Estilos de música popular en la segunda mitad del siglo XX

Por Antonio Tausiet
 

 

 

Introducción

La música popular es, en un sentido amplio, la que no se encuadra en la denominación de clásica o culta (que incluiría también la música contemporánea y el minimalismo). Proviene de la música llamada tradicional o folclórica, cuyos ritmos comparte o adapta. Su vehículo habitual son las canciones populares, derivación tanto de las canciones de la música culta como de las de la tradicional. También se expresa, en menor medida, a través de la música instrumental.

Durante la primera mitad del siglo XX, la música popular se puede asimilar a la tradicional, hasta la llegada del rock and roll estadounidense. A partir de entonces, este ritmo influye decisivamente en el desarrollo del concepto de música popular y ésta se pasa a definir como pop, término que ha acabado diferenciándose del rock o de la canción melódica, estableciéndose nuevas fronteras entre los distintos géneros musicales.

Paralelamente, y sobre todo en los países latinoamericanos, los ritmos de la música tradicional han ido evolucionando, hasta convertirse en un nuevo modo de música popular, la canción melódica, con sus intérpretes famosos y su difusión en los medios de comunicación de masas.

Por otro lado, la tradición de los trovadores europeos ha hallado su continuación en la llamada canción de autor (en Francia, “chanson”), cuyo paralelismo en los Estados Unidos sería la canción folk rock.

1. El rock and roll

 

Hasta los años cincuenta, la población estadounidense se nutría de una música popular de estilo vaquero: el country. Pero poco a poco se fue imponiendo un nuevo tipo, el rhythm and blues, derivación del blues, música tradicional africana importada por los negros, que también interpretaban sus himnos gospel. Los intérpretes blancos de country lo asimilaron y fusionaron con el suyo, (sin olvidar la influencia del jazz) y de ahí nació el rock and roll y sus innumerables variantes (rock a secas).

Durante los sesenta y setenta, los negros popularizaron su soul y en Inglaterra arraigó el rhythm and blues, dando lugar a los grupos de rock (The Beatles, The Rolling Stones, The Who y en los USA, The Doors), que luego derivarían en el heavy metal, el punk (y éste en el hardcore y el grunge) o en la new wave. Bob Dylan, por su parte, fusionó las raíces de la música tradicional con las de la nueva música popular, creando el folk rock e introduciendo la poesía en la canción. Mientras tanto surgían grupos y solistas de pop comercial, que impregnaron la canción melódica con el rock, como Abba o posteriormente, Madonna.

Lou Reed, Frank Zappa, Tom Waits o David Bowie introdujeron la experimentación. En los años setenta aparece el funk, como derivación comercial del soul. Su última evolución es el hip hop. La llamada música disco es el conglomerado de música bailable hijo del funk, del que deriva la música dance, tecno y house, todas ellas de consumo en discotecas. De Jamaica llegó la adaptación caribeña de la música africana llamada reggae (de la que derivan el raggamuffin y el reggaeton), lo que nos da paso al siguiente capítulo.

2. La música latina

 

A partir de la década de los cincuenta, se desarrolla en Brasil la bossa nova, variante de la samba con influencias del jazz. El candombe, desarrollado en Argentina, es música de tambor originaria de Angola. También argentinas son la chacarera, la zamba y la milonga, de origen rural; y el tango rioplatense, con Carlos Gardel como intérprete a la cabeza. En Colombia se desarrolla la cumbia, heredera de ritmos africanos, y el vallenato, con el acordeón como instrumento predominante. De México provienen el corrido y la ranchera (con Chavela Vargas como intérprete principal), de origen popular. En Trinidad y Tobago nace el calipso, en las Antillas Francesas el zouk (antecesor de la lambada brasileña), en la República Dominicana se desarrollan la bachata y el merengue, en Nicaragua la polca y la mazurca y en Perú el vals, los tres europeos, y en todo el ámbito latino la balada, variante del bolero. Esta última es la predominante en la corriente de la canción melódica, con influencias italianas (Domenico Modugno, Nicola di Bari) y francesas (Charles Aznavour). En Estados Unidos se crea la figura del crooner, intérprete de baladas influidas por el jazz y el pop, como Frank Sinatra. Su actual sede mundial es Miami, donde viven intérpretes españoles como Julio Iglesias o Alejandro Sanz. Todos estos estilos se han combinado con la herencia del rock a lo largo de la segunda década del siglo XX.

Mención aparte merece Cuba (“la gran reserva musical del planeta”, según Diego A. Manrique), con el desarrollo del bolero y la habanera españoles, el danzón, la guaracha (con su sandunga, gracia criolla), la guajira, la rumba (con sus variantes como el guaguancó) y el son, con su predecesor el changüí y su heredera la timba -prima hermana de la conga-, que como el mambo, el chachachá y la salsa, mezclan ritmos tradicionales con jazz.

En España, el flamenco andaluz y sus variantes han ido renovándose (Camarón de la Isla); no así el chotis, la copla, el cuplé, el pasodoble o la jota, que han quedado prácticamente como vestigios de la música popular. En el resto de Europa, destacan el rebético griego y el fado portugués.

3. La canción de autor

 

Aunque desde la transformación de Bob Dylan en rockero folk a mediados de los sesenta (con sus herederos, el canadiense Leonard Cohen, el británico Cat Stevens o el estadounidense Paul Simon) no hay una frontera clara entre canción de autor, canción melódica, música tradicional y rock, podemos decir que un cantautor es un heredero de la tradición medieval de los trovadores. En Europa, los intérpretes franceses actualizan la chanson (Jacques Brel, Georges Brassens, Edith Piaf), los españoles de los setenta la canción protesta (Paco Ibáñez, Serrat, Víctor Manuel) y sus variantes (Aute, Krahe, Sabina), mientras que los cubanos (Silvio Rodríguez, Pablo Milanés) abanderan la nueva trova. En Chile aparecen Violeta Parra y Víctor Jara; en Argentina, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, reivindicando las canciones populares, como en la República Dominicana Juan Luis Guerra, Chico Buarque en Brasil, Rubén Blades en Panamá o en Perú Chabuca Granda.

Rock, ritmos latinos, canción de autor: un repaso por las músicas populares de las últimas décadas. Un merecido homenaje a tantos compositores e intérpretes que, como decía Manuel Vázquez Montalbán, han configurado la única educación sentimental posible en los años del franquismo español, más allá del propio hecho musical.

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