El método paranoico-crítico

 Dalí, escritor (1942)
 
Por Antonio Tausiet

 

Dalí ha dotado al surrealismo de un instrumento de importancia fundamental, en concreto, el método paranoico-crítico, que ha demostrado inmediatamente ser aplicable a la pintura, a la poesía, al cine, a la construcción de típicos objetos surrealistas, a la moda, a la escultura, a la historia del arte e incluso, en caso necesario, a todos los tipos de exégesis.

André Breton, 1934.


La psicología del arte trata de elaborar teorías acerca tanto de la actividad creativa como de la perceptiva, utilizando los conceptos y principios en uso de la psicología científica. Estudia la trayectoria de muchos artistas que se sumergieron tanto en su propia interioridad, que el legado que transmitieron fue su misma intimidad, sus características singulares. Un grupo significativo son los pintores surrealistas (como Salvador Dalí), tan relacionados con los temas vinculados al inconsciente.

Psicología del arte, entrada en Wikipedia.


Un método poético

La poesía, en sentido amplio, es toda creación artística que refleja sentimientos. Este concepto es clave para entender la forma de expresión de las vanguardias, del surrealismo y de Salvador Dalí.

Un intelectual creador alterna la creación con el estudio de la creación ajena. El método paranoico-crítico es un sistema para crear arte -y analizarlo- aprovechando el delirio paranoico, ideado por Salvador Dalí (autor de todas las citas que aparecen entrecomilladas en este texto). Es decir, se trata de convertir la locura en creación, tanto directa -pinturas- como crítica -interpretación del hecho artístico-.
 
Pero sobre todo, el método paranoico-crítico es una forma de intuición poética, que no olvida el humorismo: relacionar cosas entre sí que no tienen nada que ver, como en el caso de los juegos de palabras, y su versión lírica de Ramón Gómez de la Serna, las greguerías.

"Método de transformación poética que me ha hecho célebre" (1)
 
 Cuadro de David Vela

Explicando la falsedad
 
La paranoia se denomina hoy “trastorno delirante”. El delirio consiste en mantener una creencia falsa, siempre que sea incompatible con el contexto cultural del individuo que la sostiene. Es un trastorno si está provocado por una enfermedad mental. Se trata de creer firmemente en algo inexistente (y preferentemente dando una explicación coherente a la falsedad). La aportación de Dalí es pasar de creer a crear. Deja de lado el término trastorno y le da un valor artístico, poético:
 
"La paranoia es mi misma persona, pero dominada y exaltada a la vez por mi consciencia de ser. Mi genio reside en esta doble realidad de mi personalidad; este maridaje al más alto nivel de la inteligencia crítica y de su contrario irracional y dinámico. Según la opinión más corriente, el término paranoia se relaciona con el fenómeno del delirio, que se traduce por una serie de asociaciones interpretativas y sistemáticas. Mi método consiste en explicar de forma espontánea el conocimiento irracional que nace de las asociaciones delirantes, dando una interpretación crítica del fenómeno. Sobre el plano surrealista, la actividad paranoico-crítica se traduce por la creación del azar objetivo, que recrea el mundo, y entonces el delirio se transforma verdaderamente en realidad". (2)
 
Pero este control de la psique, esa interpretación crítica del fenómeno, que Dalí denominó La conquista de lo irracional (1935), es incompatible con el surrealismo, cuyo creador, André breton, definió como automatismo psíquico puro, en ausencia de cualquier control ejercido por la razón.
 
 
El deseo y la ficción
 
 Buñuel da de beber en porrón a Dalí
 
Hay dos palabras que aparecen de modo constante en el mundo daliniano: sublimación y mixtificación. Según el psicoanálisis de Sigmund Freud, las insatisfacciones acumuladas conducen a la sublimación.

"Todo lo que no sucede desde el punto de vista erótico, se sublima en la obra de arte". (2)

"Yo soy mixtificador en el sentido de la alquimia, mezclar y dar atributos esotéricos a una obra. Pero no en el sentido vulgar de querer engañar". (3)
 
Entre los mecanismos más frecuentemente utilizados por Dalí para poner en relación su psique con su obra, se encuentra la pareidolia, fenómeno psicológico por el que un estímulo aleatorio es percibido como algo reconocible. Un ejemplo es encontrar formas definidas en las nubes o en las manchas de humedad.
 
Lo paranoico
 
Dalí comenzó a reflexionar sobre paranoia creativa en 1929:
 

"En 1929 Salvador Dalí fija su atención en los mecanismos internos de los fenómenos paranoicos y contempla la posibilidad de un método experimental basado en el poder repentino de las asociaciones sistemáticas propias de la paranoia; ese método se convertiría más tarde en la síntesis delirante crítica que se denomina actividad paranoico-crítica". (4)

"La paranoia se define como una ilusión sistemática de interpretación. Esta ilusión constituye, en un estado más o menos morboso, la base del fenómeno artístico". (5)
 
Lo crítico
 
Una vez que tuvo claro que su método de creación provenía de su propia forma de ver el mundo, le añadió la segunda parte. Así lo explicaba en 1935:

"La actividad crítica interviene únicamente como líquido revelador de imágenes, asociaciones, coherencias y delicadezas sistemáticas, graves y ya existentes en el momento en que se produce la instantaneidad delirante y que sólo, por el momento, a ese grado de realidad tangible, la actividad paranoico-crítica permite devolver a la luz objetiva. […] Toda explicación surge, por consiguiente, a posteriori". (4)

Las asociaciones
 
Su manera personal de relacionar unas cosas con otras, al modo de la pareidolia, también la explicaba en otro texto de 1935:
 
"En 1929 Salvador Dalí advirtió, cada vez que pensaba en ello, que con regularidad todo se organizaba espontáneamente en torno a él de modo absolutamente análogo y carente de dirección voluntaria, si bien rigurosamente sistemático. Esas asociaciones se denominan “actividad paranoico-crítica”, método que, con el tiempo, iba a constituir nada menos que su propia celebridad". (6)
 
Crear arte
 
La primera aproximación pública al tema fue en una conferencia de 1930:
 

"Es preciso insistir en la perspicacia particular de la atención en la paranoia, reconocida, por otro lado, por todos los psicólogos: forma de enfermedad mental que consiste en organizar la realidad a fin de utilizarla para el control de una construcción imaginativa. Recientemente, por un método claramente paranoico, he obtenido una imagen de mujer cuya postura, sombra y morfología, sin alterar en lo más mínimo su aspecto real, son a la vez las de un caballo. […] Enseguida se plantea la duda mental de saber si las mismas imágenes de la realidad son meramente el producto de nuestra facultad paranoica". (7)

 
 Durmiente, caballo, león invisible (1930)
 
 
Sistematizar el delirio
 
En una segunda aproximación, también de 1930, ya quedan sentadas las bases del método:

"Me parece que se acerca el momento en que, por un método de carácter paranoico y activo del pensamiento, será posible (simultáneamente al automatismo y otros estados pasivos) sistematizar la confusión y aportar una contribución al descrédito total del mundo de la realidad. […] Los nuevos simulacros que el pensamiento paranoico puede de súbito suscitar no sólo tendrán su origen en el inconsciente, sino que también la fuerza del poder paranoico será puesta al servicio de éste. […] La paranoia utiliza el mundo exterior para poner de relieve la idea obsesiva, con la inquietante particularidad de hacer valer la realidad de dicha idea ante los demás". (8)

 
La concreción
 
La definición concreta del método aparece en 1934:
 

"Paranoia: delirio de interpretación que entraña una estructura sistemática. Actividad paranoico-crítica: método espontáneo de conocimiento irracional fundado en la objetivación crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones delirantes". (9)

 
El antiautomatismo
 
La defensa del control de lo delirante, alejándose del automatismo surrealista, se da en 1935:
 

"La actividad paranoico-crítica ya no considera aisladamente los fenómenos e imágenes surrealistas sino, al contrario, en el seno de un conjunto coherente de relaciones sistemáticas y significativas". (4)

 
La vaguedad
 
En 1957, matiza que no lo tiene claro, aunque añade que es un antídoto contra ciertos peligros:
 
"Hace ya treinta años que lo inventé y que lo practico con éxito, aunque hasta ahora no sepa muy bien en qué consiste exactamente. En términos generales, se trata de la sistematización más rigurosa [estableciendo asociaciones] de los fenómenos y materiales más delirantes, con la intención de hacer tangiblemente creadoras las ideas más obsesivamente peligrosas". (10)
 
 
Cinco temas
 
 Dalí pintando La metamorfosis de Narciso, 1937
 
He escogido cinco de las obsesiones dalinianas que han ido alimentando su obra a través de los años, como casos claros de la aplicación de su método: recoger vivencias o temáticas, sublimarlas en arte y explicarlas (o mixtificarlas) a posteriori:
 
- Guillermo Tell: el mito suizo de la independencia convertido en la figura paterna como autoridad contra la que rebelarse. En su cuadro El enigma de Guillermo Tell (1933) aparece Lenin sustituyendo a esa figura. Eso le valió reprimendas por parte del grupo surrealista.
 
- El Ángelus: un rezo piadoso, transformado en la figura femenina procreadora como devoradora del macho. Dalí escribió todo un tratado sobre el tema: El mito trágico de "El Ángelus" de Millet (1933) y varios cuadros, como Reminiscencia arqueológica de "El Ángelus" de Millet (1935).
 
- Narciso: la utilización de la sobrestima psicoanalítica en beneficio propio; el desplazamiento de la libido hacia uno mismo. Un cuadro y un poema de 1937 ilustran este mito: Metamorfosis de Narciso.
 
- La encajera: la invisibilidad de una aguja de coser en el cuadro de Vermeer (1669) genera la aparición de cuernos de rinoceronte, figura geométrica que crece en una espiral logarítmica donde Dalí encuentra la perfección mística. Un cuadro que ilustra este tema es Estudio paranoico-crítico de "La encajera" de Vermeer (1955).
 
- Perpiñán: la insignificancia de una estación ferroviaria convertida en centro del Universo.
 
 
La estación de Perpiñán
 
 
Este tema daliniano da para un capítulo aparte. En 1955, molesto por los trámites y tasas aduaneras que tenía que verificar para enviar sus obras a Nueva York y París en la estación ferroviaria de su Figueras natal, decidió arreglar el asunto desde la estación de Perpiñán, al sur de Francia. Dalí afirmaba haber tenido una visión en el interior de la estación el 19 de septiembre de 1963. "De pronto, todo me pareció muy claro: me encontraba en el centro del mundo" (9). Su cuadro La estación de Perpiñán (1965) es fruto de esa visión.
 
"Experimenté un éxtasis cosmogónico más fuerte e intenso que los anteriores. Tuve una visión exacta de la constitución del Universo. El Universo, que es una de las cosas más limitadas que existen, sería, guardadas todas las proporciones, parecido por su estructura a la estación de Perpiñán". (10)
 
"Así, desde hace años, la estación de Perpiñán es para mí un manantial de inspiraciones, una catedral de intuiciones. Me he dicho durante mucho tiempo que el genio, para afirmarse, necesita un lugar trivial. El Partenón o las cataratas del Niágara son lugares demasiado solemnes y los mejores compañeros de la iluminación son lo absurdo y lo anodino. La memoria de lo inconsciente no deja filtrar sus mensajes más que en los instantes de vacuidad del espíritu, y los water-closets son unos lugares ideales para alcanzar un estado de gracia excepcional, que bien valen lo que la estación de Perpiñán". (2)
 
El 17 de noviembre de 1964, una nueva inspiración sobrevino a Dalí en el centro de la estación de Perpiñán: la posibilidad de pintar al óleo con la tercera dimensión, mediante estereoscopía. Además, ese lugar del planeta es, nada menos, el ancla que sujeta Europa de la deriva continental:
 
"La estación de Perpiñán, en el momento de la formación del golfo de Vizcaya, estacionó Europa, obligando a la deriva de los continentes a girar sobre el Polo Norte alrededor de la Península Ibérica y granítica".  (11)

Todas estas elucubraciones acabaron confluyendo en los años ochenta con la Teoría de las catástrofes de René Thon. (12) 

 
(1) Prólogo a la edición española de Rostros ocultos, 1952
(2) Confesiones inconfesables, 1973
(3) Entrevista en El País, 1976
(4) La conquista de lo irracional, 1935
(5) Camuflaje total para la guerra total, 1942
(6) Las pantuflas de Picasso, 1935
(7) Posición moral del surrealismo, 1930
(8) El burro podrido, 1930
(9) Últimas modas de excitación intelectual, 1934
(10) Diario de un genio, 1964
(11) Inmortalidad del imperialismo genético, 1972
(12) Ver Proceso al azar, 1985
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