Sentido y sensibilidad. Los melodramas de época en el cine contemporáneo

Por Antonio Tausiet
 

 

El término "melodrama" se utiliza para definir una novela, obra de teatro o película donde se resaltan los sentimientos humanos. Comúnmente su uso es aplicado a las obras en las que este énfasis se considera exagerado, y así ha llegado a definir todo un género que es rechazado en conjunto por la élite cultural y asociado tradicionalmente al público femenino. Si a estas características añadimos una ambientación histórica, obtenemos el "melodrama de época". Suele adornarse con localizaciones y vestimentas de regusto aristocrático; relaciones amorosas reñidas con morales estrictas; y música que subraya los momentos de tensión dramática.

En este resumen nos centraremos en los melodramas de época de los últimos veinte años, cuyo punto álgido se dio a mediados de la década de los noventa. Todos a llorar.

Sentido y sensibilidad

Corría 1995 y muchos nos quedamos con la boca abierta tras contemplar la inmensa obra de arte dirigida por Ang Lee, con guión de Emma Thompson sobre la novela de Jane Austen y producida por el gran Sidney Pollack.

"Sentido y sensibilidad" venía firmada por el director taiwanés que nos había encandilado con sus dos películas anteriores: "El banquete de bodas" (1993) y "Comer, beber, amar" (1994). También nos descubrió a algunos la obra de Jane Austen, escritora británica de finales del XVIII.

Emma Thompson

Jóvenes y guapas promesas del cine como Hugh Grant y Kate Winslet acompañaban a la guionista y protagonista Emma Thompson, verdadera alma del filme. La habíamos visto en cuatro películas de su marido por entonces, Kenneth Branagh: "Enrique V" (1989), "Morir todavía" (1991), "Los amigos de Peter" (1992) y "Mucho ruido y pocas nueces" (1993); y en otras dos de James Ivory con Anthony Hopkins, "Regreso a Howards End" (1992) y "Lo que queda del día" (1993). En el mismo año que "Sentido y sensibilidad", Emma Thompson también participó en "Carrington" (1995). Y en 2008 apareció en "Retorno a Brideshead", sobre una novela de Evelyn Waugh.

Jane Austen

Pero aún quedaban varias obras más de Jane Austen por trasladar al cine, aunque en ningún caso llegaron a la excelencia de la cinta de Ang Lee. Las principales adaptaciones fueron la mediocre "Emma" (Douglas McGrath, 1996), con Gwyneth Paltrow; la estimable "Mansfield Park" (Patricia Rozema, 1999), con Frances O'Connor; y "Orgullo y prejuicio" (Joe Wright, 2005), con Keira Knightley, una delicada joya que crece en calidad y sentimiento a medida que avanza el metraje. El director y la protagonista de esta última volvieron a trabajar juntos en la magnífica "Expiación" (2007), basada esta vez en una novela de Ian McEwan ambientada ya en el siglo XX.

Las otras dos novelas de la bibliografía de Austen sólo han sido (como también el resto) adaptadas para la televisión. "Persuasión" tiene versiones de 1995 y 2007, pero no valen un pimiento. Mejor suerte ha corrido "La abadía de Northanger" (2007), buena adaptación protagonizada por Felicity Jones, también presente en el reparto de "Retorno a Brideshead" (2008).

Para cerrar el círculo de películas alrededor del mundo de Jane Austen, el mismo director de "Retorno a Brideshead", Julian Jarrold, realizó en 2007 "La joven Jane Austen", destacable versión libre de la vida de la autora, protagonizada por Anne Hathaway. Esta bellísima actriz participó en "Las aventuras de Nicholas Nickleby" (2002), dirigida por Douglas McGrath, también realizador de "Emma" (1996).

Antecedentes

Los precedentes contemporáneos del género los había dejado sentados en los años ochenta el director James Ivory, en "Una habitación con vistas" (1985), que prosiguió con su estilo academicista en las dos citadas colaboraciones con Emma Thompson "Regreso a Howards End" (1992, sobre una novela de E. M. Forster, como la anterior) y "Lo que queda del día" (1993, adaptando la novela de Kazuo Ishiguro). Por otro lado, cabe citar "Dublineses" (1987), de John Huston, basada en un relato de James Joyce. Y saliéndonos del ámbito temporal de este estudio, destacar "Tess" (1979), de Roman Polanski, basada en una novela de Thomas Hardy, autor también de "Jude", que listamos más abajo.

El pistoletazo de salida lo dio el guionista Cristopher Hampton con su adaptación de la novela de Choderlos de Laclos "Las amistades peligrosas" (Stephen Frears, 1988), libro que también fue adaptado al año siguiente por Jean-Claude Carrière en "Valmont" (Milos Forman, 1989).

Cristopher Hampton se pasó a la dirección con su propio guión en 1995, basado en el libro de Michael Holroyd "Carrington" (más que un melodrama de época, una biografía). Y en 2007 Joe Wright estrenó, con guión de Hampton, la ya nombrada "Expiación".

El auge en los noventa

Como vemos, los melodramas de época (casi siempre adaptaciones literarias) cobraron auge en la década de los noventa y continúan teniendo buena aceptación. Los ejemplos son muy numerosos.

Peter Kosminsky volvió a "Cumbres borrascosas" en 1992, con Juliette Binoche y Ralph Fiennes sobre la novela de Emily Bronte. Martin Scorsese dirigió en "La edad de la inocencia" (1993) a Daniel Day-Lewis, Michelle Pfeiffer y Winona Ryder (novela de Edith Wharton). Gillian Armstrong entregó su versión de "Mujercitas" de Louisa May Alcott en 1994, con Winona Ryder y Susan Sarandon.

En 1996, Franco Zeffirelli realizó "Jane Eyre" de Charlotte Bronte, con William Hurt; Jane Campion el "Retrato de una dama" de Henry James, con Nicole Kidman; y Michael Winterbottom, "Jude", protagonizada por Kate Winslet y basada en la obra de Thomas Hardy.

La polaca Agnieszka Holland dirigió en 1997 "Washington Square", la versión moderna de "La heredera" de Henry James, con Jennifer Jason Leigh. El mismo año, William Nicholson (guionista de "Tierras de penumbra") escribió y realizó "A la luz del fuego", con Sophie Marceau. Y también en 1997 y con Sophie Marceau se estrenó "Ana Karenina", sobre la novela de León Tolstói, dirigida por Bernard Rose. El ejemplo español de nuestra lista es "A los que aman" (1998), dirigida y escrita por Isabel Coixet. Mira Nair adaptó "La feria de las vanidades" de William Makepeace Thackeray, ya en 2004.

Marco histórico y geográfico

La época victoriana del Reino Unido (segunda mitad del siglo XIX) es la localización temporal y territorial más recurrente para situar los romances de las películas que comentamos. Pero en realidad la mayor parte de las tramas se desarrollan antes o después de ésta, y muchas de ellas en lugares totalmente distintos. Bien es cierto que, por extensión se considera "época victoriana" a todo el siglo XIX, tanto en Inglaterra como en sus territorios de influencia. Podemos concluir, pues, que el marco de estos "culebrones elitistas" abarca los 200 años entre 1750 y 1950, arrancando con las revoluciones británica, francesa y estadounidense, y concluyendo con la II Guerra Mundial.

Los principales hitos sociales de esta época: la moral victoriana represora, la emancipación femenina, el colonialismo, la industrialización y la nueva sociedad de masas están presentes en todas las obras tratadas, como paisaje político que influye en los comportamientos de los personajes.

Tanto las cuatro películas basadas en la obra de Jane Austen como la que relata su vida, se enmarcan en la Inglaterra del cambio de siglo del XVIII al XIX, durante el reinado de Jorge III. Es el momento en el que comienza la Revolución Industrial y ese país se convierte en el más poderoso de la tierra.

"Las amistades peligrosas" viaja a la Francia prerrevolucionaria de finales del XVIII, mismo siglo que el argumento de "A los que aman", situada en España. "Cumbres borrascosas" vuelve a Inglaterra, pero en la primera mitad del XIX, como "Jane Eyre", "A la luz del fuego" y "La hoguera de las vanidades".

Tanto "Tess" como "Retrato de una dama" y "Jude", en cambio, responden a las expectativas del mito: la acción se sitúa en la Inglaterra de la segunda mitad del XIX.

"La edad de la inocencia" viaja al Nueva York de 1870. "Mujercitas" y "Washington Square" también se sitúan en los Estados Unidos y en la misma época (segunda mitad del XIX); como "Ana Karenina", pero esta vez en la Rusia imperial.

"Una habitación con vistas" transcurre en la Florencia de principios del siglo XX; "Regreso a Howards End", del mismo autor, pertenece a la misma época pero ya en Inglaterra. Y "Lo que queda del día" continúa en ese territorio, pero ya avanzada la primera mitad del siglo XX, como "Retorno a Brideshead". Por último, "Dublineses" transcurre en la Irlanda de principios del XX.

Acercamientos similares

Mención aparte merecen las películas con ambientación "de época" que recrean determinadas circunstancias verídicas, centradas en las vidas de artistas o gobernantes o repasando capítulos concretos de la Historia. El éxito actual de la novela histórica genera constantemente innumerables adaptaciones, así como de las populares novelas de Charles Dickens y de Mark Twain.

Otros filmes de características parecidas combinan el melodrama con el género de aventuras, o están ambientados en guerras y sucesos históricos recientes.

La lista podría ser interminable, pero apuntamos algunos ejemplos, además de los citados "Carrington" y "Expiación": "Tierras de penumbra" (Richard Attenborough, 1993); "Leyendas de pasión" (Edward Zwick, 1994); "El húsar en el tejado" (Jean-Paul Rappeneau, 1995); "Victory" (Mark Peploe, 1995); "Moll Flanders" (Pen Densham, 1996); "El paciente inglés" (Anthony Minghella, 1996); "El fin del romance" (Neil Jordan, 1999); "Gosford Park" (Robert Altman, 2001); "La viuda de Saint Pierre" (Patrice Leconte, 2000); "Lejos del cielo" (Todd Haynes, 2002); "Las horas" (Stephen Daldry, 2002); o "Cold Mountain" (Anthony Minghella, 2003).

Y no podemos olvidar la filmografía asociada a las obras de William Shakespeare. Pero ese es otro capítulo.

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