi la mitad de los adultos japoneses son célibes y el país cuenta con cuotas de natalidad alarmantemente bajas, está en que, como declaraba al Telegraph, “ los apartamentos que los jóvenes solteros pueden alquilar en Tokio son muy estrechos y tienen poca luz natural, por lo que son oscuros y deprimentes. En los baños solo puede entrar una persona y las cocinas son tan diminutas que casi no se puede preparar comida en ellas. No hay felicidad en esos hogares, donde la gente siente vergüenza de invitar a alguien a entrar ”.  

Un día este arquitecto fue a visitar a una amiga que vivía en un distrito de Tokio y cuya vida sentimental se limitaba a una cadena de relaciones que duraban solo unos meses. Kikuchi se sintió horrorizado al ver su apartamento, tan pequeño y poco confortable que lo único que uno quería al entrar en él era volver a salir, pero ella le retó a que trasformara aquel zulo en un lugar agradable. Tras una serie de mejoras y toques personales el piso quedó acabado y, seis meses más tarde, su inquilina encontró pareja y se casó. Según Kikuchi, “tenemos que tener felicidad en nuestras vidas. Si vivimos en una casa acogedora nos sentiremos mejor con nosotros mismos, en nuestros trabajos y relaciones con los demás. Eso nos hará más atractivos y nos resultará más fácil encontrar pareja”.

Siguiendo su teoría, este arquitecto del deseo ha diseñado ya unos apartamentos para solteros. El que está pensado para el género masculino cuentan con suelos de madera, grandes ventanales, cocina espaciosa con un bar, que baja del techo para cuando la ocasión lo requiera, y piscina para dos en las azotea, desde donde se ve el anochecer y las estrellas. El modelo ideado para ella dispone de bañera junto a un balcón, ducha y cocina, en la que caben cómodamente dos personas, y barra de stiptease en medio del salón. Habrá que esperar a ver si los índices de natalidad se disparan en un país en el que antiguamente sus habitantes iban a los “hoteles del amor” cuando querían hacer el ídem como dios manda, pero los bajos salarios de hace algunos años han empezado a enterrar esta costumbre.

apartamento sexo

El apartamento diseñado para subir la libido diseñado por el arquitecto Rintaro Kikuchi incluye una barra de poledance presidiendo el salón.

La precariedad, que según ha declarado Marianne Thyssen, la responsable europea de empleo, “no es algo malo” (siempre y cuando no le afecte a ella), ha dejado, a lo largo de la historia, su impronta en nuestros dormitorios, y por lo tanto, en nuestra forma de practicar el sexo. De hecho, la moda de dormir en una sola cama de matrimonio, que todavía la gran mayoría asocia al amor y a la complicidad, tuvo su origen en razones puramente económicas y comenzó en la era industrial, cuando la gente emigró a las ciudades en busca de trabajo, las casas se achicaron, los caseros afilaron sus colmillos y las familias se hacinaban en inmundos espacios. Antes de la época victoriana era común que las parejas durmieran separadas. En la antigua Roma, los matrimonios que podían permitírselo tenían un espacio para la vida sexual, independiente de sus habitaciones personales para dormir. Una sana costumbre que siempre he suscrito, porque una cosa es follar y otra descansar.

El doctor Neil Stanley, especialista en sueño del Reino Unido, realizó un estudio sobre personas que comparten la misma cama, y descubrió que éstas sufren un 50% más de problemas de sueño que quienes duermen en camas separadas. Pero además, existe una estrecha relación entre el mal dormir y problemas como la depresión, trastornos cardíacos, apoplejías, enfermedades del pulmón, accidentes de tráfico, laborales y divorcios. La tendencia a dormir en camas separadas, aunque se coloquen juntas, cobra cada vez más auge en aras de la salud, y no tiene porque ser sinónimo de una pobre vida sexual. Los estrechos “nidos” matrimoniales de antaño recuerdan a muchos el afán de la iglesia porque los recién casados siguieran la máxima de “creced y multiplicaos”, las familias numerosas y, en definitiva, la producción en serie de pequeños seres humanos, futuros obreros que perpetúen las ganancias de unos pocos.

Las dimensiones actuales de los pisos no dejan muchos espacios exclusivamente destinados al sexo, pero hay cosas que se pueden hacer para que el dormitorio sea una habitación excitante y pensada para el juego, en vez de para la procreación. El Feng Shui, esa acupuntura del espacio por la que se rigen muchos de los políticos y famosos para diseñar sus casas y oficinas, cuenta también con un apartado especialmente destinado a la sexualidad y las relaciones de pareja, con fórmulas para intentar incrementarlas. Sallie Tsui Sien, de Singapur, es una maestra en Feng Shui que hace consultas y da cursos por toda España. Según Sallie, “hay dos cosas a tener en cuenta en esta practica: la forma, que comprende la decoración, colores, objetos… y la fórmula, que es la más importante y compleja, y que necesita de cálculos basados en datos del cliente como fecha de nacimiento, ocupación u objetivos personales. Esto es lo que hacemos cuando alguien nos manda un estudio sobre un determinado espacio o sobre un proyecto de construcción”. Aún cuando el Feng Shui no disponga siempre de reglas fijas, existen algunas máximas a tener en cuenta para la decoración o colocación de muebles en el dormitorio. Siempre con fines pecaminosos y no precisamente para incrementar el descanso, sino todo lo contrario. Según Sallie estos son los puntos a tener en cuenta:

El exterior es importante y tiene su influencia sobre el interior. Hay que asomarse a la ventana del dormitorio y comprobar que no hay esquinas de edificios que apunten a nuestra recámara. Si así fuera, hay que poner cortinas o visillos de color tierra para contrarrestar sus efectos.

Nada por arriba y nada por abajo, en lo que se refiere a la cama. El elemento clave del dormitorio debe tener un cabecero de madera –nunca de metal o de hierro-. No debe tener vigas encima y, en caso de que las haya, las que están justo sobre la cama deben cubrirse con una tela o mosquitero. Tampoco es bueno que haya cosas o cajas debajo de la cama, ni siquiera que ésta tenga un compartimento, incluido en el somier, a modo de almacén. Deben también evitarse los ventiladores o lámparas con adornos acabados en punta que cuelguen sobre este mueble.

Colores cálidos y adornos a pares
. Una habitación con todo blanco es un refrigerador y a nadie le apetece practicar el sexo en una nevera. Los colores cálidos como el rojo, naranja o los tonos tierra son los más indicados para edredones, cortinas o paredes. Aunque las cuatro paredes de rojo pueden ser excesivas, una buena solución es pintar solo una en un color subido de tono. Para la decoración del dormitorio, el Feng Shui recomienda los binomios. Dos mesas de noche, dos lámparas, dos sillas… y adornos que simbolicen el par. Las fotos o retratos de familiares hay que dejarlas para otras habitaciones.

Espejos, sólo los indirectos
. Los amigos de verse reflejados en la cama, en plena faena, deben despedirse de este capricho si quieren abrazar el Feng Shui, ya que aquí están prohibidos los espejos que reflejen la cama directamente, aunque pueden ponerse en otra zona de la habitación.

Orden sin conexiones. 
Hay que evitar lo que Sallie llama el “exceso de información”, demasiadas cosas o adornos, y optar por la simplicidad. Los armarios deben estar ordenados ya que eso contribuye a una mayor claridad mental. Evitar también, en la medida de lo posible, las ondas electromagnéticas, el wifi, los móviles encendidos y la televisión en el dormitorio. Al menos para los que van a tener sexo con otro de su misma especie y no con una webcam.

50 shades

La habitación roja del dolor de 50 sombras de Grey, el anti sexo según el Feng Shui por tener todas las paredes rojas.


La psicoteràpia no es podria concebre sense l'establiment d'una relació entre pacient i terapeuta (Corbella, Balmaña, Fernández-Álvarez, Saül, Botella i García, 2009). La relació terapèutica és el canal a través del qual transcorre la psicoteràpia i per tant és la condició de possibilitat del tractament. En un dels treballs de investigació més citats en aquest tema, Lambert (1992) va trobar que els factors comuns, dins dels quals la relació terapèutica és un dels principals, expliquen aproximadament el 30% de la millora del pacient.
  Dins el marc de la relació terapèutica s'ha prestat especial atenció al concepte d'aliança terapèutica utilitzat per primera vegada per Greenson (1967). posteriorment Bordin (1979, 1994) va desenvolupar una reformulació transteórica de l'aliança terapèutica i la
conceptualitzar com consistent en tres components interdependents: acord en les tasques, acord en les metes i vincle positiu. La fortalesa de l'aliança depèn del grau d'acord entre pacient i terapeuta sobre les metes i tasques terapèutiques i de la qualitat del vincle entre tots dos. L'aliança terapèutica és per tant multidimensional per naturalesa i la seva qualitat varia en funció d'una complexa interdependent i fluctuant matriu que abasta els tres components. Les troballes de la investigació van establir que l'aliança terapèutica és el millor predictor dels resultats en psicoteràpia (Horvath & Bedi, 2002). Això dóna suport a la visió que els terapeutes que són empàtics, congruents mostren acceptació pels seus pacients, són més capaços de negociar les tasques objectius de la teràpia i desenvolupen un vincle terapèutic més positiu (Watson & Geller,2005).

  La relació pacient-terapeuta és per tant un element fonamental de la
psicoteràpia. Encara que l'evolució dels tractaments produir importants avanços en les tècniques utilitzades, el vincle és decisiu pel que fa als resultats que poden aconseguir. No obstant això també és cert que no basta una càlida i afectuosa relació terapèutica
perquè es compleixin els fins de la teràpia. Doncs, malgrat els seus efectes intrínsecament benèfics, pot alimentar una il·lusió abans que acostar una solució real al problema plantejat (Fernández-Álvarez, 1999). La clau és establir en què consisteix una bona relació terapéutica.¿Que aporta la teràpia cognitiva en aquest sentit? serà convenient partir d'una caracterització de la Teràpia Cognitiva, que està constituïda en l'actualitat per un ampli i variat espectre d'abordatges, que comparteixen algunes notes distintives.

QUÈ ÉS LA TERÀPIA COGNITIVA

  La Teràpia Cognitiva es fonamenta en la concepció segons la qual l'activitat específica del ésser humà depèn que posseeixi un sistema mental. "La ment és un sistema processal
que té la propietat de permetre a l'ésser humà organitzar el seu desplegament vital i les seves conductes en la forma d'una experiència, el que implica establir la seva posició en el món per mitjà d'una intensa i complexíssima tasca gnoseològica. L'ésser humà opera com un expert que investiga la realitat amb l'ànim de trobar la millor manera de situar-se en ella i dur a terme el compliment d'algun projecte personal. En un sentit ampli, la ment és un òrgan de coneixement que es desplega davant les canviants condicions que envolten l'existència. És així que la ment compleix una tasca eminentment cognitiva "(Fernández-Álvarez, 2003, p.237).

  Totes les cognicions impliquen operacions que expressen maneres de processar o maneres de concebre la realitat, com ara pensar, sentir, desitjar i jutjar, verbs que defineixen els processos que remeten a les intencions o preparen per a l'execució de les accions. les cognicions estan organitzades en esquemes mentals, que formen la trama sobre la qual es recolza tant la conducta com l'orientació de les relacions interpersonals. En síntesi, la ment està constituïda per una activitat processal a través de la qual cada persona s'autoorganitza a la vegada que es constitueix com un subjecte transformador de la realitat (Fernández-Álvarez, 2008).

La Teràpia Cognitiva consisteix per tant en un procés destinat a promoure canvis en el sistema mental, ja que el seu funcionament dóna lloc a un patiment psicològic persistent, per al qual les persones no troben un sentit al mapa de el seu univers de significació personal. El tractament està destinat a la recerca de alternatives en l'organització de la informació que resultin més satisfactòries per al
desenvolupament del pla de vida. És així que els tractaments poden ser molt breus, intermedis i perllongats en la seva durada i variar significativament en el grau de complexitat necessari. Adopten formats individuals, vinculars, familiars o grupals depenent dels objectius que s'estableixen i la identificació dels camins més
adequats per assolir-los.


APORTACIONS DE LA TERÀPIA COGNITIVA

EL DESENVOLUPAMENT I MANTENIMENT DE LA RELACIÓ TERAPÈUTICA

  En primer lloc és important assenyalar que el model cognitiu dóna suport les troballes previs al seu sorgiment respecte del lloc central que ocupa la relació terapèutica en el procés i els resultats terapèutics. En un primer moment, un dels desenvolupaments de la teràpia cognitiva, el model cognitiu.

- Comportamental que emfatitzava les habilitats tècniques, va posar menys èmfasi en la qualitat de la relació terapèutica en comparació amb altres abordatges (Safran & Wallner, 1991). No obstant això, va tenir lloc un canvi molt significatiu en aquest èmfasi; a través del
desenvolupament del model i els resultats de la investigació, es va anar posant el focus en la relació terapèutica de manera més sistemàtica. Actualment és un component central i ha rebut un tractament específic dins d'aquesta orientació. La sola adherència a
tècniques ha provat ser insuficient per assegurar bons resultats, i s'ha
comprovat que una teràpia competent requereix que els pacients perceben als seus terapeutes com empàtics i amb una actitud no crítica i congruent. En un estudi dut a terme per Watson i Geller (2005), es van examinar les diferències en les percepcions dels pacients sobre algunes característiques de la relació: empatia,
acceptació, consideració positiva i congruència en dues modalitats de teràpia: Teràpia Comportamental - Cognitiva (CBT) i Teràpia Processal - Experiencial (PET). La puntuació dels pacients sobre la relació terapèutica era predictiva dels resultats de la teràpia en ambdues modalitats terapèutiques.


La relació terapèutica és una empresa intensament humana en la qual els significats s'afinen, evolucionen i es co-construeixen en un diàleg continu. Encara que sigui conduït per un manual, la part "artística" de la psicoteràpia, es basa en l'habilitat del terapeuta de dialogar i l'empatia és l'amalgama que manté la col·laboració entre pacient i terapeuta i facilita la comunicació. L'empatia constitueix
l'orientació cap l'intent de comprendre l'altra persona en termes del seu propi marc de referència. Permet establir un terreny en comú, ja que constitueix la base per entendre que pensa o sent una altra persona. Involucra els processos bàsics de lectura
de la ment de l'altre i l'esforç per comprendre què significa per a ells el que diuen. La empatia es defineix com la intenció primària de tractar d'entendre al client en termes del seu propi marc de referència. Aquesta intenció guia al terapeuta en: a) tractar de
copsar els significats del pacient ib) constatar si el pacient percep i comprèn el que el terapeuta li comunica. D'aquesta manera, el terapeuta experimenta ressonància amb el pacient. Pot resultar difícil llegir el marc de referència del pacient ja que de vegades
és poc clar per al mateix pacient. En aquest punt l'esforç empàtic del terapeuta ajuda a "co-crear" una articulació de l'experiència implícita del pacient, comprovant permanentment el seu nivell de comprensió. Si el pacient percep que el professional ho escolta i entén s'animarà a anar més enllà, a arriscar més a "explicar la seva història" (Bohart & Tallman, 1997). Beck i els seus col·legues (Beck, Rush, Shaw & Emery, 1979; Beck & Emery, 1985; Beck & Young, 1985) han tractat menys extensament el paper de la relació terapèutica en la teràpia cognitiva, però sempre van destacar la importància del "empirisme cooperatiu", o sigui, la necessitat que els terapeutes estableixin relacions cooperatives amb els pacients per ajudar-los a descobrir les percepcions que són incongruents amb la realitat, en comptes de tractar de persuadir els pacients que les seves percepcions són
irracionals o tendencioses. Per entaular una bona cooperació terapèutica, Beck i Young (1985) sostenen que els terapeutes han de ser autènticament càlids, empàtics, sincers i atents i no representar el paper de "expert absolut". S'han de preocupar per no semblar crítics o reprobadores i per mostrar una actitud segura i professional, que
contribueixi a inspirar confiança ia contrarestar la desesperança que inicialment pot tenir el pacient. Part del procés d'entaular una bona relació cooperativa, assenyalen aquests autors, implica treballar juntament amb el pacient per fixar objectius terapèutics,
determinar prioritats i acordar un ordre del dia per a cada sessió.
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