La calle Méndez Núñez de Zaragoza

Por Antonio Tausiet
 
 

Al menos desde el siglo XVI, la calle que partía desde la plaza San Felipe de Zaragoza y llegaba hasta la actual calle de Don Jaime I, se llamaba Botigas Fondas (escrito después “Ondas” y “Hondas”). Este antiguo nombre hace referencia a las bodegas de los edificios y su carácter de subterráneas. La tradicional denominación aragonesa de “botiga y tienda” para algunos comercios explica el doble espacio de esos locales: el negocio instalado dentro de una casa y su correspondiente tenderete en la calle. En catalán y francés botiga y boutique se traducen simplemente como tienda. Las palabras bodega y botica (del provenzal) provienen del griego apoteke, almacén.

En algunas fuentes se da el nombre de calle Torre Nueva al recorrido urbano entre la plaza de Lanuza y la calle de las Vírgenes, dejando Botigas Ondas para el resto hasta la actual Don Jaime I.

En 1860, la división municipal de Zaragoza constaba de cuatro cuarteles o distritos: del Pilar, de la Seo, de San Pablo y de San Miguel. El distrito del Pilar se dividía a su vez en siete barrios, de los cuales uno era llamado de las Botigas Hondas, contiguo al de San Gil. La calle denominada Botigas Hondas participaba de esos dos pequeños territorios, que abarcaban las calles aledañas a la iglesia de San Gil y llegaban hasta la actual Espoz y Mina.


A partir de la apertura de la calle Alfonso I en 1867, el tramo comprendido entre esta calle y la de Don Jaime I, fue denominado Méndez Núñez, quedando la denominación de calle Torre Nueva para el segmento entre la plaza de Lanuza y la citada calle Alfonso I. Casto Méndez Núñez fue un marino español del siglo XIX al que se atribuye la frase nacionalista “Más vale honra sin barcos que barcos sin honra”.

La tradición zaragozana asigna a esta calle una de las advocaciones de la Virgen: “Nuestra Señora de las Botigas Ondas”. Según la mitología católica, Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), fundador de la orden de Predicadores o Dominicos y propagador del rosario, colocó con sus propias manos una imagen de madera de la virgen en una esquina de esta vía, en 1219. En el libro “Aragón, reyno de Christo y dote de María Santísima” (Roque Alberto Faci, 1739) se incluye el siguiente relato milagroso:

“Un hombre, que vivía muy divertido en cosas del mundo, yendo una noche a una casa de su perdición, y pasando por delante de la Santa Imagen, vio allí cerca un perro de extraordinaria cantidad. Temió algo; pero aunque ciego, invocó a Nuestra Señora y pasó aquella esquina; desde aquí le fue siguiendo el perro disforme. Llegó a la puerta de la casa en donde se había de perder, desdichado e infeliz, y viendo cerca de sí al perro, apeló a sus armas (que no le valieron) y esperó al monstruo que le acometía. Pero sin hacerle daño alguno, le llenó de horror, saltando sobre su cabeza, y dando un horroroso aullido, desapareció. Abrió el infeliz los ojos del alma, y lleno de temor y susto, dejó la casa, y retirándose a la suya, lloró sus culpas, y convaleciendo de ambas enfermedades, espiritual inveterada y de la temporal, que le ocasionó vista de monstruo tan horroroso, dejó el mundo, y se retiró a una Religión en donde murió muy arrepentido y ejemplar.”


Entrando a Méndez Núñez desde Alfonso I, a la izquierda encontramos la calle de las Vírgenes, en cuya acera derecha se encontraba el Colegio de las Vírgenes, fundado en 1531, con esquina (y entrada principal) a la actual Méndez Núñez. Era una institución religiosa benéfica que acogía a solteras y viudas de la nobleza. Se clausuró en 1837 y se derribó en 1886.

Un poco más adelante, en el número 11, permanece la antigua pastelería Lalmolda, fundada en 1932, que surte de dulces a la chocolatería del mismo nombre que se encuentra justo enfrente.

En 1838, el escritor Gustave d’Alaux visitó Zaragoza y escribió sobre su estancia de varios meses en ella: en el libro “Aragón visto por un francés durante la primera guerra carlista” (1985), se recoge su testimonio directo acerca de una reyerta veraniega en la calle Torre Nueva entre dos rondallas: una procedente de la plaza de Lanuza y otra de la calle de las Botigas Ondas. Las autoridades locales prohibieron, tras este altercado, las rondallas nocturnas.


Cuando en 1869 el Nobel aragonés Santiago Ramón y Cajal viajó de Huesca a Zaragoza para comenzar sus estudios de medicina, vivió en la calle Sobrarbe como mancebo del cirujano Mariano Bailo. En 1870, sus padres se trasladaron también a la ciudad, y compartió con ellos el piso principal de la calle de Méndez Núñez 13, donde una placa lo recuerda desde el 26 de febrero de 2009. Tras pasar por San Jorge 32, se casó en 1879 y ocupó una casa en la calle del Hospital, que hoy lleva su nombre. Sin embargo, en 1881, Cajal volvía a habitar el edificio de Méndez Núñez, como atestigua la nota para realizar pedidos de un libro suyo publicado en esa fecha. Al parecer, ocupaba el piso antedicho para vivienda, y el inmediatamente superior como laboratorio. Permaneció en Zaragoza hasta 1884. La casa fue heredada por su hermana Jorja.

Enfrente se hallaba "La Tipográfica", imprenta domiciliada en el número 14 durante los años 30 del siglo XX.


La plazuela que se abre a la altura del número 17-19 de la calle Méndez Núñez era la llamada de la Cabra, y en ella aún persiste la papelería Canudo (1901), aunque en el local de la derecha, siendo el original el de la izquierda del portal, hasta los años 80 del siglo XX. Allí también tuvo su primera sucursal autónoma, entre 1905 y 1913,  la Caja de Ahorros de Zaragoza, actual Ibercaja, proveniente de la sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de donde había surgido en 1876.


Justo enfrente se hallaba el palacio de los marqueses de La Cabra o Lacabra, que hasta 1927 fue sede de la Compañía Telefónica en Zaragoza (Méndez Núñez 20).

El impresor alemán Jorge Coci, establecido en Zaragoza, publicó alrededor de 300 libros en la ciudad. Poseía, además de la imprenta, una librería en la calle Botigas Ondas, en la primera mitad del siglo XVI. La vendió en 1536 a su amigo Bartolomé de Nájera.

En 1836, En la calle de las Moscas (hoy Ossau), esquina a las Botigas Hondas, se despachaba excelente aceite del Bajo Aragón, a doce pesetas y un real de vellón por arroba.

En 1992 se inauguró en la calle Méndez Núñez 32 de Zaragoza la juguetería Imaginarium, que ha crecido convirtiéndose en una cadena mundial de tiendas orientada a la educación infantil. En la misma replaceta que ocupa, se halla también la librería anticuaria Luces de Bohemia (Méndez Núñez, 25).

En 1854 se fundó la sociedad de recreo Círculo Zaragozano, que se estableció en la calle Botigas Hondas. Su local era lujoso y sus miembros, de alcurnia. Justo enfrente, en el número 54, se hallaba el café de González.


En Méndez Núñez se encontraba el Centro Mecanográfico, enfrente de La Ferretera Aragonesa (de 1925, en el número 38), justo al lado de la casa de comidas La Republicana, renombrada así en 1997 tras haber sido antes el Café Recuerdos, fundado en 1983. En el número 36 se situaba en los años 30 el Instituto Politécnico Nuestra Señora del Pilar, regido por sacerdotes, trasladado a finales de los años cincuenta a la avenida Clavé 43-53.

En 1856 se inauguró la pastelería La Flor de Almíbar, de la familia Fantoba, sita en la calle de San Pedro (después San Gil y hoy Don Jaime I), esquina a la de Botigas Ondas. Fue decorada por el arquitecto Ricardo Magdalena.

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